domingo, 9 de mayo de 2010

Vinyan (2008)


Recuerdo, en el festival de Sitges de hace varios años, quedarme con ganas de ver Calvaire (2004). Era una de esas películas muy comentadas en el certamen, dentro de selectos grupos de aficionados. Lo que me llamó la atención, además del subgénero (me trago todo lo que tenga que ver con el survival) fue la radical diversidad de opiniones que suscitó. Unos hablaban de ella como un peliculón absorbente y cruel, y otros la repudiaban a los treinta minutos. Indiferente no debería dejar. Este tipo de películas siempre suponen un buen reto para el aficionado. Cuando por fin la tuve en casa (puesto que su distribución en cines por España, para variar, no existió) mis expectativas fueron cubiertas del todo. En Calvaire conocí a su prometedor director, el francés Frabrice Du Welz, otro más del club del nuevo cine de género de su país, donde parece ser que no se andan con tonterías. En esps momentos y más adelante, Julien Maury, Alexander Bustillo, Pascal Laugier o Alexander Aja siguieron el camino, con resultados sorprendentes. Pero se intuía ya, con ésta su primera película, una diferencia respecto a dicho club. Y es que a Du Welz también le gusta la crueldad, lo malsano, pero prefiere no cubrirlo de demasiada hemoglobina. Lo suyo es más un rollo psicológico: intentar incomodar con los comportamientos de los personajes y sus situaciones más allá de despedazarlos explícitamente. A parte, su estilo es agobiante por pausado. Se toma su tiempo para llegar a los clímax, lo que puede suponer el saludable reto que apuntaba al principio, o la irritación del personal. En ese sentido me recuerda un poco a otro director francés a tener en cuenta, el polémico Gaspar Noé.


Por tanto, después de disfrutar (aunque sea en sentido malicioso) con la citada Calvaire, lo nuevo que hiciese este director contaba con mi espera impaciente. Su nueva película, Vinyan, se ha tenido que conformar, al menos en España, con una distribución igual de inexistente. Es por ello que hasta ahora, gracias a mi amiga la red, no he podido echarla un vistazo. ¿La espera ha valido la pena? No tanto como en el otro caso, aunque es mejor analizar los motivos. El primer motivo, principal, es que después de aquella magnifica Calvaire, su director tenía mucho que demostrar. No es tarea sencilla, y tampoco es que haya ido por el camino fácil, pero hay que adminir que salvo momentos puntuales Vinyan no sobrecoge, ni impacta, ni interesa tanto. El marco de la acción pasa de un pueblo perdido lleno de paletos zumbaos a una isla situada en el Bangkok post Tsunami. Los protagonistas ahora son un matrimonio que ha perdido a su hijo tras la catástrofe, y se aventuran en tierras y con gente de dudosa fiabilidad para aprovechar lo poco que les queda de esperanza. No obstante, aunque el entorno cambie, el fin de su anterior película y ésta sigue siendo el mismo: trazar la delgada línea entre la cordura y la locura del ser humano. El viaje de la pareja se convierte en un in crescendo surrealista. Pese a que, en la primera hora, podamos pensar que no es más que telefilme tipo “padres coraje buscan a su hijo perdido”, aunque rodado con más estilo, lo bueno llega en el ultimo tercio. Es ahí, puede que a propósito, cuando Du Welz lleva a sus personajes, y en cadena al espectador, a un viaje por los horrores de la mente. Al igual que en su primer trabajo, habrá quién disfrute con lo propuesto, mientras que el resto se sentirá ofendido, aburrido o ambas cosas.


