lunes, 14 de febrero de 2011

Troll Hunter (2010)


Un grupo de jóvenes cineastas preparan un trabajo sobre la presunta existencia de trolls en Noruega. Según parece, estos seres han sido durante décadas, y por alguna razón desconocida, ocultados por el gobierno. La investigación les llevará hasta un hombre de aspecto poco amigable que, sorpresa, se dedica a cazar a estos seres.

Ya se ha hablado por aquí en numerosas ocasiones sobre el nuevo falso documental terrorífico. Recientemente, debido a la reseña sobre la justita Paranormal Activity 2 (2010), se hizo uno de esos hincapiés en la importancia, al menos comercial, y a veces también artística, que supone la actualización de este género desde finales de los noventa y la década enterita que acaba de terminar. Por ello, no haré una nueva introducción. Tan sólo diré que Troll Hunter, aunque sea más de lo mismo que aquellas, no es lo mismo. ¿Qué carajo?

Primero, destacar que estamos hablando de una producción noruega. Esto ya es, en sí mismo, algo original. El cine noruego está avanzando a pasos agigantados en los últimos años, sobre todo en lo que se refiere al cine fantástico. De allí nos llegó la obra maestra Déjame entrar (Lat den ratte komma in, 2008), y de allí están llegando algunos títulos destacables como Zombis nazis (Dead Snow, 2009) o las tres entregas de Cold Prey (Fritt Vilt, 2006-2008-2010). Troll Hunter viene a ser una especie de blockbuster local en clara respuesta a un éxito USA como fue la notable Monstruoso (Cloverfield, 2008).

Segundo, la amenaza. Películas exitosas, con zombies, espiritus o monstruos gigantes de origen desconocido, ya hemos visto muchas. Lo que hacían otros éxitos recientes del falso documental era llevar esos personajes al terreno “realista”; ya sea el falso directo o la grabación encontrada tiempo después. También hay de esto último en Troll Hunter, aunque la amenaza es algo, al menos, menos visto en la gran pantalla. Los monstruos de la función son esos seres de leyenda a los que hace referencia el titulo, provistos ahora, algunos de ellos, con un tamaño descomunal que haría mearse encima al mismísimo King Kong. Los efectos especiales, sobre todo magníficos en dichas creaciones (su convivencia con el entorno real es impecable), proporcionan rasgos diferenciadores a los “monstruos”, dotándolos de personalidad y haciendo de su visión algo espectacular y, en algunos momentos (la huída en el bosque), acojonante.

No tengo muy claro sí el director de la propuesta, André Overdal, quería conseguir realmente una sensación de realidad en las grabaciones. O si, en cambio, quería hacer algo netamente fantástico con la excusa de la resucitada moda del mockumentary. El uso de la grabación encontrada, en este caso, se me antoja poco eficaz si analizamos la película con dicho barómetro. Al poco de comenzar, el que aquí suscribe empezó a contemplar la experiencia más bien como una nueva monster movie, eso sí, por encima de la media, que como un ejercicio de hiper-realidad. Más o menos, algo parecido me pasó con Monstruoso, y sin embargo, no me pasó con REC (2007) o El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999). Al fin y al cabo, es difícil concebir como reales las situaciones que aquí se plantean, adornadas con efectos especiales creados por ordenador (por buenos y creíbles que sean éstos). Por así decirlo, es una experiencia más visual que física. Más espectacular que terrenal.

Los actores no lo hacen mal, auque no son tan convincentes como es necesario en este tipo de productos. Pero, como apunté, más que una credibilidad, lo que hay que buscar en Troll Hunter es la experiencia visual pura y dura. Como tal, contiene momentos para el recuerdo (al citado anteriormente, añadir el asedio a los protagonistas en la cueva o el vibrante clímax final). Lastima que en el trailer pudimos ver todo esto y, llegado el visionado, no sorprendan del mismo modo. Así que, si estás a tiempo, no te informes más sobre la película y compruébalo por ti mismo. Para todo fan curioso del género, valdrá la pena.

jueves, 10 de febrero de 2011

Taquilla España: Disney enreda a los espectadores


Aunque estrenada con un importante retraso respecto a Estados Unidos, la nueva propuesta animada de Disney (sin Pixar) ha conseguido un importante arranque. Nada menos que 4 millones de euros ha sacado de los espectadores españoles. Era previsible el éxito, pero quizás no a escala tan grande. Obviamente, el ya imprescindible 3d ha proporcionado su parte de ayuda. La película, además, está gustado bastante, lo cual, unido a la nula competencia directa, es posible que la conceda en las proximas semanas que los descensos sean muy controlados y termine su carrera por encima de los 15 millones. Lo iremos viendo.

Aunque Enredados corona la taquilla, y aunque lo hace sin problemas, la verdadera sorpresa de la semana la encontramos en la comedia Primos. Esta pequeña producción española ha sorprendido con unos magníficos 900 mil euros en su estreno. Sorprende, primero, porque las previsiones, ya optimistas, se situaban en la mitad de dicha cifra, y segundo, porque el cine español, salvo raras excepciones (Buried relativamente, También la lluvia, 3 metros sobre el cielo) llevaba un buen número de semanas sin levantar cabeza. Recientes y muy publicitadas películas como No controles, Carne de neón o Balada triste de trompeta terminaron siendo sonados fiascos, y esto no hacía preveer nada bueno. Pero además, Primos está cosechando buenas críticas y mejores comentarios entre el público, lo que puede hacer posible un boca-oreja duradero.

La otra sorpresa ha sido el regular comportamiento de las dos producciones con aureola de Oscar y la propuesta de terror que nos llegaban también durante el fin de semana. Por un lado, 127 horas y The Fighter, se tienen que conformar con 550 y 500 mil euros, respectivamente, mientras que La trampa del mal, que, al contrario que Enredados, su retraso respecto al estreno americano la ha podido afectar, hace lo que puede con otros 500 mil. No son cifras del todo malas, sobretodo en el caso de las dos primeras, que aún aspiran al boca-oreja y a las próximas entregas de premios, pero se esperaba algo más.

Puedes ver la lista completa en Labutaca.net

Rare Exports: A Christmas Tale (2010)


Una compañía norteamericana lleva a cabo unas excavaciones en Finlandia. Su intención, ni más ni menos, que encontrar el cuerpo de Santa Claus. Cuando lo encuentren, el caos comenzará a imponerse en la zona. Un niño, obsesionado con las leyendas siniestras que hablan de un Santa Claus poco bondadoso, avisa de la situación y nadie le cree. Sin embargo, la realidad, aunque difícil de creer, irá asemejandose a dichas leyendas.

Para la mayoría de la gente, Papá Noel, o Santa Claus, es un gordinflón bondadoso que, montado en su trineo volador comandado por renos, reparte regalos a los niños buenos. Luego, tendríamos las variopintas historias que han llevado a este bonachón hasta donde está actualmente. Tenemos aquella, la más popular, en la que vive junto a la señora Claus en el Polo Norte, rodeado de duendes navideños que le ayudan para fabricar los juguetes. En realidad, el personaje debe su existencia a un obispo cristiano de origen griego, llamado Nicolás de Bari. Se dice, que el tal Nicolás tenía buenas relaciones con los niños (no penséis mal…o vete tú a saber), y que, al saber que varios habían sido acuchillados, rezó por ellos, dando como resultado la curación casi inmediata de sus heridas mortales (¿?). Otros cuentan que solía obsequiar a los niños con regalos, y ayudaba a las familias escasas de dinero para que sus hijos pudieran casarse (…). Hay más historias, como aquella de la Coca Cola, pero la más interesante, al menos para el que suscribe, y sobretodo en materia cinematográfica, es la que nos cuenta Rare Exports: A Christmas Tale.

