lunes 9 de noviembre de 2009

Celda 211 (2009)

Un joven funcionario de prisiones afronta su primer día de pruebas en la cárcel. Durante su visita al modulo de los presos más peligrosos se ve inmerso en un motín. Sus compañeros le dejan a su suerte, inconsciente, dentro de la celda 211. Al despertar, se da cuenta de que la única opción que tiene para sobrevivir es hacerse pasar por uno de ellos. Para conseguirlo, primero tendrá que ganarse la confianza de su líder, un preso apodado Mala madre.

Esto del cine español es lo que tiene. Pueden estrenarse cien películas a lo largo del año, y la mayoría no interesarte o, de hacerlo, terminar decepcionándote. Pero, de vez en cuando, hay dos o tres películas que no solo no decepcionan, sino que se convierten en lo mejor del año. Celda 211 es una de esas sorpresas. Lo cierto es que ya se esperaban cosas buenas de ella. Su paso por varios festivales había despertado opiniones muy positivas, y el interés de Estados Unidos por realizar un remake, incluso antes de que ésta se estrenase, apuntaba que algo potente estaba por llegar a las salas. Su director, Daniel Monzón, antiguo critico de cine, ya había dado muestras de saber como hacer un cine “de industria” en nuestro país. Ahí están El corazón del guerrero o El robo más grande jamás contado. No obstante, dichos intentos loables y no faltos de entretenimiento estaban lejos de ser películas redondas dentro de sus amplias pretensiones. Son esas mismas pretensiones con las que ha encarado Celda 211, con la diferencia de que, esta vez, las ha cubierto al máximo. Ha conseguido otro ejemplo, como El orfanato o Rec, de lo que necesita el cine español para salir de la mediocridad victimista frente a Estados Unidos. Cine de calidad, sobrado de talento y a la vez comercial e incluso, me atrevo a decir, generacional. En esto ultimo tiene mucho que ver la interpretación de un grandísimo Luis Tosar, que engulle el personaje de Mala madre hasta hacerlo icónico.


La notable dirección de Monzón se apoya en un guión magnifico, en el que no falta de nada. Inquieta, hace descargar adrenalina, emociona, hace reír, estremece. Durante dos horas, que pasan volando, nos presenta un dinámico ejercicio de recopilación de datos carcelarios, realista sin prescindir de necesarios elementos cinematográficos. Las interpretaciones, todas, van de lo más que correcto a lo sobresaliente. Vale que Luis Tosar llena la pantalla cada vez que aparece, pero no hay que quitar merito al entregado trabajo del novel Alberto Ammann, Antonio Resines o Carlos Bardem, entre muchos otros. Uno de los principales aciertos es lo directa al grano que va la historia, sin prescindir de acercarnos a los personajes. A los pocos minutos nos envuelven en el ambiente carcelario, y poco después estalla el motín. No hay salida, pero tampoco la buscamos. Pese a que el ambiente de tragedia se va mascando hacia el final, durante el desarrollo consiguen crear personajes Tarantinianos (carismáticos, que consiguen nuestra complicidad, aunque no dejen de ser criminales), situaciones y diálogos divertidos, casi una buddy movie perfecta. Todo bien ejecutado en un thriller llamado a ser referente del nuevo cine español.

Valoración: 8,5/10

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jueves 5 de noviembre de 2009

Los mejores momentos del cine de terror (Volumen 1)

AVISO: Algunas escenas, así como los textos que las acompañan, pueden contener importantes SPOILERS.
Pocas veces los escalofríos se han sentido tan reales en una película de este estilo. El American Ghotic por excelencia. Tobe Hooper, con dos duros y, a juzgar por parte de su posterior carrera, un poco de suerte de principiante, se saco de la manga esta obra maestra. Considerada como uno de los clasicos del terror gore, sin embargo, La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1973) a penas salpica dos gotas de sangre a la pantalla. En lo sugestivo de sus imágenes está el verdadero horror y su locura. Aquí una prueba. Se puede sentir el dolor de la victima sin necesidad de una secuencia explicita. Además, puede que está sea la escena en la que su verdugo, Cara de cuero (o Leatherface, como más guste), quedase marcado como psycho killer icónico del celuloide.


Hellraiser (1987) es la mejor película en la que ha estado metido Clive Barker. En este caso, como director. Puede que por esa razón sea la que mejor capta, en determinas escenas, el desquiciante y bizarro mundo que recorren las líneas de sus libros. Pero, si hay una escena realmente cumbre en sus adaptaciones, está es el clímax final de su Hellraiser. La unión de la atmosfera malsana con unos efectos de maquillaje soberbios nos brinda una de los mejores y más perturbados momentos del cine de terror moderno. El “Jesus Wept” del final, escalofriante.


Una de las mejores películas de la historia del cine, sin discusión. La narrativa de Tiburón (Jaws, 1975) es tan calculada e inteligente que no permite ver al “monstruo” prácticamente hasta el final, dejando que fluya la imaginación del espectador. Cuando llega el momento de mostrarlo, lo hace en la escena más perturbadora y agobiante de todo el relato, dejando KO directamente las previsiones de cualquiera. Lo que parecía, en esa segunda mitad, una película de aventuras marinas, con carismáticos héroes, se transforma, sin mediar palabra, en una terrorífica pesadilla. Cuando se estrenó, el pánico al mar fue tal en muchas personas que, de la noche a la mañana, bajó el turismo en las zonas costeras.


Con Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street, 1984), Wes Craven consiguió que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, tuviesen miedo de cerrar los ojos para entrar en el sueño profundo. La escena de la muerte de Tina, la amiga de la protagonista, que además supone la primera aparición del icónico Freddy Krueger, es uno de sus momentos más míticos. El propio Craven reformuló la escena en La nueva pesadilla de Wes Craven (New Nightmare, 1994), y harán lo propio en el remake previsto para comienzos del 2010. Una obra original e incluso visionaria dentro del slasher.



