sábado, 30 de octubre de 2010
Piranha 3d (2010)
martes, 26 de octubre de 2010
Night of the Demons (2009)
viernes, 1 de octubre de 2010
Pesadilla en Elm Street: El origen (Nightmare on Elm Street, 2010)
Hasta ahora, Wes Craven había tenido suerte. Los remakes de La última casa a la izquierda (The Last House of the Left, 1972) y Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977), dos de sus mejores películas, no estuvieron nada mal. Tanto, que Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 2006) superó sin inmutarse al original. Incluso la secuela de ésta, estrenada dos años después y ya sin su director, Alexander Aja, al frente del proyecto, siendo bastante floja no tuvo que hacer demasiado para ser más aceptable que la horripilante secuela que en su día (inexplicablemente) también dirigió Craven. Pero si dije hasta ahora, es por algo. Y es que con el remake de su obra más mítica, Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street, 1984), nos hemos topado con la excepción.
Nada funciona en la nueva Pesadilla. Veamos, lo principal, lo más relevante de la saga original, siempre fueron el personaje de Freddy Krueger y las escenas oníricas. Siempre, por floja que fuese la entrega, Freddy (el imborrable Robert Englund) mantenía un carisma, una fuerte presencia que hacía suya la función. Aquí sus intervenciones son aburridas, repetitivas y ausentes tanto de gracia como, por otro lado, el impacto que pretendían proporcionarle al devolverle a sus orígenes más serios de la primera entrega. Tampoco funciona su maquillaje, que convierte a un gran actor (Jakie Earle Haley) en una careta sin expresión. Únicamente se salva por su particular e inquietante voz, en un emulo de su genial Rorschach para la no menos genial Watchmen (2009).
El principal problema ya se deja ver en los primeros minutos. Nos presentan al nuevo Freddy de sopetón, sin intriga alguna. Las escenas en las que participa atacando a sus jóvenes victimas carecen de originalidad o tensión. Tampoco estamos ante un remake propiamente dicho. De la original tan solo toma algunos nombres (recupera de algún modo el personaje de Nancy) y homenajea dos de sus momentos más recordados; la muerte de Tina levitando en la habitación y la garra de Freddy amenazando la entrepierna de Nancy en la bañera. Precisamente son esas dos situaciones “no originales” lo más apetecible y mejor rodado de la función. No obstante, si intentamos ver la nueva Pesadilla como lo que es, otra secuela que añadir a la saga, sigue sin funcionar. Incluso las más flojas- ¿la segunda?, ¿la sexta?- son, al menos, mucho más entretenidas.
El director del invento, Samuel Bayer –antes adscrito al mundo del videoclip- estuvo dando la brasa meses antes del estreno con la maravilla que estaban haciendo y lo que iba a sorprender a los fans del personaje. Si lo decía en serio y no era, como supongo, el típico bulo para vender la moto aún sabiendo que se está rodeado de mierda, produce más terror el tal Bayer que cada minuto de este infumable producto.
sábado, 28 de agosto de 2010
Mini reseñas: Predators (2010), Centurión (2010), Karate Kid (2010)
Que a Robert Rodríguez (aquí en labores de guión y producción) le apasiona Depredador (Predator, 1987) queda reflejado en muchos momentos de esta especie de secuela. Ahora bien ¿es eso suficiente para que la película funcione? No del todo. La intención con Predators es buena, y su director, el incipiente Nimrod Antal, no lo hace mal (al menos visualiza las escenas de acción y gore con un pulso menos dislocado que otros compis de profesión actuales). Hasta aquí todo bien. Según avanza, nos damos cuenta que se ha subido un escalón en calidad respecto a los mediocres spin off que contaban con el monstruo de marras y el también mítico Alien: Alien vs. Predator (2004) y Alien vs. Predator 2 (2007). Pero también nos damos cuenta de que acercarse a la obra maestra de McTiernan y Schwarzenneger es algo de lo que podemos ir olvidándonos. E incluso se le queda algo grande la resultona secuela que protagonizó Danny Glover en 1990. La acción esta vez se desarrolla en ¿el futuro?, dentro de una isla que se descubre como una reserva espacial de caza propiedad de los depredadores del titulo. Esta vez, en lugar de dar caza a un grupo de elite del ejercito se la darán a varios asesinos, que aunque no tengan los músculos de Arnie y los suyos, también se han cargado a unos cuantos en su vida en la Tierra. Que el protagonista sea Adrien Brody podía echar para atrás en un principio, por aquello del “no pega”. Pero el tipo de la nariz larga se las arregla para crear un buen personaje. Pese a ello, solamente Arnie tenía más carisma y presencia en pantalla que todo el grupo de criminales que vemos en ésta. El guión no es gran cosa, y a veces es fácil dejar de prestar atención en inservibles puntos muertos -la aparición de Laurence Fhisburne, que recuerda mucho a la de Tim Robbins en La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005)- o aburridos paseos por la selva. Cuando deciden centrarse en la acción y la sangre, la cosa sube algunos puntos. Así como cuando escuchamos la banda sonora de John Debney, claro homenaje a la película original, o contémplanos los magníficos efectos de maquillaje (menos mal, no han tirado a penas de CGI) que guardan alguna que otra sorpresa, como un Predator de nuevo diseño, más salvaje que los de siempre. No está del todo mal, pero podría haber sido mucho mejor. Valoración (0 a 5): 2,5