Guste más o menos, resulte interesante o un bodrio, hay que aceptar que el cine, o al menos lo visto hasta el momento que hace este hombre, tiene su miga. Sabe componer planos, crear situaciones malsanas y jugar con el espectador, provocarlo. Para bien o para mal, consigue sus propósitos. Algo debe tener cuando, después del escaso ruido comercial de Calvaire, dos estrellas (Emmanuele Beart y Rufus Sewell, bastante correctos ambos) han aceptado trabajar con él en otro proyecto claramente minoritario. Ya es difícil hacer una película. Más difícil es llevarla a los cines. Pero lo que realmente es difícil es que, aunando calidad, estilo y raíz autoral, uno haga lo que le de la gana y se lo financien. No se de quién será primo, hijo o nieto este Du Welz, pero de momento le sale bien la jugada. Dentro de su mezcla de géneros (sobretodo suspense, pero bien aderezado con terror de varios tipos, drama y tocando subgéneros como el de “niños malvados” en un entorno que podría recordarnos al sucio “mondo” italiano) y de sus pretensiones no cumplidas, se esconde una obra que merece ser vista. Eso sí, con predisposición y algo de paciencia .

Valoración (0 a 5): 3



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jueves, 6 de mayo de 2010

Capsulas informativas


¿Recordáis aquella época en la que Jim Henson y los suyos fabricaban mágicas aventuras con muñecos? Una de las que han conseguido mayor culto hasta la actualidad es Cristal oscuro (The Dark Crystal, 1982). Y precisamente de aquella película es de la que se está preparando una secuela. El titulo será The Power of the Dark Crystal, y su estreno está previsto para el año que viene. La novedad, aunque ya viene a ser algo esperable, es que se estrenará en 3d estereoscópico. Curiosamente, se ha elegido a los hermanos Spierig –los de Daybreakers (2010)- para dirigirla.

Sigamos con esto del 3d. Parece que la moda está para quedarse, al menos por unos años más. De ahí que todo blockbuster y/o película de animación que se precie, de ahora en adelante tendrá un 95% de posibilidades de salir en tal formato. Una de las ultimas en apuntarse al carro es The Last Airbender. Su director, el hindú Shyamalan, ha dicho que no es un cambio de última hora, sino que desde el principio ya tenían en mente estrenarla así (…). Esperemos que no sea un traspaso cutre como el de Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010).

Pasemos ahora a hablar de superhéroes. Y es que la Fox ha confirmado que el director elegido para X-Men: First Class, será Matthew Vaughn. El tal Vaughn, que a muchos no les sonará, fue el director de Stardust (2007) y acaba de estrenar Kick-Ass,  adaptación del transgresor cómic de Mark Millar. Otro dato relevado por Fox es que pretenden estrenarla el 3 de junio del próximo año.

Había rumores de que una tal Súper 8, de la que poco o nada se sabe hasta ahora, sería en realidad la secuela de Monstruoso (Cloverfield, 2008). Algo que se pensó porque J.J. Abrams, productor de aquella, está involucrado y la lleva con el mismo secretismo. Al final se han quedado en eso: rumores. El propio Abrams ha salido a desmentirlo. Además, hay rumores (si, otra vez) de que Súper 8 podría presentar un teaser con el estreno en Estados Unidos de Iron Man 2. Por cierto, el mismismo Spileberg colabora también en la película, se supone que de productor, y Abrams podría ser el guionista y director.



Hablando de monstruos. Uno que si volverá a aparecer en la gran pantalla, y ya no son rumores, es Gozdilla. Después de que Roland Emmerich la cagase a base de bien con su “adaptación” del mito japonés, no había muchas esperanzas en la creación de franquicia. No obstante, ha pasado suficiente tiempo para que la gente se desintoxique del esperpento, y ahora, el monstruo en versión americana, volverá a pisotear las calles. De momento son especulaciones, pero según algunas fuentes, la foto que veís arriba podría ser una filtración del nuevo diseño. Ah! Para quien lo dudase, la película se podrá ver en 3d.

Volvemos a la gente de Fox. Y es que se ha anunciado que tienen intención de empezar a rodar un remake de… ¡Commando! Si amigos, aquel divertido desfase de acción protagonizado por Schwarzenegger en los ochenta (1985 para ser exactos) está en el punto de mira de sus ejecutivos. Se dice que el guión y la dirección correrán a cuenta de David Ayer, poco conocido director de Vidas al limite (Harsh Times, 2005) y Dueños de la calle (Street Kings, 2008). Su estreno, en 2011.