Martyrs (2008) ha sido una de las películas más polémicas de los últimos años. La razón, principalmente que unos cuantos la considerasen, en su paso por diversos festivales, la película más cruel y violenta de la historia del cine. Las hay más violentas, pero no iban desencaminados. Realmente, el verdadero horror que se produce en la película no se encuentra en sus muy comentados últimos treinta minutos (la tortura non-stop de las dos protagonistas), ya que a ese momento hemos llegado ya exhaustos y “acostumbrados” de la locura vista anteriormente. Es precisamente durante el comienzo y el desarrollo de la historia en la que encontramos los momentos más duros. La escena que os propongo es una de ellas. Poco después de comenzar la película, nos enfrascan en este demencial crimen donde no hay lugar para las complacencias. Todo se desarrolla sin banda sonora, sin a penas diálogos, pensando que puede haber una salida para ciertos personajes, para darte cuenta, un segundo después, de que su muerte es inminente. Es el comienzo de la verdadera pesadilla.

Destino final 3d (The Final Destination, 2009)


Un joven tiene una visión mientras visita, con su pareja y amigos, una carrera automovilística. En dicha visión contempla como un accidente hará que se produzca una catástrofe en el estadio, cuyo resultado será la muerte de todos ellos. Asustado, entra en pánico advirtiendo de lo que va a suceder, pero pocos le hacen caso. Solo saldrán con él su novia y amigos, además de un puñado de personas sentadas alrededor. Aunque parece que han engañado a la muerte, pronto volverá a por ellos uno por uno.

Tres sagas. Scream (1996-¿?), Saw (2004-¿?) y Destino final (2000-¿?). Estas son las franquicias más rentables del cine de terror de los noventa hasta la actualidad. De echo, centrándonos en Destino final, ésta surgió del éxito del nuevo slasher teen propiciado por Scream, y se ha ido convirtiendo, sin vergüenza alguna, en un torture porn según manda la moda Saw. Al igual que aquellas dos, la estructura de cada película es la misma, con pequeñas variantes o novedades. Tenemos un comienzo arrollador, que depara, sin excepción, lo mejor del espectáculo. Tenemos, claro, un clímax final que, con o sin giro final, intenta impactar al espectador. Y tenemos, en el desarrollo, un cúmulo de escenas, a veces sin necesidad de poseer hilo argumental, que dan al público lo que quiere ver. Esto son elaboradas (o no) muertes de los personajes que pululan por la trama. El golpe de efecto es una constante, el gore mainstream in crescendo, y los personajes, cada vez más idiotas. Todo esto es lo que propone Destino final 3d, con el añadido, tal como reza el titulo, de las tres dimensiones. Y es precisamente ese formato el que hace recomendable su visionado en una sala de cine. Tal como sucedió recientemente con San Valentín sangriento 3d (My Bloody Valentine 3d, 2009), la intención de sus responsables es asombrar y divertir con los perversos juegos tridimensionales. Sabiendo que la mayoría de sus posibles espectadores no va a exigir más que pasarlo bien recibiendo más dosis de lo mismo, aunque algo más truculento, no hay razón para perder tiempo ni dinero en escribir un guión, o en buscar buenos actores. Lo que aquí importa es que esos repelentes “adolescentes” sean despedazados con eficacia de formas rebuscadas. Eso, ni más ni menos, es lo que podemos ver en Destino final 3d.

Claro que éste Destino final no es mejor, en su conjunto, que las tres anteriores entregas. Tampoco es más jodido en su comienzo (me sigo quedando con la montaña rusa de la tercera), ni en su clímax final (volvemos a la tercera, con su escena en el metro), pero se las arregla para, gracias a las citadas 3d, crear una curiosa experiencia cómplice. Aquí, el mínimo guión que todavía quedaba en la saga, ha sido eliminado sin necesidad de sonrojos. De ahí su honestidad. Igual que en el cine pornográfico, uno no necesita en una cuarta entrega de tan manoseado tema buscar directrices artísticas complejas, ni elaboradas frases. Para eso ya están otras películas. Me gusta, aunque sin excesos, el saber hacer poco pudoroso de David R. Ellis, que ya dirigió la segunda. ¿Qué tengo que meter muertes sangrientas en 3d? De acuerdo, firma el cheque y en dos meses tienes la película. No engaña a nadie. El mecanismo es sencillo, tontorrón si se quiere, pero joder, entretiene hasta la medula.
Para el que piense que esta saga ya se ha agotado, que lo piense dos veces. Destino final 3d ha sido la más taquillera, con más de 150 millones de dólares alrededor del mundo, y obviamente la quinta está en camino.

Valoración:
6/10

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domingo 1 de noviembre de 2009

Especial Halloween: Futuro terrorífico


Espíritus, psicópatas, zombis, muñecos que cobran vida, niños malvados, magia negra, demonios, monstruos, alienígenas, vampiros, hombres lobo. El género de terror se ha servido de éstos, y aún quedarían más, para crear pánico, divertir o ambas cosas, desde que el cine comenzó su andadura. Las cosas no cambian. Puede cambiar la forma de contar las historias, los efectos especiales, los maquillajes, pero los propósitos son los mismos, y los fans, los de verdad, seguimos al pie del cañón desgustando todo tipo de propuestas. Buenas, malas, lujosas, cutres, comerciales, minoritarias. Y no solo los fans acérrimos tienen la palabra, pues el terror, como género popular por excelencia, sobretodo entre la juventud, sea cual sea la generación que toque, gana adeptos cada década, cada año, pero pocas veces los pierde. Cada vez somos más. Esto queda demostrado en la cada vez mayor cosecha de títulos de género que llegan a las salas o las estanterías de las tiendas y video clubes. En esto ultimo, ganan sin problema a cualquier otro género. Sin olvidar los cada vez más destacados festivales especializados, cuna de muchas películas de instantáneo culto, de polémicas aseguradas, de encuentro con futuros clásicos que, aunque en muchos casos no lleguen al gran publico, terminan siendo obras de cabecera para los que gustan de investigar. Hoy en día el terror ya no es patrimonio (casi) exclusivo de Estados Unidos. Es más, gran parte de la producción estadounidense de cine de terror está dirigida por cineastas extranjeros. Franceses, alemanes, japoneses, chinos, rusos y, por fin, españoles. Y es que es del cine de terror europeo, y a veces del oriental, de donde están surgiendo, en los últimos años, los verdaderos talentos.

