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domingo, 23 de enero de 2011

Ip Man 2 (Yip Man 2, 2010)


Ip Man llega al Hong Kong sometido por el dominio colonial británico. Allí, intenta empezar de cero, ganando dinero con una nueva escuela de artes marciales. Poco a poco se va labrando una fama en las cercanías, y decenas de jóvenes acuden a él para aprender. Sin embargo, la llegada de un agresivo luchador británico que no respeta la cultura oriental dará un giro a su nueva vida.

Ip man (Yip Man, 2008) es una de las mejores películas de artes marciales de la historia. Sin más. Aquella delicia de dos horas cosechó un éxito abrumador en China.  Tal era la confianzaza de su productor, Raymond Wong, que antes del estreno confirmó que una secuela estaba en marcha. Y no sólo una secuela. También durante 2010 nos ha llegado (es un decir, porque aquí siguen todas inéditas, al menos dentro de lo que llaman “distribución legal”) una precuela de titulo The Legend is Born: Ip Man (Yip Man chinchyun). El éxito de Ip Man 2 fue incluso superior al de la primera, y crítica y público, pese a no mostrarse tan exageradamente entusiasmados, le dieron el beneplácito. No faltaba razón para ello.

Para el que ande perdido, recordaré de qué trata la cosa. Esta saga, con la superestrella china Donnie Yen protagonizando las dos primeras entregas, trata de reflejar, de forma un tanto libre, la vida del Gran Maestro del Wing Chun, que no es otro que el Ip Man del titulo. Muy popular por haber sido maestro del mismismo Bruce Lee, Ip Man enseñó este arte marcial desde 1945 hasta 1969, y su nombre sigue siendo hoy en día referencia absoluta, además de una leyenda. En todo caso, hay que entender las películas como lo que son; no tanto biopics como entretenimientos de acción bien diseñados y con coreografías que erizan los bellos más íntimos. Como tal, Ip Man 2 sigue siendo intachable.

Puestos a comparar, es obvio que, en conjunto, la calidad de esta secuela se encuentra un escalón por debajo de su antecesora. No son exactamente lo mismo. Si bien se mantiene parte del interés por ofrecer una historia dramática bien llevada y no sólo la acción por la acción, es en esto último donde en determinados momentos se deja llevar demasiado; las coreografías casi siempre realistas de la primera, ahora están más cercanas al género wuxia.

La historia, no sé si con interés sarcástico o simplemente plagiador, deriva en un calco de Rocky IV (1985). No es broma; en ocasiones el parecido es tan surrealista que cuesta aguantar la carcajada. Aún así, todo está tan bien realizado, interpretado, coreografiado, contagia tan buen rollo y entretiene de tal modo, que es imposible quitarle puntos. Al fin y al cabo, lo de calcar historias y planos es algo que en Hollywood llevan haciendo la tira de años y muchas veces incluso han sido premiados -ejemplo, Martin Scorsese con su Infiltrados (The Departed, 2006), aunque fuese previo pago de derechos para remakear-. A lo mejor no es excusa, pero coño, me lo pasé genial con esta película.
Siempre que se acepte el cambio a una acción más irreal, y que se de por hecho que la verdadera historia es únicamente algo en lo que basarse, Ip Man 2 nos regala algunas de las mejores set pieces del pasado año y un entretenimiento de primer orden, además de visionado obligatorio para todo fan que se precie del cine de artes marciales.

sábado, 28 de agosto de 2010

Mini reseñas: Predators (2010), Centurión (2010), Karate Kid (2010)

Que a Robert Rodríguez (aquí en labores de guión y producción) le apasiona Depredador (Predator, 1987) queda reflejado en muchos momentos de esta especie de secuela. Ahora bien ¿es eso suficiente para que la película funcione? No del todo. La intención con Predators es buena, y su director, el incipiente Nimrod Antal, no lo hace mal (al menos visualiza las escenas de acción y gore con un pulso menos dislocado que otros compis de profesión actuales). Hasta aquí todo bien. Según avanza, nos damos cuenta que se ha subido un escalón en calidad respecto a los mediocres spin off que contaban con el monstruo de marras y el también mítico Alien: Alien vs. Predator (2004) y Alien vs. Predator 2 (2007). Pero también nos damos cuenta de que acercarse a la obra maestra de McTiernan y Schwarzenneger es algo de lo que podemos ir olvidándonos. E incluso se le queda algo grande la resultona secuela que protagonizó Danny Glover en 1990. La acción esta vez se desarrolla en ¿el futuro?, dentro de una isla que se descubre como una reserva espacial de caza propiedad de los depredadores del titulo. Esta vez, en lugar de dar caza a un grupo de elite del ejercito se la darán a varios asesinos, que aunque no tengan los músculos de Arnie y los suyos, también se han cargado a unos cuantos en su vida en la Tierra. Que el protagonista sea Adrien Brody podía echar para atrás en un principio, por aquello del “no pega”. Pero el tipo de la nariz larga se las arregla para crear un buen personaje. Pese a ello, solamente Arnie tenía más carisma y presencia en pantalla que todo el grupo de criminales que vemos en ésta. El guión no es gran cosa, y a veces es fácil dejar de prestar atención en inservibles puntos muertos -la aparición de Laurence Fhisburne, que recuerda mucho a la de Tim Robbins en La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005)- o aburridos paseos por la selva. Cuando deciden centrarse en la acción y la sangre, la cosa sube algunos puntos. Así como cuando escuchamos la banda sonora de John Debney, claro homenaje a la película original, o contémplanos los magníficos efectos de maquillaje (menos mal, no han tirado a penas de CGI) que guardan alguna que otra sorpresa, como un Predator de nuevo diseño, más salvaje que los de siempre. No está del todo mal, pero podría haber sido mucho mejor. Valoración (0 a 5): 2,5

Más de uno pensará, al ver el cartel de Centurión, que Neil Marshall ha dado un cambio de registro a su carrera. Pero nada más lejos de la realidad. El director de las notables Dog Soldiers (2002), The Descent (2005) y Doomsday (2008), ésta ultima, por cierto, muy infravalorada, se ha metido de lleno en el cine épico “de romanos”, pero lo ha hecho con sus mismas inquietudes narrativas. Pese a que Centurión no sea cine fantástico ni terror, la situación en la que pone a sus personajes es la misma que sus anteriores trabajos: una legión romana es masacrada por un pueblo bárbaro de las montañas, las cuales tenían intención de invadir los primeros. Un pequeño grupo de supervivientes buscará venganza en el poblado, pero el ataque llevará a su huída desesperada. De este modo, Marshall plantea el mismo dimela de siempre (personajes encerrados en un entorno salvaje, y presas de caza ya sea de seres humanos o monstruosos), aunque no le funciona igual de bien. Sin ser una mala película, puede considerarse la más floja. En realidad, la única floja hasta el momento. Y esto sucede porque no los personajes no llegan a tener nunca un interés claro, así como que resultan totalmente ambiguos en su moralidad, pero sobretodo porque no consigue crear un suspense igual de efectivo. Al menos no se ha olvidado de su desprejuiciado sentido de la violencia, y cada diez minutos nos pone en bandeja decapitaciones y desmembramientos varios. Valoración (0 a 5): 2,5

