En Estados Unidos, después de de casi dos meses en cartel, sus cifras van camino de terminar con 335-340 millones de dólares. A tal cifra hay que sumarle los espectaculares 503 millones (también en dólares) que lleva amasados en el resto del mundo. España, no sé si para aprovechar el puente en el que se ha estrenado, salir después de otros grandes estrenos 3d como Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010) o Como entrenar a tu dragón (How to Train your Dragon, 2010) o porque simplemente Spain is different. No lo sé, pero ha tardado en estrenarse más que en casi todos los países. Ahora bien, eso no ha sido ningún problema para que arrase tal como era de esperar. Su estreno ha sido similar al de otro reciente rome-taquillas con salas en tres dimensiones: Avatar (2009). En sus primeros tres días, la esperada Alicia de Tim Burton ha ingresado 7,4 millones de euros, de los cuales un 70% han salido de los cines con el formato de moda (que son menos del 40% del total de las salas en las que se proyecta). Todo muy parecido a lo que sucedió con la citada película de James Cameron hace unos meses. Aunque está encontrado reacciones muy opuestas, no será difícil que dada su enorme publicidad, interés por el formato tridimensional (que tendrá agotadas las entradas al menos un fin de semana más) y el amplio segmento de publico de distinto sexo y edades que abarca la propuesta, podría terminar superando los 25 millones de euros que consiguió Up (2009). No obstante, el taquillazo que ha supuesto Avatar, que a estas alturas está a punto de cerrar su carrera española con 75 millones de euros (¡!), es algo inalcanzable a largo plazo.
martes, 20 de abril de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
Despedazator (Slime City, 1987)
Madre mía. Aunque más bien, espero que mi madre no sepa que veo estas cosas. Yo sé que estoy cuerdo, pero no tiene porque creerlo todo el mundo. Todo esto no lo digo porque Despedazator sea una película enfermiza, solo para mentes curtidas. Al contrario, es pura coña. Pero tiene algo, aún no sé el que. Es tan, TAN mala, horripilante, risible, vergonzosa, casposa y estupida, que mientras uno esta en su casa, sólito, sentado frente a ella, esperas que nadie sepa que, por misteriosos motivos, te entretiene suficiente para verla hasta el final. La cosa (no película) trata de un tipejo que alquila un piso de un bloque antiguo y mugriento. Lo hace para estar cerca de su novia y poder relacionarse con ella más allá de los besitos en el parque. Los vecinos son igual de mugrientos que el bloque. Básicamente, tenemos a dos viejas que están siempre en el portal, una especie de punkarra hippie con ínfulas de poeta, y a una tipa disfrazada de Elvira, dueña de las tinieblas (Elvira: Mistress of the Darkness, 1988), que al menos tiene su morbo. El tipejo la desea tanto que, en una mezcla de deseo y desesperación (su novia sólo pasa por su casa para saludarle) termina cayendo en el pecado. Eso, un extraño alimento verde, yogurt del Himalaya (sic), que le proporciona el otro vecino punkarra, así como un licor también de color verde, le terminan convirtiendo en un asesino con la cara llena de pus y otras sustancias asquerosas. Todo es parte de un plan de los vecinos (viejas incluidas) para que vuelva de la muerte un alquimista que vivió allí años atrás.
Pero ojo, aunque el conjunto no aburra entre algunas escenas gore (atención al morro que le echan en una en concreto, la del atracador, al que le amputan el brazo y podemos intuir como tiene el verdadero escondido debajo de la camiseta), diálogos divertidos por tan bochornosos e interpretaciones ridículas (no hay que prestar mucha atención para comprobar que los actores, por momentos, están a punto de partirse el culo), vale la pena quedarse para ver los últimos cinco minutos. No sé si les salió de chiripa, pero ese clímax final recuerda a los mejores tiempos del gore añejo, con Mal gusto (Bad Taste, 1987) a la cabeza. Eso si, aceptando que los trucajes son descaradamente salchichas coloreadas y cosas por el estilo. Curiosidades: El actor Alan Rickman se pasea por la película, en una epoca en la que aún deberían pagarle con chicles en lugar de billetes. Supongo que hoy en día hará lo posible por olvidar que apareció en esto, o tal vez la ponga en su casa para dar fiestas peli-birreras hasta necesitar una inyección b 12. El director, un tal Greb Lamberson, no hizo mucho más en su posterior carrera. Aunque, cuidado, porque este año pretende atacar de nuevo con una continuación de tan magna obra, que se titulará Slime City Massacre.
