
Una misteriosa casa se encuentra habitada por un viejo con mala leche que roba los juguetes a los niños cada vez que se cuelan en su césped. Tras la muerte del dueño, el niño de la casa de en frente se da cuenta de que la casa tiene vida, y que esta esperando la fiesta de Halloween para “comerse” a todos los niños que llamen pidiendo golosinas.
Lo que podríamos denominar como cine de terror infantil es algo que no se ha visto mucho en la historia del cine. Ahora mismo se me ocurren cosas como Una pandilla alucinante (The Monster Squad, 1987), El secreto de Joey (Joey, 1985) o, algo menos, Chicos Monsters (Little Monsters, 1989), eso si no nos dio suficiente pánico de crios la primera aparición de E.T. Pero si hablamos de dicho género dentro de la animación, la cosa esta aun más complicada, siendo Pesadilla antes de navidad (The Nightmare Before Christmas, 1993) o aquel curioso experimento español con cacahuetes llamado Gritos en el pasillo (2007), de las pocas representantes más o menos recientes. Es por ello que una propuesta de este tipo siempre es recibida al menos con curiosidad. Monster House, a medio camino entre algunas de las citadas y otras como Los Goonies (The Goonies, 1985), es una interesante prueba de que el cine de animación familiar puede mezclarse con elementos propios del cine de terror, en este caso del subgénero de casas encantadas e incluso las monster movies.

Lo mejor: La propuesta, en cuanto a lo que se puede ver casi siempre en el cine de animación americano, es original. Además, es bastante entretenida y tiene momentos cómicos muy eficaces.
Lo peor: De cara a su comercialidad, se encuentra con que a los peques les puede resultar demasiado sombría, y a los adultos demasiado light. De ahí que su aceptación en el estreno fuera discreta.
Valoración (0 a 10): 6,5
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