Esto del remake a veces depara sorpresas. Una de ellas, y poco esperada, es la del nuevo Karate Kid. Lo que parece (y en cierto modo, es) un juguete producido por papi Will Smith para que su retoño, Jaden, se de a conocer en la gran pantalla con un papel protagonista, se convierte en una de las películas más entretenidas y honestas de este verano. Y además, mejor que la original. Ya sé que hay muchos puristas de la película de 1984, cosa que tampoco termino de entender pues, más allá de la nostalgia de los ochenta, aquella Karate Kid era entretenida, pero siempre la he visto poco trabajada. Empezando por su protagonista, un Ralph Macchio un tanto soseras cuando tenía que repartir leña. No era creíble, vaya. Pat Morita es un clásico, eso es obvio. Al igual que el “dar cera, pulir cera”. Pero el remake, a parte de tomar camino libre salvando la premisa básica (y pese a que lo que aquí se practica es kung fu, y no karate) resulta ser un producto más trabajado, igualmente basado en el cine-formula, prefabricado dirán, pero lo que importa: bien hecho. El mayor acierto, sin duda, es el feeling entre Jaden (que no lo hace nada mal y resulta más creíble que Macchio) y un Jackie Chan esplendido, sorprendente. Tan comedido que por momentos no parece él. Además, las dos horas y cuarto que dura, a priori innecesarias, no se hacen largas en ningún momento, y el interés por el director en crear un conjunto más épico que su modelo se salda con éxito en determinados momentos. En esto ultimo ayuda bastante la genial partitura de James Horner. Pues eso, bastante mejor de lo esperado. Valoración (0 a 5): 3,5

viernes, 13 de agosto de 2010

Mini reseñas: Japón bajo el terror del monstruo (Gojira, 1954), Tekken (2010), Mis apetitosos vecinos (The Mad, 2007)

Para unos cuantos, la mejor monster movie de la historia. No le falta sobrevaloración a dichas afirmaciones. Tanto que, vamos a ver, Japón bajo el terror del monstruo, también conocida como Gozdilla, es (bastante) mejor que el putrefacto remake que se marcó Roland Emmerich en 1997. Hasta ahí todo bien. Pero, ya no es que no sea de las mejores monster movies de la historia, es que en sí la película no es nada del otro mundo. Su ritmo en la parte central es anestésico, los actores están totalmente sobreactuados y la trama política resulta mucho más pretenciosa que en simpáticas y más divertidas series b y z de la época, tanto orientales como occidentales. Sin embargo, su icónico monstruo, esplendidos efectos especiales de la época, hoy en día entrañables, y algún destello de calidad en la puesta en escena de Ishiro Honda, permiten llegar hasta el final sin que sea dañino el conjunto. A destacar las apariciones del monstruo (sobretodo su inquietante primera aparición explicita y su llegada a la ciudad) y el arriesgado anti clímax final, situado en el fondo del mar con un ritmo inesperadamente pausado y ausencia casi total de diálogos y banda sonora. Valoración (0 a 5): 2

Ya sabemos que la mayoría de las adaptaciones de videojuegos son una mierda. Incluso las mejores no pasan de entretenidas, sin mucho más que destacar. Por ello, enfrentarse al visionado de algo como Tekken, la película, no supone el culmen en lo que a expectativas se refiere. Más aún cuando se trata de un directo a video de poco presupuesto. Conociendo estos datos, pues decir que, efectivamente, Tekken no está a la altura de su saga de videojuegos, pero dentro de lo malo no es tan pésima como, yo que sé, Street Fighter (1994). Aunque tampoco tiene la simpatía de Mortal Kombat (1995). Se trata de un producto de evidente prefabricación y destino de usar y tirar. Actores malos, escenas de lucha aceptables y todo eso. En lo que respecta a la fidelidad de los personajes con sus modelos del juego, no está del todo mal. Se han tomado en serio, al menos, que éstos tengan su parecido y hablen lo menos posible para no cagarla. Y entre tanto, pues unas cuantas tías buenas y música bien alta. Se echa de menos más violencia grafica, pero ya se sabe que esto va dirigido, mayormente, al público adolescente. La citada Mortal Kombat, pese a adaptar uno de los juegos más sangrientos de la historia, ya fue un PG13 en toda regla. Así que, tampoco es algo que no se esperase. Valoración (0 a 5): 1,5

Una de las peores basuras que me he echado en cara en los últimos años. Ya lo sé, soy masoca, esto se veía venir… ¡ya lo sé! Pero estos subproductos de video club con zombis a veces deparan cosas divertidas. Nunca se sabe. Mi riesgo en esta ocasión me llevo hasta el pozo del hedor eterno, pues Mis apetitosos vecinos (sí, es mala hasta en la “traducción” española) compite con Zombie Nation (2004) para ser una de las peores películas con muertos vivientes de todos los tiempos. Y mira que hay morralla. Al principio parece que tendrá su gracia, pero ésta se acaba muy pronto. Los intentos de hacer una comedia gamberra se saldan con el ridículo. En su ultimo tercio se pasa al tedio más absoluto. Lo que si hace gracia es ver a Billy Zane, un actor que tuvo un papel relevante en una de las películas más taquilleras (y sobrevaloradas) de la historia, Titanic (1997), así como en un thriller tan interesante como Calma total (Dead Calm, 1989), junto a grandes estrellas, intervenir en estos montones de mierda para poder pagar las facturas. Así es imposible que haga gracia. Como suele ocurrir en estos casos, lo mejor de la película es el cartel. Valoración (0 a 5): 0,5

miércoles, 11 de agosto de 2010

Airbender, el último guerrero (The Last Airbender, 2010)


Que Shyamalan estaba perdiendo el rumbo era algo que se veía venir desde La joven del agua (Lady in the Water, 2006). Aquella y, sobretodo, El incidente (The Happening, 2008), evidenciaban el desgaste del que, hasta ese momento, era uno de los autores más personales e interesantes del cine comercial moderno. La taquilla de ambas tampoco ayudó, por lo que el director de origen hindú decidió dar un vuelco a su carrera y pasarse al cine de aventuras familiar. Para ello, se asoció con la cadena televisiva Nickelodeon, dispuesto a adaptar a la gran pantalla una de sus series animadas de culto y gran éxito: Avatar, la leyenda de Aaang (Avatar: The Last Airbender, 2005-2008). Su búsqueda de nuevo público no parece haber sido del agrado de la crítica (un 92% de valoraciones negativas según Rottentomatoes) ni de los espectadores (4,3 de media en IMDB o 4,7 en Filmaffinity). Pese a los malos augurios, tenía esperanza en que los prejuicios de muchos sobre el director hubiesen hecho acto de presencia más de la cuenta, y que Airbender, el último guerrero fuese, al menos, una película entretenida y correctamente realizada. Pero no ha podido ser.