Watchmen (2009)


Entre 1986 y 1987 los aficionados al cómic vivieron la llegada de algo mítico. Los doce números de los que constó Watchmen, con guión de Alan Moore y dibujos de Dave Gibbons, rompieron con mucho de lo conocido en el género de superhéroes. Más que superhéroes, éstos Watchmen, o vigilantes, eran una pequeña sociedad de seres totalmente humanos que huían de estereotipos heroicos y/o complacientes para el gran publico. Se trataba de contar sus vivencias y motivaciones más oscuras, sus alegrías pero, mucho más, sus tristes dilemas éticos, con un halo constante de tragedia debido al contexto político de la trama: una inminente guerra nuclear de Estados Unidos con la Unión Soviética, en el marco de 1985. De todos ellos, el único superhéroe “real” se identificaba con el apodo Dr. Manhattan. Un científico que, tras un accidente de trabajo, sufre las radiaciones de un experimento de física nuclear. En lugar de morir, consigue poderes capaces de manipular la energía maremotriz de la materia, utilizándolo para reconstruir su cuerpo además de poseer clarividencia, teleportación o una fuerza sobrehumana. No obstante, la historia se narraba entre pasado y presente, investigando la muerte del sádico Comediante, uno de los antiguos vigilantes. De este modo, otro de ellos, Roscharch, pondrá en situación a nuevos vigilantes como Búho nocturno y Espectro de seda para prevenirles de una posible “caza de justicieros”. Distribuido por la editorial DC, el éxito de Watchmen fue tal que incluso Stan Lee (de la principal competencia, Marvel) admitió que se trataba de su cómic favorito.


Llevar Watchmen al cine es una idea que pasó por la cabeza de varios cineastas años atrás. Sin embargo, la naturaleza del material impreso era demasiado temible para crear una adaptación. No pocos han admitido, y el aficionado en general mantenía, que llevar el complejo trabajo de Moore y Gibbons a la gran pantalla era una tarea imposible. Un material inadaptable. El elevado presupuesto necesario para su plasmación era un riesgo a tener en cuenta, ya que no hablamos de un cómic de acción y aventuras accesible a las masas desconocedoras de las novela graficas. Pero, hace varios años, un joven director que había entrado con éxito en Hollywood, Zack Snyder, se propuso llevar a buen puerto el proyecto. Tras darse a conocer con la magnifica Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004), adaptó la popular novela grafica de Frank Miller, 300 (2007), y el gran éxito de ésta le otorgó una buena posición en la industria de cara a exigir condiciones en su próximo trabajo. Ahí fue cuando Watchmen se hizo realidad. Snyder, declarado fan absoluto de la obra original, consiguió un elevado presupuesto y garantías de libertad creativa para su soñada adaptación. Así mismo, se contrató al guionista David Hayter, reconocido por su buen trabajo en los libretos de X-Men (2000) y X-Men 2 (2003), al que se unió el ascendente Alex Tse. La difícil tarea de adaptación se solucionó de la forma más coherente desde el punto de vista “fan”: ser todo lo fieles posibles al cómic. Tanto que en Watchmen, la película, la mayoría de lo que acontece en pantalla, diálogos incluidos, es un traspaso tan mimético como perfeccionista.


