domingo 7 de febrero de 2010

Los éxitos más beneficiosos del 2009


Cuando se habla de taquilla, muchas veces se obvia la inflación. Sin hacer caso de ella, Avatar se ha convertido sin problemas en la película que más ha recaudado en la historia del cine. Ahora bien, ajustando los datos, el puesto que ocupa actualmente, en lo que respecta a Estados Unidos, es el 21, con 627 millones de dólares. El objetivo que se plantea ahora es situarse entre los quince primeros si consigue superar los 678 millones (repito, ajustando la inflación) que consiguió El golpe (The Sting, 1973). El siguiente rival en la lista, en el puesto 14, lo tiene en El retorno del Jedi (Return of the Jedi, 1983), con 718 millones, una cifra que aún queda en duda que pueda superar. En lo que respecta a la recaudación mundial, Avatar empieza a jugar en otra liga. Y es que los 1.500 millones, también en dólares, que lleva ingresados hasta la fecha (manteniéndose número uno tras dos meses en muchos países) superan de lejos, aún con las cifras ajustadas, lo que ingresaron las citadas El golpe o El retorno del Jedi. Por lo que atendiendo a la recaudación global, es seguro que Avatar entrará, al final de su recorrido, entre las diez películas más vistas de la historia, superando éxitos de la talla de El exorcista (The Exorcist, 1973), Tiburón (Jaws, 1975) o E.T, el extraterrestre (E.T: The Extra-Terrestrial, 1982). El competidor actual más directo es, curiosamente, Titanic (1997), dirigida también por James Cameron. Según las cifras ajustadas a la inflación, Titanic hubiese ingresado en todo el mundo alrededor de 3.200 millones (976 de ellos en Estados Unidos). Avatar lleva camino de terminar con una recaudación mundial de 2.600 o 2.700 millones, y aún tendríamos que atender a que el mayor precio de la entrada en las sesiones 3d hace que haya que restarla espectadores. En este sentido, aunque en números actuales haya vencido a Titanic, tanto en cifras ajustadas como en espectadores, Cameron no podrá superar su propio éxito.


Pasemos a hablar de lo que dio de sí 2009 en cuanto a beneficios. Es una lista que era difícil elaborar hace un mes, puesto que aún había que comprobar el recorrido comercial de algunas propuestas estrenadas a finales de año. El caso de Avatar, sin ir más lejos. Al estrenarse, las previsiones situaban su recorrido comercial, en total, en alrededor de 1.400 dólares en todo el mundo. Como he comentado anteriormente, esa cifra la ha pasado sin pestañear. Su taquilla actual, tras ocho semanas en cartel, es de 2.105 millones, y como también apunté, ahora las previsiones se sitúan en torno a los 2600 o 2.700 millones. Haciendo caso de esto, empecemos con la lista de las que, a groso modo, serían las diez películas que más beneficios han conseguido durante el pasado año en su exhibición cinematográfica. Un dato antes. Se tiende a pensar que el que una película haya recaudado más que otra es que se trata de la más exitosa, cuando muchas veces no es así. Cuentan los presupuestos. La forma sencilla de sacar (repito, a groso modo, entendiendo que es un calculo superficial y existirán variaciones, pequeñas o no) es cogiendo lo recaudado y dividiendo por dos (que suele ser el dinero que se quedan los cines que las proyectan, distribuidores, ect). A lo que queda hay que restarle el presupuesto de la película, y siendo más exacta también la publicidad gastada, que para los blockbuster suele ser entre 50 y 100 millones, aunque haya casos como el de Avatar que hayan superado los 200 millones. Conseguir los datos de publicidad es complicado, por lo que nos quedaremos sólo con el presupuesto.

10. La proposición (The Proposition)

Recaudado: 295 millones
Presupuesto: 35 millones
Beneficio: 112 millones

9. The Blind Side

Recaudado: 340 millones (estimados)
Presupuesto: 30 millones
Beneficio: 140 millones

8. Up

Recaudado: 693 millones
Presupuesto: 175 millones
Beneficio: 171 millones

7. 2012

Recaudado: 775 millones
Presupuesto: 200 millones
Beneficio: 187 millones

6. Resacón en Las Vegas (The Hangover)

Recaudado: 460 millones
Presupuesto: 35 millones
Beneficio: 195 millones



5. Harry Potter y el misterio del príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince)

Recaudado: 929 millones
Presupuesto: 250 millones
Beneficio: 214 millones




4. Transformers, la venganza de los caídos (Transformers: Revenge of the Fallen)

Recaudado: 835 millones
Presupuesto: 200 millones
Beneficio: 217 millones





3. Luna nueva (New Moon)

Recaudado: 710 millones
Presupuesto: 50 millones
Beneficio: 305 millones




 
2. Ice Age 3, el origen de los dinosaurios (Ice Age: Down of the Dinosaurs)

Recaudado: 874 millones
Presupuesto: 90 millones
Beneficio: 347 millones


1. Avatar

Recaudado: 2.700 millones (estimado)
Presupuesto: 300 millones
Beneficio: 1.050 millones

viernes 5 de febrero de 2010

La cuarta fase (The Fourth Kind, 2009)


Me salta una duda tras ver La cuarta fase. ¿Cómo es posible que haya obtenido un éxito y repercusión en los medios mucho menor que Paranormal Activity (2009)? Esto viene a cuento porque la película que nos ocupa, una grata sorpresa con variados puntos de interés, no ha sido alabada por los críticos, ni ha creado un culto en festivales previos al estreno comercial. En cambio, la solo parcialmente interesante, y en el terreno del terror menos conseguida Paranormal Activity, se ha convertido en uno de los bombazos del pasado año. Sus trailers están inundados de frases sacadas de los medios, tipo “no podrás dormir esta noche” o “la película más terrorífica de la historia”. El éxito comercial lo entiendo, pues hay que aplaudir su magnifica e inteligente campaña de promoción, al igual que sucedió con la superior El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999). Pero una cosa es el éxito, y otra que tanta gente haya quedado entusiasmada con la película en sí. Extraño que La cuarta fase, en ese sentido, no haya recogido ningún elogio, pues, dentro de la vertiente de ambas, el falso documental terrorífico (en este caso más bien documental, a secas), ésta última consigue crear en determinados momentos un desasosiego y una inquietud mucho mayores.