Valoración (0 a 5): 1,5
Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010)
Recuerdo Furia de titanes (Clash of the Titans, 1981) como una película entretenida. La recuerdo dentro de un viaje nostálgico cuyo vehiculo es mi mente. Pero si de algo realmente me acuerdo, es de los efectos especiales en stop motion del gran Ray Harryhausen. Más aún, pues se trató de su última aportación al cine. Recuerdo los escorpiones de gran tamaño, a Medusa, al Kraken, Pegaso, Cancerbero o al barquero de los muertos. Todas esas imágenes, que siguen sin perder su encanto y, sobretodo, su magia hoy en día, son las que hacen de Furia de titanes una obra de culto más allá de que, admitámoslo, se quede lejos de una obra maestra como Jason y los argonautas (Jason and the Argonauts, 1963) o aventuras varias de Simbad o Hércules. El verdadero punto fuerte de aquel Furia de titanes es la lucha contra la gorgona Medusa, que convertía en piedra a quien la mirase a los ojos. No solo podemos considerar dichos minutos lo mejor de la película, sino lo de lo mejor del cine de aventuras mitológicas (o no) en general. A parte, una vez más, brillante criatura creada por el citado Harryhausen. Y comento esto porque, precisamente, con la visión de la nueva Medusa creada para el remake que nos ocupa, generada por ordenador, sin pizca de alma y con una cara más bonita, nos hacemos una idea de lo que acontece en el conjunto. Eso es la nuevo Furia de titanes: generada por ordenador, sin alma y con un lavado de cara para hacerlo todo más espectacular y, en cierto modo, más bonito.
Pero, qué queréis que os diga. Los efectos especiales, salvo el clímax final en el cual vemos a un gigantesco Kraken, no son para tirar cohetes. La espectacularidad se basa en aumentar el tamaño de las criaturas (además del citado Kraken, prestar atención a los escorpiones, pues del tamaño de un león en la original pasan a ser una especie de Gozdilla con varias patas) y en hacer que los protagonistas y secundarios peguen más gritos, maldigan más a los dioses y suelten frases heroicas y concisas. Otros cambios más o menos destacables: el caballo alado Pegaso ya no es blanco, sino negro, y, o no estuve atento y no vi al perro diabólico Carcebero o es que realmente se olvidaron de él hasta para un cameo. Eso si, el barquero aparece, a modo Skeletor, y tenemos un pequeño guiño al búho metálico. Por lo demás, el nuevo Perseo, interpretado por el ascendente Sam Worthington –destinado, si todo va a bien, a ser la principal estrella taquillera de comienzos del siglo XXI) tiene menos carisma que las patatas fritas sin sal. Solo tiene dos gestos, y se repiten durante hora y media. No pienso que sea culpa del actor, ya que en Terminator Salvation (2009) y un poco en Avatar (2009) demostró tener algo de talento, pero creo que su director, el francés Louis Leterrier, no es el más indicado para sacar buenas interpretaciones de actores aún con mucho que demostrar. Eso y que, además, todo en Furia de titanes parece hecho de carrerilla, en una lucha contrarreloj por no pasarse de un "modesto" presupuesto (más tarde aumentado con el erróneo traspaso a tres dimensiones) y preocupándose más por el ruido que por las nueces.
No obstante, después de todo lo dicho, de todos los errores evidentes del remake, de haber esperado algo grande y haber encontrado algo pequeño, no puedo suspenderla. No soy capaz. No sé si es porque salen Liam Neeson y Ralph Fiennes pasándoselo pipa interpretando, sin mucha vergüenza, a los dioses Zeus y Hades, respectivamente. No sé si es porque, al fin y al cabo, sus cien minutos (quince menos que la original) se me pasaron volando aunque todo me importase un carajo. No sé si es porque algunos decorados, más clásicos de lo esperado, me remitían directamente a la antigua, o porque algunos efectos especiales me llevaron a mi época pre adolescente cuando flipaba con la peli de Mortal Kombat (1995). O puede que Gemma Arterton esté muy buena. La verdad es que, no salí cabreado del cine. No eche pestes tipo “sacrilegio”, “horror”, “insulto a la original”. Tal vez si pensé que Leterrier no es la persona indicada para encargarse de este tipo de superproducciones -aunque si de productos de serie B tan entretenidos como su Transporter 2 (2005)-, que espero que el remake que se avecina de Jason y los argonautas sea algo más que un divertimento tan olvidable, y que, si quieren hacer películas en 3d, las hagan así desde el principio de la filmación, y no, como es el caso, en post producción y con prisas. Yo no fui tonto, y no pagué los dos euros de más porque ya me informé sobre la chapuza (fotografía oscura, escenas de acción mareantes, nulo efecto de profundidad).
Valoración (0 a 5): 2,5
sábado, 3 de abril de 2010
Capsulas informativas
Aquí tenemos la primera imagen que nos han dejado ver del rostro del nuevo Freddy Krueger. Antes habían aparecido fotos en las que no se distinguía en la sombra, pero por fin podemos hacernos una idea explicita de cómo lucirá en pantalla. La verdad, siempre me quedaré con el aspecto del original, interpretado por el mítico Robert Englund. No es por ser purista, simplemente que, tal vez sea acostumbrarse, pero al nuevo lo veo un poco…¿raro? Pues eso, que el nuevo Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street) se estrenará en unos meses, y el rostro debajo de tanto maquillaje, para el que aún no lo sepa, es el de Jackie Earle Haley, actor de carácter visto recientemente en Watchmen (2009).
