sábado, 27 de noviembre de 2010
Vampire Girl vs. Frankenstein Girl (Kyuketsu Shojo tai Shojo Furanken, 2009)
domingo, 4 de julio de 2010
La saga Crepúsculo: Eclipse (The Twilight Saga: Elipse, 2010)
Valoración (0 a 5): 2
Leer critica Eclipse en Muchocine.net
sábado, 27 de marzo de 2010
Daybreakers (2010)
miércoles, 25 de noviembre de 2009
La saga Crepúsculo: Luna nueva (The Twilight Saga: New Moon, 2009)
No sé si cuando hicieron Crepúsculo (Twilight, 2008) tenían idea de que iba a tratarse de tal fenómeno de masas. Y eso que los libros en los que se basa son auténticas maquinas de hacer dinero. El caso es que aquella película costó unos míseros 35 millones de dólares, algo que, en pantalla, se notó para mal. Aunque ojo, pese a ello, después de tragarme mis prejuicios, me resultó más entretenida y resultona de lo esperado. Es por ello que, dado el mayor fenómeno en el que se ha convertido la segunda entrega, lo mejor es ver para opinar con criterio sobre lo que empuja a tanta gente a seguir apasionadamente tanto los libros como las películas. La conclusión es obvia, pues, al igual que Titanic (1997) se convirtió en la película más taquillera de la historia (sin ajustar la inflación) gracias a su historia de amor imposible llevada a un entorno épico, ésta saga cumple, dentro del género fantástico, las mismas normas. Incluso si vamos más atrás, comprobaremos que la película que es realmente la más vista en cines de la historia, Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939), nos muestra otro amor de final incierto dentro de una situación extraordinaria. Extrapolando todo al contexto adolescente, con vampiros y licántropos de por medio, tenemos la enésima reencarnación de todos esos romances, convenientemente actualizada y con los suficientes añadidos para hacerla una obra “nueva”.
Luna nueva es igual de eficaz y, no buena sino, repito, resultona, que su antecesora. Se nota que hay un mayor trabajo en la fotografía, en la labor de algunos intérpretes, y sobretodo en los efectos especiales. Estos siguen sin ser nada del otro jueves, pero la recreación de los licántropos, la novedad de la secuela, al menos no daña a la vista. No obstante, el presupuesto sigue sin ser holgado (55 millones), por lo que, parece, sus responsables tienen claro que lo que los fans quieren ver, prioritariamente, es la relación entre los personajes principales, sus amores y desamores, y por ello dejan en un segundo plano los aspectos más técnicos. Los diálogos siguen siendo de novela rosa magnificada, pero hay una aproximación certera al “terror” de desamor en la adolescencia, a la locura que puede despertar, en algunos casos, perder ese amor que, por aquel entonces, se piensa eterno. La problemática directora de la primera, Catherine Hardwicke, ha sido sustituida por el más tranquilo Chris Weitz, uno de esos “artesanos” que te hace Un niño grande (About a Boy, 2002) como La brújula dorada (The Golden Compass, 2007). Como era de esperar, el toque indie de Hardwicke se pierde aquí en pro de una dirección más “clasica”. Todo puesto en escena de forma correcta, sin excesos pero de forma competente, sabiendo desde la concepción del proyecto de que está destinado a arrasar hagan lo que hagan.En resumidas cuentas: Pasable
miércoles, 22 de abril de 2009
Déjame entrar (Lat den ratte komma in, 2008)
Una fuerte amistad surge entre un niño, acosado en la escuela por sus compañeros y cuyos padres están divorciados, y una niña de extraño carácter. De esa amistad surgirá un cariño especial, que se verá obstaculizado por la terrible verdad que ella oculta.