El director y guionista de la propuesta, un tal Olatunde Osunsanmi, siguió con interés los hechos reales ocurridos en Alaska allá por principios de la pasada década. Como si de Iker Jiménez se tratase, el mismo Osunsanmi aparece en la película entrevistando a la verdadera doctora Abigail Tyler (a la que, en la reconstrucción, da vida Milla Jovovich), que sirve como hilo narrativo de los hechos que contemplanos, como apunté, mezclando imágenes de perturbadores documentos reales de sesiones de hipnosis con las consiguientes reconstrucciones con actores. Aunque uno pueda ser escéptico respecto a estos temas, es imposible, según lo muestran o informan ciertos datos comprobados, no creer que, alienígenas o no, algo raro sucedía en ese pueblo. Varios pacientes de la doctora Tyler, bajo sesiones de hipnosis, la contaban exactamente los mismos hechos, con los mismos detalles. Una lechuza mirándoles desde su ventana, pánico a dormir por si “volvían”, y finalmente unas apariciones terribles que se los llevaban durante un tiempo, y al volver no eran capaces de recordar lo sucedido. Lo más misterioso del caso lo vivió en sus carnes la propia doctora, pues su hija pequeña desapareció de pronto, en su casa, siendo según comenta ella y en parte el policía que vigilaba esa noche el exterior de la casa, un rayo de luz que entro por el tejado y sacó levitando a la niña. Nunca más se ha vuelto a saber de ella.


Uno de los aciertos de La cuarta fase es su estructura. Aunque el principio pueda chocar la mezcla de escenas documentales, supuestamente reales, con las cinematográficas, propias de una reconstrucción de los hechos con actores, esto va cobrando sentido y metiéndote en la trama a medida que avanza. Por un lado, los videos documentales llegan a momentos de orgasmo, poniendo los pelos como escarpias. Concretamente son dos momentos, uno durante la mitad y otro hacía el final. El otro lado es la interpretación de los actores “reales”, todos bastante acertados. Incluso la protagonista, Milla Jovovich, al principio podría caer en duda (sus dotes como actriz nunca han sido especialmente notables), pero termina llevando muy bien el registro dramático. Todo resulta creíble en su justa medida, entretenido a la par que interesante. Además, el tema de las abducciones alienígenas no está tratado de forma tópica. Aunque sea a base de mezclar géneros e influencias, se distancia de otros ejemplos de décadas atras o más recientes en su forma de, pese a no apartarse de la trama “científica” y explicativa de hechos, adentrarse en el terror propio del subgénero de exorcismos.

De estreno: Una odisea apocalíptica y un padrastro con malas intenciones


Por fin nos llega la esperada adaptación de la novela de Cornac McCarthy. La carretera (The Road, 2009) se paseó tímidamente por la cartelera de Estados Unidos, centrándose en una distribución, no se porqué, minoritaria. No obstante, las críticas han sido por lo general muy buenas, el público también ha respondido. Con mejor distribución llega a España, amparándose en el nombre de sus protagonistas, Viggo Montersen o Charlize Theron, aunque en contra de lo esperado ha sido olvidada para los próximos Oscar. Si nos fiamos de la mayoría de opiniones, posiblemente estamos ante una nueva gran adaptación del autor de No es país para viejos. La trama se desarrolla en un futuro apocalíptico, en el que el mundo ha quedado devastado tras sufrir una guerra nuclear. Conoceremos la odisea de un padre y su hijo, viajando a píe en una tierra en la que los pocos supervivientes que quedan, en lugar de ayudarse entre ellos, han recurrido a sus instintos más oscuros; Con menor interes llegará a las salas El padrastro (The Stepfather, 2009), remake en clave de terror teen del pequeño clásico de 1987. Nos cuentan la historia de un adolescente, cuya madre esta a punto de casarse con un tipo que no le da buena espina. Obviamente, el chaval tiene razón en desconfiar.