España tuvo una época “de oro” en lo referente al cine de terror. Allá por los setenta y ochenta, directores como Paul Nachy, Chicho Ibañez Serrador, Juan Piquer Simón, Jesús Franco o Jorge Grau, mejores o peores, mucho o poco valorados, consiguieron crear una industria de género, en ocasiones millonaria, dentro de nuestra tierra. Pero, pasados esos años, no ha sido hasta el comienzo de este siglo XXI cuando se han alzado nuevos talentos jóvenes con ganas de demostrar que, aquí, el buen cine de terror también es posible. No siempre ha acompañado la suerte comercial, ni tampoco los resultados artísticos, pero al menos se nota un loable intento por salir de la tónica general de la producción española. La excepción tiene varios nombres. Calidad y éxito comercial se han unido para Jaumé Balagueró, director que ha ido mejorando y creando autoria hasta revolucionar el terror español con la esplendida Rec (2007) (foto) y su digna secuela, Rec 2 (2009), filmadas junto a otro valor en alza, Paco Plaza. Alejandro Amenábar y J.A. Bayona se apuntaron al carro del terror psicológico, y arrasaron, con Los otros (2001) y El orfanato (2007), y otros como Nacho Cerdá y Paco Cabezas, han hecho sus pinitos con Los abandonados (2006) o Aparecidos (2007), respectivamente, y José Luis Alemán estrenará, a principios del año que viene, la ambiciosa La herencia Valdemar. No nos olvidemos de los que han cruzado el charco, como Juan Carlos Fresnadillo con 28 semanas después (28 Weeks Later, 2007), los hermanos Pastor con Infectados (Carriers, 2009), Jaumé Collet Serra, afincado en Estados Unidos desde hace años y director de La casa de cera (House of Wax, 2005) o La huérfana (Orphan, 2009) o el citado J.A Bayona, que está manos a la obra con Hater, de estreno el año que viene.

Llegarán tarde o temprano...



Vampiros y hombres lobo

A nivel masivo, no hay discusión en que Luna nueva (New Moon), secuela del gran éxito Crepúsculo (Twilight, 2008), será la película de vampiros (y hombres lobo) por excelencia este año. Pero, si nos ceñimos al cine de vampiros más centrado en el terror, o al menos en terrenos oscuros, un puñado de propuestas nos proporcionará, o eso pretende, emociones más fuertes y/o visitas al subgénero más trascendentales. Empecemos hablando de Daybreakers, dirigida por los hermanos Spiering, responsables de aquella grata sorpresa que fue Los no muertos (Undead, 2003). Está protagonizada por Ethan Hawke, Willem Dafoe y Sam Neill, lo que garantiza, al menos, un buen gusto en el casting; Blood: The Last Vampire (co producida con Japón) nos traerá la adaptación del popular anime homónimo; En un ambito más “familiar” tendremos El circo de los extraños, adaptación de la primera de las tres novelas escritas por Darren Shan, con un reparto secundario de lujo, entre los que destacan John C. Relly, Salma Hayek o Willem Dafoe (que le ha dado por los vampiros, parece ser); Will Smith volverá a ser “el ultimo hombre vivo en una Tierra llena de vampiros” en Soy leyenda 2 (I Am Legend 2), titulo provisional para la precuela de tan exitosa (y libre) adaptación de Richard Matheson; La magnifica Déjame entrar tendrá remake americano, dirigido por Matt Reeves, coleguita de J.J Abrams, que ya dirigió para él Monstruoso (Cloverfield, 2008); Otro remake que se avecina, aunque está en la cuerda floja, es el de Los viajeros de la noche (Near Dark, 1997), que pensaba producir Michael Bay; Paco Plaza demostrará que hay vida después de Rec, y para ello prepara Maldito viernes, basada en una idea de un fake trailer que él mismo realizó; El popular videojuego Castelvania, dueño de una longeva saga, será por fin adaptado a la gran pantalla, con James Wan tras las camaras; Más independiente y "provocativa" es Lesbian Vampire Killers, que, aunque dudo que se estrené por aquí en cines, ya se puede encontrar por otros medios. Su titulo lo dice todo, y en algunos festivales ya se lo han pasado bastante bien con ella; De Corea nos llega Thirst, una nueva poesía en movimiento (teñida de rojo) del director Chan-wook Park, que ya ha recogido varios premios en festivales como Sitges o Cannes; Los hombres lobo no están tan en boga como el nuevo cine de vampiros, pero ahí estará la esperada El hombre lobo (The Wolfman), con Benicio del Toro y Anthony Hopkins, para dar un poco de espectáculo mainstream al mito; Parece confirmado que habrá una cuarta entrega de la saga Underworld, aunque hay poca información de momento. Lo que no dudamos que es habrá vampiros y hombres lobo arreándose guantazos, es obvio, y dicen que podría verse en tres dimensiones; El hombre lobo, además de Dracula y otros monstruos miticos, podrian volver en el remake de Una pandilla alucinante (Monster Squad) cuyo guión ha escrito Rob Cohen.