Contando con un guión que, dentro de lo posible (no hay que olvidar que el cómic es un tocho bastante amplio) llevaría a la pantalla toda la esencia, temas, mensajes y actitudes ya vistos en el papel, el trabajo de Snyder detrás de las cámaras debía enfocarse a sacar todo el provecho visual a la narración. Con sus antecedentes y entusiasmo, estaba claro que sería la elección correcta. Así ha sido. Y es que contemplar las dos horas y media de la película es una delicia que, eso sí, es difícil que puedan disfrutar del mismo modo los que sean ajenos al cómic. Snyder le ha echado un par de pelotas y ha gastado un dineral (150 millones de dólares) en la película de superhéroes más compleja, inteligente y suicida que haya parido la meca del cine. El enredado de tramas y subtramas, de personajes importantes y secundarios que envuelven el conjunto, requiere de una asimilación lenta alejada de los intereses del público “mainstream”. Aunque el espectacular envoltorio y la acertada aportación de la banda sonora (además de la instrumental del habitual Tyler Bates, tenemos temas clásicos como el “The Sound of Silence” de Simon & Garfunkel o el “The Times They are A-Changin” de Bob Dylan) hacen de ella una experiencia para los sentidos que puede ir más allá del entendimiento o no de la propia trama. Es complicado imaginar una mejor adaptación. Siempre podría pulirse un poco de aquí o de allá, pero han conseguido: primero adaptar lo inadaptable, y segundo hacerlo bien, con respeto pese al riesgo que éste conlleva (y que se ha traducido en un fracaso comercial esperable).


Watchmen, al igual que en el cómic, tiene personajes retorcidos y oscuros, violencia explicita y sexo. Hay largos diálogos filosóficos y trascendentales que a muchos les aburrirán, pero a otros muchos les llenarán de gozo y nostalgia. Y, aunque no se pueda considerar una película de acción, ni lo intente ser, también hay algunas set pieces notablemente dirigidas y montadas. La elección del casting no desentona. De hecho, el parecido en casi todos los casos es asombroso. Todos ellos hacen una buena labor, metiéndose en sus extraños personajes y dotándolos de la personalidad necesaria para que nos creamos su devenir. Pero la mención especial cae sobre Jakie Earle Haley, que compone un Roscharch (ya de por sí el mejor personaje del cómic) memorable.
En realidad, el montaje inicial de Watchmen pasaba de las tres horas. La reducción final tuvo que ver con la “separación” de los relatos del Navío Negro. En el cómic, cada dos por tres aparece un quiosquero hablando de política mientras un joven se encuentra sentado en el suelo leyendo un cómic. La genial historia que acontece en las viñetas de éste contó con un mediometraje animado que, finalmente, se puso a la venta por separado. No obstante, los personajes del quiosquero y el joven aparecen, por segundos, en algunos momentos del film.

Valoración (0 a 5): 4



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martes, 4 de mayo de 2010

Confirmadas dos nuevas entregas de Rec


Entre Rec (2007) y Rec 2 (2009) se cuentan casi dos millones y medio de espectadores en España. Algo que ocurre pocas veces con el cine patrio, y más si cabe con películas de terror y zombis, éste un subgénero que a penas se producía por aquí actualmente y menos aún contado en taquilla y opinión con respaldo de publico y crítica. Pese a que la secuela no contentó a todos igual que la magnifica primera entrega, el éxito fue suficiente para que sus directores, Jaume Balagueró y Paco Plaza, se hayan subido al carro de las franquicias. Y es que, siguiendo la moda de las precuelas, ya se ha confirmado que Paco Plaza, en solitario, dirigirá Rec: Genesis, cuya trama nos llevará de viaje a los acontecimientos previos a la primera parte. Su estreno será el año que viene. Mientras, con la mirada puesta en 2012, Balagueró se encargará, también en solitario, de Rec: Apocalipsis, que como se intuye por su titulo será la continuación de la segunda. Salgan mejor o peor, hay que alegrarse de que por fin en España se empiece a ver cierta industria en lo referente al género de terror más “para fan”, y no sólo del rollo accesible tipo El orfanato (2007) o rancias imitaciones de los slasher más blanditos hechos en Estados Unidos.

Primeras cifras de Pesadilla en Elm Street e Iron Man 2


Como era de esperar, el estreno del nuevo Pesadilla en Elm Street se ha saldado con buenas cifras. No obstante, no ha conseguido igualar o superar, tal como apuntaban las previsiones, al de Viernes 13 (Friday the 13th, 2009), que ingresó 42 millones de dólares en sus tres primeros días. Durante el viernes, Freddy Krueger arrastró a un importante sector fan, con casi un 50% de las entradas vendidas en total. Luego su descenso fue notorio el sábado y el domingo, terminando con 32 millones. Se espera que el fin de semana que viene descienda en torno al 65%, pues no solo hay que tener en cuenta el desgaste del citado sector fan, sino también el esperadísimo estreno de Iron Man 2. Con todo, el éxito ya lo tiene asegurado, pues a poco que aguante llegará a los 60 millones, que son algo más del doble de su presupuesto. Lo justo para que la nueva franquicia de comienzo.