Involucionando


Cuando Shyamalan estrenó la magnifica El sexto sentido (The Six Thense, 1999) todo parecía indicar que se trataba de un nuevo “Rey Midas” del cine comercial. Algo así como un Spielberg en proyecto. En aquella historia de fantasmas se notaba un gusto por el detalle exquisito, dominio de los planos, del tempo narrativo, dirección de actores cuidada al milímetro. Sin necesidad de escapar de lo mainstream, su visión del cine, y del género de terror en particular, encajaba con la de un autor perfeccionista e intimo. Despues de aquella realizó su obra maestra, El protegido (Unbrekeable, 2000) y sorprendió de nuevo ofreciendo una historia sobre superhéroes en el mundo real muy arriesgada. El éxito se mantuvo de su lado, al igual que con sus dos siguientes propuestas, las notables Señales (Signs, 2002) y El bosque (The Village, 2004). No obstante, aunque las cifras en taquilla fuesen elevadas, no eran en ningún caso películas accesibles a la mayoría de espectadores. Su particular universo y forma de comprender los temas a tratar se dio de bruces con ciertos sectores de crítica y público. Las anteriormente citadas (y mucho más flojas) La joven del agua y El incidente fueron la excusa perfecta para hacer crecer la indiferencia / odio por Shyamalan en los que ya no estaban muy convencidos, y a su vez perder algunos adeptos. Tal vez por todo esto aceptó su primer encargo (pese a que vuelve a escribir el guión) con la adaptación de Avatar, la leyenda de Aaang.

Algo huele mal en las naciones

No puedo hacer comparaciones con la serie, pues, aunque la tengo en la lista de visionados pendientes, aún no he podido comprobar sus excelencias. Por lo tanto, tampoco sé si este Airbender es una adaptación fiel a su original, cosa que dudo en gran medida. Para los que anden tan perdidos como yo, aquí va un poco de la trama. La cosa, básicamente, es que el mundo está dividido en cuatro naciones: Aire, Agua, Tierra y Fuego. Un niño llamado Aang viene a ser el Avatar, que es una especie de guerrero entrenado para dominar todos los elementos. Por otro lado, el joven príncipe de la nación del fuego desea por todos los medios “cazar” al Avatar. Pero el chaval no es malo del todo, sino que su padre, el mandamás de la nación, tiene planes de conquista sobre las otras naciones y, por tanto, es mejor quitar del medio al tal Aang, que se ha aliado con el enemigo. Y entre tanto batiburrillo de idas y venidas, surge alguna escena de acción descafeinada, algún romance adolescente y una batallita que, en el trailer, parecía que iba a dar mucho más de sí. Cierto es que es un producto diseñado, sobretodo, para los más pequeños. Pero no por ello hay que dejar de exigir un mínimo de ganas en sus responsables.


Lo primero que percibimos en Airbender es que su director parece haber desaparecido. Pese a que la fotografía es sensacional, al igual que la banda sonora del habitual James Newton Howard, los planos ya no tienen el mismo interés, la misma vida. A la media hora todo huele a prefabricado, a estar dirigido sin ganas y lo más rápido posible para estrenar en salas. La dirección de actores infantiles, algo que hasta ahora se le había dado de maravilla (sacar a un niño una buena interpretación, y además hacer que no resulte repelente, es motivo de aplauso) aquí se ha descuidado por completo. Todos y cada uno de los interpretes pequeños o adolescentes están horriblemente sobreactuados (mención especial al, se suponía, prometedor Dev Patel). El guión, punto de fuerte en sus primeras películas, brilla por su ausencia. No hay sentido de la narración ni del ritmo, por lo que gran parte del metraje se siente aburrido y, al menos en lo que a mí respecta, no fui capaz de entrar en la trama en sus noventa minutos. Como único aliciente, además de la fotografía o la banda sonora, tenemos unos efectos especiales que cumplen sin estridencias, aunque Shyamalan es más un director de sugerencias y suspense, que de espectáculo y acción. Y se nota. Esperemos que con su nueva película como director, que parece le devolverá a lo que mejor saber hacer, así como su historia para la prometedora Devil, aquel cineasta de los comienzos vuelva a recibir los halagos que se merece. Hasta entonces, nos quedamos con la decepción.

Valoración (0 a 5): 1,5

lunes, 9 de agosto de 2010

Mini reseñas: Chocolate (2008), La isla de los condenados (The Condemned, 2007), Persecución extrema (The Marine, 2006)

Sorpresa. Así es como se puede descubrir una de las ultimas  películas de Prachya Pinkawe, el mismo que dio a conocer a Tony Jaa en las divertidas Ong Bak (2003) y Thai Dragon (Tom yum goong, 2005). Lo mejor que se le da a este hombre no son, desde luego, las escenas dramáticas, contar una historia o dirigir actores. Pero como director de acción, y punto, vale lo suyo. En Chocolate volvemos a sus historias de medio folio (aunque esta vez se toma más en serio el drama de una familia buscando dinero para un tratamiento de cáncer) para llegar a lo que de verdad interesa: las escenas de hostias. Y estas cubren por completo las expectativas depositadas en él. Vale que no sean tan espectaculares como las dos anteriormente citadas. Pero, sin entrar en comparaciones, la verdad es que la chavalita lo borda. Coreografías rápidas, golpes en primer plano (al final hay unas “tomas falsas” al estilo Jackie Chan, en las que vemos como la misma protagonista o los secundarios y extras acaban varias veces hechos una mierda), saltos que desafían la gravedad, patadas, puñetazos, luchas con katana, etc. Lo cierto es que para los que disfrutamos de estás películas, Chocolate supone algo incluso original y muy bien hecho. Un aplauso para Pinkawe y la joven Jeeja Jamin, de la que pueden esperar grandes cosas próximamente. Valoración (0 a 5): 3,5

¿Qué pasa si plagiamos la gran Battle Royale (Batoru rowaiaru, 2000) y metemos entre medias al famoso wrestler Steve Austin? Así, a priori, no parece que la cosa pinte muy bien. Si además los productores son nada menos que, efectivamente, la WWE, y la factura parece más bien televisiva…empezamos a pensar peor. Pero, cuidado, La isla de los condenados es mejor de lo que parece. Pese a que no tuvo aceptación alguna en su fugaz paso por los cines, este vehículo de acción y violencia es tan entretenido y cafre que se le olvidan sus obvios defectos. Casi, casi, cine de acción de los ochenta que podría haber producido la Cannon. Además tenemos de villano a un Vinnie Jones pasándoselo pipa y cargándose gente sin pestañear. Y, a todo esto, más reflexión (aunque muy obvia) de lo esperado a cerca de la tele basura y como ésta domina el cerebro de sus adeptos. No obstante, no esperéis un estudio de la violencia a lo Michael Haneke. Si por el contrario queréis ver tiros, hostias y palabrotas en boca y mano de tipos duros como los de antaño, estáis de enhorabuena. Ya de paso, podemos imaginarnos lo que pasaría si un día metiesen a Vinnie Jones en la casa de Gran hermano. Seguro que a partir de ese momento los que no vemos tal programa empezaríamos a ser asiduos. Valoración (0 a 5): 3

Otra película que no hace mucho parió la WWE con una de sus grandes estrellas fue Persecución extrema (The Marine, 2007), aunque me cuesta mucho darle el aprobado. Y me entristece, porque parecía que ésta (y no La isla de los condenados) sería esa vuelta añorada al cine de adrenalina y machos musculosos de los ochenta. Pero no. Aunque lo intenta, siempre la falta un hervor. Primero, porque es PG13, y la violencia se siente descafeinada, falta de garra, casi infantil. Y segundo porque una cosa es tomarse a broma (que es lo más coherente) la película, pero otra muy distinta hacer chistes tontos sin gracia y basar la acción en varias explosiones digitalizadas y ver como John Cena, cachas de la función, corre de un lado para otro sin saber muy bien que hacer. Si esto lo hubiese protagonizado Schwarzenegger hace veinticinco años, seguro que, al menos, resultaría mucho más simpática. Pero Cena no es Arnie, ni siquiera Dolph Lundgren o Chuck Norris. Tras el fracaso comercial de Persecución extrema u otras como 12 trampas (12 Rounds, 2009) parece querer dedicarse al rap (¡!) o, si también le sale mal eso, a seguir repartido hostias falsas en el cuadrilátero. Valoración (0 a 5): 1,5

miércoles, 23 de junio de 2010

¿Qué sucede con los nuevos blockbusters?