En Finlandia, pues de allí es la película que nos ocupa, hay una mitología oscura en torno al personaje. Conocido como Joulupukki, el aspecto que algunos le otorgan es de lo más temible. Algo así como un monstruo con una cornamenta y mirada asesina, que iba vestido con pieles varias. No sentía el aprecio por los niños que se le adjudica, sino que castigaba duramente a los que se portaban mal. Se paseaba casa por casa, exigiendo regalos, en lugar de dejarlos en la chimenea. Vamos, que era violento y gorrón a partes iguales. Pues bien, a partir de esa particular leyenda, el joven director Jalmari Helander, un tipo que tiene mucho que decir en esto del cine, se las ha apañado para crear una fantasía juvenil de tono sombrío, cercano al terror, que guarda más de un punto en común, tanto formal como mágico, con las entrañables producciones del estilo que se fabricaban como churros en los ochenta. Si, esas como Los Goonies (The Goonies, 1985), Exploradores (Explorers, 1985), Noche de miedo (Fright Night, 1985) o Una pandilla alucinante (The Monster Squad, 1987), por citar sólo unas pocas y de variado pelaje.

Con lo de magia me refiero a esa esencia ya prácticamente perdida en el cine comercial, y en el cine en general. Esa esencia que, aún hoy, es capaz de llevarnos a los talluditos hasta aquellos años en los que lo pasábamos en grande una y otra vez con películas con tenían un toque especial. Un toque, que tal vez fue cosa de décadas pasadas y ahora queda anclado en una irreparable nostalgia. Pero, aunque no sea del todo igual, es algo que por momentos consigue Rare Exports.

La trama está vista desde los ojos de su joven protagonista. Un niño que, como es habitual en este tipo de producciones, acabará convertido en un improvisado action hero, con soluciones para todo y actuaciones rallando en lo suicida. Como también es habitual, las preguntas son lo que menos hay que hacerse; es una de esas aventuras fantásticas que se disfruta en mayor medida según la inocencia y/o desprejuicio que quede en el espectador. Lo que podría venir a decir que, si no te has convertido en un pútrido gafapasta de tres al cuarto, es posible que te lo pases genial con ella, igual que antaño lo pasabas genial con las películas citadas.

Las cosas ocurren rápido (no por nada, su duración apenas supera los ochenta minutos), y no hay tiempo para respuestas; Santa Claus ha vuelto de la tumba, es malo y está dispuesto a sembrar el caos. Nuestros protagonistas adultos, también inesperados héroes, le harán frente. Y no, no se sorprenden mucho de que exista Santa Claus, ni de que éste sea todo lo contrario a la creencia popular. No se sorprenden de que los duendes no sean sonrientes hombrecillos, sino viejos de aspecto tortuoso y un malsano símil con la villana final de Rec (2007). Se entra en acción. Punto. Y si además pueden sacar pasta con secuestros, mejor.

La excepcional banda sonora es uno de los principales elementos que nos llevan a aquellos añorados ochenta. Cualquiera diría que la ha compuesto un John Williams de aquella etapa. La factura es sobresaliente, pues se trata de unas de las producciones punteras del mercado finlandés del pasado año. Un gran éxito que, como viene siendo habitual, dudo que podamos ver en las salas de nuestro querido país, pues ya han pasado las navidades y no hay señal de distribución. Tampoco en formato domestico. Eso sí, quejarse de las descargas se les da de lujo.

Pese a que, en general, es una de esas película que, sin ser obras maestras y puede que tampoco notables, es difícil, por su simpatía, honestidad e incluso originalidad, sacarlas fallos, lo cierto es que el ritmo cojea un poco en la primera mitad. Para ser un montaje de a penas ochenta minutos, Rare Exports no dosifica la suficiente carga de alicientes para mantener netamente el interés tras su excelente prologo. Se sigue la trama, en todo caso, siendo ya conocer del asunto, esperando que lo mejor esté por llegar en cualquier momento. Y llega, claro que llega. La segunda mitad es un non-stop de suspense (el encuentro con el presunto Santa Claus), acción y aventura (toda la parte del helicóptero), que no se olvida de dejarnos varios planos visualmente poderosos y, en los últimos tres minutos, una trabajada broma a juego con lo es, ni más ni menos, este Rare Exports; cine de consumo construido sobre la base del talento y las ganas. Sobretodo, ganas de hacer algo nuevo y diferente, sin olvidar el aroma de los clásicos.

domingo, 6 de febrero de 2011

Taquilla USA: Universitarias locas en el primer puesto


Este fin de semana había un duelo de estrenos bastante igualado. The Roommate y El Santuario se disputaban el primer puesto de una cartelera un tanto agotada. La primera, un típico psycho-thriller adolescente con compañeras universitarias de carácter sicótico, y la segunda un típico survival de aventuras con una expedición que queda atrapada en unas cuevas mientras luchan por no ahogarse debido a una inundación. La victoria ha sido para The Roommate, y más holgada de lo que previsto. Esta modesta producción de 10-15 millones de dólares, ha ingresado unos más que correctos 16 millones. Lo normal sería que, durante las próximas semanas, los descensos sean agudos, por lo que hay que prever una carrera con final alrededor de los 30-33 millones. Lo justo para empezar a dar beneficios.

Peor le ha ido a El Santuario. Esta producción de James Cameron, anunciada a bombo y platillo con ese motivo, y que también ha supervisado el 3d (que, según dicen, está mal aprovechado), se tiene que conformar con 9 millones. No obstante, su presupuesto ha sido de 30, por lo que, a poco que aquí termine con 25-30 millones en el banco, y que funcione en el resto del mundo de forma similar, podrá salvar los muebles.

Los estrenos de la semana pasada, El rito y The Mechanic, sufren los esperados descensos de más del 50%. Pero, la que peor sale parada, es El rito, que pese a estrenarse con unos decentes 15 millones, baja casi 70% y en diez días acumula 23 millones, algo menos de lo previsto. Por su parte, The Mechanic desciende un fuerte, pero más medido, 52%, y acumula 20 millones. Ambas terminarán con unos justitos 30 millones en el banco.

Puedes ver la lista completa en Boxofficemojo.com

I Spit on Your Grave (2010)


En los setenta, el cine sobre justicieros y venganzas estaba en pleno auge. De ahí surgió un subgénero llamado Rape & Revenge. En ocasiones asemejado al cine de terror, o más bien a lo que hoy conocemos como el Torture Porn, el r&r se dio a conocer, sobretodo, por aquella joyita de un Wes Craven todavía amateur titulada La última casa a la izquierda (The Last House of the Left, 1972). Se promocionaba con aquel mítico “Para evitar desmayos, repita: es solo una película, es solo una película”, y nos contaba como una familia de criminales secuestraba a dos jovencitas hippies y las sometían a terribles vejaciones para después acabar con ellas. Lo que ocurría es que, coincidencia, la casa que éstos eligen para pasar la noche es nada menos que la de los padres de una de las jóvenes. Sobra decir que, cuando los padres se enteren, tendrán poca hospitalidad. Un esquema similar, aunque sin padres de por medio, es el que utilizó La violencia del sexo (I Spit on Your Grave, 1978), y se convirtió en el mejor y más representativo sucedáneo de la película de Craven.