Centrándonos en la película y apartando la divagación para otro debate, decir que Déjame entrar es todo lo que se venia diciendo de ella. En muchas ocasiones sucede, que cuando algo es puesto por las nubes durante meses, crea unas expectativas desmesuradas, que difícilmente son igualadas o superadas cuando lo tenemos delante. Pero a veces también sucede que esa maravilla tan laureada corresponde a cualquier expectativa. Este es uno de esos casos. A cualquiera que le apasione el cine de vampiros, Déjame entrar le supondrá un chute del mejor cine visto en años. De no ser así, que obviamente es igual de respetable, es difícil de asumir que, gustos personales a parte, alguien pueda decir que se trata de una mala película. Estamos ante una bellísima, sutil y no por ello a ratos malsana historia de amor. No es terror. Tampoco presenciamos el erotismo y el gore característicos de parte del subgénero. Hayamos en Déjame entrar es un cuento de hadas sombrío, de inteligente tempo pausado e imágenes poéticas. De miradas y diálogos susurrados. Una rareza dentro del cine comercial, que por ello, además de sus muchos aciertos artísticos, destaca desde el primer momento.
Déjame entrar está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist, quien también se ha encargado de escribir el guión. A partir del libreto, el director Tomas Alfredson, nuevo en esto del cine de género, construye una sinfonía de imágenes perturbadoras, algo a lo que ayuda la magnifica interpretación de los dos jóvenes protagonistas. Entre ellos hay una química brutal, que nos encierra desde su primer encuentro en una extraña historia de amor platónico. También se hace hincapié, no solo en la historia de amor y amistad que surge entre ambos, sino en el tristemente de moda tema del bullying, o acoso escolar. Todo concentrado en cerca de dos horas de cine visceral. Cine que no llegará igual a todo el mundo, pero que dejará huella a quienes conecten con él. De esas raras veces que, durante el visionado, te invade la sensación de desear que la función se alargué unas horas más.
Lo mejor: Prácticamente todo. La sutileza del guión, la maestría en la dirección, el poder visual del diseño artístico y la fotografía, las interpretaciones, la banda sonora…
Lo peor: Que propuestas difíciles y originales como ésta, de carácter minoritario, nos lleguen contadas a los cines españoles, por olvido o poco interés de las distribuidoras.
Valoración (0 a 10): 9
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viernes, 28 de noviembre de 2008
Jóvenes ocultos (The Lost Boys, 1987)
Dos hermanos se mudan con su madre a Santa Ana, una pequeña ciudad de California. El mayor, atraído por una chica, se dará de bruces con un grupo de jóvenes que son bastante más de lo que aparentan: por la noche salen a cazar personas con sus colmillos.
Jóvenes ocultos fue dirigida por irregular Joel Schumacher, un tipo al que muchos aun se la tenemos jurada por estar detrás de ese esperpento llamado Batman y Robin (Batman & Robin, 1997) y, en parte, también por Batman Forever (ídem, 1995), pero al que hay que agradecerle peliculones del calibre de Un día de furia (Falling Down, 1993) y Ultima llamada (Phone Booth, 2002) u otras tan interesantes como la infravalorada Asesinato en 8 milímetros (8mm, 1999) o Tigerland (ídem, 2000). En la producción tuvo a Richard Donner, que aunque ahora ande un poco perdido, antes era un valor seguro. Y que decir de su reparto; un montón de caras conocidas, por aquel entonces aun con acné, que, cual brat pack, nos traen recuerdos nostálgicos al ver la película. Ahí tenemos, además de los citados Sutherland y Feldman, a Jason Patric, Jamie Gertz o Corey Haim. Recientemente se ha estrenado, directa al formato domestico, Jóvenes ocultos 2. Los vampiros del surf (Lost Boys: The Trible, 2008).
Lo mejor: Los improvisados cazavampiros que interpretan Corey Feldman y Jamison Newlander. Suyos son los mejores momentos de la función.
Lo peor: No hay mucho por lo que quejarse, y más cuando a uno le invade la nostalgia ochentera. Algunos dirán que está un poco desfasada, o que los efectos y el maquillaje cantan un en varios momentos, pero precisamente esas cosas la hacen más entrañable.
