martes, 25 de noviembre de 2008

No profonar el sueño de los muertos (1974)


Una maquina experimental del Ministerio de Agricultura termina con todo tipo de plagas e insectos, pero a cambio crea otros males mucho más peligrosos: hace revivir a los muertos. Un joven anticuario que se encuentra de viaje conoce a una mujer que se desplaza hacia la casa en el campo de su tía. Un choque entre ambos coches les unirá para enfrentarse a una pesadilla que esta a punto de comenzar.

En los setenta, el cine español, a veces en co-producción con otros países, nos regaló unas cuantas películas de terror que, hoy día, se han convertido en clásicos del género y propuestas de culto que todo aficionado tiene (o quiere tener) en su estantería. De esa década surgieron talentos como Narciso Ibáñez Serrador, con la obra maestra ¿Quién puede matar a un niño? (1976) o la discutible La residencia (1969); Armando de Ossorio dio que hablar con La noche del terror ciego (1971) o El ataque de los muertos sin ojos (1973), y Jorge Grau provocó su ración de gritos con Ceremonia sangrienta (1973) y la que película que nos ocupa. No profanar el sueño de los muertos es una co-producción entre España e Italia, en la que Grau deja clara su devoción por La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), así como todas las influencias que coge prestadas, y el respeto al subgénero zombi en cada fotograma. Además, los efectos gore creados por Gianetto de Rossi supusieron un gran logro en la materia, anticipándose a lo que vendría después en otras películas como Zombi (Dawn of the Dead, 1978).

Se trata de una película pausada, con zombis torpes, sucios y decrépitos, con denuncia social (mensaje ecológico nada sutil), algunos altibajos en la narración, pero sobretodo un truculento clímax final de continuo aplauso. No profanar el sueño de los muertos fue rodada gran parte en exteriores de Manchester, aunque para rodar las escenas finales, que acontecen en un hospital, el equipo se desplazó a Madrid. Como ultima curiosidad, apuntar que en el festival de Sitges de aquel año se la premió con los galardones correspondientes a los mejores efectos especiales y a la mejor actriz (una bastante correcta Cristina Galbó).

Lo mejor: La labor de Grau, con un oficio para el subgénero poco visto en el cine español, y por supuesto los últimos quince minutos.

Lo peor: Que en algunos momentos del comienzo y del nudo el guión tenga espacios en blanco que reducen un poco el interés del conjunto.

Valoración (0 a 10): 7

Trailer

1 comentario:

Jon Heiner Diaz dijo...

Yo la ví estando muy crio, finalizando los 70s, y por estos lados se llamó "Dejen que los muertos duerman", un título demasiado latinoamericano, sin lugar a duda.

A mi me encantó en su momento, a pesar de mi corta edad, tenía 7 añitos en ese entonces y recuerdo que gozaba con las escenas sangrientas, si no estoy mal, creo que fue el primer film GORE que vi, desde ese entonces se convirtió en el film que más alquilaba en las videotiendas.

Es mas, fue este film el que me llevo a descubrir el maravilloso mundo de los muertos vivientes.