Por otro lado, aunque como apunté Iron Man 2 se estrene en Estados Unidos dentro de unos días, en España y otros países el estreno se adelantó una semana. El éxito ha sido rotundo en todas partes…menos aquí. No es que la haya ido mal. En su primer fin de semana ha ingresado unos correctos 2,6 millones de euros, aunque el primer puesto lo sigue ocupado Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010) con 2,8 millones y un espectacular total de 16,7 millones en su tercer fin de semana. Lo que ocurre es que, en comparación con la mayoría de mercados (y sobretodo Estados Unidos, donde se estima que pueda superar los 150 millones de dólares en su estreno) lo de aquí sabe a migajas. Incluso es posible que no supere los 7,6 millones de la primera entrega.

Zombie Town (Wasting Away, 2007)


Mientras veía esta película no paraba de tener una extraña sensación. Algo así como impotencia. Me daba rabia ver como una idea que de haber caído en buenas manos podría haber dado mucho juego, y sin embargo lo que se sucede en pantalla viaja de simpático a tedioso, pasando por ridículo. Wasting Away, que en España les dio por titular Zombie Town (que es el titulo original de otra comedia de terror con zombis que salió en 2007), huele a amateur desde el comienzo. No quiero decir que ser amateur se trate de un punto negativo. Me refiero a que huele en el sentido cutre, de dirección mediocre, interpretaciones de aficionado, etc. En otro subproducto de zombis nacido para el mercado domestico me hubiese importado un carajo, pero, repito, la premisa e ideas varias de la película de marras dejan con sensación de un quiero y no puedo. La cosa es la siguiente: un grupo de amigos se hace un helado de cerveza (sic), utilizando uno de los barriles que están infectados por experimentos (que salen mal) del ejercito. Hasta aquí, lo de siempre. La gracia viene después, cuando, narrado entre el blanco y negro (la realidad que ven los no infectados) y en color (la realidad que ven los infectados) se pone en situación como los protagonistas, convertidos en mugrientos zombis pese a que entre ellos se sigan viendo bien, creen ser súper soldados que deben luchar contra los humanos infectados, que son en realidad los normales, porque piensan que éstos les atacan debido a un virus que les vuelve agresivos.


Como dije, la premisa tiene su gracia e interés. Pero, una vez expuesta, el desarrollo va desinflándola hasta terminar en un burdo chiste que a penas consigue dos o tres sonrisas. A parte de lo apuntado en torno al poco interés en la dirección o a unos actores que intentan ser graciosos y terminan resultando irritantes, encontramos una sucesión de chistes rancios y demasiado obvios (las típicas referencias-cómplices a las películas de Romero o al aspecto “zombi” de determinados famosos mal envejecidos), lo que produce aburrimiento. Y lo curioso es que, en su paso por determinados festivales especializados, Wasting Away tuvo una buena, o al menos decente, recepción por parte de crítica y aficionados. No sé si es que me hago mayor y cada vez mi cinégafia se vuelve más exigente, pero a mí no me hace ni puta gracia. Bueno, miento, hay una escena en la que uno de los infectados se pasea, para despistar, ante el ejército haciendo posturas de “karateka” que me me hizo un poco.