miércoles 3 de febrero de 2010

John Rambo: tres décadas librando su propia batalla


El cine de acción de los ochenta. Una simple frase que trae multitud de gratos recuerdos a todo aficionado al género que se precie. Esa década en la que los action hero musculosos tomaron protagonismo. Por supuesto, con Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger a la cabeza. La diferencia entre ambos, o al menos una de ellas, es que mientras el actual gobernador de California nunca ha sido muy amigo de las franquicias, Stallone se creo así mismo con dos de ellas. Hablo, obvio, de Rocky (1975-2007) y la que nos ocupa. El personaje de John James Rambo, popularmente conocido como Rambo, a secas, salió de una novela de David Morell, titulada First Blood, a su vez titulo original de la primera película. No obstante, para la adaptación se cambiaron dos aspectos importantes. Por un lado, el personaje de Rambo, en la novela era descrito como un frío asesino, o más bien un tipo que, ante la amenaza de su persecución, no duda en matar a todo el que se cruza en su camino. La otra diferencia se encuentra en el final, en el que Rambo terminaba muriendo a manos de su amigo, el coronel Trautman. No corro riesgo de spoilear a nadie a estas alturas, creo, hablando claro de lo que realmente sucede en Acorralado (First Blood, 1982). En ésta, Rambo sigue siendo un hombre que vuelve de la terrible guerra de Vietnan, y que se encuentra con que su país no le ve, tal como creía, como un héroe, sino todo lo contrario. En realidad, es confundido con un vagabundo sospechoso, y perseguido por el sheriff de un pueblo después de hacerle pasar mil perrerías en comisaría. Pero Rambo no tiene ninguna intención de matar a nadie, aunque sea capaz de acabar con todos sus perseguidores sin pestañear, sino que las únicas muertes que acontecen en el desarrollo se deben a efectos colaterales en su huida. Durante el clímax final, nos muestran una larga conversación entre Trautman y un desesperado Rambo, en la que se nos descubre los ideales del protagonista, lo confundido y decepcionado que se encuentra con la situación que le ha tocado vivir, y finalmente accede, sin violencia, a ser encarcelado.


Aunque conocida como un clásico del cine de acción, Acorralado bien podría considerarse un drama, con más elementos de suspense que de acción propiamente dicha. Fue la mirada más intima del personaje en la franquicia. Y es que el ¿inesperado? éxito que obtuvo, derivó en dos secuelas (más tarde hablaré de la tercera) en las que el tono cambió de forma drástica. Así, en Rambo (Frist Blood: Part II, 1985), el hombre que huía de una inesperada cacería, y que aún no tenía suficientes connotaciones de héroe de acción, pasa a ser un súper hombre (más músculos incluidos) con la misión de adentrarse de nuevo en la guerra y sacar fotografías en caso de que haya prisioneros americanos. Obvio que las órdenes rápido pasarán a importarle un carajo, y armado hasta los dientes se enfrentará prácticamente solo a un ejército. El guión de Rambo, aunque seguro que muchos lo desconocen, pertenece a James Cameron (junto al propio Stallone). No resulta raro, pues contiene la grandilocuencia y la tendencia al (súper) espectáculo y al más difícil todavía propios del megalómano cineasta. Todo en Rambo es igual de divertido que exagerado. Mención a parte merece la última media hora, con el protagonista a mandos de un helicóptero destrozando media selva. El comienzo, además, es toda una declaración de intenciones, cuando el coronel Trautman conversa con un Rambo encarcelado y le propone la difícil misión. Entonces, le pregunta “Coronel, ¿esta vez nos toca ganar?” (alusión a la derrota de Estados Unidos en Vietnan), a lo que Trautman le responde con un rotundo (y mítico) “esta vez depende de ti”. La película contó con un presupuesto de 44 millones de dólares, muy alto para la época, y supuso un autentico taquillazo en todo el mundo, siendo la segunda más taquillera en su año sólo por detrás de Regreso al futuro (Back to Future).


De este modo, Stallone nos hablaba en las dos primeras entregas sobre los veteranos que volvían de la guerra para ser repudiados por su país, y luego del polémico tema de los prisioneros que aún seguían en la guerra, y de los cuales el gobierno parecía olvidarse. La tercera es otra historia. La acción pasa a Afganistan, a la que acude en una nueva misión de “uno contra el barrio” el aún más musculoso John Rambo. Ha pasado tiempo, se ha retirado del combate, pero aún así, su instinto bélico no le permite dejar de luchar. Por ello, aunque al principio le diga a Trautman (otra vez enviado para reclutarle, y al que por primera vez se verá luchando junto a él) que por sus cojones no irá a acribillar gente de nuevo, al final se convence así mismo de que es su destino. Para la ocasión, el componente humorístico, chulesco, de chistes rápidos embutidos en frases, tan típico de la acción de los ochenta y parte de los noventa, aparece en el guión mucho más presente que las anteriores entregas. De hecho, Rambo ha terminado por convertirse en su propia caricatura. El dolor que sufría en la primera entrega, su decepción ante la mierda que se sucede ante él, se torna en un divertimento desenfadado, con un poco sutil mensaje “políticamente correcto” y, eso sí, un nuevo espectáculo pirotécnico a la altura de la primera secuela. Rambo III (Frist Blood: Part III, 1988), pese a ser la más floja, no puede evitar ser muy entretenida por su propia falta de pretensiones. El más difícil todavía toma nuevos niveles, y el espectáculo de pura acción está servido gracias a los 65 millones de dólares que obtuvo para su realización. No obstante, su éxito fue menor al esperado en Estados Unidos, aunque en el resto del mundo se convirtió en un gran éxito, lo que no sirvió para que, hasta la actualidad, las aventuras de Rambo se quedasen en dicha trilogía. Fue la última película de la saga en la que pudimos ver a Richard Crenna, pues falleció en el 2003.