Espíritus, casas encantadas y otros seres sobrenaturales

No creo que haya recordar que la película “estrella” de éste subgénero está siendo Paranormal Activity (foto). Es complicado que el año que viene surja un fenómeno similar en torno a la misma temática. De momento, atención a los datos, 15 mil dólares de presupuesto y, hasta el momento, 74 millones recaudados solo en Estados Unidos; El clasico Poltergeist, fenómenos extraños (Poltergeist, 1982) tendrá su remake, dirigido por Vadim Pedelman, el de Casa de arena y niebla (The House of Sand and Fog, 2003); The House of the Devil, dirigida por Ti West, también responsable de la aún por estrenar Cabin Fever 2: Spring Fever, está llamando la atención estos días en Estados Unidos; la citada La herencia Valdemar, del español José Luis Alemán, y con el regreso de Paul Nachy como actor a proyectos de mayor envergadura, será la respuesta española en el subgénero, adaptando la obra de Lovecraft; Los arcángeles lucharan contra unas fuerzas del mal bastante monstruosas en la, a priori, muy interesante Legion, con Paul Bettany y Dennis Quaid; El propio Quaid tendrá personaje importante en Pandorum, no de una casa, sino de una nave espacial plagada de monstruosas criaturas y fenómenos paranormales deseosos de sangre; Los infernales cenobitas comandados por el amo del “dolor placentero”, Pinhead, volverán del infierno para hacer de las suyas en el remake de Hellraiser, que, se supone, iba a dirigir Pascal Laugier, pero aún no se ha confirmado; Freddy Krueger tambien nos volverá a llevar a sus pesadillas mortales en el remake de Pesadilla en Elm Street, que, todo sea dicho, no pinta nada mal de momento; Chucky, o el asesino que depositó su alma en el “frágil” cuerpo del muñeco, será revisitado por su propio creador, Don Mancini, y aseguran que las bromas y auto parodias de las ultimas entregas de la saga han terminado; Wes Craven volverá a sus asesinos sobrenaturales tras Pesadilla en Elm Street, o al menos eso es lo que se intuye en la premisa de 25/8.


Alienígenas y/o monstruos varios

Milla Jovovich investiga casos de presuntas abducciones en The Foruth Kind, a medio camino entre el formato tradicional y el falso documental; El equipo de Iron Man, es decir, Jon Favreau en la dirección y Robert Downey Jr de protagonista, se verá las caras de nuevo en Cowboy & Aliens; El ruso Timur Bekbambetov aportará su particular estilo tras las camaras a Moby Dick, remake, o reformulación, del clásico de la ballena “asesina”; District 9 tendrá secuela, o precuela, aún sin titulo, que volverá a dirigir Neil Blomkamp, con producción de Peter Jackson; Sin confirmar aún se encuentra la secuela de Monstruoso (Cloverfield, 2008), que en todo caso volvería a producir J.J. Abrams; Los coreanos regresan a una de sus monsters movies más exitosas con The Host 2, que, por desgracia, no dirigirá Joon-ho Bong; Otro remake que se prepara es el del clásico La cosa (The Thing), aunque aún hay poca información; Stephanie Meyer, la escritora cuyas novelas dieron pie a la saga Crepusculo, ya ha vendido los derechos de su nuevo libro, The Host (no, no tiene nada que ver con la coreana), a cerca de unas “almas invasoras”; Se dice, se rumorea, se asegura, se desmiente, que Independence Day (1996) tendrá secuela (¡!), pero solo si vuelve Will Smith al reparto; Lo propio sucede con Men in Black 3, a la espera de que Smith y Tommy Lee Jones firmen definitivamente sus contratos.



Psicópatas (terrenales)

Michael Myers nunca muere, así que Rob Zombie estrena nueva secuela, esta vez de su propio remake; Otro que no muere ni aunque le bañen el lava es Jason, y el éxito de su remake, como era de esperar, ha dado luz verde a la secuela; Los miembros caníbales de La matanza de Texas tampoco tienen vacaciones, y regresarán una vez más, pero esta vez en tres dimensiones; Los sicóticos dispuestos a jugar con felices parejas de Los extraños tendrán su correspondiente secuela; Unas jovencitas lo pasarán muy mal por jugar con quien no debían en Hermandad de sangre (Sorority Row), remake de The House on Sorority Row (1983); Wes Craven dirigirá, por fin, Scream 4, después de cancelarse el proyecto debido a los problemas económicos de sus productores, los hermanos Wenstein; Saw VI volverá a ensangrentar las pantallas el próximo Halloween, y esta vez en tres dimensiones; Algún día quizás podamos ver Dread, adaptación de un relato de Clive Barker con jóvenes estudiantes obsesionados por ciertos videos caseros.

Zombis e infectados

Como parece habitual en los últimos años, George A. Romero volverá a lo mejor sabe hacer con su ultima película, Survival of the Dead. Esperemos que tenga más suerte, en cuanto a distribución, que El diario de muertos (Diary of the Dead), la cual hemos tenido que ver directamente en formato domestico; Bienvenidos a Zombieland (Zombieland) añadirá un toque (o varios) de humor negro y festivalero a los zombis modernos, en lo que muchos ya han definido como la digna respuesta estadounidense a la genial Zombies party (Shaun of the Dead, 2004); 28 months later concluirá, o eso dicen, la trilogía iniciada por Danny Boyle con 28 días después (28 days later, 2001) y que continuó la citada secuela dirigida por Fresnadillo; Los rumores afirman que Rec 3 ya está en marcha, aunque vista la segunda nos quedan demasiadas dudas sobre si podrá considerarse como “una de zombis”. Además, ni Balagueró ni Plaza están interesados en dirigirla; De Francia llegará La horde, aplaudidísima mezcla del cine de zombis y el de acción rollo Jungla de cristal (Die Hard, 1988) y “nombrada” revelación del terror francés de este año, como en el pasado lo fue la polémica Martyrs; Resident Evil tendrá una nueva continuación, la cuerta, con Afterlife, en la que Paul Anderon volverá a tomar las riendas de la dirección y, como no, Milla Jovovich repartirá palos a los muertos; Un proyecto muy rumoreado, pero aún no confirmado del todo, es Army of the Dead, que debería ser el regreso de Zack Snyder a la temática, tras la genial Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004). El caso es que el director parece desligado del proyecto, al menos en dichas labores, pero la propuesta pinta fenomenal de llevarse a cabo. Una de zombis de ambiente épico y formato rollo 300 (2006); La población enloquecida de The Crazies, volverá en un remake, en clave pseudo zombi (o infectados).

miércoles 28 de octubre de 2009

Book of Blood (2009)


Un estudiante, con supuestas dotes de clarividente, es convencido por su profesora, interesada en fenómenos paranormales, para ir a una casa donde cree que hay una fuerza oculta. Su intención es que se manifiesten a trabes de él. Una vez en la casa, los muertos se empiezan a pronunciar en un medio poco convencional, el cuerpo del joven.