Valoración (0 a 5): 1,5

sábado, 1 de mayo de 2010

Halloween II (2009)


Después del genial díptico formado por La casa de los mil cadáveres (The House of 1000 Corpses, 2003) y Los renegados del diablo (The Devil´s Rejects, 2005), me da la sensación de que al bueno de Rob Zombie se le ha ido un poco la cabeza. Veamos, cuando se supo que sería el encargado de dirigir el remake de La noche de Halloween (Halloween, 1978) pude suspirar con alivio. Un Halloween moderno con el estilo que Zombie imprimió a sus dos primeras obras podría ser una delicatessen del cine de terror. Claro que, cuando llegó Halloween, el origen (Halloween, 2007), salvo por la excepcional primera media hora a modo de precuela, el resto no dejaba de ser un slasher repetitivo que copiaba, sin mucha gracia, lo que ya vimos en la de Carpenter. Pese a ello, y pese a la opinión generalizada no tuvo el pulgar levantado, se convirtió en un éxito al recaudar 80 millones de dólares en todo el mundo, contando con un presupuesto de 15 millones. La secuela, por tanto, no se haría esperar. Quedaba en duda que Zombie aceptase llevarla a cabo, aunque, supongo, las negociaciones para su contrato fueron lo suficientemente estimulantes. No me refiero a dinero, que también, sino que, vista Halloween II, se nota que la condición principal del director fue hacer lo que le diera la gana. Esto hubiera sido buena noticia, pues estando libre de obligaciones de los mandamases podríamos ver un Zombie desatado y personal como el de antes. Ahora bien, aunque haya hecho lo que le ha salido de sus partes íntimas, lo ha hecho mal.


Halloween II, que casi nada tiene que ver con Halloween 2 ¡Sanguinario! (Halloween II, 1981), comienza fuerte. Al igual que el remake, sorprende con unos primeros minutos de impacto, interesantes, atmosféricos y muy brutos. A partir de ahí el guión (firmado por el propio Zombie) se va desinflando sin vuelta atrás. Nos presentan el drama personal de Laurie, que ahora ya sabe que es la hermana del psicópata Michael Myers, y que éste (supuestamente muerto en la primera, pero cuyo cuerpo no ha sido encontrado) volverá en la noche de Halloween para hacerla una visita. Hasta aquí todo bien. Lo que ocurre es que a Rob le da por meter cada dos por tres imágenes oníricas de la madre de Michael (Sheri Moon Zombie) en plan espíritu, y por convertir de la noche a la mañana al Dr. Loomis (Malcolm McDowell) en un arrogante showman mediático. Se podría entender como una reformulación de la saga, pero lo cierto es que los cambios únicamente suponen alargar la trama más de la cuenta. Y es que siempre he pensado que un slasher, salvo excepciones, no debe superar los 80-90 minutos, y Halloween II se va hasta los 105 minutos (en la versión estrenada en cines, pues la del director es de dos horas) sin nada que contar desde el primer tercio.

No todo es malo. Se le agradece a Rob que no se abstenga de mostrar imágenes duras. Los asesinatos de Michael, pese a poco originales, resultan brutales. Se agradece por tanto que piense en el aficionado adulto al cine de terror, y no le de por fabricar pastiches adolescentes. Halloween II es malsana, tiene buena atmosfera y algunas buenas interpretaciones (en especial Brad Dourif), pero no basta para olvidar el tedio y el desvarío propuesto. A propósito...¿qué ha sido del tema principal de la banda sonora?

Valoración (0 a 5): 2

Ya tenemos trailer de Jonah Hex


Se ha hecho de rogar, pero al fin podemos ver el trailer de Jonah Hex. Hace unos días salió un clip bastante breve. El trailer largo que nos presentan ahora deja la misma sensación: Puede que esté bien, pero no exijamos demasiado. Para el que ande perdido, la película, que se estrena en Estados Unidos el 18 de junio, es una adaptación de un cómic homónimo de la DC escrito por John Albano y dibujado por Tony DeZuniga, cuyo protagonista apareció por primera vez en 1972. La trama se desarrolla en el salvaje Oeste, y nos cuenta una historia de venganza con elementos fantásticos: Para no explayarme mucho, mejor que veáis el trailer y conozcáis un poco más de que va la cosa. En el reparto se encuentran Josh Brolin, John Malkovich y Megan Fox, ésta haciendo una vez más de buenorra-florero, aunque ahora también dispara.