En La violencia del sexo, al igual que en La última casa a la izquierda u otras obras del r&r, lo de menos es la sutileza. Son películas directas a la yugular, sin concesiones. Más de uno las tachó, y las tacha, de reaccionarias y de sucias apologías de la violencia por la violencia. Para el que suscribe, aún con sus variables puramente “peliculeras”, son odas a la justicia del sentido común. No por nada, La violencia del sexo se centraba durante unos (largos) cuarenta y cinco minutos en mostrar las vejaciones que unos paletos salidos administran a la protagonista, una escritora que viaja a un lugar tranquilo en el campo para terminar de escribir su novela. Así, los cuarenta y cinco minutos restantes van al grano con una única consigna; la venganza será aún más terrible. Y nosotros, después de sufrir lo anterior, estamos deseosos de que cada uno de esos paletos pague por sus actos. La venganza, en este caso, significa algo así como un ingrediente festivo, pues no hay remordimiento alguno, ni necesario ni justificado.

En plena era de remakes, era cuestión de tiempo que le tocase el turno. De hecho, en 2008 pudimos ver un decente remake de la citada La última casa a la izquierda. Además, la moda (de capa caída, dicen) del Torture Porn, y la cantidad de cine venganza de calidad estrenado en los últimos años (sobre todo el año pasado, aunque las mejores no suelen llegar a España), dejaban claro que era el momento idóneo para que aquella historia impactase al público actual.

Lo primero que uno se pregunta ante tal película es, ¿habrán mantenido la dureza y nula concesión moral de la original? A priori, es una duda más que saldada viendo la polémica creada en Estados Unidos antes del estreno. Finalmente consiguió un lanzamiento limitado, pasando más bien desapercibida, pero tenía todas las papeletas de quedarse con la calificación NR-17, lo que equivale, por así decirlo, a lo que conocemos aquí como calificación X. Esto, obviamente, nos da a entender que explicitud de la violencia está un paso por encima de lo que la MPAA cree aceptable para estrenar en salas convencionales. Pero, como dije, terminó estrenándose con la R (prohibida a menores de 18 años) en un puñado de salas.

Inédito en España, y podéis apostar el cuello a que se quedará así, este remake ofrece lo que dicha polémica parecía presagiar: un espectáculo de crueldad y venganza brutal.

La estructura de la trama es exactamente la misma, aunque se cambian detalles de la venganza. En la película original, de forma un tanto ingenua por parte del guión, la protagonista consumía su venganza previa seducción a sus increíblemente ineptos verdugos. En la nueva versión no hay mediación posible hasta llegar a finiquitarlos. Con un rostro cambiado, puede que para siempre, la victima se ha convertido (la han convertido) en un ser salvaje, con un plan trazado para acabar con sus agresores de las formas más crueles. Así, tenemos desde castraciones hasta baños ardientes, pasando por una desquiciada tortura ocular que haría aplaudir al mismísimo Takashi Miike.

Es en esa parte, la de la venganza, en la que La violencia del sexo, 2010, pone toda la carne en el asador, quedando muy por encima de su antecesora. Lo que no quiere decir que los minutos previos en los que la protagonista es sometida a la vejación sexual sean de menor calado, pues en este caso también superan a los ya de por sí mal-rolleros de la película de los setenta.

Las notables interpretaciones de todo su reparto, la cuidada puesta en escena de su director, Steven R. Monroe, y unos trucajes gore magnificos, hacen posible el mayor impacto y que todo sea terriblemente creíble. Sin duda, uno de los mejores remakes en años.

sábado, 5 de febrero de 2011

127 horas (127 Hours, 2010)


AVISO PARA DESPISTADOS

Partiendo de que la historia real en que se basa la película es de sobra conocida, y si no lo era, la publicidad está en ello, he preferido hacer la reseña “destripando” algunas partes importantes. Por ello, el que desconozca aún lo que sucedió, el devenir de los hechos y el propio desenlace, es mejor que deje estás líneas para cuando termine el visionado.

Danny Boyle es uno de esos directores que, pese a llevar una carrera irregular e impredecible, siempre son interesantes. Al fin y al cabo, todo tiene su conexión. Boyle es irregular, pero se arriesga en cada nuevo proyecto. De ahí que también sea impredecible y, por tanto, interesante de seguir. Sus inicios fueron portentosos. Tras la muy interesante opera prima Tumba abierta (Shallow Grave, 1994), se sacó de la manga uno de los iconos del celuloide (y más allá de él) de los noventa. Hablo, por supuesto, de la obra maestra Trainspotting (1995). Pese a que después diese un bajón con la aburrida Una historia diferente (A Life Less Ordinary, 1997) o con la, dicen, fallida (desde mi punto de vista algo infravalorada) La playa (The Beach, 2001), volvió a demostrar talento, potencial visionario y un estilo dinámico con el sleeper 28 días después (28 Days Later, 2002). Y en a los años más recientes que preceden a este 2011, entre otras propuestas “menores” aunque interesantes, se apuntó su primer mehahit con la curiosa Slumdog Millionaire (2008). Carrera interesante, ¿verdad? Pero un servidor echaba de menos, no el talento, pues lo sigue teniendo, pero sí el toque especial, mágico, como se quiera denominar, que sentía al ver una cult movie en potencia como Trainspotting. Ese día ha llegado.

Antes de meternos en lo que es la película, os hablaré de la persona cuya historia real la hizo posible. Se trata de Aaron Ralston, nacido en 1.975. Además de estudiar ingeniería mecánica, era un experto en cuestiones de alpinismo y aventura. En una de sus escapadas solitarias, en el Blu John Canyon, cerca de Moab, Utah, el joven se encontró con un terrible imprevisto: una roca se desprendió, aplastándole el antebrazo derecho y atrapándolo contra la pared del cañón. Ralston no había dejado ningún mensaje a familiares ni amigos. Nadie conocía sus planes. Después de cinco días de vanos intentos por escapar, y con el hambre y la sed flaqueando aún más las pocas fuerzas que le quedaban; después de haber terminado de grabar su video despedida en el móvil; y después de haber grabado su nombre y fecha de muerte en la roca, un repentino sentimiento de vida se apodero de él. Tal sentimiento le llevo a apuntarse el brazo. Tal apuntación, la real, se alargó durante cuarenta minutos. En la película queda resumida en dos, pero están filmados en tal estado de gracia que provocan una atmosfera tan intensa como sus explicitas imágenes.

La historia ha sido puesta en imágenes de forma (casi) literal, adaptando el espeluznante libro que escribió el propio Aaron. Las 127 horas que convivió con la roca, en soledad, fueron allí y son aquí motivo de elaborar no una típica trama survival de afán humano para la superación de adversidades, sino un duro relato sobre lo frágil entre y la vida y la muerte; entre las cosas a las que se da una importancia mayor o menor dependiendo el lugar de la balanza en el que te haya tocado jugar. El viaje de Aaron en la película, y por tanto el nuestro, no se limita a seguir sus vivencias al lado de la roca, también a seguir sus vivencias interiores, las de su mente. Boyle ha sido inteligente para saber distanciarse del tópico, y nos lleva hacia un cine reflexivo, comedido a la vez que histérico y desafiante. No se ha limitado a contar un guión ya conocido, y sobre el papel poco complejo, sino que elabora una retahíla de planos poderosos y de trucos de montaje que hablan por sí mismos.

