sábado, 20 de marzo de 2010

Desastres entrañables: Hoy toca Independence Day (1997)


Inicio esta nueva sección con uno de los títulos que mejor simboliza su nombre. No solo porque puede considerarse dentro del cine de "catástrofes” o “desastres” sino porque la película en sí es uno, aunque entrañable. Tal vez porque la fui a ver al cine siendo aún imberbe, y ya se sabe que por aquel entonces todo lo vemos mejor, más grande y más emocionante. Lo cierto es que las películas de su director, Roland Emmerich, a partir de la boñiga que nos ocupa, han sido igual de terribles, solo que ninguna ha conseguido tener la simpatía y efecto nostálgico de ésta. Independence Day, que a partir de ahora llamaré ID, podría irritar a los bienpensantes que no les gusta que con millones de dólares que podrían servir para ayudar al mundo, lo que hagan sus responsables sea destruirlo (en ficción) y destruirnos a nosotros (las neuronas) de paso. Pero coño, a diferencia de la destrucción neuronal y moral que suponen los subproductos que se fabrican aquí mismo, en España, el dinero que se invierte en ID no parte de ninguna subvención con nuestros impuestos. Así que, si esto es el capricho de los cineastas y magnates detrás de ellos, pues cojonudo. Empecemos.


Para no parecer tan patrioteros, nos cargaremos esta maqueta de la Casa Blanca

Lo primero que se me viene a la cabeza cuando veo una película sobre invasiones extraterrestres, o cualquier otro desastre que destruye el mundo, es ¿por qué huevos, si se sabe que en breve estamos condenados a los gusanos, la gente se pone a robar televisiones, móviles o coches? Supongo que es algo que no dista mucho de lo que pasaría en realidad (así somos los humanos, el único tonto no es Roland Emmerich o sus guionistas) pero mi pregunta sigue sin respuesta. ¿A caso quieren una televisión para seguir viendo en el cielo la intelectual programación con la que nos cuidan las cadenas? ¿A caso piensan que en el cielo habrá cobertura? ¿A caso creen que robando un coche más rápido escaparán del fin del mundo? Luego, en estas películas suele haber dos tipos de seres humanos: a. la muchedumbre y b. los héroes. Los primeros son pequeñas cosas que corretean de un lado a otro esperando a que algo se les caiga encima, o se tropiezan y algo se les cae encima, o se meten en un sitio que se les cae encima. Los segundos, son capaces de evitar la muerte decenas de veces, e incluso cuando, por lógica, uno piensa que se ha dado una situación tan CHUNGA que han tenido que morir, de algún modo aparecen en la escena siguiente con una gran sonrisa, acompañados de música de victoria. La conclusión es que la muchedumbre no vale un carajo (incluso, normalmente, valen más los perros o gatos, que suelen tener destinos esperanzadores similares al de los héroes), y solo están en la película para que veamos que en el fin del mundo alguien tiene que morir. ID sigue varios de estos tópicos (o teorías comprobadas) a rajatabla.



Se trata de una obra políticamente incorrecta. Si no ¿en qué otra peli habéis visto a Will Smith fumando?

Los héroes son tres: Un científico de metro noventa y cinco centímetros (Jeff Goldblum) que viaja montado en bici (ahora sería el orgullo de Al Gore mientras mira la película en su avión privado), un piloto del ejercito (Will Smith) y un surrealista presiente de los Estados Unidos, no sólo porque sea jovencito (ahora, dentro lo que cabe, Obama también lo es) sino porque, se dice, se comenta, que hace poco fue un valiente héroe de guerra. Los tres tienen sus historias sentimentales: el científico fue abandonado por su mujer, que ahora trabaja muy cerquita del joven presidente, y éste quiere recuperarla para no pensar que es otra Monica Levinski; el piloto de combate está saliendo, o está casado (no recuerdo, pero da lo mismo) con una bonita mujer que, sin que nadie sepa muy bien por qué, trabaja haciendo bailes del amor en un club de camioneros. Debe ser que el gobierno paga mal a sus pilotos; El presidente, pues está con la Primera Dama, vaya obviedad, pero a ésta le quedan dos telediarios, pues cuando comience la invasión queda echa mierda y, cosas de la vida (mensajes de parvulitos, se dice) la bailarina de locales sórdidos es la que la ayuda en sus últimos momentos. Las otras dos creo que terminaban vivas, pero esto da igual porque aquí lo que importa son los héroes, que ya comentaré luego como salen vivos de este tinglao.


El de Star Trek. Una mezcla de drogata, un heavy y John Carpenter.