viernes, 30 de abril de 2010

Primeras impresiones del nuevo Pesadilla en Elm Street


Las primeras impresiones desde Estados Unidos, donde la película se ha estado hoy, son dispares. La crítica, aunque poco suele importar lo que éstos digan, la ha abucheado concediéndola un 87% de opiniones negativas según Rottentomatoes. En cuanto al público, los que compran la entrada y van a verla porque quieren y no porque se lo obligan para escribir una crítica, de momento no se ha posicionado claramente a favor ni en contra. Hay de todo. Unos dicen que supera al original (cosa que dudo), otros que, sin superarlo, se mantiene a buen nivel y es una grata sorpresa, y luego ya tenemos a los aseguran que es un insulto al personaje y todo eso. Lo que está claro es que el nuevo Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street) se va a convertir en un gran éxito y pondrá de moda otra vez el nombre de su psicópata, Freddy Krueger.

Bienvenidos a Zombieland (Zombieland, 2009)


Cuando un género o subgénero es tan explotado, y muchas veces mal, como en este caso el de los zombis, las parodias no tardan en llegar. A lo largo de los años se han creado unas cuantas que han pasado al olvido, aunque siempre recordaremos los buenos momentos que aportaron El regreso de los muertos vivientes (Return of the Living the Dead, 1985) y su primera secuela, La divertida noche de los zombis (Return of the Living Dead: Part II, 1988), pero sobretodo esa obra maestra que es Braindead, tu madre se ha comido a mi perro (Braindead, 1992)  Hasta el nuevo siglo, éstas películas, al menos para el aficionado, estaban consideradas como los principales exponentes de parodia zombi. Pero, allá por 2004, un joven director ingles llamado Edgar Wright se sacó de la manga no solo la mejor parodia sobre zombis (con permiso de Braindead) que el aquí firmante conozca, sino también una de las mejores aportaciones al tema, ya sea en serio o en broma. Su (horripilante) titulo en España fue Zombis Party, aunque prefiero olvidarlo y quedarme con el original Shaun of the Dead. Parece que con Zombieland los americanos buscaron una respuesta, igual de talentosa y sin dejar de respetar al aficionado, a la de Wright. Si lo han conseguido o no, es cuestión de perspectivas personales. Y es que Zombieland ha sido aplaudida desde su estreno, y ya se ha creado un pequeño culto. En lo que a mí respecta, anticipo que, aún tratándose de una buena y digna aproximación, no hay comparación con la citada Shaun of the Dead. No obstante, tampoco hay que andar con odiosas comparativas.


Zombieland es una de esas películas con humor grueso que, sin embargo, siempre se siente como calculado e inteligente. Los diálogos funcionan. Es buena idea, y también es buena su plasmación en pantalla, lo de enumerar las reglas de supervivencia. En cierto modo recuerda al famoso libro Manual de supervivencia zombie. La dirección de Ruben Fleischer es fresca y dinámica, manejando a su antojo las imágenes sin por ello resultar pretencioso. Claro que el guión no sería igual de eficaz en pantalla si no fuese por el casting elegido. Un recuperado Woody Harrelson se encarga de un personaje ya de por si agradecido. Y bueno, Jesse Eisenberg no cae mal, y Emma Stone aporta el concepto “tía buena”, pero juntos tienen menos química que una patata asada con kétchup. También tenemos por ahí a la niñita Abigail Breslin, revelación de Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006). En cuanto al reparto, ninguno de ellos puede hacer nada ante la sublime aparición de un Bill Murray colosal. Su aparición especial deja claro que, no sé que coño tendrá este actor, pero sin apenas gesticular y soltando dos o tres frases, consigue los mejores minutos de la película.