Henry Sellick, uno de los directores de cine de animación más interesantes en la actualidad, ha confirmado su regreso a Disney - Pixar, sin olvidarse de los métodos que le han hecho famoso: la animación con stop motion. El director de películas como Pesadilla antes de la navidad (Nightmare Before Christmas, 1993) y la más reciente Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), se pondrá a trabajar de inmediato en sus nuevos proyectos, presumiblemente tambien en labores de productor.
La noticia que viene a continuación es de lo más curiosa. Incluso uno pensaría que es del Día de los Inocentes, pero en la actualidad cinematográfica ya se ha demostrado que cualquier cosa puede pasar. Tanto es así que el reputado David Fincher ha aceptado ponerse a cargo de un remake tan innecesario como el de Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som attar kvinnor, 2009). A estas alturas ya sabemos todos de que trata aquella película, cuya tercera y ultima entrega se estrenó en España recientemente. La adaptación del primero de los libros de Stieg Larsson contará con el libreto de, atención, Steve Zaillian. Otro dato igual de curioso e inesperado.
Ya es conocido que el actor cada vez más de moda Ryan Reynolds protagonizará las adaptaciones al cine de Green Lantern y Deadpool, cómics de las editoriales DC y Marvel, respectivamente. Ahora, para no perder la costumbre, Reynolds se ha apuntado a otro proyecto basado en viñetas, las de R.I.P.D. El guión correrá a cargo de Mat Manffredi y James Hay, que también han escrito el de Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010). La historia se centra un par de policías sobrenaturales, uno que acaba de morir y otro que lleva ya unos cuantos años en el más allá.
Hablando de adaptaciones de cómic, otra que sigue buscando sus intérpretes es la de Capitán America. Al ya confirmado (o eso parece) Chris Evans para el papel principal, se une Sebastian Stan, uno de los jovenzuelos de la serie Gossip Girl. Interpretará a Ricky Burnes, un soldadito que descubre la identidad del capitán del titulo y le pretende convencer para ser su compañero de aventuras. Otros actores ya confirmados son Samuel L Jackson (que se nota que le mola esto de los cómics) y Hugo Weaving.
Survival of the Dead (2009)
Para escribir una introducción sobre George A. Romero no hay que preocuparse mucho, pues se entiende que el aficionado, más o menos entendido, sabe todo lo que hay que saber. Ahora bien, siempre hay que citar, para luego hacer la comparación odiosa, que este tipo fue quien dirigió la magnifica “trilogía zombi”, formada por La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), Zombie (Dawn of the Dead, 1978) y El día de los muertos (Day of the Dead, 1985). Más tarde, la trilogía se convirtió en tetralogía con La tierra de los muertos vivientes (The Land of the Living Dead, 2006), algo que, viendo los resultados de aquella, nunca debió haber sucedido. Al menos, no dentro de su mítica saga. El nuevo rumbo que se ha marcado Romero desde entonces hace buena la teoría del cangrejo. Su recuperación del genero que él invento, los zombis caníbales, ha ido hacia atrás con cada nueva propuesta. Si ya La tierra de los muertos vivientes, pese a contar aún con cierta autoria de su responsable, no pasaba de ser un producto artesanal, funcional, entretenido, pero que podría haber dirigido cualquiera, la siguiente El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2008), alejada de la citada tetralogía, no supuso más que la curiosidad de ver a su director manejando un nuevo formato: el falso documental. No obstante, lo peor estaría por llegar con la película que nos ocupa.
Anunciada a bombo y platillo, la finalmente titulada Survival of the Dead ha pasado, encontrado diversidad de opiniones, por varios festivales. Al principio, se dijo que podría tratarse de una continuación de El diario de los muertos, pero, salvo algún que otro guiño (el equipo militar que robaba a sus protagonistas), puede considerarse una nueva aproximación, a parte, al tema zombie. Lo que si queda es la evolución de la “especie” que ya empezó a apuntar años atrás. De hecho, en Survival of the Dead los zombis saben nadar e incluso hay algún genio de la hípica. Continuando con similitudes argumentales, hay en ésta un recuerdo al comienzo de Zombie, en cuanto a que los caníbales resucitados son protegidos por determinados personajes que pueblan la isla del titulo. Mal por su parte, obvio. Este acontecimiento es el que conduce al arranque de la trama, pues un grupo de personas empeñadas en cargarse a los “infectados”, “transformados”, se encuentra con la negación por parte de otras personas (muy católicas y bastante trastornadas) que busca defender sus derechos. Aunque más tarde comprobaremos, y aquí la critica social siempre presente en el cine zombi de Romero, que el “jefe” de los defensores, es un loco con el poder subido a la cabeza más de la cuenta, y que se contradice (como hacen muchos religiosos radicales) en sus creencias y solo busca manipular y conseguir sus fines bastante dudosos.