La carrera cinematográfica del genio, en la literatura, Clive Barker, es de lo más irregular. Las adaptaciones de sus relatos, también. Puede que sea un escritor muy difícil de adaptar al cine, o puede simplemente que no han dado con cineastas adecuados. Las dos son buenas opciones, a la vez que compatibles. El caso es que, al menos, la mayoría de ellas no han tenido grandes estudios detrás, por lo que la libertad ha podido ser mayor para plasmar algo de su rareza. Así ha sucedido recientemente con la interesante El tren de la carne de medianoche (The Midnight Meat Train, 2008), que ni siquiera ha llegado a nuestras pantallas, o así sucede ahora con sus dos ultimas, y casi simultaneas adaptaciones, Dread (2009) y que la que nos ocupa, Book of Blood. La distribución no las ha acompañado, pero tal vez gracias a ello están más cercanas al material original. No obstante, aún reconociendo el intento, Book of Blood dista bastante de ser redonda, tanto como adaptación como por película “a parte”. Interesante en ocasiones, algo inquietante en otras, agradablemente bruta en momentos dosificados, se resiente de un tono cercano al telefilme, y de una falta de garra, no preocupante, pero si desconcertante.

Es la adaptación de dos relatos de Barker. Se trata de Jerusalem on Street y Book of Blood. Lo más interesante se encuentra en los primeros y últimos minutos. No obstante, en los relatos de Barker, en ocasiones sucede lo mismo. Arrancan con fuerza, se pliegan y mantienen más o menos cautelosos durante el desarrollo para, finalmente, crecer en un clímax de horrores mil y truculencias destructivas. El prologo de la película es intenso y bien construido. Los últimos minutos, aunque parezca que existen tres finales diferentes, son sangrientos, extraños e imprescindiblemente desesperanzadores. El resto, pues un thriller de suspense, ajeno a sobresaltos fáciles, pero solo parcialmente interesante. Lo relación entre los personajes principales, la profesora y su alumno, guarda buenos momentos, aunque otros algo difuminados por lo poco tratado de sus perfiles. Algunos efectos especiales sobran, por digitales y poco creíbles, aunque el maquillaje y el gore, menos de lo esperado, están bien trabajados (el protagonista convertido en libro humano, o la chica arrebatada de su piel).

Valoración: 6,5/10

Teaser de Season of a Witch

Nicolas Cage, Ron Perlman, brujería, exorcismos…curioso ¿no? Pues esto es lo que propone Season of a Witch. La dirige Dominic Sena, el de 60 segundos (Gone in Sixty Seconds, 2000), Operación Swordfish (Swordfish, 2001) o la reciente Witheout (2009). La trama nos lleva al siglo XIV, en el que un caballero se convierte en el protector de una niña acusada de ser bruja y provocar la peste negra. La niña será llevada a una abadía de monjes, en la que intentarán curarla por medio de exorcismos. A groso modo, eso es lo que se sabe por ahora. El teaser que ha salido estos días no muestra mucho, pero promete algo, al menos, entretenido. Y según se tiran el rollo con eso de “Halloween es para aficionados” han quedado molones.

lunes 26 de octubre de 2009

Colinas sangrientas (The Hills Run Red, 2009)


Un joven está obsesionado con una película de los ochenta titulada Colinas sangrientas. Nunca se ha podido ver, y lo único que se encuentra son escenas sueltas o un trailer por Internet. Se dice que era demasiado oscura y violenta para llegar a los cines. Su afán por descubrirla le llevará, junto a su novia, un amigo y la pequeña actriz de la película, ya adulta, a adentrarse en los bosques donde fue rodada. Una vez allí, el asesino de aquella función, apodado Babyface, hará acto de presencia.

Desde que se estrenasen La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1973) o Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1978), no llevo la cuenta de todas las secuelas y remakes, admitidos y no admitidos, exploits y refritos varios que han surgido. Dada la cantidad, ponerme a dar ejemplos es tontería, y está claro que el ducho en la materia, como el a veces masoca aquí firmante, ha visto de todo y poco le puede sorprender. Por tanto, enfrentarse a una película como Colinas sangrientas no deja de ser un ejercicio de puro completísimo. Poca pretensión más. Esto es algo bueno para la propuesta, pues la concedo unas expectativas bajo mínimos, y es fácil que, al menos, me resulte pasable. Si lo miramos de ese modo, estas colinas no me han defraudado. Y es que, aunque los diálogos sean vergonzosos, y los actores no sepan más que poner cara interesantes y/o intrigantes (ellos) y desnudarse cada dos por tres (sobretodo una de ellas), para el que guste de estos terrenos resultará entretenida, e incluso algo mejor que otros subproductos.

La idea de partida es interesante, y la estética recuerda, un poco, a los slashers de los setenta y ochenta. Hay suficiente gore, y en ocasiones bastante cruento (salvo porque la sangre tiene color rosado), para saciar paladares en busca de alguna que otra emoción fuerte. Hay chicas guapas, villanos sobreactuados (el siempre carismático William Sandler) y un desenlace decente. Todo lo demás, pues lo que ya sabemos y que a groso modo he citado anteriormente. Atención a su director, Dave Parker, un destacado miembro de la caspa y el directo a casa, que está detrás de los guiones de Los muertos odian a los vivos (The Dead Hate the Living, 1990), que también dirigió, o House of the Dead (2003), además de algún episodio de para la serie televisiva Masters of Horror (2005-¿?).