La temporada veraniega de 2010 en las taquillas está siendo decepcionante. Al menos, en Estados Unidos. Ya se sabe que por allá dicha temporada no empieza ahora, con el verano real, sino dos meses antes. Es la época del año, junto a las navidades, en la cual las grandes empresas sacan a flote su artillería pesada. Se entiende por ello, sus producciones más caras y / o aquellas con muchas papeletas para arrasar en taquilla. Los blockbuster, vaya. Uno detrás de otro se van estrenando, sobretodo, hasta el mes de julio, siendo agosto, salvo excepción, un mes más relajado. Pues bien, se puede decir que la temporada arrancó con Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland), y de forma espectacular. Hasta la fecha, casi al final de su recorrido, ha ingresado 334 millones de dólares en Estados Unidos, y un total de 1.019 millones en todo el mundo. La película más taquillera del año hasta la fecha, y con pocos rivales a la vista que la puedan batir, a excepción de una o dos de las que hablaré más adelante. Ahora bien, ¿que sucedió después? Pues que llegó la anunciada como el bombazo del verano: Iron Man 2. ¿Y que pasó con ella? Pese a un potente estreno con 128 millones, al final se tendrá que “conformar” con alrededor de 310 millones en su total de Estados Unidos, y una cifra similar en el resto del globo. ¿Es un mal dato? En el sentido estricto, por supuesto que no, pero 620-630 millones para una película de la que se esperaba (tanto analistas como sus propios responsables) un fenómeno comercial similar al de El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008), saben a poco. De hecho, la primera entrega, con menos presupuesto y menos publicidad, dio la sorpresa rozando los 600 millones; La llegada de Shrek, felices para siempre (Shrek: Forever After) ha significado algo similar al caso de Iron Man 2. Está claro que, ni de lejos, se la puede calificar como fracaso. Al contrario, dará bastantes beneficios a sus responsables. Ahora bien, incluso con el añadido de las 3d (que eleva el precio de las entradas en torno a un 25%), se quedará a casi 100 millones de los 322 amasados por la tercera, y a más de 200 de los 441 millones de la segunda.


No obstante, como ya dije, en estos dos casos no se puede hablar, ni mucho menos, de fracasos. Tan solo de resultados por debajo de lo previsto, aunque considerándose éxitos. Les ha ido peor a un grupo de títulos estrenados de seguido durante las últimas semanas. Al menos, repito, dentro de Estados Unidos. Robin Hood, El príncipe de Persia, las arenas del tiempo (Prince of Persia: The Sands of Time), El equipo A (The A-Team) y Jonah Hex, cada una a su modo, se han dado de bruces con la taquilla. Lo curioso es que todas ellas están calificadas PG 13, al contrario que la restrictiva R. Es decir, que son lo suficientemente suaves como para que acceda a las salas publico de todas las edades. Pero, ni con esas, han terminado de llamar la atención. Vayamos por partes; Robin Hood y El príncipe de Persia tienen en común muchas cosas. Ambas son aventuras más o menos clásicas, ambas han costado 200 millones (que son posiblemente 100 más de lo que deberían y aparentan) y ambas adaptan / se basan en populares personajes de, valga la redundancia, la cultura popular. Y también tienen en común que en mercado local se han quedado por debajo de lo esperado. La primera terminará su recorrido con 105-110 millones, y la segunda luchará mucho para superar los 90 millones. Pese a cifras tan regulares y, solo en parte, inesperadas, en el resto del mundo la cosa las está yendo mucho mejor, por lo que se podrán salvar algunos muebles.


Aunque con menor presupuesto, 110 millones, El equipo A tampoco ha demostrado su supuesto potencial comercial en aquellos lares. Hace años, nadie imaginaría que la adaptación, en clave blockbuster, de una de las series más populares y nostálgicas de la historia televisiva entraría en la taquilla con unos mediocres 25 millones. Pero eso era hace años, y ahora los tiempos han cambiado. El género de acción pura y dura y “masculina”, es decir, con tíos rudos y creciditos y no adolescentes o eternos adolescentes, no está contando en muchos casos con el favor del publico…al menos a la hora de dejarse la pasta. Sin embargo, el mismo fin de semana se estrenó el nuevo Karate Kid y se convirtió, con 40 millones de presupuesto, en un espectacular sleeper que podría terminar sumando 200 millones sólo en Estados Unidos. Mientras, los del Equipo A se tendrán que conformar, si la cosa va bien, con 80-85 millones y de nuevo esperar a que el resto de países puedan dejar algún beneficio: ¿Y Jonah Hex? Aunque se trataba de un fracaso anunciado (y a esta no la va a salvar ningún mercado propio o foráneo), tampoco se esperaba que a tan bajo nivel. Es dudoso que en Estados Unidos supere los 12 millones, y aunque su presupuesto fue de “sólo” 50 millones, para dar algún beneficio debería recaudar en el resto del mundo, al menos, nueve veces esos 12 millones, y lo más probable es que se tenga que contentar si pasa de los 20. Algo parecido a lo que ha pasado con Splice, aunque ésta cuenta con 30 millones de presupuesto y no se trata de un filme comercial al uso ni de calificación PG13; Entre toda esta avalancha de malos o decepcionantes resultados, sólo una propuesta, Toy Story 3, consigue aplastar la taquilla con la fuerza esperable. De momento, 110 millones en su estreno que, gracias al magnifico boca a boca que está teniendo, podrían terminar pasando los 400 millones sólo en Estados Unidos, y quien sabe si los 1.000 a nivel mundial. En este sentido, Toy Story 3 es, junto al próximo Harry Potter, las únicas películas que, a priori, tienen puntos para superar a Alicia en la taquilla antes de terminar el año.  