Desde el comienzo de Survival of the Dead, comprobamos que algo ha cambiado. La forma en la que Romero mata a sus nuevos zombis dista de la de antaño. Al menos, técnicamente hablando. Los zombis mugrientos han pasado a ser parodias de si mismos, e incluso hay un momento en el que uno es ejecutado, previa succión de gas y fuego, ordenador cantoso al poder, mientras uno de los protagonistas le despacha imitando a un Blade cualquiera. Algo ha cambiado. No me importa que los directores evolucionen, inventen. Al contrario. Pero a Romero no le queda bien. Puede que no sepa hacerlo bien. A él le van las escenas de acción lentas, los zombis mugrientos y sanguinolentos, la seriedad del conjunto sin descartar algún toque de humor negro, acido, pero nunca “modernillo”. Después de ver Survival of the Dead uno no sabe que buscaba el director con su nuevo trabajo. Sin llegar a ser insultante, el humor fácil y a veces ridículo la hace perder enteros (el forzado personaje del chico joven y rebelde, o algunas ejecuciones de zombis como la antes citada), aunque también nos depara algún buen momento como el extraño y “bonito” plano final. La supuesta agilidad que Romero intenta imponer en ciertas partes de la trama termina siendo más tediosa que los momentos pausados. Algo que siempre ha manejado mejor, y debería ceñirse a ello: la pausa sobre la acción. Por tanto, el conjunto, con más errores que alegrías, y con un molesto tufo a película menor, hace pensar que nos estamos quedando sin George, que sus mejores tiempos han pasado, tal como pasaron los de Hooper, Craven e incluso, en menor medida, Carpenter. Se nos ha hecho realmente mayor, y ahora le preocupa más terminar el “producto” a tiempo, sin pasarse del presupuesto y poner un George A. Romero al lado del titulo para captar, al menos, la atención de los fans optimistas.
Valoración (0 a 5): 1,5
Valoración (0 a 5): 1,5
miércoles, 31 de marzo de 2010
De estreno: ¡ Llegan los titanes!
Ya está preparada para ver y evaluar el remake de Furia de titanes (Clash of the Titans, 1981), que ha dirigido el francés Louis Leterrier. Hoy mismo, dos días antes del viernes por aquello de aprovechar el puente de semana santa, llega a los cines en dos versiones: la de toda la vida y la que está de moda, en tres dimensiones. Pero cuidado, puesto que el 3d del nuevo Furia de titanes no es como el de Avatar (2009), que tantas alegrías ha dado en la platea, sino que ha sido añadido a modo de nuevo invento para sacar más pelillas. Esto es, una vez hecha la película (en 2d) se pensó que con el enorme éxito de la película de James Cameron, lo mejor que podían hacer era gastarse unos 10 millones de dólares más y pasarla a tal formato. Claro que, esto implica ciertos detalles de dudosa viabilidad. Ya habido malas críticas al respecto, argumentando que las escenas de acción, con montaje frenético, no estaban hechas para ser vistas en 3d, por lo que marean más que impresionar con el relieve. A parte, dicen que con las gafas la imagen se ve demasiado oscura. Ahora queda en cada cual elegir como prefiere verla, aunque lo que está claro es que todo apunta a un entretenimiento muy digno e incluso nostálgico. La protagonizan Sam Worthington (cosas de la vida, también protagonista de Avatar), Liam Nesson, Ralph Fiennes y la ascendente Gemma Arterton.
Christopher Nolan se pondrá a cargo del nuevo Superman
¿Recuerdan aquel remake/homenaje titulado Superman Returns, estrenado en 2006? Si no lo recuerdan, no se lo echaré en cara. No hace falta. Pero intenten hacer memoria para entrar un poco en la noticia. Aquella película, que no contentó ni a los fans del personaje en los cómics, ni a los de la obra original de Richard Donner, ni al público que pensaba que Superman era una idea original del siglo XXI, recaudó 391 millones de dólares en todo el mundo. No sería un mal dato, de no ser porque costó unos exagerados 270 millones. De ahí que la idea de franquicia que tenía la Warner se fue al garete. No obstante, su director, Bryan Singer, intentó llevar a cabo la secuela, pero los mandamases debieron pensar que en tiempos de crisis no hay momento para caprichos millonarios. Así, la búsqueda de un sustituto para conseguir la franquicia, ahora si, por el buen camino (tanto comercial como artístico) les ha llevado a un nombre que parecía obvio desde el primer momento: Christopher Nolan. El director ha sido capaz de rehacer la saga del hombre murciélago creando sus dos mejores películas hasta la fecha, las magnificas Batman Begins (2005) y El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008). Además, en el caso de esta última, las recaudaciones fueron estratosferitas: 1.000 millones de dólares en todo el mundo. Por eso, mientras Nolan tantea que hacer con la tercera entrega (que según dicen podría titularse Shadow of the Bat), se pondrá a cargo, en principio como observador y “consejero”, de lo que será la nueva entrega del súper hombre. Lo más probable es que termine dirigiéndola él, porque se ha traído consigo a los guionistas de aquellas: David S. Goyer y su hermano, Jonathan Nolan. Otro rumor apunta que en el reparto aparecerán estrellas vistas en las dos entregas citadas de Batman, aunque no se ha confirmado quienes. Ya no hay duda sobre que la próxima reimaginación de Superman ganará enteros, se dejará de moñadas y se anunciará con un “De los creadores de El caballero oscuro”.