Esto del remake a veces depara sorpresas. Una de ellas, y poco esperada, es la del nuevo Karate Kid. Lo que parece (y en cierto modo, es) un juguete producido por papi Will Smith para que su retoño, Jaden, se de a conocer en la gran pantalla con un papel protagonista, se convierte en una de las películas más entretenidas y honestas de este verano. Y además, mejor que la original. Ya sé que hay muchos puristas de la película de 1984, cosa que tampoco termino de entender pues, más allá de la nostalgia de los ochenta, aquella Karate Kid era entretenida, pero siempre la he visto poco trabajada. Empezando por su protagonista, un Ralph Macchio un tanto soseras cuando tenía que repartir leña. No era creíble, vaya. Pat Morita es un clásico, eso es obvio. Al igual que el “dar cera, pulir cera”. Pero el remake, a parte de tomar camino libre salvando la premisa básica (y pese a que lo que aquí se practica es kung fu, y no karate) resulta ser un producto más trabajado, igualmente basado en el cine-formula, prefabricado dirán, pero lo que importa: bien hecho. El mayor acierto, sin duda, es el feeling entre Jaden (que no lo hace nada mal y resulta más creíble que Macchio) y un Jackie Chan esplendido, sorprendente. Tan comedido que por momentos no parece él. Además, las dos horas y cuarto que dura, a priori innecesarias, no se hacen largas en ningún momento, y el interés por el director en crear un conjunto más épico que su modelo se salda con éxito en determinados momentos. En esto ultimo ayuda bastante la genial partitura de James Horner. Pues eso, bastante mejor de lo esperado. Valoración (0 a 5): 3,5domingo, 20 de junio de 2010
The Crazies (2010)
Valoración (0 a 5): 3
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martes, 1 de junio de 2010
Está vivo (It´s Alive, 2008)
Valoración (0 a 5): 2
lunes, 10 de mayo de 2010
Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010)
Valoración (0 a 5): 3
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miércoles, 14 de abril de 2010
Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010)
miércoles, 17 de febrero de 2010
El hombre lobo (The Wolfman, 2010)
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lunes, 15 de febrero de 2010
El padrastro (The Stepfather, 2009)
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sábado, 12 de diciembre de 2009
Hermandad de sangre (Sorority Row, 2009)
En resumidas cuentas: Pasable
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martes, 15 de septiembre de 2009
San Valentín sangriento 3d (My Bloody Valentine 3d, 2009)
Un asesino masacra a varios jóvenes en unas viejas minas. Diez años después, uno de los jóvenes, el único que, aún quedándose en la mina logró salir con vida, vuelve al pueblo donde sucedió. Su intención es vender la mina, pues es propietario de acciones de la misma. El reencuentro con su ex pareja y otros conocidos que le acompañaron en el brutal suceso se une al comienzo de una nueva oleada de muertes, que tienen como sospechoso al mismo asesino de hace diez años.Esto de las tres dimensiones tiene su lado nostálgico. Que tiempos aquellos en los que la ingenuidad nos hacia creer que El gran tiburón (Jaws 3d, 1983) o Pesadilla final, la muerte de Freddy (Freddy´s Dead: The Final Nightmare, 1991), con sus ramplones efectos tridimensionales, eran toda una experiencia cinematográfica. Desde entonces, la tecnología ha avanzado, y esas molestas gafas de colorines que se necesitaban para ver las escenas cumbre de dichas películas, se han perdido en el tiempo. Acudí al cine a ver San Valentín sangriento (My Bloody Valentine) con la única motivación de comprobar tan nostálgico efecto visual en una película de terror de las de ahora. Y obviamente, para comprobar, cines IMAX a parte, como ha avanzado realmente la tecnología del celuloide en este campo. No obstante, para comprender realmente el cambio, tenemos Up en cartelera, o habrá que esperar a otras como, sobretodo, la esperadísima Avatar, cuyo trailer, también en 3d, se puede disfrutar en el pase de la película que nos ocupa.