El que Zombieland no sea redonda se debe a que funciona más como película de gags que en conjunto. Muchos momentos resultan simpáticos, entretenidos, pero solo hay tres que demuestran el potencial que tenía de base: la escena del supermercado, la citada aparición estelar y el loco clímax final en el parque de atracciones, valen por sí solos el visionado. El resto se ve con agrado pero, y vuelvo por un segundo a las comparaciones, con menos entusiasmo que los excepcionales noventa minutos de su rival más directo, Shaun of the Dead.
Asi que, mientras Fleischer y los suyos preparan la secuela, nos quedamos con los consejos de la primera en caso de que en 2012 los zombis se hagan con el mundo: hacer ejercicio, no seais racanos con las balas y nada de haceros el héroe…a no ser que la ocasión lo merezca.

Valoración (0 a 5): 3

miércoles, 28 de abril de 2010

Garrapatas (Ticks, 1993)


No se si andaré perdido en estos temas, pero ¿cuántas películas sobre garrapatas asesinas conocéis? Por mi parte, es la primera vez que me topo con algo así. Y además, garrapatas gigantes asesinas modificadas, atención, con marihuana (¡!). El caso es que dando una vuelta por una de esas páginas de cine online me encontré con la película de marras, y la curiosidad pudo conmigo. Ya en los créditos surgen varias cosillas de "interes": dos de los nombres del reparto son el pequeñajo Seth Green y Alfonso Ribeiro mientras se hacia famoso como Carlton en El príncipe de Bel Air (The Fresh Prince, 1990-1996). En labores de producción (ejecutiva) nos encontramos con el inefable Bryan Yuzna. Y bueno, la trama ya la supondréis: unas garrapatas modificadas genéticamente crecen en tamaño y agresividad y atacan a las personas que regentan un bosque. En el grupo de jóvenes tenemos todos los estereotipos posibles: el chico callado y con aspecto friki pero inteligente, el afroamericano criado en las calles a punta de pistola, el tío cachas, la tía buena, la chica guapa pero tranquila y la chica con pasado traumático que nunca abre la boca.


Pese a lo que puede parecer en un principio, la idea no queda en ridículo gracias a unos notables efectos especiales y de maquillaje. Hay buenas escenas gore, momentos asquerosos (para el que no aguante a los bichos) y la suficiente acción para que no nos aburramos con los diálogos bochornosos y las interpretaciones de mercadillo. Muy mediocre, aunque al fin y al cabo entretenida, estas Garrapatas pueden verse por el cinégafo (abstenerse el resto) como un ejercicio de completismo dentro del subgénero “amenaza animal”, pues al menos la amenaza esta vez no son cocodrilos, tiburones, perros encabronados o abejas que se han quedado sin miel. ¿Les dará por hacer un remake?

Valoración (0 a 5): 2

La Hammer vuelve a las andadas


La Hammer parece dispuesta a regresar por la puerta en grande. Al menos,  los nuevos directivos se lo están tomando en serio. De ahí que una de sus cartas de presentación, aunque más bien ha sido una adquisición y no una producción propia, será Let Me In, remake de esa reciente obra maestra titulada Déjame entrar (Lat den ratte komma in, 2009). Cualquiera podría olerse mal tan innecesario proyecto, aunque detrás de ella anda Matt Reeves, que dirigió la notable Monstruoso (Cloverfield, 2008). Habrá que esperar para ver que pueden aportar a la magnifica visión que ya nos proporcionó la obra original.
Ya como marca propia, el presidente de la compañía, Simon Oakes, ha desvelado algunos de los títulos que tendremos en pantalla. El primero se titulará The Resident. Sus protagonistas, Hillary Swank y Christopher Lee. De la historia se sabe que se desarrolla en un bloque de pisos de Nueva York, y que estará más enfocada al thriller de suspense; Otras que se anuncian son The Woman in Black, con el  prometedor James Watkins, que ya dio muestras de talento como director en Eden Lake (2008), y The Quiet Ones, de la que poco se sabe a parte de que, al igual que la de Watkins, cada una a su modo nos contarán historias de fantasmas; Obviamente, no faltarán remakes de sus propias películas clásicas, y una de las ideas que tienen en mente a corto plazo es resucitar la franquicia de Quatermass.