Valoración (0 a 10): 8
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martes, 2 de septiembre de 2008
Underworld: Evolution (2006)
“En su lucha, la guerrera vampira Selene debe afrontar un nuevo enemigo, pues el que creía el primer inmortal verdadero no es Marcus, el rey de los vampiros, sino Alexander, padre de éste. Alexander planea liberal a su hermano William, un licántropo, para juntos dominar el mundo”.
Al igual que en la primera, Len Wiseman se pone tras las cámaras, poco antes de saltar definitivamente al estrellato de los nuevos directores americanos con la entretenida cuarta entrega de Jungla de cristal. También tenemos a la guapísima Kate Beckinsale como vampira guerrera. No es buena actriz, pero su rostro en primer plano vale más en una película así que muchas grandes interpretaciones. Tampoco hace gran cosa artísticamente su compi de aventuras, el hibrido entre vampiro y hombre lobo Scott Speedman, y aquí ya no entro a debatir si su rostro en primer plano ofrece algún otro aliciente. También sigue Wiseman con la fotografía azulada que utilizó en la anterior entrega, y que en parte también añadió como prueba de autoría en La jungla 4.0. Lo demás, como dije antes, se completa con mucha acción (no me fije en el reloj, pero me da que a penas pasaban diez minutos entre una set piece y otra), efectos visuales notables (las transformaciones de los licántropos siguen resintiéndose de desasido CIG, pero a cambio, cuando estos ya están transformados, el diseño es muy potente) y cine de evasión que no engaña a nadie.
Lo mejor: Las escenas de acción, en su mayoría bien realizadas, algunos efectos visuales, y la presencia física de Kate Beckinsale.
Lo peor: Que el argumento no importa, por lo que, aunque sean pocos momentos, todo lo que no tiene que ver con el espectáculo resulta entupido y totalmente vacío.
Valoración (0 a 10): 7
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sábado, 30 de agosto de 2008
Lifeforce (Fuerza vital) (1985)
"La tripulación de una nave espacial encuentra otra nave aparentemente perdida en el espacio. Al adentrarse en ella, descubren una especie de ataúdes a modo capsula que guardan seres desnudos, de apariencia humana. Los cogen para ser estudiados en la Tierra, lo que pronto traerá graves consecuencias. Una de las humanoides, una joven de gran belleza, tiene el poder de succionar la fuerza vital de los seres humanos, para así poder vivir. Las victimas, no solo pierden su vida, sino que sus cuerpos son secuestrados por los humanoides, creando en ellos un aspecto monstruoso”.
Para Fuerza vital, Hooper contó con un libreto del mismísimo Dan O´Bannon, guionista de Alien. El octavo pasajero, adaptando la novela Los vampiros del espacio, de Colin Wilson . Viendo la película, sobretodo la primera media hora, queda muy claro que O´Bannon se encuentra en el teclado, pues los parecidos con el clásico citado son más que casuales. A partir de ese momento, Fuerza vital torna hacia otros derroteros, más cercanos a clásicos como La invasión de los ladrones de cuerpos, aderezados con una extraña música épica que parece hacer referencia a cualquier saga de aventuras al estilo Star Wars (¡!). Una mezcolanza arriesgada, irregular en su desarrollo, pero determinante en su delirio final, con un Londres puesto en cuarentena dominado por los seres humanos zombificados a los cuales se les ha absorbido su alma. En no pocas ocasiones da la sensación de que a Hooper (o quizas fue a O´Bannon) se le va la mano y no sabe como llevar la historia. Fuerza vital termina por ser interesante pero imperfecta. Espectacular, pero necesitada de más garra y determinación por parte de sus responsables. Con todo, siempre nos quedará la imagen de una joven Mathilda May desnuda en tres cuartas partes del metraje, y de unos efectos visuales realmente asombrosos, con animatronics que tienen poco que envidiar a muchos de los trucajes actuales.
Lo mejor: Los efectos visuales en lo referente a la creación de los, digamos, infestados. El delirante clímax final, y claro esta, la presencia física de Mathilda May.