San Valentín sangriento es un remake de la película homónima de 1981. Aquella, pese a no ser gran cosa, es uno de los slashers más recordados de la época dorada del subgénero. Para los aficionados, claro. No obstante, aunque sea un remake, y aunque muchos de los espectadores que irán a verla no conocen el original, no hace la menor falta. Hablamos de un slasher calcado, determinados elementos a parte, a la mayoría de lo que hemos visto año tras año en la gran y en la pequeña pantalla. Cualquiera que se produce actualmente lleva consigo dicho parentesco, o más bien deja vu. Es por ello que hacer paralelismos y/o comparaciones con la obra original resulta tarea absurda, además de aburrida. Este remake mantiene la línea del reciente Viernes 13 (Friday the 13th, 2009), es decir, una vuelta a los tiempos hardcore del subgénero: asesinatos bastante sangrientos, pocos prejuicios a la hora de mostrar desnudos y sexo, etc. Lejos del tono soft y pastelazo posterior a Scream, vigila quien llama (Scream, 1996), pero contando con la misma estructura y (manoseadas) soluciones de guión. 
Hablamos de una película que se puede ver de dos formas. Dentro de estas dos formas, puede pasar de ser curiosa, simpática, entretenida, a ser directamente prescindible. Si la vemos en 3d, el formato para el cual está ideada, resulta una experiencia, sino cien por cien gratificante, al menos interesante como golosina visual (ver, pasar el rato sin problemas, olvidar). Ahora bien, sin este detalle, se transforma en otro mediocre remake sin mayor aliciente que algunas rebuscadas muertes teñidas de gore. Más aún cuando el supuesto giro final inesperado no es más que el refrito del mismo giro que hemos visto una y otra vez de unas décadas a esta parte.
Lo mejor: Ver los sangrientos asesinatos en tres dimensiones.
Lo peor: Lo mediocre que es en realidad si dejamos pasar las artimañas visuales.
Valoración (0 a10): 5,5 (3d); 3,5 (2d)
Trailer
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viernes, 5 de junio de 2009
Presencias extrañas (The Univited, 2009)
Una adolescente es testigo de la explosión de su casa, en la que se encontraba su madre. Varios meses después, tras pasar por un hospital psiquiátrico, obtiene el permiso para volver a su vida de antes, junto a su padre y su hermana. La convivencia se ve dañada por la nueva e inquietante novia de su padre. Dispuestas a conocer la verdad acerca de dicha mujer, ambas hermanas indagarán en su pasado, lo que las llevará a descubrir oscuros secretos.Cuando Hollywood vio el filón del nuevo terror oriental no dudo en sacarle el máximo provecho. La formula funcionó sin problemas en La señal (The Ring, 2002) y El grito (The Grudge, 2004). Ambas cosecharon importantes éxitos comerciales, y también convencieron a la audiencia. El problema llegó justo después. Y es que la lista de remakes surgida posteriormente ha dado más penas que alegrías, en todos los sentidos. Sin ir más lejos, tanto La señal 2 (The Ring Twoo, 2005) como El grito 2 (The Grudge 2, 2006) no consiguieron acercarse al éxito de sus precedentes, ni tampoco a sus aciertos artísticos. Lo que no ha sido problema para que ya tengamos (en formato domestico) una tercera de El grito, y dicen que el año que viene una tercera de La señal, puede que en cines. Otros remakes han sido La huella (Dark Water, 2005), Llamada perdida (One Missed Call, 2008), Retratos del más allá (Shutter, 2008), Pulse (2006), The Eye (2008), o Reflejos (Mirrors, 2008). Estas nuevas versiones se caracterizan, casi siempre, por unos guiones calcados de los originales, pero añadiendo pequeñas variaciones para hacerlas más accesibles al publico occidental. En ocasiones es un acierto (pues algunas de las originales confunden complejidad con confusión), aunque en otras le quita toda la gracia al asunto.