sábado, 27 de marzo de 2010
Daybreakers (2010)
Vivimos tiempos de riqueza para los vampiros. Ahora, con la saga Crepúsculo, millones de niñas chorrean de placer viendo vampiros románticos (y bastante sosos) con el torso descubierto. Por tanto, una película como Daybreakers viene a ser la alternativa para los machos, para que éstos chorreen de placer viendo gore y vampiros rudos high tech. Claro que la apuesta que nos ocupa ha salido un tanto sibarita y no será del agrado de todos los que solo busquen eso, y puede que tampoco lo sea de los que busquen mayor trascendencia. Y es que, lo que le sucede a Daybreakers es algo similar a lo que recientemente comentaba respecto a El hombre lobo (The Wolfman, 2010). A partir de una premisa que da para mayores lecturas, se opta por un desarrollo y desenlaces precipitados, ruidosos y a un paso de caer en el fast food, más nutritivo de lo que se podría esperar, pero fast food al fin y al cabo. No deja de ser un espectáculo tan económico en medios como entretenido si no nos ponemos en plan gafapasta. Cualidades tiene: los hermanos de marras -los Spierig, directores, que se dieron a conocer con la estimable Los no muertos (Undead, 2005)- se las apañan para crear decentes set pieces de acción, y el guión propone buenas ideas. Pese a ello, no deja de ser una vuelta de tuerca a lo que leímos en el Soy leyenda (I Am Legend) de Richard Matheson, o vimos en sus respectivas adaptaciones al cine. Pero esta vez la historia nos la cuentan desde el punto de vista de los vampiros y no el de los humanos (o el humano). A partir de ahí, comprobamos que, mande quien mande, se viva de día de noche, se beba whiski o sangre, la mierda sigue donde tiene que estar. Las diferencias entre ricos y pobres son latentes, los alimentos puros (la sangre humana, que va quedando poca) quiere ser ofrecida por elevados precios a la jet set muerde-cuellos, mientras que para los pobres una de dos: o se apañan con la mierda artificial que quieren inventar o se mueren de sed, se beben ellos mismos y se transforman en criaturas tan terribles como un maratón de Gran hermano.
Claro que el héroe deberá entrar en escena, y este no es otro que un vampiro bueno y de conciencia social con los rasgos de Ethan Hawke. Uniéndose a un grupo de humanos rebeldes, comandados por un divertido Willem Dafoe en plan secundario roba-escenas. Este le mostrará al vampiro bueno que tiene el método para que los vampiros vuelvan a ser humanos (una chapuza que básicamente consiste en quemarse hasta estar al borde de la muerte y así despertar como un vil mortal, lo que provoca un divertido juego: si no le gusta el nuevo estado siempre le puede pedir a un compi chupasangre que le de un bocao). Así, Dafoe, Hawke y una mujer que servirá el elemento pseudo romántico de la historia, se unen para dar por saco al jefazo del orden vampirico, Sam Neill. El problema es que, aunque tengan la cura, no parece que haya muchos decididos a volver a ser humanos, y de nuevo tener que pensar en que algún día palmarán. Como apunté en el párrafo anterior, los directores del invento, los hermanos Spierig, dirigen con pulso firme la acción, empapan el conjunto del mismo aire “azulado” que ya vimos en su opera prima, y básicamente, aunque en aquella la amenaza fueran zombis y en esta vampiros, podrían pasar por el mismo aro. Incluso el sangriento clímax final se pretende bastante Romeriano en cuanto a la actuación de los vampiros y el efecto de sus delirantes ataques. Más allá de las escenas de acción, algún que otro apunte de guión y el desprejuicio en mostrar gore por doquier, Daybreakers pasa por una película discreta en su conjunto. Visible, incluso disfrutable en su momento, pero muy fácil de olvidar nada más llegar a casa.
viernes, 26 de marzo de 2010
Dragones tridimensionales y escritores misteriosos
A modo de maratón 3d se estrenarán entre este fin de semana y los dos posteriores, tres esperadas películas fantásticas para poder ver en el formato de moda. A la que nos toca, Como entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon, 2010), se unirán en breve Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010) y Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010). Por lo que no sé como harán para repartirse las salas, que en España de momento no es que sobren para ver con las gafitas. Como entrenar a tu dragón es la nueva propuesta animada de Dreamworks, la misma de grandes obras del séptimo arte como las sagas Shrek (2001-¿?) o Madagascar (2005-¿?). Esta vez la cosa pinta mejor, si nos fiamos de las primeras impresiones, y parece que se han dejado de hilvanar gags presuntamente graciosos para contar de verdad una historia emocionante; Dentro del thriller de suspense tenemos El escritor (The Gosht Writer, 2010), lo nuevo del director más perseguido por la ley, Roman Polanski. Pese a que el tío sea, o fuese, un zumbao encaprichado de niñas de trece años, lo cierto es que, valorando sus películas, que es lo que aquí cuenta, cada nueva película que hace es motivo de asistencia a sala para la mayoría de aficionados. Es por ello que El escritor, protagonizada por Pierce Brosnan y Ewan McGregor, podría ser una apuesta interesante para el sector adulto de la audiencia. Las criticas recibidas hasta el momento la ponen por las nubes, como era de esperar.