Lo peor: El irregular desarrollo, marcado no solo por un montaje algo torpe, sino también por la duración, casi dos horas que podían haber sido perfectamente noventa minutos.
Valoración (0 a 10): 6,5
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lunes, 21 de julio de 2008
Martin (1977)
“Un joven cree ser un vampiro de 84 años, descendiente de una familia de iguales. Para conseguir sangre, duerme a sus victimas y les raja las venas con una cuchilla. En el viaje al hogar de su tío, un viejo devoto de la religión y lleno de supersticiones, contempla como en esa casa aun no se ha perdido el miedo por los antepasados. Un cúmulo de situaciones violentas en las que Martin se vera obligado a buscar nueva sangre, hará que las cosas en su entorno, y para el mismo, se compliquen”.
Cuando George A. Romero impactó al mundo con La noche de los muertos vivientes hace justo ahora cuarenta años, muchos aficionados al género vieron en él un director que posiblemente daría mucho de que hablar en su carrera venidera. Lo cierto es que Romero, al igual que otro gurú del terror más violento de la época, Tobe Hooper, no consiguió posteriormente separar su carrera de lo que seria su popular y magnifica trilogía zombi, que comenzó con la citada La noche de los muertos vivientes, y tendría continuidad en Dawn of the Dead (aka Zombie, aka El crepúsculo de los muertos vivientes), El día de los muertos y La tierra de los muertos vivientes. Pero entre tanto muerto viviente, Romero realizó algunas películas convertidas en pequeñas cult movies que, aunque sea dentro de un marco minoritario, dieron que hablar en su día y aun lo hacen hoy. Quizás sea Martín, con un Romero aun saboreando el éxito de La noche de los muertos vivientes y haciendo lo que le daba la gana, la que más culto se ha creado dentro su carrera. Algo claramente reflejado en las desconcertantes imágenes de esta odisea vampirica hiperrealista, no exenta de la feroz critica social que el director imprime a varios de sus trabajos.
Martin es una película de vampiros. De acuerdo. Pero a la vez, en ella no hay ningún vampiro. El protagonista es (aunque cada uno puede sacar sus conclusiones), un joven enfermo a las puertas de la locura que experimenta el placer mundano durmiendo a sus victimas para después violarlas y chuparlas la sangre cual Nosferatu, pero usando en lugar de sus dientes para morder la carne directamente, una cuchilla con la que les corta las venas. Según dice el propio protagonista “es para no dejar pruebas”. Se trata de un asesino corriente, que cree tener 84 años y descender de una familia de vampiros. Cuando viaja a la casa de su tío, supersticioso en potencia y con la idea aferrada de que su sobrino es un chupasangre de verdad, lo que llevara al protagonista a un cumulo de complicaciones fatales. Martin es una película extraña, confusa en las formas. Uno nunca sabe al cien por cien las intenciones de Romero respecto a su historia. ¿Es Martin un vampiro o simplemente un loco?. Jugando con los tópicos del cine de vampiros (y dándoles la vuelta, obviándolos para hacer al persona cercano, y no algo sobrenatural), con formas de cuento sombrío y situaciones que recuerdan, por su atmósfera y la forma en que están rodadas, a los clásicos del cine mudo (Nosferatu a la cabeza, obviamente). La carga crítica recae en la religión y las supersticiones que crea en muchos de sus devotos más radicales. Dato que queda remarcado de forma definitiva en la última escena de la película, que a su vez es lo mejor de dos horas un tanto excesivas y más lentas de lo que deberían.
Lo mejor: El original punto de vista que propone del mito vampirico, así como el debate muy terrena sobre si, en lugar de sobrenatural en su esencia, lo viven determinadas personas como una enfermedad que nadie entiende.
Lo peor: Dura treinta minutos más de la cuenta. La historia se vuelve aburrida en algunos momentos del nudo, más por el ritmo demasiado agarrotado en ocasiónes que por lo que cuenta, que no deja de ser interesante.
Valoración (0 a 10): 6
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