En todo caso, el director es en 127 horas una (importante) herramienta para que pueda dar lo mejor de sí la verdadera alma de la función: James Franco. Espectacular. Hasta ahora no me había caído demasiado en gracia, pero hay que reconocer que es capaz de llevar sobre sus hombros, durante más de hora y media, un personaje bastante peliagudo. Y lo borda. Supongo que muy supervisado y bien dirigido, lo que James Franco compone aquí es uno de los personajes dramáticos más creíbles, emocionantes, sinceros e incluso originales (atención a cuando, en pleno delirio, ofrece a cámara lo que sería un particular concurso televisivo) de los últimos años. Desde el primer minuto consigue que seas cómplice de su aventura, para después sufrir junto a él hasta el final.

La banda sonora, como suele suceder en el cine de su director, también supone un importante complemento para meterte en la película. Y es que Boyle, después de Tarantino, puede que sea el que mejor en esto de seleccionar que canciones poner en sus trabajos, así como en que momento situarlas. Hay elecciones rarísimas y que, a priori, desentonan, pero sirven para crear personalidad; para diferenciar; para elevar hasta el cool, al atrevido, al culto, un drama que en manos equivocadas podría pasar por un telefilme de lagrima fácil.

Aún con tantos valores merecedores de aplauso, para el aquí firmante Trainspotting sigue un paso por delante. Pero, ojo, 127 horas es lo mejor que ha hecho su principal responsable desde aquella, y tampoco la sigue a mucha distancia. Esto, amigos, es mucho decir. Básicamente es como decir que la echéis un ojo lo antes posible, pues os esperan noventa minutos de la mejor reserva cinematográfica para este año.

Red (2010)


Frank, Joe, Marvin y Victoria, son cuatro agentes especiales ya retirados, a los que la nueva administración de Whasington desea ver muertos. El motivo: eran los mejores agentes de la CIA, pero saben demasiado.

Miedo da cuando Hollywood dice poner la carne en el asador para adaptar un cómic, digamos, peliagudo. Hablando siempre de fidelidad, o lo más parecido a la misma, pueden salir cosas buenas como Kick-Ass (2010), pasables como Wanted (2009) o directamente hirientes como La liga de los hombres extraordinarios (The League of the Extraordinary Gentlemen, 2003). Lo que la regla general dice, es que, mejores o peores, igualarse (ya no digamos superar) al original de las viñetas es tarea prácticamente imposible. Aunque mucho ojo, porque Sin City (2005) o Watchmen (2009) abrieron camino para ello. Y repito, hablo de adaptaciones de cómics difíciles de llevar al cine. Todo esto viene a cuento porque Red es un nuevo caso de adaptación-suicida. Como tal, sus responsables parecen haber tomado el camino fácil (y poco satisfactorio) de apartarse del modelo original para hacer una comedia de acción del montón.

Eso es lo primero que a uno le pasa por la cabeza. No el estar viendo la adaptación de aquel cómic (en España titulado Retirado extremadamente peligroso), de la casa DC y creado por Warren Ellis y Cully Hamner. Red, la película, es una buddy movie suavecita y desenfadada para pasar la tarde. Como tal, cumple sus objetivos; es moderadamente entretenida; tiene buenas escenas de acción (aunque pocas); tiene alguna situación con gracia; y tiene protagonistas con carisma. No iba a ser menos, esto último, con un reparto encabezado por Bruce Willis, Morgan Freeman, Helen Mirren o John Malkovich (¡!), todos ellos pasándoselo pipa, restregándonos en las narices que además de ganar millones de dólares, los ganan divirtiéndose.

 Por tanto, si lo que queremos ver es una comedia de acción simpática, no está mal.

Ahora bien, ¿cómo adaptación? A todas luces, mediocre.

En todo caso, ante la última afirmación, habría que tener en cuenta los propósitos de sus máximos responsables. El mismo Warren Ellis, allá por 2009, advirtió que Summit Entertainment había adquirido los derechos, y ya avisó que la intención eran hacer una película “menos cruda, más ligera y más divertida”. No mentía, pues el resultado que tenemos hoy en las pantallas es tan soft que incluso Daredevil (2003) parece una apología del sadismo y la oscuridad. Y eso que, salvando las distancias, el cómic estaba en la línea de gente como Mark Millar…

Por lo demás no hay mucho que criticar en algo como Red. Es lo que es, dirán algunos. Y no les falta razón. Es otra de esas película/fiesta de coleguitas, con presupuesto más ajustado de lo que pudiera parecer (no por los efectos especiales, modestos, sino por la cantidad de estrellas involucradas) y con un argumento que importa bien poco. Lo mismo que Ocean´s Eleven (2001). O bien, un producto “majo” para fans completistas de las estrellas involucradas. Una golosina visual que se tarda menos en olvidar que en visionar, pero que, según como te pille el día, te sentará muy bien, bien, normal o te dejará indiferente. Pero no hace daño, vaya.

Lo mejor, como era de esperar, es la labor de sus intérpretes. Ante esto, su director, un tipo con pinta de empollón llamado Robert Schwentke, tiene poco que hacer más allá del acción y el corten. Tiene su sentido sí comprobamos la filmografía anterior de Schwentke. Efectivamente, es uno de esos “artesanos bastardos” que cumplen con los plazos que ponen los estudios, ponen la cámara donde dice el guión técnico y poco más. Entre sus exitos se encuentran Plan de vuelo: Desaparecida (Fightplan, 2005) o Más allá del tiempo (The Time Traveller´s Wife, 2009). Para más inri, se encuentra inmerso en el rodaje de otra adaptación de cómic, en este caso, del también peliagudo R.I.P.D, que protagonizará Ryan Reynolds.

Pues nada, que los fans del cómic se lo lean de nuevo, y los que desconozcan el mismo, pasen un rato agradable acompañados de palomitas. Siempre será un placer ver a Bruce Willis repartir mamporros con su gesto cínico, o a John Malkovich correr por las calles con un misterioso cerdo de peluche.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Taquilla España: Willis pierde ante Eastwood


Más allá de la vida sigue sin tener rival en nuestra taquilla. Ni siquiera un estreno importante como la comedia de acción Red ha conseguido bajarla del reinado. Así, lo nuevo de Clint Eastwood amasa otros 1,8 millones de euros, y en diez días su total es de unos magníficos 5,3 millones. Este buen ritmo será difícil de mantener a partir del fin de semana que viene, pues empezará a llegar fuerte competencia, pero los 9 millones son una excelente cifra a alcanzar.