En lo que llevamos de siglo XXI se ha experimentado una especie de revival de la vieja escuela. Agotadas las ideas con nuevas generaciones, fracasadas en algunos casos, el cine de acción parecía necesitado de un cambio de rumbo. El regreso a los clásicos, a modo de remake o simplemente el citado revival, se hacía cada vez más común. Stallone lo vio como la oportunidad, la única posiblemente, que le quedaba para volver a ser visible para los espectadores que actualmente llenan los cines. Casi todas sus películas protagonizadas durante los noventa habían fracasado o no dieron los resultados esperados, y las que realizó a principios de pasada década, corrieron todavía peor suerte. Fue a partir de mediados cuando empezó a sonar de nuevo su nombre. El motivo, no es una obra nueva, pero aún así un producto arriesgado. En mente tenía revivir sus dos franquicias. Nadie esperaba nada bueno. Es más, muchos se burlaban de la noticia de un Rocky a punto de la jubilación volviendo al cuadrilatero, o de un Rambo en plan “abuelo” regresando a su eterna guerra. Pero, fue con el estreno de Rocky Balboa (2006) cuando la mayoría de esas burlas llegaron a su fin. Stallone había creado, como director, protagonista y guionista, una película muy respetable. Ya no solo por su inesperada calidad, sino porque regresó a los inicios de su personaje sin insultar a los fans. Al contrario, significó una inyección de nostalgia, con un Rocky sabedor de sus limitaciones, un guión coherente, con la justa melancolía de la vejez, pero igual de disfrutable para los antiguos admiradores como para los nuevos, que aún no sabían que algún día aplaudirían un “montaje de entrenamiento” del popular boxeador en una sala de cine. Gracias al éxito, comercial y critico, de Rocky Balboa, el anuncio definitivo de la cuarta entrega de John Rambo se vio con ojos muy distintos. Stallone se había convertido en astro de culto para muchos, sorprendentemente, cuando había cumplido los sesenta años.


Claro que, el regreso de John Rambo en 2007, que además se tituló tal cual, no iba a ser tan “bienintencionado”, como el del siempre buenazo y optimista boxeador. Es la cruz de la moneda, y Stallone, que no es nada tonto, sabía como encarar de nuevo al personaje. El tiempo ha pasado, obvio, Rambo no tiene cuarenta años, sino sesenta. Aún así, al igual que en el ultimo Rocky, el trabajo físico del actor es incontestable. Sigue siendo una maquina de matar humana, con cuerpo hiper-musculado, pero al que las arrugas le van pesando en el rostro, y en su propia vida. Ha pasado por todo. Ha visto muerte, destrucción, traición, y por fin ha encontrado el descanso trabajando como cazador de serpientes en una tranquila zona cercana a Birmania. La llegada de unos misioneros con intención a viajar allá, en pleno genocidio comandado por un sanguinario ejercito, hará que John, aunque no quiera ni por lo más remoto volver al combate, se calcé su gran cuchillo, sus arco, sus explosivos, y se dedique a hacer lo que mejor sabe. El mismo lo dice en el ya mítico momento, previo al comienzo de su viaje hacia Birmania: “Llevas la guerra en la sangre. No mataste por tu país, mataste por ti. Dios nunca perdonará eso. Si te empujan, matar es tan fácil como respirar”. Declaración de intenciones que, minutos más tarde, es totalmente verificada. Y es que ésta ultima (hasta ahora, porque puede haber quinta) entrega es con diferencia la más violenta. Aquí la violencia se palpa, es cruda. La sangre de cada disparo, flechazo o desmembramiento, salpica la pantalla. Además, recupera el tono serio y de mayor “conciencia social” que había en Acorralado. El espectáculo no es tan arrollador como en Rambo o Rambo III. Los medios (sólo 40 millones de dólares de presupuesto) escaseaban, pero Stallone (al igual que en Rocky Balboa, guisándose prácticamente todo, desde la dirección al guión) demuestra ser un director eficaz, capaz de mostrar en pantalla una muy digna factura, calculando los gastos en todo momento. Así, los escasos ochenta minutos que dura la función, nos devuelven al Rambo primerizo, parte de su lado más personal, sin olvidar el buen cine de acción. Una nueva sorpresa en la revitalizada carrera del actor/director/guionista, que cierra (como dije, por el momento) la saga de una manera excepcional, con un ultimo plano de los que, a los fans de siempre, nos hizo salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja.

Por la saga han pasado diversos directores. Como más recientemente he comentado, John Rambo fue dirigida por el propio Stallone. Aunque también trabajó de guionista, o co-guionista, en las anteriores películas, la labor de dirección cayó en otras manos. Así, Acorralado fue dirigida por Ted Kotcheff; Rambo por George P. Cosmatos, y Rambo III tuvo a Peter MacDonald. En los tres casos, tan dispares cineastas hicieron un trabajo más bien artesanal, dejando a la estrella (y a la segunda unidad) que hiciera el resto. La icónica banda sonora nos la regaló Jerry Goldsmith, con un tema central que, con pequeñas variaciones, ha aparecido a lo largo de la saga. La franquicia ha conocido cómics, videojuegos y mechandising vario, así como series de animación. El culto creado alrededor de ella, y su siempre vigente recuerdo en la memoria popular, la confirman como una de las series cinematográficas más emblemáticas, pese a quien pese, de la historia del género.

jueves 28 de enero de 2010

De estreno: Artificieros en Irak, secuestros alienígenas, y adolescentes metidos en magia negra