Esperemos para ver que pasa con las propuestas que están por llegar. Origen (Inception), El aprendiz de brujo (The Sorcere´s Apprentice), La saga Crepúsculo: Eclipse (The Twilight Saga: Eclipse), Los mercenarios (The Expendables), Noche y día (Knight and Day), Gru, mi villano favorito (Despicable Me), Piraña 3d, Predators, Resident Evil, ultratumba (Resident Evil: Afterlife) o Airbender, el ultimo guerrero (The Last Airbender), se encuentran en el punto de mira de los analistas y los productores. Y es que, salvo excepciones (Eclipse) ya nadie se aventura a asegurar el éxito del cine esperado en mayor o menor medida para el verano 2010.

sábado, 15 de mayo de 2010

Ninja Assasin (2009)


Según la historia japonesa, los ninja, o shinobi, era un grupo militar de mercenarios entrenados, entre otras cosas, para asesinar, infiltrarse y sabotear. Su visita al enemigo suponía que entrase en confusión, disminuir su numero y conseguir información sobre sus avances. Llevan siglos existiendo (se dice que desde el siglo VI) aunque actualmente, sin obviar sus momentos de actividad real en el pasado, se les considera más bien una leyenda, algo impensable como organización demostrable en nuestros días. Pese a ello, el cine nunca ha dejado de prestarles atención. Una atención, eso si, que en la mayoría de los casos se ha saldado con resultados poco comprometidos con la verdadera esencia del ninja. Así, salvo excepciones, los subproductos de acción de serie z y telefilmes han campado a sus anchas, aunque en el campo del manga y el anime han nacido producciones muy interesantes y más serias. Por esa razón los hermanos Wachowski, reconocidos aficionados de la cultura oriental, decidieron, en tarea de productores junto a Joel Silver, encargar un producto de acción que dignificará el subgénero. Para llevarlo a buen puerto contactaron con su coleguita, el director James McTeigue, que ya colaboró con ellos en la realización de la interesante V de Vendetta (2005). Para el papel principal, alguien que podría parecer impensable para un registro que concierne tanta violencia, nada menos que una mega estrella del pop japonés, apodado Rain -que también colaboró con los hermanos, esta vez como directores, en su fallida Speed Racer (2008)-.


Ninja Assasin se estrenó a finales del pasado año pasando un poco desapercibida. Una lastima, pues, pese a que en líneas generales no estemos (ni se pretenda) ante una gran película, se trata de una de las más divertidas, cafres y dinámicas aportaciones al cine de acción y artes marciales en años. Al menos, en lo que se refiere al cine de Hollywood. Y es que desde el primer minuto al último, ofrece un espectáculo eficazmente dirigido y coreografiado en el que la violencia sanguinolenta (aunque muy estilizada) y sin prejuicios no deja lugar al aburrimiento para el aficionado a estás cosas. Directa, yendo al grano y alternando la acción actual con duros flashbacks en los que se retrata el pasado del protagonista en su cruel entrenamiento para llegar a ser el mejor en lo suyo. Ninja Assasin no intenta ganar premios al mejor guión (que fácilmente podría ocupar varios folios), ni ser la película de acción definitiva, aunque en cuanto a cine con ninjas enmarcado en la acción desenfadada, pocas recuerdo igual de estimulantes. Lo que pretende es presentar en el país de las barras y estrellas a su estrella, Rain, que no lo hace nada mal dentro de sus limitaciones, y entretener a su público. En definitiva, podríamos decir que Ninja Assasin es una disfrutable versión Burger King de, en el marco actual, lo que el grande Tarantino hizo con su grande Kill Bill (2003-2004)

Valoración (0 a 5): 3,5



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domingo, 7 de febrero de 2010

Los éxitos más beneficiosos del 2009


Cuando se habla de taquilla, muchas veces se obvia la inflación. Sin hacer caso de ella, Avatar se ha convertido sin problemas en la película que más ha recaudado en la historia del cine. Ahora bien, ajustando los datos, el puesto que ocupa actualmente, en lo que respecta a Estados Unidos, es el 21, con 627 millones de dólares. El objetivo que se plantea ahora es situarse entre los quince primeros si consigue superar los 678 millones (repito, ajustando la inflación) que consiguió El golpe (The Sting, 1973). El siguiente rival en la lista, en el puesto 14, lo tiene en El retorno del Jedi (Return of the Jedi, 1983), con 718 millones, una cifra que aún queda en duda que pueda superar. En lo que respecta a la recaudación mundial, Avatar empieza a jugar en otra liga. Y es que los 1.500 millones, también en dólares, que lleva ingresados hasta la fecha (manteniéndose número uno tras dos meses en muchos países) superan de lejos, aún con las cifras ajustadas, lo que ingresaron las citadas El golpe o El retorno del Jedi. Por lo que atendiendo a la recaudación global, es seguro que Avatar entrará, al final de su recorrido, entre las diez películas más vistas de la historia, superando éxitos de la talla de El exorcista (The Exorcist, 1973), Tiburón (Jaws, 1975) o E.T, el extraterrestre (E.T: The Extra-Terrestrial, 1982). El competidor actual más directo es, curiosamente, Titanic (1997), dirigida también por James Cameron. Según las cifras ajustadas a la inflación, Titanic hubiese ingresado en todo el mundo alrededor de 3.200 millones (976 de ellos en Estados Unidos). Avatar lleva camino de terminar con una recaudación mundial de 2.600 o 2.700 millones, y aún tendríamos que atender a que el mayor precio de la entrada en las sesiones 3d hace que haya que restarla espectadores. En este sentido, aunque en números actuales haya vencido a Titanic, tanto en cifras ajustadas como en espectadores, Cameron no podrá superar su propio éxito.


Pasemos a hablar de lo que dio de sí 2009 en cuanto a beneficios. Es una lista que era difícil elaborar hace un mes, puesto que aún había que comprobar el recorrido comercial de algunas propuestas estrenadas a finales de año. El caso de Avatar, sin ir más lejos. Al estrenarse, las previsiones situaban su recorrido comercial, en total, en alrededor de 1.400 dólares en todo el mundo. Como he comentado anteriormente, esa cifra la ha pasado sin pestañear. Su taquilla actual, tras ocho semanas en cartel, es de 2.105 millones, y como también apunté, ahora las previsiones se sitúan en torno a los 2600 o 2.700 millones. Haciendo caso de esto, empecemos con la lista de las que, a groso modo, serían las diez películas que más beneficios han conseguido durante el pasado año en su exhibición cinematográfica. Un dato antes. Se tiende a pensar que el que una película haya recaudado más que otra es que se trata de la más exitosa, cuando muchas veces no es así. Cuentan los presupuestos. La forma sencilla de sacar (repito, a groso modo, entendiendo que es un calculo superficial y existirán variaciones, pequeñas o no) es cogiendo lo recaudado y dividiendo por dos (que suele ser el dinero que se quedan los cines que las proyectan, distribuidores, ect). A lo que queda hay que restarle el presupuesto de la película, y siendo más exacta también la publicidad gastada, que para los blockbuster suele ser entre 50 y 100 millones, aunque haya casos como el de Avatar que hayan superado los 200 millones. Conseguir los datos de publicidad es complicado, por lo que nos quedaremos sólo con el presupuesto.