Y de Red hablamos ahora. Esta adaptación (por lo visto, bastante soft) de un cómic de la DC, llegaba con unos cuantos meses de retraso despues de su exitosa carrera en Estados Unidos. Por allá se terminó haciendo con casi 90 millones de dólares y unas críticas y opiniones del público más que correctas. No se sabe el motivo, pero ni con el reclamo de un reparto espectacular (Bruce Willis, Morgan Freeman, Helen Mirren, John Malkovich), ni con el éxito que la precede, se dieron prisa por traerla a nuestras salas. De este modo, tal vez la hayan “condenado” a que sus primeros tres días sean más flojos de lo que cabe esperar en una producción de este tipo. No obstante, los 1,2 millones ingresados se pueden considerar, al menos, pasables.

Regular le ha ido a otro estreno, el de la comedia romántica ¿Cómo sabes si…? En este caso tenemos otro reparto de caras conocidas, y también un director con buenas referencias como es James L. Brooks. En Estados Unidos se pegó un buen batacazo (28 millones de dólares ingresados, contando con que el presupuesto fueron unos desorbitados 120 millones…). Para su estreno español no sea han tomado muchas molestias, por lo que sus casi 600 mil euros, aunque pobres, no representan decepción alguna.

En todo caso, el mayor fiasco de la semana ha ido a parar, de nuevo (la anterior fue Carne de neón, que en diez días desaparece del top ten) al cine español. Y no, no es por la piratería (¿alguien las ve colgadas?, o mejor, ¿alguien se las baja?), sino por la propuesta en sí. Y lo digo porque La sombra prohibida, “secuela” de La herencia Valdemar (2010), se tiene que conformar con el puesto quince y una recaudación de 168 mil euros. Pese a haber contado con una amplia publicidad, el mal recuerdo que dejó la primera ha pesado más de lo previsto.

Puedes ver la lista completa en Labutaca.net

Paranormal Activity 2 (2010)


Dos meses antes de lo sucedido en la primera parte, ocurrieron cosas extrañas en la casa de la hermana de Katie. Después de sufrir lo que parece un robo, su pareja decide poner cámaras de seguridad por toda la casa. Los acontecimientos irán a más. Al revisar las cámaras, se darán cuenta de que están sufriendo fenómenos paranormales.

Los caminos del cine son misteriosos. Tanto, que a veces ocurren cosas de lo más inesperadas. ¿Cómo una película rodada por dos amigos universitarios, con unos pocos miles de dólares, dos cámaras y tres coleguitas, consiguió recaudar en todo el mundo 248 millones de dólares? Eso sucedió hace doce años con El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project). Además, los tipos estos consiguieron que miles de personas a lo ancho del planeta se tragasen, de primeras, que lo sucedido en su película era real. De ahí el fenómeno. Un fenómeno que comenzó en Internet, y fue creciendo hasta convertirse en blockbuster cinematográfico. Y también, en obra de culto.

Algo parecido sucedió décadas atrás con la horrenda Holocausto caníbal (Cannibal Holocaut, 1980). Todo un éxito y una polémica que, a fecha de hoy, incomprensiblemente sigue dando sus frutos. Aunque muy distinta de El proyecto de la bruja de Blair, las dos tenían algo en común: se vendían como terroríficos documentales verídicos.

No hace falta decir que, desde aquel 1999 de la bruja, las salas de cine y los hogares han sido asaltados por unas cuantas producciones alumnas. De todas ellas, la que más éxito consiguió fue Paranormal Activity. Una película de reducidísimo presupuesto, realizada en 2007. La historia ya la conocemos todos, o casi todos. Ya sabemos que nadie conocía su existencia hasta sus pases en algunos festivales, que el boca a oreja corrió a altas velocidades, que el mismísimo Spielberg aseguró no sequé carajo sobre acojones varios en su casa mientras la veía. Luego todo aquello del “Demande It!” como sorprendente estrategia comercial. Y al final, en 2009 se estrenó de forma masiva una propuesta normalita, con algún buen punto y otros tantos reguleros, que se hizo con 193 millones de dólares alrededor del mundo. Incluso se encargó de acabar que en el longevo reinado de la saga Saw (2004-¿?) durante el Halloween de Estados Unidos. Algo a lo que se sumó, con mucha prisa, la secuela/precuela que pasamos a analizar.

Paranormal Activity 2 es justo lo que uno puede esperar. Con esto podría dar por finalizada la reseña, crítica, o como preferíais llamarlo. Pero eso no vale, así que dejaré unas cuantas líneas más para explicarlo. Lo más importante: cumple al píe de la letra el proceso de secuela prototípica y formularia del género de terror. Esto es, al igual que, sobretodo, en el slasher adolescente, una especie de remake sobre la película original, cambiando a los personajes (aunque en este caso, al ser una más bien una precuela, se mantienen como secundarios a la pareja anterior), pero centrando la acción en una situación y escenario similares, en el mismo villano o alguno parecido, y con estructura-calco. No obstante, en la secuela/precuela formularia, dentro de la misma estructura se ejecutan los golpes de efecto con mayor tremendismo. Pasan más cosas, hay más ruido. Luego, la acumulación puede funcionar o no.

De nuevo, los personajes son repulsivos. Es por ello que, más que miedo por lo que pueda sucederles, lo que se propone es el sano vicio de asustar al personal con ruidos, movimientos bruscos de objetos de la casa, etc. Supongo que habrá quién sienta empatía por ellos, pero en lo personal, los papis, la niñera y la hija adolescente me hicieron derramar más sudor frío que los espíritus malvados que les acechan. La parejita de la anterior entrega, que como apunté también aparecen en esta, siguen a su rollo.

¡Por el poder de Grayskull, que los fantasmas se los lleven!

El niño y el perro son lo más interesante del relato. Así, las escenas (unas cuantas) en las que ellos son protagonistas, consiguen elevar varios puntos el conjunto. Al fin y al cabo, son ese tipo de victimas inocentes que siempre dan pena e impotencia. Los otros son gilipollas, actúan como tales, y años atrás jugaron a cosas que no debieron; pero el niño y el perro no han hecho nada para merecerlo.

Al igual que en la primera, hay más minutos de relleno de lo necesario. Las vivencias familiares de los protagonistas, con sus correspondientes diálogos de besugo (con los que pretenden crear sensación de realidad, lo cual no dice nada bueno sobre el ser humano) y situaciones cotidianas, causan el tedio. Pero, acto después, y sobretodo a partir de la última media hora, se convierte en un tour de force relativamente eficaz. Tengo que reconocer que, en algún que otro momento, me causó tensión, y también, aunque esto era más fácil, sustos para elevar el culo. La principal novedad, o más bien la única, con respecto a la original, es que PA2 ya no nos quiere vender la moto; lo que sucede es, por momentos, mucho más exagerado y cinematográfico, recogiendo los tópicos que siempre han funcionado en las películas de casas encantadas (juguetes que funcionan solos, mobiliario que experimenta cambios importantes y violentos). No por nada, y pese a su ínfimo presupuesto (3 millones de dólares), Akiva Goldsman ha fichado como productor, dejando claro que “esto ha pasado a ser cosa de majors”. Eso si, el clímax final, pese a su eficacia, debe mucho a la genial Rec (2007), o quizás en su defecto, a Quarantine (2008), su remake USA.

En definitiva, se podría decir que el principal valor de algo como PA2 es que no engaña a nadie que haya disfrutado con la primera. Al menos, no debería. Es más de lo mismo, pero realizado de forma decente, con más sustos, más ataques diabólicos y más posibles victimas.