Presencias extrañas, remake de la magnifica Dos hermanas (Janghwa, Hongryeon, 2003), se encuentra en la zona media de tan particular club. No deja de ser prescindible, pero al menos no es insultante. Si uno la ve sin conocer el original, se encontrará con un thriller de terror predecible, aunque siempre decente. Para el que ya conozca Dos hermanas, podrá ser un pasatiempo más o menos funcional, o un remake mediocre más. Lo cierto es que la dirección de los desconocidos hermanos Guard es plana y falta de garra, al contrario que la extraña y melancólica ralización de Ji-woon Kim. El guión observa de cerca lo ya contado, pero se distancia en cierto tono. A parte de, como era de esperar, hacer más sencillo el entramado, Presencias extrañas tira más hacia el thriller convencional que al terror puro y duro. Digamos, que es un producto elaborado plano por plano para el sector femenino (sobretodo adolescente) aficionado al terror multiplex. Pese a todo, no resulta tan desdeñable en su conjunto. Hay una buena fotografía, y una banda sonora bastante aceptable. Los intérpretes cumplen, en especial los adultos. Y sus ochenta minutos de duración se dejan ver con la misma facilidad con la que justo después se olvidan.
Lo mejor: Que dentro de lo malo, podría haber sido mucho peor.
Lo peor: Qué sigan dando la plasta con remakes de una moda de películas que ya de por sí perdió su interés hace años.
Valoración (0 a 10): 5
Trailer
jueves, 21 de mayo de 2009
Llamada perdida (One Missed Call, 2008)
Una chica recibe una llamada perdida a su teléfono móvil Al contestar, se escucha a ella misma en el momento de su muerte varios días después. Efectivamente, tal llamada no era una broma, sino un mensaje que anuncia su destino. La misteriosa melodía se ira apoderando de cada uno de los móviles de sus amigos.
Lo que ocurre con Llamada perdida es que está mal hecha. A partir de ahí, es muy difícil tragarse algo. Los intérpretes no se creen el guión, ni hacen por creérselo. La dirección es plana. Y lo peor de todo es que el guionista pretende dar sentido a la historia, utilizando de los típicos giros arguméntales. Luego cometen el error usual de meter a porrillo efectos especiales digitales que no vienen a cuento. ¿No serían las apariciones fantasmales más creíbles con un buen, y más barato, trabajo de maquillaje y proteicos varios?
Al menos, estos remakes ya parecen tener los días contados. Pero aún nos queda comprobar que han hecho en Presencias extrañas (The Univited, 2009) con la genial Dos hermanas (Janghwa, Hongryeron, 2003).
Lo mejor: Su duración no llega ni a los ochenta minutos.
Lo peor: Qué parezca una película diseñada con la idea de vender los dichosos politonos del conocido tono del móvil maldito, y no para inquietar un poco al espectador.
Valoración (0 a 10): 2,5
Trailer
martes, 19 de mayo de 2009
Funny Games (2008)
Una familia recibe la visita de dos jóvenes de la vecindad. Aunque en principio parezcan inofensivos, su intención no es otra que jugar a un macabro juego. Se trata de una apuesta ¿llegareis vivos a mañana?Michael Haneke es uno de esos directores que, toque el género que toque, sabes que no ofrecerá algo convencional. Hace un tipo de películas de esas que se aman o se odian. Todo consiste en conectar desde el principio con lo que propone, o directamente desconectar. Cuando dirigió Juegos divertidos (Funny Games, 1997), hizo desconectar a muchos espectadores, pero también ganó numerosos incondicionales. Y es que aquella película, aparentemente una más de terror y torturas, lograba transmitir mediante una crueldad sugestiva (la violencia casi siempre es intuida, no mostrada), así como macabros e inteligentes guiños al espectador, una realidad cotidiana. Una realidad camuflada en celuloide, en arte u ocio. Sin embargo, antes, durante y después del visionado de la película, es algo que ocurre a diario a lo largo y ancho del planeta. La violencia gratuita, la violencia y el crimen por puro aburrimiento. Nosotros elegimos durante las dos horas que dura Funny Games si somos cómplices de dicha locura. Lo curioso es que, aunque cualquiera pueda detestar los actos de los asesinos que juegan con la familia, vemos una y otra vez películas que manejan cartas similares. Sean más o menos realistas que ésta. Se supone, por tanto, y lo afirma el propio director, que Funny Games utiliza la cruel situación que acontece para comprobar hasta que punto es falso el ser humano. ¿No es cierto que, como sucedía en la introducción de Tesis (1997), la mayoría de la gente se para, por puro morbo, para intentar ver al muerto de un accidente?