Por fin llega a España el aplaudido thriller de suspense y acción de la recuperada Kathryn Bigelow. Ha llovido desde sus pases en diversos festivales, en los, curiosamente, no obtuvo buena respuesta por parte de los espectadores ni de la crítica. Lo que son las cosas, más tarde, con su estreno comercial (aunque en pocas salas) todo cambió de forma radical. Tanto que empezó a sonar como una de las mejores películas del año y futura nominada a los premios importantes. Así ha sido. Ahora, con bastante retraso, llega a España para que podamos hablar con criterio de la que es, para muchos, la sorpresa del 2009. En tierra hostil (The Hurt Locker) nos cuenta los malos ratos que tienen que pasar los (temerarios) soldados especializados en desactivar minas antipersona. La acción se sitúa en la actual guerra de Irak, y protagonizan Jeremy Renner, Guy Pearce, David Morse y Ralph Fiennes; También llega a nuestra cartelera La cuarta fase (The Foruth Kind), una de ciencia ficción con elementos de terror, protagonizada por Milla Jovovich, que se adentra en el mundo de las secuestros extraterrestres recreando casos supuestamente verídicos. El director, el desconocido Olatunde Osunsanmi, al parecer ha dividido la trama mezclando la forma de rodar tradicional con la del falso documental; Por ultimo, hablar de Kabrat y el molino del diablo, una fantasía juvenil que remakea una poco conocida por aquí película de 1977, y que cuenta como un adolescente se adentra en el mundo de la magia negra.

Muñecos infernales (The Devil Doll, 1936)




Cuatro año después de estrenar su máximo icono cinematográfico, La parada de los monstruos (Freaks, 1932), Tod Browling fabricó otro clásico, menos mitificado, pero que rallaba a un nivel de calidad similar. Muñecos infernales, aunque clasificada dentro del género de terror, en realidad se trata de una fantasía, con toques de ciencia ficción paranoica, que conjuga sus elementos a groso modo con una historia de venganza y amor. La venganza es la que entabla un antiguo banquero, presidiario huido de la cárcel junto a un mad doctor. En casa del segundo, a la que llegan con la policía pisándoles los talones, descubre los experimentos de dudosa moral que éste, junto a su mujer, igual de desquiciada, lleva años completando. Su trabajo consiste en hacer diminutos, a modo de juguetes, a todo animal, incluso persona, que les viene en gana. Tras la muerte del mad doctor a causa de infarto, el banquero ve la posibilidad de vengarse de los que le metieron injustamente en la carcel, ayudado de la mujer y sus extraños conocimientos. Así, de viaje a Paris, éstos comenzarán, cada uno por sus motivos, las malas jugadas a determinadas personas. Y también es una historia de amor, pues el verdadero propósito del protagonista, más que la venganza por odio, es que su nombre quede limpio y su hija, residente en Paris, pueda perdonarle por fin.



Muñecos infernales cuenta con una notable interpretación de Lionel Barrymore (pésimo doblaje en español, para los que opten por dicha opción), que juega al despiste disfrazándose de una anciana que vende los temibles muñecos vivientes. Al igual que en la citada La parada de los monstruos, Browling es fiel a su modo narrativo y convicciones personales. La línea que separa el bien del mal siempre se muestra difusa, con personajes que no llegan al blanco ni se hunden en el negro. La escala de grises es elevada y, además, muy interesante de analizar. La idea de la venganza, que triunfa ante todo y, como he dicho, bastante difusa en su sentido moral, es algo que a lo que también recurría con sus freaks menospreciados por los que se creían mejores que ellos. Destacable, entre otras cosas, es el trabajo realizado para los efectos especiales, teniendo en cuenta que han pasado más de setenta años desde su realización. La unión en el mismo plano de personajes de tamaño real y personajes minimizados (aunque a veces los actores no saben muy bien donde mirar) es excelente.



Aunque Muñecos infernales esta basada en la novela Arde, bruja, arde, de Abraham Merrit, los parecidos se difuminan en el guión firmado por Garret Frot, autor del libreto de Drácula (1931), así como con el tono que le da Browling, que inyecta esa tipica atmosfera propia de patetismo romántico y aroma de tragedia, igual que la ya comentada difusa moral en los actos de los personajes. Todo se mezcla perfectamente en algo más de setenta minutos de gran cine clásico, de cine de género minimalista y añejo, que recuerda la ingenuidad de ciertos tiempos, pero también la importancia de la narrativa y los actores, del uso de efectos digitales como eficaz comparsa de un desarrollo siempre interesante y no carente de diversas lecturas más allá de lo evidente.

domingo 24 de enero de 2010

Nuevos planes para el remake de Furia de titanes



Estas cosas siempre se pueden entender de varios modos, pensando bien o pensando mal. El caso es que Furia de titanes, remake de la mítica película de 1981, contará con escenas adicionales rodadas a sólo tres meses del estreno. Según declaraciones de su protagonista, Sam Worthington, esto se debe a que están tan contentos con el resultado, que han querido que sea aún más épica y tienen tanta confianza en su éxito que no escatiman en gastos. Otra opción, para los menos crédulos, es que el montaje que les enseñaron no les convenció del todo y prefirieron poner un poco más de pasta para crear más espectáculo y limpiar diversos fallos. Con todo, el presupuesto de Furia de titanes posiblemente no suba de los 100 millones de dólares, que tal como está el patio en cuanto a presupuestos exagerados, son migajas. Otra cosa que comentó Worthington es que es posible que terminen exhibiéndola en tres dimensiones, aunque hasta ahora nunca había sido la idea. El monumental éxito de una tal Avatar, precisamente protagonizada por él, podría tener mucho que ver en el cambio de planes.

