miércoles, 30 de julio de 2008

Mis comienzos (Parte I)

Recuerdo cuando, con solo cinco años (años arriba, año abajo),mis padres alquilaron en aquellos habitáculos antes conocidos como video clubes, la película Alien. El octavo pasajero. Yo siempre fuí n niño muy fácil de atemorizar, con especial miedo a la oscuridad y, por supuesto, a las películas de terror. Obviamente, mis padres me avisaron que la película que iban a ver no era recomendable para mí. Obedecí y me fui a la habitación. Pero al poco tiempo la curiosidad pudo conmigo, y no puede evitar acercarme a la puerta del salón para, aunque malamente, poder ver de que iba la cosa. Dio la casualidad que justo en ese momento en el televisor estaba aconteciendo una de las más míticas escenas de la película, aquella en la que el xenofórmo hace estallar el cuerpo de uno de los personajes para salir al exterior. Tal imagen me impacto de tal forma, que me vi obligado a entrar al salón, ante la sorpresa de mis padres, y contarles lo mal que lo había pasado viendo aquellos minutos. La secuencia se quedo grabada en mi memoria durante los siguientes años, reafirmando mis miedos más profundos. Incluso llegue a estar en vela alguna noche.
Pasaron unos cuantos años que hasta que mi miedo por el cine de terror se calmó. Ya en la preadolescencia, me empecé a interesar (morbo más bien) por las películas de terror clásicas más comentadas. De todas ellas, El exorcista era sin duda alguna la más destacada. Por aquel entonces todos hablaban de ella. En el colegio, con los colegas, siempre se decía “esta noche echan en televisión El exorcista, esa es acojonante”. Y claro, de nuevo por curiosidad, me enfrente al visionado, en una época en la que nos entreteníamos por las noches en el parque del barrio contando leyendas urbanas, historias de fantasmas inventadas y similares. Además de quedar aterrorizado por la película (por aquel entonces, y un poco también ahora, era muy susceptible con los temas que trataba la película de William Friedkin), tuve una experiencia de esas que, probablemente fortuitas y fruto de coincidencia, me hicieron dejar los calzoncillos marrones. Puse el video a grabar (¿os acordáis de los VHS? ¡Yo aun tengo uno!), y al rato, cuando fui a cortar la grabación en los anuncios, me di cuenta que el video no solo no estaba grabando, si no que se había apagado. No había grabado nada, y eso que al principio, había dado al REC correspondiente, obviamente con el video encendido, y vi como empezaba a grabar. Cosa rara, ¿verdad?

Aunque ver El exorcista me había curtido sobremanera en cuantos a mis miedos (lo pase mal viéndola, pero curiosamente creo en mi más curiosidad por el género), tenia aun pendiente encontrarme con Freddy Krueger. Y es que Pesadilla en Elm Street, que hoy vista, sobretodo sus secuelas, por buenas (la primera, la tercera y la cuarta) o entretenidas (el resto), lo que se dice miedo, pavor, sudor frió, no provocan. Pero por aquellos tiempos, Freddy estaba de moda, y todo el mundo hablaba en colegio de la sexta entrega (aquella en la que te daban unas gafas 3d para ver el final). En las vacaciones de verano de aquel año, junto a mis padres en un apartamento, me entere por el periódico, en la sección de la programación diaria, que esa misma noche, a las tantas, iban a poner en televisión la cuarta entrega de la saga. Me arme de valor, y me quede despierto en el salón cuando se fueron a dormir ellos. Tenia esa sensación de nerviosismo tan ingenua y a la vez mágica que hoy día nos es imposible captar. Cuando terminó la película, me fui a la habitación tambaleante, mirando hacia atrás mientras meaba antes de acostarme. Y por supuesto, una vez en la cama, no podía abrir los ojos si no era con la sabana hasta subida hasta el flequillo.