Ahora bien, el Funny Games que nos ocupa es difícil de evaluar. Haneke viaja a Hollywood para hacer un remake, plano por plano, de su propia película. Lo único que cambia son los intérpretes. Sin menospreciar las magnificas actuaciones de los anteriores protagonistas, hay que admitir que Naomi Watts (también productora ejecutiva), Tim Roth, Michael Pitt y Brady Corbet están inmensos. Tanto, que consiguen crear interés y angustiar del mismo modo que lo hacia la original, con la diferencia de que, los que la vimos, sabemos lo que va a suceder. Y hasta aquí los cambios. El resto, incluso la agresiva canción que abre y cierra los créditos, es lo mismo. Si estoy a favor de éste remake es por lo siguiente. Todos sabemos que tal como están las cosas terminarían haciéndolo, ya sea con Haneke o con cualquier otro. Él acepó el proyecto, por interés económico u otros motivos. Pero, al fin y al cabo, si la idea del remake es hacer llegar al publico americano (que no lee subtítulos) dicha obra, mejor que se la den calcada al original a que hagan un estropicio descafeinado y accesible a los adolescentes. De este modo, la obra queda intacta. Aún así, ya que Haneke está al mando, hubiera preferido que intentase mejorar ciertos aspectos (la media hora, excesivamente lenta, previa al clímax final), o que hubiese añadido algún que otro elemento novedoso que no afectase a lo ya conocido.
Lo mejor: Todos y cada uno de los protagonistas.
Lo peor: Según como se mire, que es lo mismo, plano por plano, de lo que ya conocemos.
Valoración (0 a 10): 8
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lunes, 16 de marzo de 2009
Quarantine (2008)
Una reportera y su cámara acompañan a dos bomberos durante la noche en su trabajo. Una llamada les llevará a un bloque de pisos en el que una anciana parece enferma. En realidad, esa anciana ha sido infectada con un virus que la convierte en una especie de zombi con ganas de carne humana. El bloque es puesto en cuarentena, y la infección se propaga rápidamente entre los que se encuentran dentro, sin posibilidad de salir.
Digamos entonces que Quarantine, aunque inferior a su original (los cambios que ofrece en varias ocasiones lo que hacen es perjudicar al conjunto, con una narración irregular y quince minutos más de duración que entorpecen el impacto) se puede considerar un digno producto para quien busque emociones fuertes en el cine de terror. La película coge cosas buenas del original (en la que prácticamente todo era magnifico) para adaptarlas, a veces de forma mimética (la primera victima, la caída del bombero desde lo alto de las escaleras, el susto de la niña, el clímax final) o variando ciertas cosas en el camino (la presentación en el cuartel de bomberos sobretodo), además de añadir algunas cosillas de cosecha propia (el perro rabioso, el ataque de la rata o ese genial momento del golpeo con la cámara a uno de los infectados). Sus interpretes no están tan espontáneos como en la original (y sobretodo, es imprescindible verla en versión original, pues una película de estas características doblada pierde todo su encanto), aunque Jennifer Carpenter hace un buen trabajo como Angela Vidal (ni el nombre han cambiado), la periodista que acompaña a los bomberos al particular infierno que les espera.
Lo mejor: Algunas novedades interesantes respecto al original.
Lo peor: Que para los que ya hemos visto la original hace tan solo un año, la sensación de deja vu es constante.
Valoración (0 a 10): 5
Trailer





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