10. La proposición (The Proposition)

Recaudado: 295 millones
Presupuesto: 35 millones
Beneficio: 112 millones

9. The Blind Side

Recaudado: 340 millones (estimados)
Presupuesto: 30 millones
Beneficio: 140 millones

8. Up

Recaudado: 693 millones
Presupuesto: 175 millones
Beneficio: 171 millones

7. 2012

Recaudado: 775 millones
Presupuesto: 200 millones
Beneficio: 187 millones

6. Resacón en Las Vegas (The Hangover)

Recaudado: 460 millones
Presupuesto: 35 millones
Beneficio: 195 millones



5. Harry Potter y el misterio del príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince)

Recaudado: 929 millones
Presupuesto: 250 millones
Beneficio: 214 millones




4. Transformers, la venganza de los caídos (Transformers: Revenge of the Fallen)

Recaudado: 835 millones
Presupuesto: 200 millones
Beneficio: 217 millones





3. Luna nueva (New Moon)

Recaudado: 710 millones
Presupuesto: 50 millones
Beneficio: 305 millones




 
2. Ice Age 3, el origen de los dinosaurios (Ice Age: Down of the Dinosaurs)

Recaudado: 874 millones
Presupuesto: 90 millones
Beneficio: 347 millones


1. Avatar

Recaudado: 2.700 millones (estimado)
Presupuesto: 300 millones
Beneficio: 1.050 millones

domingo, 29 de noviembre de 2009

Ninja (2009)


Para el que ande despistado, aviso que en diciembre tendremos en cines Ninja Assasin. Se trata de la película que, dicen, está llamada a ser de lo mejorcito del cine de acción de este año (lo cual tampoco es difícil). Como aperitivo a este resurgir del cine mainstream con ninjas, tenemos, valga la redundancia, Ninja. Lo de aperitivo le viene al pelo, pues se trata de un directo a video de pocas pretensiones, aunque eficientes resultados. Es más, se encuentra por encima de la media de los subproductos que suelen salir en este mercado. El argumento ya se sabe sin necesidad de estrujarse las neuronas. Un ninja malo traiciona a los buenos. Los buenos deben esconder algo valioso según sus tradiciones, y el malo lo quiere a toda costa. El bueno más bueno (que además es el único que no es asiático) lo defenderá mientras reparte hostias como panes. Y obviamente, tenemos al sensei que imparte disciplina, a la chica que enamora al protagonista, y muchas, muchas muertes sanguinolentas a base de katanazos.


La curiosa estética es algo así como un intento de mezclar el típico de cine de artes marciales oriental con…GI Joe (2009). El protagonista está interpretado por Scott Adkins, una especie de Van Damme con menos proyección, que ha aparecido, dentro de pequeños roles, en éxitos como El ultimátum de Bourne (The Bourne Ultimatum, 2007) o X Men origenes: Lobezno (X Men Origins: Wolverine, 2009), y el villano no es otro que Tsuyoshi Ihara, que pudimos ver en Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima, 2006). Si echamos un vistazo a su director, Isaac Florentine, entendemos el porqué del cierto parecido de Ninja con cosas como la citada GI Joe, pues se trata de un realizador experimentado en la serie…Power Rangers. No obstante, las escenas de acción están lo suficientemente bien coreografiadas y no exentas de sangre para que el conjunto, sin ser gran cosa, resulte entretenido para los aficionados al género.

En resumidas cuentas: Pasable

jueves, 22 de octubre de 2009

Ong Bak 2, la leyenda del Rey Elefante (Ong Bak 2, 2008)


La familia de Ten es asesinada ante sus ojos. El niño, es capturado en su huida por un grupo de comerciantes de esclavos. Gracias a su habilidad en la lucha, se salva de la muerte y es “adoptado” por unos bandoleros. El jefe de éstos le instruirá en las artes marciales durante su juventud. Siendo adulo, Ten decide comenzar un peligroso viaje para vengar a sus seres queridos.

Ong Bak (2003) supuso la carta de presentación, al menos en Occidente, de Tony Jaa. El tipo en cuestión es una de las máximas estrellas del cine de acción en su país, Tailandia, y motivos no faltan. Digno heredero de Bruce Lee, supera en impacto y realismo al ya de por sí difícil de superar Jackie Chan. Es, a la vez, un rostro fácilmente exportable a Hollywood, más que Jet Li o el propio Chan, aunque de momento no le ha dado por viajar. La citada Ong Bak, como película, entendiendo los elementos artísticos más clásicos (dirección, interpretaciones, guión) es bastante mediocre. Fueron las intensas e increíbles escenas de artes marciales las que la convirtieron en un éxito. Y claro, las que pusieron a su protagonista en boca de todos los fans del género. Ong Bak 2, cuya historia no tiene absolutamente nada que ver con la anterior, conserva lo bueno de aquella (coreografías de lucha vertiginosas y realistas), aunque cambia de rumbo en lo demás. Da la sensación de que su director, ésta vez el mismo Tony Jaa, ha pretendido camuflar la poca chicha en esos campos, intentando otorgar una mayor profundidad a los personajes y al propio guión. Aunque salta a la vista que algo ha mejorado, los personajes siguen presentados con brocha gorda, así como las situaciones dramáticas, de puro esquema, que solo aguantan para dar paso a un nuevo espectáculo de artes marciales.


No hay de que preocuparse. Igual que me lo pase pipa con Ong Bak, la (presunta) secuela volvió a entretenerme. No es novedad, ni engaña a nadie. Lo que se espera de éste tipo de películas es que haya buenas escenas de acción, si pueden ser sorprendentes mejor. Y es lo que ofrece, además de una factura más cuidada gracias al mayor presupuesto. Se cambia el entorno urbano por los bosques, aldeas y reinos. Se cambia el humor de parvulario por un tono más serio. El caso es que, si uno decide verla, tiene que tener en cuenta que, si el cine de artes marciales no es su fuerte, debería alejarse cuanto antes. Si, al contrario, gusta de él, Ong Bak 2 le ofrecerá momentos espectaculares (Tony Jaa manejando la estampida de elefantes, la larga lucha del clímax final) y en general una golosina visual de agradable sabor.

Lo mejor: Las escenas de artes marciales, coreografiadas al milímetro y de gran realismo.

Lo peor: El intento por dar envergadura épica al conjunto solo es un espejismo.

Valoración (0 a 10): 6,5

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Dragonball Evolution (2009)


Tras morir su abuelo y maestro, Goku coge su testigo para defender una bola de dragón. Se trata de una de las siete que hay esparcidas por el mundo. El poder que otorga poseer dichas bolas es perseguido por Piccolo, un ser con oscuros planes para el mundo.

Puede que Dragonball: Evolution sea la película peor criticada pero, sin embargo, más vista de los últimos años. No hay casi nadie que la defienda, pero, aunque sea para insultarla, la han visto millones y millones de personas. Parece, por tanto, que estemos hablando de un gran éxito de taquilla, pero tampoco. La mayoría de la gente que la ha visto, a juzgar por las pobres cifras que ha recaudado, se la han bajado de Internet antes o después del estreno en cines. Es curioso, porque puede que se termine convirtiendo en uno de esos clásicos del culto más trash (aunque sea una producción supuestamente A), de esos que nadie se quiere perder pese a su olor a churro. Tiempo al tiempo. Actualmente vemos este extraño subproducto como lo que es: un fallido intento de crear una franquicia cinematografía basándose, solo por encima, en los famosos personajes que fliparon a toda una generación. Ese intento de evitar ser fieles al espíritu de la saga, para, de este modo, hacer una película familiar que pueda ver cualquiera aunque nunca haya oído hablar de la obra precedente, huele a podrido desde el primer fotograma. Pero vayamos por partes.