Fue entonces cuando recordé que tenía otra cuenta pendiente, esta vez con Alien. El octavo pasajero. Eran tiempos en los que veía cada día en el video club el cartel de Alien 3, que acababa de salir, y me pico la curiosidad por saber algo más de aquellas películas. Sin posibilidad de conseguir la primera, y con ganas de ver la segunda antes de alquilar la tercera, encontré un compañero de clase que tenia el VHS de Aliens. El regreso. La secuela de Alien se convirtió rápidamente en una de mis películas de cabecera, junto a otras peliculas que veía una y otra vez en mi infancia y paso a la adolescencia como Los Goonies, Los Cazafantasmas, Gremlins, Contacto sangriento, Desafió total, Rocky o Terminator 2. El juicio final. Recuerdo que tal fue mi entusiasmo con la película, que no dudaba en verla, y acto seguido, rebobinarla y verla de nuevo. Posteriormente, me hice con la tercera, y me encantó (pese a las malas habladurías que siempre han girado en torno a ella), y por fin, conseguí la primera, enfrentándome a mis miedos de la infancia. Quien me iba a decir que actualmente iba a tener en mi estantería del salón la cuadrilogia de Alien en un lugar de honor.
Pero no fue hasta el visionado de las tres películas de cabecera que no varían en mi ranking; En la boca del miedo, La matanza de Texas, y Poltergeist, que de veras me convertí en el aficionado al género que soy ahora. Y más tarde ya vendrían los inicios en la serie Z, el exploit, el gore y demás. Pero todo esto lo contare en la segunda parte del post, que dentro de unos días rondara por aquí para quien le interese.

Continuará...

8 comentarios:

sergio dijo...

Yo tengo el recuerdo grabado de Aliens. Mi mama me la platicaba (y lo recuerdo con muchisima emoción) y cuando por fin la vi, el momento en que pelea ripley con el alien a bordo de su robot paso a quedar como huella indeleble en mi mente.
Que buen post... Saludos

Azid Phreak dijo...

Grandes comienzos amigo John. Por lo que puedo deducir debimos vivir la misma época (más o menos). De todas las que comentas la única que aún no he visto es En la Boca del Miedo, del maestro Carpenter. A día de hoy (por una cosa u otra) no he logrado hacerme con ella. Miraré a ver si puedo solucionarlo.

De mis terrores infantiles recuerdo con escalofríos la de ¿Quien Puede Matar a un Niño?. La vi antes que Los Chicos del Maiz y la verdad es que se me quedó grabada hasta el punto de qu eno he parado hasta comprar el DVD hace un tiempo.

¿Y qué me dices del payaso de Poltergeist que se escondía bajo la cama????. Que tiempos...

Gran post sin duda compañero. Espero la secuela.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Joder tio .. Tu comentario si que me ha acojonado por que es como si hubiera escrito yo tu post entero.. Lo suscribo punto por punto.. Coincido 100% tanto en las pelis como en la cronologia :D y por supuesto los miedos nocturnos.

Alien es la peli que más me impresiono y la que más me sigue gustando.. La uncia peli que has dejado de comentar y me hizo pasarme un par de noches mirando la puerta de mi habitación sin dormir y con mis padres pensando en llevarme a un psicologo fue CreepShow :D.

Un saludo.

David Dunn (J. Lorite) dijo...

Curiosos comienzos, muy propios de usted :)
Yo no soy de su quinta, empecé nutriéndome con los eternas reposiciones televisivas de "Regreso al futuro" y "Star Wars". Luego, empecé a leer sobre cine, llegó Internet, y sin tener ni idea empecé a escribir las chorradas que se me ocurrían. Años más tarde me abrí mi primer blog y lo demás ya es historia. Mucho menos interesante que lo suyo, ¡ja, ja!

¡Un saludo!

imagenes y palabras dijo...

Sí, los cinefilófagos hemos tenido una infancia muy parecida;)

Horror dijo...

Me siento identificado, jaja... debemos andar por la misma edad.

Saludos!

The Horror Blog dijo...

Que bueno post. Me hizo recordar mi terrorifica infancia. Mis primeros films y que hasta la fecha me aterran un poco fueron: IT (Eso, el payaso), El Exorcista, Nigthmare on elm Street y la graciosa Child´s Play.

Saludos.

Cesare dijo...

Me siento identificado yo tambien, salvo que a mis inicios habria que sumarles mi fascinación por los Draculas de la Hammer, en especial aquel hilarante Kung Fu contra los siete vampiros de oro...