sábado, 20 de marzo de 2010
Desastres entrañables: Hoy toca Independence Day (1997)
Inicio esta nueva sección con uno de los títulos que mejor simboliza su nombre. No solo porque puede considerarse dentro del cine de "catástrofes” o “desastres” sino porque la película en sí es uno, aunque entrañable. Tal vez porque la fui a ver al cine siendo aún imberbe, y ya se sabe que por aquel entonces todo lo vemos mejor, más grande y más emocionante. Lo cierto es que las películas de su director, Roland Emmerich, a partir de la boñiga que nos ocupa, han sido igual de terribles, solo que ninguna ha conseguido tener la simpatía y efecto nostálgico de ésta. Independence Day, que a partir de ahora llamaré ID, podría irritar a los bienpensantes que no les gusta que con millones de dólares que podrían servir para ayudar al mundo, lo que hagan sus responsables sea destruirlo (en ficción) y destruirnos a nosotros (las neuronas) de paso. Pero coño, a diferencia de la destrucción neuronal y moral que suponen los subproductos que se fabrican aquí mismo, en España, el dinero que se invierte en ID no parte de ninguna subvención con nuestros impuestos. Así que, si esto es el capricho de los cineastas y magnates detrás de ellos, pues cojonudo. Empecemos.
Para no parecer tan patrioteros, nos cargaremos esta maqueta de la Casa Blanca
Lo primero que se me viene a la cabeza cuando veo una película sobre invasiones extraterrestres, o cualquier otro desastre que destruye el mundo, es ¿por qué huevos, si se sabe que en breve estamos condenados a los gusanos, la gente se pone a robar televisiones, móviles o coches? Supongo que es algo que no dista mucho de lo que pasaría en realidad (así somos los humanos, el único tonto no es Roland Emmerich o sus guionistas) pero mi pregunta sigue sin respuesta. ¿A caso quieren una televisión para seguir viendo en el cielo la intelectual programación con la que nos cuidan las cadenas? ¿A caso piensan que en el cielo habrá cobertura? ¿A caso creen que robando un coche más rápido escaparán del fin del mundo? Luego, en estas películas suele haber dos tipos de seres humanos: a. la muchedumbre y b. los héroes. Los primeros son pequeñas cosas que corretean de un lado a otro esperando a que algo se les caiga encima, o se tropiezan y algo se les cae encima, o se meten en un sitio que se les cae encima. Los segundos, son capaces de evitar la muerte decenas de veces, e incluso cuando, por lógica, uno piensa que se ha dado una situación tan CHUNGA que han tenido que morir, de algún modo aparecen en la escena siguiente con una gran sonrisa, acompañados de música de victoria. La conclusión es que la muchedumbre no vale un carajo (incluso, normalmente, valen más los perros o gatos, que suelen tener destinos esperanzadores similares al de los héroes), y solo están en la película para que veamos que en el fin del mundo alguien tiene que morir. ID sigue varios de estos tópicos (o teorías comprobadas) a rajatabla.
Se trata de una obra políticamente incorrecta. Si no ¿en qué otra peli habéis visto a Will Smith fumando?
Los héroes son tres: Un científico de metro noventa y cinco centímetros (Jeff Goldblum) que viaja montado en bici (ahora sería el orgullo de Al Gore mientras mira la película en su avión privado), un piloto del ejercito (Will Smith) y un surrealista presiente de los Estados Unidos, no sólo porque sea jovencito (ahora, dentro lo que cabe, Obama también lo es) sino porque, se dice, se comenta, que hace poco fue un valiente héroe de guerra. Los tres tienen sus historias sentimentales: el científico fue abandonado por su mujer, que ahora trabaja muy cerquita del joven presidente, y éste quiere recuperarla para no pensar que es otra Monica Levinski; el piloto de combate está saliendo, o está casado (no recuerdo, pero da lo mismo) con una bonita mujer que, sin que nadie sepa muy bien por qué, trabaja haciendo bailes del amor en un club de camioneros. Debe ser que el gobierno paga mal a sus pilotos; El presidente, pues está con la Primera Dama, vaya obviedad, pero a ésta le quedan dos telediarios, pues cuando comience la invasión queda echa mierda y, cosas de la vida (mensajes de parvulitos, se dice) la bailarina de locales sórdidos es la que la ayuda en sus últimos momentos. Las otras dos creo que terminaban vivas, pero esto da igual porque aquí lo que importa son los héroes, que ya comentaré luego como salen vivos de este tinglao.