Nos vemos el próximo Halloween con Paranormal Activity 3.

lunes, 31 de enero de 2011

Taquilla USA: Anthony Hopkins limpia las almas desde el primer puesto


El cine de terror no suele fallar. Incluso cuando una película se queda corta en cuanto a lo que se esperaba de ella, sus reducidos presupuestos consiguen que no llegue a ser un fiasco. No siempre sucede, pero en el 90% de los casos se podría decir que es así. De ahí que cada año lleguen decenas de películas de terror a las carteleras (y muchas decenas más directas a video y/o en festivales especializados), y que sea uno de los géneros más rentables de la historia. Dicho esto, comentar lo que ha sucedido con el estreno de El rito, película basada en presuntos hechos reales (no por nada adapta un un libro famoso en Estados Unidos, en el que un experto en exorcismos cuenta sus vivencias) con el mismísimo Anthony Hopkins en el papel principal. En sus primeros tres días se ha hecho con unos decentes 15 millones de dólares. Son cinco menos de los que ingresó en tal periodo, hace unos meses, El último exorcismo (The Last Exorcism, 2010), misteriosamente inédita todavía en España. En aquel caso, con un presupuesto de 2 millones (¡!) terminó con 42 en el banco. Es posible que El rito termine su carrera con una recaudación similar, aunque en este caso el presupuesto ha sido de 40 millones, algo mayor a la media del género. Es por ello que, hasta que no se estrene en el resto del mundo, no se podrá valorar si ha sido un éxito o se tiene que conformar con salvar los muebles.

El bueno de Jason Statham también estrenaba película el pasado fin de semana. Se trata de The Mechanic, un thriller de acción que remakea nada menos que un pequeño clásico del mítico Charles Bronson. Los 10 millones ingresados son más o menos los que se esperaban de ella, y lo habitual en la carrera en solitario de Statham. Al ser una producción de presupuesto ajustado (entre 25-35 millones) y con poco gasto en publicidad, no deberían temer ninguna perdida. Aparte, como ya he comentado en otras ocasiones, este tipo de productos (ahora es Statham, antes eran Van Damme, Seagal o Norris) funcionan mucho mejor en su vida fuera de las salas.

The Green Hornet parece gustar más en Estados Unidos que en el resto de mercados. Los descensos controlados del segundo y el tercer fin de semana así lo corroboran. Ahora, con 78 millones acumulados, tiene cerca la meta de los 100 millones, y es posible que llegue a los 120. El problema sigue estando presente en su presupuesto (150 millones) y que en el resto del mundo la acogida, como apunté, no está siendo igual de correcta.

Las nominaciones a los Oscar han ayudado a las películas con mayores papeletas. Como era de esperar, Cisne negro, The Fighter, El discurso del rey, 127 horas o Valor de ley han salido beneficiadas. En algunos casos ya podríamos hablar de fenómeno, pues los 90 millones que lleva ingresados una película tan difícil como Cisne negro son doblemente meritorios, por no hablar de los casi 150 millones de un western como Valor de ley. Esperemos que estas nominaciones den el empujón a la magnifica 127 horas, pues de todas ellas es la única que ha pasado más bien inadvertida. Hasta la fecha, lleva acumulados 13 millones, aunque los 20-25 no son una meta complicada.

Puedes ver la lista completa en Boxofficemojo.com

F (2010)


Un profesor de secundaria es agredido por un alumno. Divorciado, solitario y con el total desprecio por parte de su hija adolescente, de la cual también es profesor, está llegando al límite. Una noche en el instituto, acompañando a su hija en un castigo que él mismo la ha impuesto, unos extraños visitantes comienzan a acechar las aulas. El profesor, su hija, algunos empleados más del centro y otros alumnos que permanecían dentro, tendrán que intentar sobrevivir a unos despiadados psicópatas.

Diez años. Hace diez años, vuestro amigo John Trent terminó el instituto. Y hay algo que los de mi quinta y los de más atrás ya sabréis: esto ha cambiado mucho desde entonces. Me refiero a la educación de los chavales. Vale que servidor no era un ejemplo precisamente, y que también tenía sus comportamientos traviesos, hacía sus “pellas” y demás. Pero lo que sucede ahora tiene poco que ver con travesuras o no asistir algunos días a clase; aparte que esto último se ha masificado y transformado en un 31% de fracaso escolar en España. Ahora algunos institutos parecen una jungla, y la educación se ha ido perdiendo hasta rallar lo surrealista. Del extremo de que los profesores pusieran a los alumnos castigos incluso físicos, al extremo de que haya alumnos que se permitan pegar a sus profesores. Así es como empieza F.

Aunque no nos equivoquemos. F, que hace referencia a la nota más baja que puede obtener un alumno en Estados Unidos, no es un análisis concienzudo de la situación estudiantil. Más bien, se trata de un nuevo thriller con psicópatas juveniles de la vertiente “iniciada” con la genial Funny Games (1997), desarrollada bajo el prisma más comercial de cosas como Los extraños (The Strangers, 2008). Por tanto, las lecturas sociales, que están ahí, quedan reducidas a una idea más que a una resolución, pues ésta se debe a los estandartes del slasher adolescente (salvo ciertos detalles) más bien tópico.

No se trata, en ningún momento, de un slasher seminal. Ni de lejos. Lo que no quiere decir que se trate de un producto mediocre. Dentro de su irregularidad (altibajos de ritmo), su director, un tal Johannes Roberts, sabe crear tensión. La atmosfera invita a ello, aunque después surge un problema: los personajes no importan un carajo. Todo lo bueno de su puesta en escena (bastante superior a la media en estos directos a video), de su cuidado por el detalle, se echa a perder en no pocos momentos por unos personajes sin interés (los estudiantes-victima) y alguno risible (el vigilante de seguridad). Se salva el personaje del profesor, más que nada por la buena interpretación de David Schofield. Eso, la atmosfera, alguna escena gore (aunque son pocas) muy efectiva y un desenlace abrupto, y sin embargo acertado si lo miramos dentro del contexto pesimista e irracional que mueve la trama. Aunque también pudiera ser un desenlace abrupto porque su guionista no tenía idea de cómo cerrar la historia…

En ningún momento se explica porque sucede lo que sucede. No se trata de un error del guión. Está demostrado, o al menos es algo que suele funcionar, que en el cine de terror cuanto menos se sepa del asesino, mayor miedo produce. Ya sabemos que siempre hay y habrá gente que prefiere tragar todo bien masticadito, pero cualquier adepto y conocedor de la materia sabrá que, en general, se saca mejor partido a los villanos del slasher sin contar su vida en verso. Cuando se trata de psicópatas realistas (no los cuasi sobrenaturales tipo Michael Myers o Jason Vorhees), el contar poco o nada adquiere aún más sentido. Son esos crímenes sin logica aparente, desconociendo sus motivaciones, los que provocan mayor desasosiego. Los responsables de esto, supongo, valoran esta teoría, y es un acierto que sus locos encapuchados (nunca se les ve la cara) aparezcan en escena sin más y se pongan a recolectar cadáveres.