Avatar a un paso de superar a Titanic, y se estrenan Legion y Rompedientes




Otro fin de semana más, el sexto, Avatar se mantiene número uno en las taquillas de Estados Unidos y España (y en las de medio mundo). Aunque se vaticinaba que, por fin, esta semana caería, no del primer puesto pero si un porcentaje más elevado que lo de costumbre, las previsiones han salido rana. Tanto que en Estados Unidos, según las cifras estimadas, ha recaudado otros 34 millones de dólares (17% de descenso respecto al fin de semana anterior), que hacen un total de 550 millones. En España le ha ido aún mejor, a juzgar por el escaso 9% de caída que han conseguido sus 4 millones (también según estimaciones) de euros. Por aquí, el total sería de unos enormes 52 millones, 14 millones más que los que en su día amasó Titanic (1997). Se calcula, si todo sigue como hasta ahora, que Avatar terminará recaudando en Estados Unidos 640-650 millones de dólares, y en España 65-67 millones de euros. Una burrada, vaya. En lo que respecta a la recaudación mundial, la suma asciende a 1.718 millones, en dólares, a un pasito de superar a la mencionada Titanic, hasta hoy, como ya he dicho otras veces, considerada la película más taquillera de la historia (sin ajustar la inflación). El total en todo el mundo ahora si parece que puede superar los 2.000 millones.



Pero vamos a hablar, al menos un poco, de cosas que no sean Avatar. Este fin de semana se ha estrenado Legion en Estados Unidos. Se trata de una de acción/terror con elementos sobrenaturales, protagonizada por Dennis Quaid y Paul Bettany, éste en el papel de un arcángel que debe salvar a la humanidad. Aunque en principio no había muchas expectativas comerciales, la película se ha ido haciendo fuerte en Internet hasta llegar al estreno, y el interés se ha reflejado en un estreno bastante correcto de 17 millones de dólares; La que no obtenido demasiada atención es Rompedientes, con el cachas Dwayne Johnson, alias The Rock, que vuelve a intentarlo en el cine familiar dentro del género fantástico. Los 13 millones estimados son varios menos de los previstos, así que todo queda en comprobar como funciona en las próximas semanas.

sábado 23 de enero de 2010

La matanza de Texas: 35 años en el filo de la sierra mecánica



Corrían finales de los años sesenta cuando un joven director desconocido, de nombre Tobe Hooper, dirigía una pequeña película titulada Eggshells (1969). Nadie presagiaba entonces que en sus planes, inconscientemente, tenía entre manos el rodaje de uno de los mayores clásicos del cine de terror. No obstante, tardó cinco años en estrenarla. El camino fue arduo, lleno de problemas. En principio, la producción de aquella película prácticamente underground, para la que inicialmente se barajaron títulos como Cara de cuero (Leatherface), contaba con un presupuesto estimado en 60.000 dólares. Al final, la cifra ascendió hasta los 120.000 dólares, lo que causó más de un quebradero de cabeza a los inversores, antes de saber que se trataría de una de las películas independientes más rentables de la historia del cine. Dichos inversores eran nada menos que gente de la mafia, pues la ya conocida como La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre) no encontró estudio dispuesto a apostar por ella. Fueron estos mafiosos los que pagaron de inmediato por hacerse con el producto y llevarlo a los cines en 1974. En principio, la idea era estrenarla en unos cuantos cines al aire libre, sesiones dobles, etc. Al contrario de lo que esperaba la mayoría, La matanza de Texas se hizo con buenas críticas dentro de los sectores más visionarios y desprejuiciados, y la gente, guiada por el morbo de sus carteles (que rezaban aquello de “basado en hechos reales”, aunque en parte no sea así) y de la publicitada violencia descarnada, acudió en masa a los cines. Cuando se quisieron dar cuenta, la película estaba recaudando millones en Estados Unidos, y más tarde en todo el mundo. Un total cercano a los 100 millones de dólares de la época, y el culto instantáneo surgido entre los aficionados al cine de terror, con Cara de cuero, su principal villano, erigido en icono del género, fueron el comienzo del mito, y también de una saga, remakes, precuelas, e incontables imitaciones.



Según comentan los involucrados en el proyecto, el inesperado éxito no les hizo millonarios. Más bien, a penas vieron un duro. La mafia se quiso, y consiguió en parte, quedarse con todos los beneficios. Hooper, el equipo detrás de las cámaras y los actores, tuvieron que entrar en denuncias y juicios con la mismísima mafia para intentar sacar tajada. El éxito de la propuesta se debió, a parte de lo mencionado, a ser uno de esos inventos que, de vez en cuando, nacen en estado de gracia. Viendo gran parte de la carrera posterior de su director, aún muchos no creen que esto le saliese conscientemente. Si La matanza de Texas es una obra maestra, y una de las películas que mejor representa la locura y la angustia en estado puro, es por su escasez de medios y falta de pretensión inicial. La suciedad de la imagen, lo tosco del montaje, el uso exagerado de gritos ensordecedores, etc. Lo que podría haber sido no más que un proyecto de fin de curso de un amateur fanático del cine de terror, pasó la línea que separa ésto de la maestría.



El éxito de La matanza de Texas no iba a quedar olvidado por la industria. Es por ello que, aunque de forma tardía, el propio Tobe Hooper recogió el encargo, por parte de la entonces exitosa Cannon Films, de dirigir una secuela. La matanza de Texas 2 (The Texas Chainsaw Massacre 2, 1986) contó con mucho más presupuesto, una estrella conocida (Dennis Hooper) de protagonista, y mayor abundancia de gore (algo curioso es que, aunque normalmente catalogada como gore, la primera parte a penas utilizaba el recurso de la hemoglobina, sino que tendía a sugerirla). Pero el cambio principal se dio en el añadido de un humor negro siempre presente, desconcertante y grotesco. Fue por ello que no pocos la entendieran como una parodia de la primera. Algo de razón tenían, aunque vista hoy, La matanza de Texas 2, que decepcionó por doquier, se puede contemplar como una divertida variante, arriesgada y sincera. Otra película de culto, a su modo, y que puede ser vista independientemente de la primera entrega. Si entramos en comparaciones directas, obviamente sale mal parada.