Bola de dragón (Dragon Ball) es un manga creado, en 1984, por Akira Toriyama. Sus personajes adquirieron verdadera fama al ser traspasados a la televisión, a lo largo de dos series que dieron pie a diversos programas televisivos, una interminable lista de videojuegos, alguna que otra película que no tuvo demasiada suerte y más cómics. El clamor popular pedía desde hace años una buena adaptación a la gran pantalla, y los nombres para hacerse cargo de ella han abarcado una lista bastante amplia. Se llegó a tantear a directores como Robert Rodríguez, los hermanos Wachowski o Roland Emmerich, pero, no se sabe muy bien porqué, se decantaron por James Wong, conocido por ser responsable de Destino final (Final Destination, 2000) o El único (The One, 2001). El tema del presupuesto también causó más de un quebradero de cabeza. Se llegó a afirmar que se trataba de una superproducción de más de 100 millones de dólares. Cuando, al estrenarse, sonó el fiasco, se apresuraron a corregir esos rumores y decir que tan solo costó 45 millones. Viendo el resultado, es mucho más creíble esto último, aunque vete a saber que ha hecho con el dinero esta gente.

Nunca he sido fan de la saga. A decir verdad, solo he visto, sin continuidad, algunos episodios de las series, he jugado a varios videojuegos y tengo en casa cogiendo polvo una de las películas chungas (no oficiales, supongo) que hicieron. No obstante, comprendo la irritación de pelotas de muchos fans. Vista como una película a parte, no sembraría tanto desprecio, pues, aunque mala, no me parece algo insultante. Ahora bien, estar basada en una las más populares obras del manga es lo que tiene. Incluso sus responsables estarían al tanto de la que les caería encima, pero buscaron al caballero Don Dinero de forma errónea. Los efectos especiales son de tercera, los interpretes, a parte de estar mal escogidos, resultan mediocres, y tanto el guión como la dirección son meramente funcionales. No se han esforzado en ningún aspecto, como si la hubiesen hecho de carrerilla para intentar solucionar dudosos problemas económicos. No es peor que un Mortal Kombat (1995) o un Dead or Alive (DOA, 2006), pero se esperaba como uno de los blockbusters punteros de los últimos años, y finalmente ha sido un producto que podría haber firmado Uwe Boll sin miedo a despeinarse.

Lo mejor: Solo dura setenta minutos (sin contar los créditos finales), por lo que no se pierde mucho el tiempo. Aburrir no aburre, e incluso puede ser una gran peli-birra para ver con los colegas.

Lo peor: A parte de que, en su conjunto, es mala sin discusión, el contraste de las expectativas con lo que finalmente vemos es abrumador.

Valoración (0 a 10): 3,5

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domingo, 23 de agosto de 2009

El reino prohibido (The Forbidden Kingdom, 2008)


Un adolescente, fantástico del cine de artes marciales, asiste a la muerte de un anciano, dueño de una tienda de material asiático al que es asiduo. Antes de morir, el anciano le entrega un amuleto que, dice, guarda una leyenda. Pronto, el joven se verá viajando, sin pretenderlo, a una época diferente.

Curioso. El año pasado fue elegido por cuatro de los actores más populares y aclamados, cada uno a su modo, para unirse por primera vez en una pantalla tras largos años de respectivas carreras. Por un lado, tuvimos el tandem formado por Al Pacino y Robert DeNiro en Asesinato justo (Righteous Hill). Aunque ya habían compartido créditos en otras películas, aquí compartían planos por primera vez. También tuvimos el de la propuesta que nos ocupa, con las dos estrellas (vivas) de artes marciales más populares, Jackie Chan y Jet Li. Y es curioso no solo porque decidieran juntase por fin, sino porque las películas elegidas para tal unión no son nada del otro jueves. Todo esto le lleva a uno a preguntarse el porqué de tales decisiones ahora y no antes, con la de guiones, seguro que varios mejores, que han tenido que pasar por sus manos. Pero las cosas están así, y lo cierto es que El reino prohibido no es una película que haga daño a la vista, pero no es merecedora de constar en la historia como el pedazo de celuloide que junto a las dos estrellas de artes marciales de finales del siglo XX y principios del XXI.

En El reino prohibido se funde el wuxia propio del cine oriental, consecuentemente aderezado y estilizado de cara a su visión occidental, con el cine de aventuras juvenil made in Hollywood. El resultado es decepcionante por encontrarse protagonizada por Chan y Li, aunque, de no tener nada que ver con ellos, estaríamos hablando de una entretenida fantasía de artes marciales, que cumple sin problemas su cometido de hacernos pasar el rato. Con todo, habría que añadir que quince minutos menos ayudarían al conjunto. No hay mucho que contar, por lo que, una vez puestas las cartas sobre la mesa, lo único que devuelve nuestros ojos a la pantalla son las escenas de acción, bien coreografiadas y efectivas, pero carentes de originalidad. El resto no tiene demasiado interés, pese a que tan solo ocupe un veinte por ciento de la trama. El reino prohibido está dirigida con labor de artesano por Rob Minkoff, que ahí donde le veis fue el director de una de las mejores y más exitosas películas de animación de la historia, El rey león (The Lion King, 1994).

Lo mejor: Ver a Jackie Chan y Jet Li unidos en pantalla, y peleando en una escena (pero con cables). Y bueno, quitando algunos momentos, es entretenida.

Lo peor: A parte de que se podía haber sacado mucho más provecho de la propuesta, el chaval protagonista es un tanto repelente.

Valoración (0 a 10): 5

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sábado, 20 de junio de 2009

Contacto sangriento (Bloodsport, 1988)


Frank Dux, experto en artes marciales, escapa del ejército para poder competir en el Kumite, y así salvar el honor de su entrenador, cuyo hijo murió a manos del campeón del concurso.

Quien conozca a Van Damme en la actualidad, con sus últimas películas, es normal que no se haga buena idea del mismo. Esto sin contar sus bochornosas, aunque graciosas, apariciones televisivas en estado de embriaguez y cosas peores. Pero el musculoso actor belga tuvo su momento de gloria. Allá por finales ochenta, y hasta mediados de los noventa, se marcó varias películas míticas para todo fan de la acción cinégafa que se precie. Kickboxer (1989), Lionheart, el luchador (Lionheart, 1990) o Doble impacto (Double Impact, 1991) son algunas de ellas. Pero la que más puse y rebobine para ver de nuevo en mi infancia y adolescencia fue Contacto sangriento. A los cinéfilos más puristas les parecerá un disparate, pero se trata de una de las mejores películas de acción de las últimas décadas. En el mismo paquete tenemos a un Van Damme en plena forma, a un joven Forrest Whitaker y al eterno villano, siempre bruto y de pocas palabras, Bolo Yeung, al cual podemos considerar la versión oriental del no menos mítico Danny Trejo. No por nada, Trejo también ha colaborado con Van Damme en Inferno (1999). Estaba claro que el destino terminaría uniéndoles.