En definitiva, F no deja de ser una película modesta en resultados. Seguramente, más modesta aún si comparamos dichos resultados con las pretensiones del relato. Ahora bien, como alumno de la escuela Funny Games y derivados, quedando obviamente lejos del profesor, se encuentra a un nivel aceptable entre los alumnos. Podría haber sido mejor, pero sus setenta y cinco minutos (si, sólo dura eso) se dejan ver sin causar daño.

jueves, 27 de enero de 2011

Más allá de la vida (Hereafter, 2010)


Tres historias. La de una mujer superviviente del tsunami que arrasó Indonesia; la de un parasicólogo retirado; y la de un niño que acaba de perder a su hermano gemelo. Aunque no se conocen, todos comparten, de algún modo, experiencias cercanas a la muerte. Y todos ellos están destinados a cruzar sus caminos para hallar un significado a sus vidas.

A sus ochenta años, Clint Eastwood ha hecho una película para exteriorizar lo que, probablemente, debaten en su cabeza la mayoría de los que lleguen a dicha edad. Podría decirse que se ha sacado de la manga un ejemplar debate interior sobre la fragilidad de esta, nuestra vida, y que lo ha contado a través de la cámara y unos intérpretes. Y es que, sirva de anticipo para los posibles espectadores despistados, Más allá de la vida no es una película de intriga, ni un thriller, ni mucho menos contiene elementos terroríficos relacionados con el mundo paranormal. A decir verdad, las connotaciones sobrenaturales son pequeñas excusas para dar paso a lo que verdaderamente le interesa a Eastwood: contarnos, a partir de unas vivencias más o menos cotidianas, el devenir del ser humano en su camino hacia la irremediable muerte. ¿Qué hay después?, ¿por qué suceden ciertas cosas durante nuestra vida?, ¿casualidades o marcas del destino?

Mal acostumbrados estamos a que el bueno de Clint nos regale obras maestras o, cuanto menos, obras notables. Lo digo porque, a veces, y el ejemplo podría ser su propuesta del año pasado, Invictus, las expectativas que creamos en torno a su trabajo son injustamente elevadas. Cuando la película no cubre esas expectativas tan elevadas se suele utilizar aquello de “es un Eastwood menor”. No quiere decir que estemos ante algo malo, aunque para muchos puede que sí se trate de una decepción. Algo parecido está sucediendo con Más allá de la vida. Pero, incluso siendo otro de esos Eastwood menores, tenemos cine de sobra a lo largo de dos horas.

Igualmente, hay que dejar de lado ideas preconcebidas en cuanto al tono que tendrá el filme. Aquí no hay un in crescendo vertiginoso, sino todo lo contrario. La película arranca con una espectacular set piece: uno de los personajes, el interpretado por Cécile de France, sufre en sus propias carnes el tsunami que a finales de 2004 causó miles de victimas. Eastwood filma esta secuencia con un pulso y elegancia que harían palidecer a artesanos del blockbuster trash como Roland Emmerich. Aparte, no se regodea en ella para crear comentarios a posteriori, sino que la utiliza como coherente introducción para dar, llegados al desenlace, un sentido metafórico optimo.

Las otras dos historias, la del parapsicólogo y la del niño que ha perdido a su hermano gemelo, son, sin embargo, las más interesantes. Matt Damon está esplendido interpretando al primero (ver las diferentes escenas en las que realiza “lecturas” a otros personajes), al igual que una sorprendente Bryce Dallas Howard en un agradecido rol secundario. En cuanto a los niños, Frankie y George McLaren (si os digo la verdad, no sé cual de los dos es el gemelo “vivo” y cual el “muerto” durante la película, pero tengo entendido que se alternan), cumplen sobradamente. Digamos que, en general, y es algo común en los trabajos de su director, toda interpretación raya a buen nivel.

En el caso del guión, firmado por el reputado Peter Morgan, habría que destacar el curioso anti-crescendo comentado anteriormente. Casi, convierte Más allá de la vida en algo anárquico en los tiempos que corren. Sumándose a la pausada y clásica dirección de Eastwood, la trama avanza sin puntos elevados, pero tampoco altibajos. Se traza una línea en la que, a modo coral, los personajes entran y salen de escena sin hacer ruido, pero, aún así, dejando un poso que responde a cada momento: amargo u optimista. Más bien lo segundo, pues a fin de cuentas, estamos ante una oda a la vida, que no a la muerte. No obstante, hay que reconocer que peca de alargar ciertas situaciones, o de dilatar excesivamente el tempo dramático. Tal vez así sea la vida misma, pero en la butaca de una sala dicha levedad puede llegar a ser cansina. Afortunadamente, el conjunto se valora por encima.

martes, 25 de enero de 2011

Taquilla España: Clint Eastwood deja K.O al resto


Clint Eastwood sigue siendo muy querido entre nosotros. Tanto, que su última película como director, Más allá de la vida (Hereafter), se ha saldado con un magnifico estreno de 2,8 millones de euros (casi 10.000 euros de media por sala). Un mejor dato que los ya de por sí excelentes arranques vistos con Gran Torino (2008) e Invictus (2009), ambas rondando los 2,3 millones. El éxito es aún mayor si se compara con las mediocres cifras vistas en Estados Unidos. Y es que por allá tuvo que conformarse con un total de 32 millones de dólares al finalizar su carrera. Dado que su presupuesto se encuentra cercano a los 60 millones, hablando en dólares, debería recaudar 90-100 millones en el resto del mundo para salvar los muebles. Tarea difícil, pero los datos vistos en países como Francia y ahora en España son lo suficientemente buenos para creer en ello.

La gran aceptación de Más allá de la vida ha dejado K.O al resto de novedades importantes. La que peor parte se ha llevado, por aquello de se esperaba más, ha sido Carne de neón. Este thriller español con la estrella juvenil de moda, Mario Casas, dirigido por Paco Cabezas, se venía publicitando de forma insistente en todo tipo de medios, y el rostro popular de su protagonista hacía prever buenas cifras. Finalmente, Carne de neón se tiene que conformar con algo más de 400 mil euros en sus tres primeros días. Las opiniones no están siendo malas, pero no es probable que haya un boca-oreja suficiente para que remonte el vuelo en las próximas semanas

Más de lo mismo con Morning Glory. La comedia romántica con Harrison Ford, Diane Keaton y Rachel McAdams, despierta el mismo interés que despertó en Estados Unidos: ninguno. Los casi 600 mil euros ingresados no ayudan a la decaída carrera de Harrison Ford, el cual, sin contar la cuarta de Indy, lleva demasiados años anclado en fiascos. Ya veremos que sucede con Cowboys and Aliens.

Destacar que The Green Hornet cae más de un 50% en su segundo fin de semana, por lo que no recupera el terreno perdido con su mediocre estreno. En diez días suma 1,4 millones, y va quedando por debajo de su rival de la semana pasada, Amor y otras drogas, que sólo cae un 31% y en los diez días suma 1,7 millones.

Puedes ver la lista completa en Labutaca.net

domingo, 23 de enero de 2011

Ip Man 2 (Yip Man 2, 2010)


Ip Man llega al Hong Kong sometido por el dominio colonial británico. Allí, intenta empezar de cero, ganando dinero con una nueva escuela de artes marciales. Poco a poco se va labrando una fama en las cercanías, y decenas de jóvenes acuden a él para aprender. Sin embargo, la llegada de un agresivo luchador británico que no respeta la cultura oriental dará un giro a su nueva vida.