La tercera y cuarta entregas, son otra historia. Muy mediocres, aunque no exentas de curiosidades cinéfagas. La tercera, de la que Tobe Hooper pasó al momento, fue encargada a un joven cineasta y actor de serie b, Jeff Buhr, cuyo trabajo como director más reconocible hasta el momento era El padrastro 2 (Stepfather 2, 1989). Según el propio Buhr, el material que le dieron para dirigir en pocas semanas la que se titularía directamente Leatherface (1990) era nauseabundo. No había por donde cogerlo. Aun así, había que comer, y no era una mala oportunidad dado el prestigio que seguía teniendo la saga entre millones de aficionados. Lo peor llegó cuando la censura habló. Al parecer, la película era demasiado sangrienta para obtener la calificación “menores de 18 acompañados”, y tuvieron que ponerse a recortar escenas sin ton ni son. El resultado es el que finalmente se ve en pantalla. La curiosidad de Leatherface en el plantel artístico es el poder ver a un joven Viggo Montersen haciendo de histriónico psicópata.



El hundimiento de la franquicia, al menos por aquel momento, llegó con la cuarta entrega. La matanza de Texas, la nueva generación (The Return of the Texas Chainsaw Massacre, 1994). Se intentó dar un nuevo aire a la saga, meter de nuevo el humor negro de la secuela, y añadir una nueva familia, aunque la acción se desarrollaba en el mismo lugar que en la primera. El resultado, catastrófico, fue obra de Kim Henkel, hasta entonces guionista de la saga, en la que fue su primera y ultima aportación al mundo del cine en labores de dirección (sic). Si La nueva generación es recordada por algo, es por haber dado uno de sus primeros papeles a dos estrellas actuales, Renée Zellweger y Matthew McConaughey. Obvio que, al igual que el anteriormente citado Viggo Montersen, no quieren ni oír hablar de las respectivas películas, lo cual no deja de ser un acto de desprecio prepotente por su estatus actual, ignorando que, por malas que sean, éstas aportaron su granito de arena para que su cara fuera sonando.



Pasaron nueve años hasta que, en plena era del remake, se decidieran a fabricar el susodicho de la primera entrega. Para ello se escogió al director Marcus Nispel, conocido por dirigir videos musicales, y Michael Bay se inició como productor de remakes de clásicos del terror. A pesar de que los fans de la original esperábamos lo peor, por suerte hicieron un buen trabajo. Claro que no es igual ni superior a la de 1974, pero es digna y no insulta su nombre, que ya es bastante hoy día. El acierto fue no querer imitarla, sino dar un nuevo look a la franquicia. Como si se tratase más bien de una secuela lujosa, La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 2003), no se cortó en violencia, malrollo, ni en mostrar un Cara de cuero eficaz y más temible que los vistos en las secuelas. Este remake supuso el despegue de Jessica Biel, y su gran éxito comercial revivió la gallina de los huevos oro. 



A estas alturas ya conocíamos secuelas y un remake, solo faltaba otra de las modas actuales, la precuela. Y como no podía ser menos, esa la fue la opción para continuar exprimiendo a Cara de cuero y los suyos. De nuevo producida por Bay, y manteniendo parte del reparto en lo que respecta a los villanos (impagable el “sherif” loco, interpretado por el no menos impagable R.Lee Ermey). La matanza de Texas, el comienzo (The Texas Chainsaw Massacre: The Begining, 2006), utilizó lo de “el comienzo” como excusa para ofrecer una secuela como cualquier otra, compilando en los primeros quince minutos una explicación rápida y poco convincente del pasado de la familia. Lo bueno es que, a partir de ahí, aunque todo esté muy visto, es tan macarra, sanguinolento y macabro, que la diversión sin exigencias está asegurada. Un festival gore sin descanso para disfrutar sin pretender ver nada más que eso. A cargo de la precuela estuvo Jonathan Liebesman, que se dio a conocer con En la oscuridad (Darkness Falls, 2003).



Los que piensen que ya no puede dar más de sí la franquicia, que lo piensen de nuevo. Y es que, ahora que las 3d están más de moda que nunca, La matanza de Texas se sube al carro del formato. Se supone que ya está prevista, para 2012, una nueva entrega, no se sabe si, otra vez, remake, o secuela o qué, que como novedad utilizará las tres dimensiones para mostrar de forma más truculenta los crímenes de la familia desquiciada. No seré yo quien defienda la originalidad de los cineastas, pero, como fan, y ya curado de espanto, contemplar las andanzas de Cara de cuero con las gafas de marras puede ser, al menos, muy divertido. Habrá que esperar para ver el resultado. Hasta entonces, nos quedamos las películas, los cómics, el extenso merchandising y, cómo no, con la leyenda.

viernes 22 de enero de 2010

De estreno: Una mansión Lovecraftiana, y un cachas convertido en “hado”.