El de Star Trek. Una mezcla de drogata, un heavy y John Carpenter.
ID empieza bien. Durante el primer tercio somos testigos, en versión extendida, de los momentos de destrucción que ya habíamos visto resumidos en el trailer. En ellos muere toda la muchedumbre, y ya solo quedan unos cuantos junto a los héroes para terminar la función. Tras esto, Will Smith le da un puñetazo a un extraterrestre y luego se fuma un puro. La cosa se estanca un poco durante la visita de los héroes a una de esas bases súper-secretas del gobierno donde esconden aliens sodomizados y naves robadas. Bueno, la cosa es que Will Smith lleva al espécimen que ha dejado gilipollas con su puño de acero, y una vez allí conocemos al que lo va a examinar: uno que salía o dirigió, o algo, bodrios de Star Trek. El tipo es un científico con pinta de drogata (eso, o que el actor fue drogado al rodaje y se produce dicho aspecto) Hace tiempo que en la peli no pasa nada, así que se sabe que está a punto de ocurrir algo chungo. Para esto tengo una sencilla formula:
Tenemos en pantalla
A ) Will Smith (héroe)
B ) Bill Pullman (héroe)
C ) Jeff Goldblum (héroe)
D) El de Star Trek (científico drogadicto)
Tiene que morir alguien por huevos ¿Quién será?
A) Alguno de los héroes
B) Todos los héroes
C) El de Star Trek
Efectivamente, se le acabaron sus diez minutos de fama.
El jefe alien en su puesto, con sus ordenas, pensando que en breve se apoderarán de la Tierra…
Después de un rato más que sin que pasa nada, por fin el presidente sale en busca de guerreros para la batalla final. Claro que hay poco donde elegir, o al menos es lo que parece a juzgar por los candidatos: nada menos que una panda de borrachos que dicen ser veteranos de guerra, y entre los que se encuentra un nuevo heroe que añadir al club. Se trata de un borracho (de los de verdad, no un borrachillo cualquiera) que va por ahí vagabundeando y bebiéndose su orín. Aún así, tiene un gran sentimiento patriótico, y esta decidido a acabar con los aliens que, según él, le petaron el culo hace años con sus sondas anales (o tal vez, conociendo su estado, fue su mujer completando uno de sus sueños eróticos, o algún otro vagabundo al que confundió con su mujer). Así, tras un discurso MEGA patriótico que les suelta el presi, los borrachos se montan en los aviones desafiando las advertencias de la DGT. No obstante, los misiles no le hacen nada a la nave alienígena, pues tiene un escudo bastante jodido. Las esperanzas se difuminan, los borrachos-muchedumbre van dando sus últimos tragos antes de criar malvas, y no parece que haya solución para el fin de la humanidad.
¿Pero de verdad alguien pensaba que se acabaría el mundo en ID? No, y como no hay formas normales de resolverlo, los guionistas acuden al bochorno. Para los que no hayan visto la peli de marras, que conste que lo que voy a decir a continuación no está exagerado para buscar un efecto humorístico: En esto que están el científico y su padre de charla, y el primero estornuda. El padre le dice algo como “ten cuidado, que te vas a resfriar” y de pronto, le llega la inspiración. “¿Qué has dicho papá? ¡ He dicho que tengas cuidado o te resfriaras!… ¡Padre, eres un genio! Y con estas, el tipo crea un virus informático para viajar con una de las naves alienígenas secuestradas (que obviamente Will Smith sabe manejar a la velocidad que Neo aprende Kung Fu) y con un ordenador portátil les meten por el culo el bichejo y acaban con su escudo, con su planeta y con sus antepasados. Cuando ya no hay escudo, el borracho heroico consuma su venganza estrellándose a modo kamikaze con la nave especial. Pero aún queda algo… ¿con tal explosión mega-atómica que produce el virus, como saldrán con vida los otros dos? Pues no lo sé, ni el guionista lo sabe, ni nadie tiene la solución, pero aparecen en el desierto, donde ya les están esperando sus familiares, parejas y amigos, y se fuman un puro. Y colorín, colorado, esta boñiga se ha acabado…pero bien que te lo pasas antes de tirar de la cadena.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Alicia, la crisis y las maravillas de la taquilla
Dicen que en tiempos de crisis los ricos se van a sus mansiones vacacionales, y los pobres van al cine. Tal vez esto explique que, a pesar tal crisis, el cine es uno de los pocos medios que, quejas de los de siempre a parte, esta dando más beneficios que años anteriores. Pero cuidado, es un dato engañoso. Esta subida corresponde a un porcentaje de películas de pura evasión que, por lógica, son las que atraen al personal para alejarse por dos horas de su mierda diaria. Así, nos explicamos aún más el grandioso éxito que está teniendo Avatar (2009). Ya no solo es que sea un magnifico espectáculo, sino que se adentra, nos adentra, en otro mundo totalmente distinto del nuestro. Esa es la pura evasión que muchos esperaban, y James Cameron, gafas 3d incluidas, la ha proporcionado. Lo mismo sucede ahora con Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010), versión Tim Burton, que aunque recoge opiniones dispares, su éxito comercial lleva camino de ser abrumador. En su fin de semana de estreno en Estados Unidos amasó 116 millones de dólares (alrededor de 40 millones más de los que esperaban sus responsables y analistas varios), y ya en diez días su acumulado ascendió a 208 millones, con vistas a una recaudación total de 320-350 millones sólo en su país. En el resto del mundo, los espectadores están sintiendo el mismo deseo por desaparecer un rato y meterse (de nuevo, en 3d) en universos paralelos. Tanto que a estas alturas todo parece indicar que podría superar los 550 millones al final de su recorrido (y un acumulado, si saben sumar, cercano a los 1.000 millones). Es lo que tiene la crisis, y las tres dimensiones.