ID empieza bien. Durante el primer tercio somos testigos, en versión extendida, de los momentos de destrucción que ya habíamos visto resumidos en el trailer. En ellos muere toda la muchedumbre, y ya solo quedan unos cuantos junto a los héroes para terminar la función. Tras esto, Will Smith le da un puñetazo a un extraterrestre y luego se fuma un puro. La cosa se estanca un poco durante la visita de los héroes a una de esas bases súper-secretas del gobierno donde esconden aliens sodomizados y naves robadas. Bueno, la cosa es que Will Smith lleva al espécimen que ha dejado gilipollas con su puño de acero, y una vez allí conocemos al que lo va a examinar: uno que salía o dirigió, o algo, bodrios de Star Trek. El tipo es un científico con pinta de drogata (eso, o que el actor fue drogado al rodaje y se produce dicho aspecto) Hace tiempo que en la peli no pasa nada, así que se sabe que está a punto de ocurrir algo chungo. Para esto tengo una sencilla formula:


Tenemos en pantalla


A ) Will Smith (héroe)

B ) Bill Pullman (héroe)

C ) Jeff Goldblum (héroe)

D) El de Star Trek (científico drogadicto)


Tiene que morir alguien por huevos ¿Quién será?


A) Alguno de los héroes

B) Todos los héroes

C) El de Star Trek


Efectivamente, se le acabaron sus diez minutos de fama.



El jefe alien en su puesto, con sus ordenas, pensando que en breve se apoderarán de la Tierra…

Después de un rato más que sin que pasa nada, por fin el presidente sale en busca de guerreros para la batalla final. Claro que hay poco donde elegir, o al menos es lo que parece a juzgar por los candidatos: nada menos que una panda de borrachos que dicen ser veteranos de guerra, y entre los que se encuentra un nuevo heroe que añadir al club. Se trata de un borracho (de los de verdad, no un borrachillo cualquiera) que va por ahí vagabundeando y bebiéndose su orín. Aún así, tiene un gran sentimiento patriótico, y esta decidido a acabar con los aliens que, según él, le petaron el culo hace años con sus sondas anales (o tal vez, conociendo su estado, fue su mujer completando uno de sus sueños eróticos, o algún otro vagabundo al que confundió con su mujer). Así, tras un discurso MEGA patriótico que les suelta el presi, los borrachos se montan en los aviones desafiando las advertencias de la DGT. No obstante, los misiles no le hacen nada a la nave alienígena, pues tiene un escudo bastante jodido. Las esperanzas se difuminan, los borrachos-muchedumbre van dando sus últimos tragos antes de criar malvas, y no parece que haya solución para el fin de la humanidad.


…hasta que descubre que con un puto virus informático se les va el plan por el retrete. Y eso que todavía no sabe como se les ocurrió a los humanos.

¿Pero de verdad alguien pensaba que se acabaría el mundo en ID? No, y como no hay formas normales de resolverlo, los guionistas acuden al bochorno. Para los que no hayan visto la peli de marras, que conste que lo que voy a decir a continuación no está exagerado para buscar un efecto humorístico:  En esto que están el científico y su padre de charla, y el primero estornuda. El padre le dice algo como “ten cuidado, que te vas a resfriar” y de pronto, le llega la inspiración. “¿Qué has dicho papá? ¡ He dicho que tengas cuidado o te resfriaras!… ¡Padre, eres un genio! Y con estas, el tipo crea un virus informático para viajar con una de las naves alienígenas secuestradas (que obviamente Will Smith sabe manejar a la velocidad que Neo aprende Kung Fu) y con un ordenador portátil les meten por el culo el bichejo y acaban con su escudo, con su planeta y con sus antepasados. Cuando ya no hay escudo, el borracho heroico consuma su venganza estrellándose a modo kamikaze con la nave especial. Pero aún queda algo… ¿con tal explosión mega-atómica que produce el virus, como saldrán con vida los otros dos? Pues no lo sé, ni el guionista lo sabe, ni nadie tiene la solución, pero aparecen en el desierto, donde ya les están esperando sus familiares, parejas y amigos, y se fuman un puro. Y colorín, colorado, esta boñiga se ha acabado…pero bien que te lo pasas antes de tirar de la cadena.

2 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Jajaja, que manera de recordar el ridículo churro que es "Independence Day", pero vaya, la mayoría de la filmografía de Roland Emmerich es bastante churresca y ridícula también.

Saludos

Iván Villavicencio dijo...

Definitivamente una película muy mala y estupida.... esta muy bueno tu blog... saludos..!!