Valoración: 5/10


La huérfana (Orphan, 2009)

Una pareja pierde a su tercer hijo durante el parto. El dolor por su perdida les lleva a la decisión de adoptar una niña. En su visita al orfanato, se encuentran con Esthter, una joven educada y bastante madura para su edad. Sorprendidos, deciden adoptarla. Aunque al principio parece una niña normal, en unos días su comportamiento cambiará bruscamente.

Lo de Jaume Collet-Serra es algo inusual. Español, nacido en Cataluña, se marchó a Estados Unidos para estudiar cine. Su carrera profesional, sin embargo, no comenzó en el medio cinematográfico, sino en el de los anuncios comerciales y videoclips musicales. Casualidades de la vida, el mismísimo Joel Silver le ofreció dirigir una de sus producciones. Se trataba de La casa de cera (House of Wax, 2006), un remake bastante libre, y en clave slasher, de Los crímenes del museo de cera (House of Wax, 1953). Jaume aceptó el encargo, aún llevando condiciones como tener que trabajar con Paris Hilton. Y bueno, sin ser gran cosa, el director construyó una película más destacable de lo que cabía esperar. De hecho, lo que más llamó la atención de La casa de cera fue su labor tras las cámaras. El propio Silver es el que ha confiado en él para llevar a buen puerto su siguiente película de terror. En este caso, más que terror, un drama paterno-filial, siempre intrigante, que dosifica de forma inteligente los momentos de terror, hasta llevarnos a un clímax final de veras imprevisible y bien ejecutado.



Es el citado clímax final el que eleva La huérfana a una categoría alejada del manido tópico de los niños malvados. Es, por tanto, el guión, y no solo durante esos minutos finales, lo que hace de ésta propuesta una grata sorpresa, poco amiga del emergente Fast Food del terror americano moderno. Se nota tacto, buen hacer, gusto por contar una historia y mimar a los personajes. Los golpes de efecto están convenientemente resumidos por la trama, y las concesiones a la galería, más allá del posible deja vu que implica la premisa del argumento, son mínimas. Jaume va madurando como director, y es lo suficientemente hábil para hacer suyos los encargos. No es un autor, ni lo pretende, como pueden ser otros miembros destacados del nuevo cine de género (Rob Zombie, Neil Marshall, Richard Kelly), pero, desde su honestidad, es capaz de llevar a su terreno, e implicarse más allá del “acción-corten” en sus proyectos. La huérfana esta llena de alma, de talento y de interés por el resultado, no solo por terminar y cobrar el cheque. No es un encargo más, vaya. Claro que, gran parte del poder de la película, lo que hace que te aprietes al asiento durante dos horas, son sus dos protagonistas femeninas. De tratarse de una mala elección de casting, el resultado caería enteros. La elección de la siempre estupenda Vera Farmiga, como madre, y sobretodo la revelación que supone Isabelle Fuhrman, como la huérfana del titulo, son, sin despreciar al resto del entregado reparto, la base sobre la que se sustenta el guión, y la propia dirección, para resultar siempre creíble e interesante.

Valoración: 8/10

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jueves 22 de octubre de 2009

Saw VI prohibida en España…vuelve el franquismo, pero con socialistas


Así están las cosas. Pensaba que a estas alturas del partido la censura, la prohibición y el fascismo, por moderado que parezca, habían pasado a mejor vida en España. Se ve que no. Y además, los que lo están extendiendo son, ejem, socialistas. Desde que la (enchufada) nueva ministra de (in)cultura (foto) llegó al cargo, se ha ganado el odio de los internautas con sus absurdas (y fascistas) leyes sobre la “piratería” en Internet. Ha llamado ladrones, vamos, criminales, a los que descargan, de forma legal, contenido para compartir sin animo de lucro. Ha apoyado la triste cruzada del rey del pollo frito y compañía, pretendidos artistas, más bien mafiosos de aquella cosa llamada SGAE. Ahora, la tipa en cuestión nos ha hecho regresar, de golpe y sin advertencia, a los tiempos de la dictadura. Al igual que en aquellos años no se estrenaban muchas películas por su contenido violento o sexual, o se las ponía el temido rombo, el anagrama “S”. Lo de ahora es peor, puesto que la clasificación X que ha recibido, sin sentido, Saw VI (foto abajo), la discrimina al lugar del cine pornográfico. Es decir, que solo puede verse en salas X, de las que quedan unas diez en España y que raro sería que, debido a su tecnología, la puedan proyectar. No solo la condena a la prohibición en cines, sino también en DVD. A no ser, claro, que la vayas a comprar a un sex shop. Tiene gracia el asunto. Y más cuando las anteriores cinco entregas se estrenaron sin problemas, o cuando recientemente películas igual de violentas y hasta cierto punto gratuitas como Anticristo (Antichrist, 2009), Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009) o Rec 2 (2009) las hemos podido ver sin ningún obstáculo. Todo esto no lo digo como defensa “de fan” para Saw VI, puesto que tampoco tenía intención de pagar por verla en un cine (la saga ya me cansó hace unos años), sino porque es una falta de respeto y un acto retrogrado que nunca debe suceder en un país supuestamente desarrollado. Y lo peor es que, si esto se lleva a cabo, no dudéis que en el futuro próximo tendremos otros casos.