Este fin de semana es el elegido para estrenar La herencia Valdemar, primer capitulo de un ambicioso díptico. Cabe destacar que ha sido un esfuerzo notable por parte de sus responsables, pues los 13 millones de euros que ha costado no han salido de las típicas subvenciones de gobierno y televisiones, sino que se ha producido de forma independiente. La historia se basa, o eso dice su director, José Luis Alemán, en el universo creado por Lovecraft. Así mismo, en la trama se darán cita otros reputados nombres del género de terror, como Bram Stoker. El amplio y conocido reparto está formado por Silvia Abascal, Óscar Jaenada, Ana Risueño, Rodolfo Sancho, Eusebio Poncela y una de las interpretaciones póstumas que nos deja Paul Naschy. La trama, a groso modo, se centra en una vieja mansión y una experta en tasación de inmuebles enviada para trabajar en ella. La mujer desaparece misteriosamente, y se contrata los servicios de un detective para que acuda a la mansión y averigüe que pasó; Para los más pequeños llega Rompedientes (Tooth Fairy), una de fantasía infantil/juvenil con The Rock, o como prefiere que le llaman ahora, Dwayne Johnson, de protagonista. La historia es la siguiente: Un jugador de hockey sobre hielo (Johnson) es famoso por su facilidad para romper los dientes a los rivales en cada partido. Un buen día, tras chafar las ilusiones de un niño, es castigado siendo convertido en un “hado” durante una semana para que cumpla sus deseos (sic).

The Signal (2007)



La primera duda que te asalta al leer la premisa de The Signal, es si se trata de una adaptación encubierta de Cell, la novela de Stephen King. Según avanza la trama, aunque su tono desconecta de la narración del famoso autor, la influencia es evidente. No obstante, estamos una película inclasificable, tanto en género como en intenciones. Tal vez ahí reside su principal interés. Mezcla ciencia ficción apocalíptica, terror, humor negro y drama romántico, entre otras cosas. Juega con elementos como psicópatas, individuos similares al concepto infectado/zombie o descomposición del modelo de vida familiar. Unas extrañas señales comienzan a aparecer en todas las televisiones o teléfonos móviles. El resultado es que todas las personas que atienden a dichas señales entran en un estado perpetuo de locura. No sólo confunden a otras personas o imaginan conversaciones, sino que sienten el deseo de asesinar. A partir de esto, la trama se divide en tres capítulos: Transmisión I, II y III.



La primera parte, la más corta, es una simple pero muy efectiva presentación de los dos personajes aparentemente principales. Digo aparente, puesto que en la segunda parte el protagonismo pasa de forma inesperada a otros personajes, así como el tono cambia hacia un extraño humor macabro. Es aquí donde la locura de los personajes, y la transmitida al espectador a modo de una necesaria confusión narrativa, hacen mayor acto de presencia. Llegados al último acto, centrado en un largo clímax final, uno no sabe si a los guionistas se les ha ido la pinza o por el contrario saben perfectamente lo que se hacen. El conjunto, pese a irregular, guarda suficientes buenos momentos y alicientes como para significar una digna carta de presentación de sus responsables, David Brukner, Dan Bush y Jacob Gentr, directores y guionistas (se supone, cada uno de las respectivas partes) que realizan con ésta su opera prima.

miércoles 20 de enero de 2010

Spider-Man 4, con Raimi, se va al carajo… ¿por culpa de Avatar?



Muchos ya lo saben, pero para el que ande despistado aquí dejo la noticia. Spider-Man 4 ha sido cancelada definitivamente hasta que se encuentre nuevo equipo para reanimarla. Varios motivos empiezan a salir a la luz. Los dos principales han sido el guión y…Avatar. Lo siento, parece que cada dos días escribo sobre la película o la menciono, pero ha sido pura coincidencia. La cosa es que Sam Raimi, tras ver la citada película de James Cameron, pensó que no podía dejar que el nuevo Spider-Man contase con una menor carga de impacto visual en cuanto a efectos especiales. Se le metió tanto en los cojones lo de usar los efectos más caros posibles que, el estudio responsable, Sony/Columbia, le aseguró que no estarían dispuestos a seguir elevando los costes de producción. En este caso, más de uno podría pensar ¿Qué más les da pagar un dineral de presupuesto si, a no ser que el mundo se hunda antes del estreno, va a recuperar la versión? Aquí entra el guión. Y es que el libreto previsto, firmado por el propio Raimi, contaba con una base poco menos que dudosa. Aquí os la dejo.

Peter Parker es rechazado definitivamente por MJ pero descubre una nueva chica de la que se enamora todavía más, ¿Felicia Hardy?. Peter también descubre que su padre el de ella,, es en realidad Adrian Tombs a.k.a El Buitre, un adinerado hombre de negocios que se disfraza con un traje verde con alas. Peter se debate entre el amor de su nueva dama y acabar con el desquiciado Buitre. Tras meditarlo un rato decide acabar con el Buitre y lo mata. Este “parricidio”, no le sienta muy bien a su nueva novia y ella lo rechaza. Abatido, Peter decide abandonar su camino, dejar de lado sus grandes poderes y finalmente entierra su máscara y con ello su futuro como Spider-Man.

A propósito, lo gracioso de la noticia es que a James Cameron se le ha vinculado, a modo de rumor, como el sustituto de Raimi en la franquicia. Ante tales suposiciones, el propio Cameron salió a desmentir la noticia con un evidente “paso de esa mierda” (no textual, pero parecido). El “despido” o “huida del proyecto” de Sam Raimi ha supuesto el comienzo en la búsqueda de un sustituto. El director elegido podría ser Marc Webb. ¿Quién es éste? Pues es el director de 500 días juntos (500 days of Summer, 2009). Es de suponer que el proyecto comenzará prácticamente de cero.