Contacto sangriento está basada en una etapa de la vida de luchador real Frank W. Dux. Experto en Full-Contact, Dux luchó y venció en el Kumite de Hong Kong, uno de esos torneos de artes marciales donde todo vale hasta que el rival se rinda o quede medio gilipollas. Algo así como el Vale Tudo, más popular para los occidentales. En términos estrictamente cinematográficos, es obvio que Contacto sangriento no resiste demasiados análisis, pero como película de acción, de artes marciales y como divertimento cinéfago lo tiene todo. Es entretenida como pocas, y tiene esa estética de la acción ochentera que tanto se añora hoy en día. Los combates, además de violentos, resultan entrañables (esas características tomas de patadas o puñetazos repetidas tres o cuatro veces). Y para colmo, detrás de todo esto se encuentra la Cannon.
Hace tiempo se dijo que Van Damme tenía en mente protagonizar una secuela, titulada Kumite. La cosa ahora está un poco olvidada, pero, de salir, se agradecería una edición en vhs coleccionista. Que tiempos aquellos.

Lo mejor: Dentro de lo que propone y de sus pretensiones, prácticamente todo.

Lo peor: Los prejuicios de muchos… ¡ciclo para reivindicar a Van Damme ya!

Valoración (0 a 10): 8

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sábado, 18 de octubre de 2008

Rompiendo las reglas (Never Back Down) (2008)


Chico nuevo en el instituto conoce chica popular. Chica popular le invita a una fiesta. En la fiesta el chico se entera de que en realidad la chica popular es la novia de un chico popular, que además es luchador y quiere darle una paliza para que vean que es el mejor. Chico nuevo acepta y pierde. Chico nuevo se entrena con profesor de lucha para ir a un concurso de "idem" y poder vencerle. Chica popular sabe que su lugar esta al lado del chico nuevo, y no del chico popular. ¿Qué pasará en la pelea final?.

Para los que vivimos los ochenta, y más aun, como es mi caso, siendo un niño, una película como Rompiendo las reglas nos transmitirá cosas que, los que hoy la vean siendo adolescentes, no sentirán del mismo modo. Siendo claros, Rompiendo las reglas es una versión de A todo gas (The Fast and the Furious, 2001), obra de culto del cine teen moderno, pero cambiando las carreras de coches por la lucha. La historia es la de siempre, y sabemos desde el primer minuto qué es lo que sucederá en los siguientes, pero, como ocurría en Karate Kid (The Karate Kid, 1984), este tipo de cine-formula, por muy predecible que sea, siempre tiene, al menos para el que esto escribe, un ápice de nostalgia e incluso magia que hacen que sus noventa minutos se me pasen volando y termine con una sonrisa en la boca. Rompiendo las reglas, pese a que responda más al tipo de cine juvenil moderno (producciones MTV, para que os hagáis una idea) mantiene un cierto sabor a ese cine-formula (que tán bien retrataba un descacharrante episodio de la sexta temporada de South Park, titulado Asspen) que tanto nos ha hecho disfrutar siendo chavales.

Si en una coctelera metemos la citada Karate Kid, y le sumamos un poco de Rocky (Rocky, 1976), varias películas de Van Damme como Contacto Sangriento (Blood Sport, 1988), Lionheart. El luchador (Lionheart, 1990) o En busca de la ciudad perdida (The Quest, 1996), asi como, por extraño que suene, una pizca de El club de la lucha (Fight Club, 1999), lo que nos queda es este entretenidísimo ejemplo de cine macarrilla y apológico del músculo y el ejercicio como alternativa del tabaco, las drogas, el alcohol, etc. Una especie de clase magistral en la que no falta el imprescindible profesor de lucha, que poco a poco se irá convirtiendo, además, en profesor sobre la vida, al igual que sucedía, sin ir más lejos, en Karate Kid. No hace falta decir que a quien no le guste ese tipo de películas no tiene siquiera que intentarlo con Rompiendo las reglas, pues es más de lo mismo pero llevado al estilo video clip del cine moderno. Hay algo de violencia, pero siempre ajustada al público al que va dirigida. Hay chicas guapas en bikini, chicos musculosos enseñando abdominales, patadas, unos cuantos puñetazos, un profesor responsable, un amigo del prota algo estúpido pero pretendidamente entrañable y, en definitiva esas cosas que ya hemos visto mil veces en otras películas pero que no dejarán de funcionar nunca.

Lo mejor: Es algo más violenta de lo que uno puede esperar, hay bastante acción y en general resulta muy entretenida, por lo que cumple su único propósito.

Lo peor: El amigo del protagonista resulta repelente.

Valoración (0 a 10): 7

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martes, 9 de septiembre de 2008

DOA. Dead or Alive (2007)

“Un grupo de luchadores prácticamente perfectos son llevados a un concurso de lucha que se celebra en un lugar apartado de la sociedad. Una vez dentro, tres mujeres se harán amigas, y cada una con sus propios motivos, tendrán que conseguir otros objetivos durante el concurso más allá de ganar los combates”.

Cojamos la adaptación cinematográfica de Mortal Kombat, la de Los ángeles de Charlie, y alienémoslo todo con aquella serie televisiva protagonizada Pamela Anderson llamada VIP. Pues si ya tenéis el cóctel, solo os falta degustarlo para tener la misma sensación que a uno le queda cuando ha visto DOA. Esas tres iniciales simplifican el titulo Dead or Alive, y se trata de la adaptación a la gran pantalla del famoso videojuego de lucha de mismo titulo que causó sensación en las consolas hace unos años. Y como no podía ser de otra manera, Paul W. Anderson, por algunos conocido como un Uwe Boll de la serie A con algo más de talento, se ha hecho cargo de la producción. Anderson, además, ya fue el responsable de la citada Mortal Kombat, y también se situó tras las cámaras para Resident Evil y Alien vs Predator, película esta ultima que antes de llegar al cine ya había tenido su vida en las videoconsolas. Con todo esto, más de uno al leer estas líneas comenzara a huir como la peste de DOA. Pero si eres de los que, como el que esto escribe, se lo pasó pipa con las dos entregas de Los ángeles de Charlie, recuerda como mito de la infancia Mortal Kombat y ha visto algunos episodios de VIP en sus tardes aburridas, no hay razón para que DOA no le proporcione ochenta minutos de diversión sin complejos.


También cabe decir que el director de DOA no es otro que Corey Yuen, uno de los más famosos coordinadores de escena de lucha en todo el mundo, que ya ha trabajado en Hollywood en películas como Transporter, El monje, Arma letal 4, Romero debe morir o X-Men. Yuen también tiene una larga trayectoria como director en su país, China, siendo la citada Transporter y DOA las únicas películas en las que ha estado tras las cámaras lejos de su casa. Y es que no nos engañemos, en DOA no hay historia, tratamiento de personajes ni cosas similares. Ni falta que hace. Lo que aquí importa es que no pasen más de tres minutos (literalmente) sin una escena de acción. El resultado, si le añadimos lo buenas que están todas y cada una de las chicas que aparecen en pantalla, no puede ser más entretenido y ágil. Si es una mala película o no es lo de menos mientras uno se haya olvidado de los problemas durante un rato viendo combates cableados entre el wuxia y la moderna acción ralentizada pos Matrix. Si te apetece ver algo así, no lo dudes. Si no es el caso, pasa completamente.

Lo mejor: Lo divertida que resulta en general, yendo al grano desde el primer minuto y tomándose así misma como lo que es: una golosina visual que se olvidara en cuanto comiencen los créditos.

Lo peor: No hay mucho que decir. DOA es lo que es. No engaña a nadie.

Valoración (0 a 10): 6

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