Hace gracia, por tanto, que “nuestro” gobierno, tan de “izquierdas” y “liberal”, tan critico con la doble moral de la que hacía gala el gobierno de Bush Jr., pretenda ser ahora más contradictorio y falsamente purista que aquellos. Se criticaba que mandasen soldados a Irak, y ellos los mandaron a Afganistán. Se criticaba la falta de libertades que proporcionaba su falso estado del bienestar, y ahora van y emplean la censura y la prohibición de la libre cultura. ¿En que quedamos? Pero si hablamos de doble moral, de falsedad, atención al trabajo de la propia ministra. Ángeles González-Sinde es la guionista de aquella basura titulada Mentiras y gordas (2009). En ella, se hace apología (obviamente, dirá que no) del consumo de drogas y del sexo sin protección, “a lo loco”, entre adolescentes. Y precisamente fueron los adolescentes los que llenaron las salas donde se proyectaba. Ojo, que mi intención no es censurar tal película, pues, ante todo, creo en la libertad de expresión y que cada uno debe tener el coco suficiente para saber lo que ve (educación de los padres incluida). Pero que la misma “señora” que prohíbe una película por su violencia sea la guionista de aquella película da que pensar en, efectivamente, doble moral. Si nos ponemos así, prohibamos todo el cine violento, todo el que contenga sexo (la mayoría del cine español al garete), todos los programas rancios del corazón que invaden la televisión, eliminemos videojuegos violentos, eliminemos los partidos de futbol (que ahí, en el público, también se ejerce muchas veces la violencia, y además real). Y por supuesto, eliminemos las corridas de toros, los encierros, que también ofrecen violencia a sangre fría, y a modo de fiesta popular. Prohibamos todo. Prohibamos beber alcohol, pues puede llevar a comportamientos agresivos o a caer en malas tentaciones. Prohibamos fumar, que puede matar. Puede que un mundo de algodones de azúcar, o algo parecido a lo que veíamos en Demolition Man (1993) sea lo solución. Así todos contentos, o no, o que más da.

Con todo lo que critican a Estados Unidos, al menos en cuanto al cine es el país, o uno de ellos, donde optan por medidas más coherentes. Según su clasificación por edades, un menor de edad no puede entrar a ver una película R (para mayores de edad) si no es acompañado de un padre o tutor. Saw VI está calificada R, y si los mayores de edad (los mismos que pueden consumir alcohol, fumar o conducir un coche) quieren verla, pueden hacerlo. Los locos, los asesinos, ya existían antes de que se hiciesen películas violentas. No vengan con tonterías. ¿Qué sentido tiene su prohibición total por “proteger” a los menores? ¿No será más lógico que se prohíba la entrada a menores de edad?¿O es que pretenden decirnos tambien a los adultos lo que es bueno para nosotros y lo que no? Como siempre, este gobierno hace cosas, y las hace mal. Al fin y al cabo, cualquiera se la puede bajar de Internet en unos días. ¡Espera! Según Sinde no la puedes ver en el cine, pues está prohibida, pero descargarla tampoco, ya que es ilegal. Pues nada, si esto se toma como moda, terminaremos viendo lo que ellos crean que debemos ver. Y por favor, los que dicen que “hacen bien en prohibir esto”, “es mejor que la gente no lo vea”, que piensen que aquí, más allá de lo se vea en la película, lo que se critica es el que alguien te pueda decir, si eres mayor de edad, lo que puedes y no puedes ver. Es esa coartada a la libertad de escoger. Al que no le guste, que no la vea. Pues a lo mejor una persona que prefiere que esto se prohíba, tendría que atender, por la misma regla de tres, las decisiones de otros que no aprueben cosas que a ellos les gusten. No se puede coatar la libertad de decisión señores y señoras, sería la pesadilla que se muerde la cola, y en lugar de hacernos avanzar, nos hace involucionar como individuos y sociedad.

Ong Bak 2, la leyenda del Rey Elefante (Ong Bak 2, 2008)


La familia de Ten es asesinada ante sus ojos. El niño, es capturado en su huida por un grupo de comerciantes de esclavos. Gracias a su habilidad en la lucha, se salva de la muerte y es “adoptado” por unos bandoleros. El jefe de éstos le instruirá en las artes marciales durante su juventud. Siendo adulo, Ten decide comenzar un peligroso viaje para vengar a sus seres queridos.

Ong Bak (2003) supuso la carta de presentación, al menos en Occidente, de Tony Jaa. El tipo en cuestión es una de las máximas estrellas del cine de acción en su país, Tailandia, y motivos no faltan. Digno heredero de Bruce Lee, supera en impacto y realismo al ya de por sí difícil de superar Jackie Chan. Es, a la vez, un rostro fácilmente exportable a Hollywood, más que Jet Li o el propio Chan, aunque de momento no le ha dado por viajar. La citada Ong Bak, como película, entendiendo los elementos artísticos más clásicos (dirección, interpretaciones, guión) es bastante mediocre. Fueron las intensas e increíbles escenas de artes marciales las que la convirtieron en un éxito. Y claro, las que pusieron a su protagonista en boca de todos los fans del género. Ong Bak 2, cuya historia no tiene absolutamente nada que ver con la anterior, conserva lo bueno de aquella (coreografías de lucha vertiginosas y realistas), aunque cambia de rumbo en lo demás. Da la sensación de que su director, ésta vez el mismo Tony Jaa, ha pretendido camuflar la poca chicha en esos campos, intentando otorgar una mayor profundidad a los personajes y al propio guión. Aunque salta a la vista que algo ha mejorado, los personajes siguen presentados con brocha gorda, así como las situaciones dramáticas, de puro esquema, que solo aguantan para dar paso a un nuevo espectáculo de artes marciales.

No hay de que preocuparse. Igual que me lo pase pipa con Ong Bak, la (presunta) secuela volvió a entretenerme. No es novedad, ni engaña a nadie. Lo que se espera de éste tipo de películas es que haya buenas escenas de acción, si pueden ser sorprendentes mejor. Y es lo que ofrece, además de una factura más cuidada gracias al mayor presupuesto. Se cambia el entorno urbano por los bosques, aldeas y reinos. Se cambia el humor de parvulario por un tono más serio. El caso es que, si uno decide verla, tiene que tener en cuenta que, si el cine de artes marciales no es su fuerte, debería alejarse cuanto antes. Si, al contrario, gusta de él, Ong Bak 2 le ofrecerá momentos espectaculares (Tony Jaa manejando la estampida de elefantes, la larga lucha del clímax final) y en general una golosina visual de agradable sabor.