Sin embargo, echemos un ojo a las películas de acción centradas en temas menos “alegres” y en nuestro propio mundo. Salvo alguna excepción, como Un ciudadano ejemplar (Law Abiding Citizen, 2009), todas se han estrellado estrepitosamente en la taquilla. Ahí van dos ejemplos: Al límite (Edge of Darkness, 2010) y Distrito protegido (Green Zone, 2010). Por no hablar del dramón sobre enfermedades degenerativas protagonizado por Harrison Ford y Brendan Fraser, Medidas extraordinarias (Extraordinary Measures, 2009), que han ido a ver los vecinos del director y algún que otro despistado que pensaba que era la sala donde proyectaban Avatar. Queda claro que, salvo excepciones, lo que manda ahora son las películas de evasión pura y dura, enmarcadas en otros parajes y si es con 3d mejor. Películas como las tres citadas hace, no sé, cinco años, hubiesen sido éxitos comerciales (seguro al 80%), pero ahora es otro tema. Y también puede que en esos años Avatar y Alicia en el país de las maravillas, pese a ser rotundos éxitos, no hubiesen alcanzado tales proporciones. O puede que yo sea un jodido listillo y crea que tengo razón y nada de esto tenga que ver. Pero que narices, esto es mi blog y me apetecía escribirlo.
Donde empieza el negocio y acaba el arte
No es cuestión de entrar a debatir si mucho del cine que se hace es arte o no. La literatura es arte ¿verdad? Y digo yo, que hay libros buenos, y también libros malos. Pero la calidad no es lo que hace que no sea considerado arte uno u otro. En el cine pasa lo mismo, toda película parte de un guión, o eso dicen. Por tanto, aunque solo fuese por eso, y porque para su concepción han hecho falta una fotografía, una escenificación, una labor interpretativa o un montaje, ya puede considerarse arte una patochada como, que se yo, Fuga de cerebros. Otra cosa que, como en todo, debamos diferenciar entre el arte bueno y el arte malo…¿o a caso todas las pinturas son buenas, o todas las obras arquitectónicas? Por tanto, creo que es en ese dato donde unos cuantos se equivocan al decir eso de -gafas de pasta incluidas- “hoy en día el cine es más negocio que arte”. Pues no, esa no es la razón amigos. La razón del por qué la cosa ha degenerado la debemos encontrar en las propias salas de cine y en las personas que las suelen habitar: bandas organizadas y numerosas de niños sin educación, gente que mastica como si le fuese la vida en ello, otros que hablan tan alto que deben pensar que le dan un premio en metálico al que más eleve el tono, otros que te dan patadas en el asiento pensándose que trabajas de sparring. Y todo esto sin que nadie, absolutamente nadie que trabaje en los cines, al menos en los que yo conozco y he conocido últimamente, reprima sus comportamientos animales. Hace años incluso el legendario “linternilla” tenia una especie de poder para mandarles callar y/o comportarse como humanos civilizados, pero eso ya ha desaparecido. Ahora, parece que al pagar tu entrada tienes derecho a mearte en la pantalla y celebrarlo, y de ahí que ahora todo sea un negocio. De ahí que ahora la mayoría de la gente que acude en masa a los cines sean chavales que no pasan de los dieciocho años, mientras que muchos adultos que antes frecuentaban las salas hayan decidido quedarse en casa con los decrépitos Screeners. No obstante, ha habido un incremento de adultos que han sucumbido al comportamiento salvaje, y por tanto han amparado el modelo de negocio sobre el arte que aquí examinamos. Servidor, sin ir más lejos, antes solía ir al cine hasta diez veces al mes, y desde hace unos dos años mi asistencia ha quedado en dos o tres, a veces eligiendo bien días y horas siempre que el trabajo me lo permita. ¿Quiere decir que veo menos películas que antes? Para nada, veo lo mismo o incluso más, pero la sala de cine ya no es lo principal, a no ser que quiera padecer un torture-porn que ni las pelis de Saw.
PD: A los que piensen que exagero, que no creo que sean muchos, le dejo hacer un experimento. Pongan en Google “Salas de cine gente maleducada” y comprobará que la epidemia se extiende.
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