Lo mejor: Las escenas de artes marciales, coreografiadas al milímetro y de gran realismo.

Lo peor: El intento por dar envergadura épica al conjunto solo es un espejismo.

Valoración (0 a 10): 6,5

Trailer

martes 20 de octubre de 2009

La Horde is Coming!

Al menos eso es lo que dicen al final del trailer. Aunque, viendo lo que ha sucedido con las recientes, y potentes, películas de terror francesas, miedo me da la distribución que podemos tener en España. Y es que, propuestas tan polémicas y comentadas, además de buenas, como Frontiere (s) (2007), A L´interieur (2007) o Martyrs (2008), aún siguen inéditas por aquí. Suerte que por la fama que está cosechando no tardaremos en poder descargar un ripeado con sus correspondientes subtítulos. La Horde ya ha sido vista en varios festivales, y las opiniones han sido bastante buenas. Casi todo el mundo coincide en que este mix, a la francesa, entre el cine de zombis moderno y La jungla de cristal (Die Hard, 1988) es un entretenimiento en toda regla, con abundante gore, ritmo frenético y escenas para el recuerdo. No va a dar tanto que hablar como las antes citadas, pues tampoco es su intención, pero seguro que se convierte en otra imprescindible de la nueva generación del terror francés. Aquí podeis ir abriendo boca con el impactante trailer, bastante conciso (un minuto) y directo al grano.

District 9 (2009)


Hace veinte años, una nave espacial se detenía en nuestro espacio aéreo. Sus tripulantes, miles de seres alienígenas, que serán obligados a vivir en una especie de campo de concentración de Johannesburgo. Ahora, las (Multi) Naciones Unidas creen conveniente cambiarles de lugar. Durante el desalojo, Wikus van de Verwe, hombre al mando de la operación, es infectado al entrar en contacto con un líquido alienígena.

Cada cierto tiempo, el cine de ciencia ficción nos regala una obra, ya sea maestra, revolucionaría, o ambas cosas, que provoca el entusiasmo de los fans y, al mismo tiempo, logra hacerse con el aplauso del público en general. No es tarea fácil conseguir una película de tales características. Echando la vista atrás, 2001, una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979), Blade Runner (1982), Terminator (1984) y, aunque más discutible, Matrix (1999), son algunas de las que han conseguido convertirse en clásicos, reformulando parte del género. Ahora, en la primera década de siglo XXI, District 9 ha llegado para quedarse en el imaginario colectivo. El éxito comercial ya ha ido de su mano, pero lo verdaderamente importante es la popularidad adquirida como cult movie incluso antes del estreno. Algo que creó numerosas expectativas y que, lejos de decepcionar, ha sido confirmado al llegar a los cines. No obstante, para considerarla una obra maestra hará falta esperar un tiempo, sobretodo para reforzar tal postura con nuevos visionados lejos del boom y/o moda que la persigue.

District 9 comenzó su andadura como proyecto pequeño, casi independiente. Peter Jackson, amigo del director Neil Blomkamp, le ofreció a éste la oportunidad de dirigir la adaptación del videojuego Halo, la cual produciría el propio Jackson. Diversas dificultades y discrepancias hicieron que la adaptación se fuera al garete, al menos por ahora. Abandonar Halo no supuso un bache en la carrera de Jackson y Blomkamp. Poco después, el novato director tuvo la idea de llevar a la gran pantalla District 9, que vendría a ser la puesta en largo de su propio cortometraje, Alive in Joburg. A Jakcson le gustó tanto la idea, y lo que podría salir de todo esto, que decidió poner un “Peter Jackson presenta” bien grande en el cartel de la película. No se equivocaba. Con un presupuesto de tan solo 30 millones de dólares (que en pantalla lucen como si se tratase del doble), y una campaña de publicidad, original e inteligente, que la hizo crecer hasta el día estreno, District 9 ha recaudado 115 millones en Estados Unidos, y algo menos en el resto del mundo. Pero su fama no se debe a los dólares que ha dejado la gente para verla, sino al entusiasmo que ha despertado en muchos de ellos.

El principal acierto de District 9 es el guión, escrito por Blomkamp. A lo largo noventa minutos se estructura una trama cambiante, pero siempre interesante. Pasamos del formato de falso documental de la primera mitad a una película tradicional de sci fi action hasta llegar al final. Pasamos del relato social, algo así como un Apartheid con extraterrestres, a otro de fugitivos, para acto después contemplar un espectáculo sin prejuicios, con aires de buddy movie y momentos de (inesperada) gran violencia. De echo, aquí los cuerpos estallan, al ser disparados, con la misma contundencia que en John Rambo (Rambo, 2007). Ahí es nada. Y todo, toque el tema que toque, la sensibilidad o brutalidad que se pretenda aportar, rodado con la misma eficacia, con el mismo gusto. Algo en lo que también tiene que ver la magnifica labor de su protagonista, el poco conocido por aquí Sharlto Copley, ascendente actor que ya había trabajado en el citado corto Alive in Joburg.

Lo mejor: Prácticamente todo. El guión, la dirección, las interpretaciones, lo bien integrados que se encuentran los efectos especiales. Todo forma un conjunto excepcional, mezclando ciencia ficción, acción, comedia, drama, momentos sensibles y justo después otros cargados de violencia, crítica social sin olvidarse de divertir como espectáculo...

Lo peor: Que tengamos que guardar nuestra impaciencia para conocer el devenir de algunos personajes. La secuela ya está anunciada.

Valoración (0 a 10): 8,5

Trailer