Ip man (Yip Man, 2008) es una de las mejores películas de artes marciales de la historia. Sin más. Aquella delicia de dos horas cosechó un éxito abrumador en China.  Tal era la confianzaza de su productor, Raymond Wong, que antes del estreno confirmó que una secuela estaba en marcha. Y no sólo una secuela. También durante 2010 nos ha llegado (es un decir, porque aquí siguen todas inéditas, al menos dentro de lo que llaman “distribución legal”) una precuela de titulo The Legend is Born: Ip Man (Yip Man chinchyun). El éxito de Ip Man 2 fue incluso superior al de la primera, y crítica y público, pese a no mostrarse tan exageradamente entusiasmados, le dieron el beneplácito. No faltaba razón para ello.

Para el que ande perdido, recordaré de qué trata la cosa. Esta saga, con la superestrella china Donnie Yen protagonizando las dos primeras entregas, trata de reflejar, de forma un tanto libre, la vida del Gran Maestro del Wing Chun, que no es otro que el Ip Man del titulo. Muy popular por haber sido maestro del mismismo Bruce Lee, Ip Man enseñó este arte marcial desde 1945 hasta 1969, y su nombre sigue siendo hoy en día referencia absoluta, además de una leyenda. En todo caso, hay que entender las películas como lo que son; no tanto biopics como entretenimientos de acción bien diseñados y con coreografías que erizan los bellos más íntimos. Como tal, Ip Man 2 sigue siendo intachable.

Puestos a comparar, es obvio que, en conjunto, la calidad de esta secuela se encuentra un escalón por debajo de su antecesora. No son exactamente lo mismo. Si bien se mantiene parte del interés por ofrecer una historia dramática bien llevada y no sólo la acción por la acción, es en esto último donde en determinados momentos se deja llevar demasiado; las coreografías casi siempre realistas de la primera, ahora están más cercanas al género wuxia.

La historia, no sé si con interés sarcástico o simplemente plagiador, deriva en un calco de Rocky IV (1985). No es broma; en ocasiones el parecido es tan surrealista que cuesta aguantar la carcajada. Aún así, todo está tan bien realizado, interpretado, coreografiado, contagia tan buen rollo y entretiene de tal modo, que es imposible quitarle puntos. Al fin y al cabo, lo de calcar historias y planos es algo que en Hollywood llevan haciendo la tira de años y muchas veces incluso han sido premiados -ejemplo, Martin Scorsese con su Infiltrados (The Departed, 2006), aunque fuese previo pago de derechos para remakear-. A lo mejor no es excusa, pero coño, me lo pasé genial con esta película.
Siempre que se acepte el cambio a una acción más irreal, y que se de por hecho que la verdadera historia es únicamente algo en lo que basarse, Ip Man 2 nos regala algunas de las mejores set pieces del pasado año y un entretenimiento de primer orden, además de visionado obligatorio para todo fan que se precie del cine de artes marciales.

Taquilla USA: La comedia romántica vuelve al primer puesto


La sequía de éxitos en cuanto a comedia romántica, o más o menos romántica, empezaba a ser preocupante. En las últimas semanas, cosas como ¡Qué dilema!, ¿Cómo sabes si…?, o Morning Glory, habían despertado un menor interés de lo esperado. Además, sus presupuestos, sobretodo en el caso de la segunda citada, estaban bastante por encima de lo habitual (y coherente) en este tipo de producciones. Pero, ha tenido que llegar una comedia más económica (25 millones de dólares, que vienen a ser 100 menos que ¿Cómo sabes si…?) y con estrellas jóvenes (Ashton Kutcher y Natalie Portman) para encontrar el camino adecuado. En su primer fin de semana, Sin compromiso, que así se titula, ingresa unos notables 20 millones, a la espera de que un buen boca-oreja entre su público potencial le haga mantenerse sin problema hasta los 70-80 millones. En realidad, los 20 millones son sólo 3 más de los que recaudó en el mismo periodo ¡Que dilema!, con la diferencia de que el presupuesto de aquella fué tres veces mayor.

En el segundo puesto nos encontramos con The Green Hornet, la particular apuesta “superhéroica” de Michel Grondy que, como era de esperar, desciende alrededor de un 50% en su segundo fin de semana. Aún así, acumula unos decentes 63 millones, por lo que los 100 millones pueden ser una realidad al final de su recorrido. De todos modos, la floja aceptación que está teniendo fuera de Estados Unidos, además de un presupuesto cercano a los 150 millones, la podrían condenar al club de los primeros fiascos (o decepciones) del año.

Salvo la antes comentada Sin compromiso, ninguna de las novedades ha entrado en el top ten. Las películas con las principales papeletas para los inminentes Oscar continúan arrascando millones sin prisa pero sin pausa; Cisne negro (83 millones), El discurso del rey (58 millones) y The Fighter (73 millones), son prueba de ello.

También con posibilidades para los Oscar tenemos a Valor de ley, el western de los hermanos Coen que ha arrasado de forma inesperada. A estas alturas, después de un mes en cartel, lleva ingresados 138 millones. Cifra aún más extraordinaria si tenemos en cuenta que su presupuesto es de 35 millones.

Puedes ver la lista completa en Boxofficemojo.com

viernes, 21 de enero de 2011

Splice: Experimento mortal (Splice, 2009)


Los brillantes ingenieros genéticos Clive y Elsa, se especializan en combinar ADN de diferentes animales para crear nuevos híbridos sorprendentes. Ahora quieren utilizar ADN humano en un hibrido que podría revolucionar la ciencia y la medicina. Cuando la empresa que financia su investigación se lo prohíbe, Clive y Elsa deciden actuar por su cuenta. El resultado es una criatura que en un principio supera todas sus expectativas, aunque no tardará en ponerles en serios aprietos, así como hacerles dudar sobre la moralidad de su creación.

Splice, que algún idiota re-tituló en España como Experimento mortal, tiene una ficha técnica de las que no necesitan presentación; Vincenzo Natali (director y co-guionista), Guillermo del Toro (productor ejecutivo), Adrien Brody y Sarah Polley (protagonistas), o Gregory Nicoreto, Howard Berger y el resto del gran equipo de la KNB (efectos especiales y maquillaje). Además, está adscrita a la ciencia ficción, género en el que Natali se maneja sin problemas y con el que nos ha ofrecido más de una joyita, aunque su película más redonda siga siendo Cube (1997), sorprendente opera prima. Lo malo de tener un equipo así es que las expectativas son crecientes a medida que avanza el proyecto. De este modo, al llegar a las salas puede darse que la diversidad de opiniones y el nivel de decepciones es, cuanto menos, radical. Esa es la situación que vivió Splice, y no fue del todo justa.

Ante todo, podemos considerar que se trate de la película más comercial de su director. Esto no quiere decir que se trate de un producto mainstream al uso, sino que debido a un presupuesto (30 millones de dólares) mayor a lo acostumbrado, se permite mayores concesiones y un tono en parte más asequible para el gran público que en la citada Cube u otras como Cypher (2002) o Nothing (2003). De ahí que haya contado con una distribución masiva por primera vez en su carrera, y un estreno mundial sin escatimar en publicidad. Sin lugar a dudas, un arma de doble de filo, pues entendamos que, salvo por el clímax final y sin entrar en comparaciones con lo anterior de Natali, no deja de ser una propuesta (un poco) difícil. Por tanto, es preferible que el espectador poco asiduo a estos derroteros no se deje engañar por uno de los carteles que rezaba un típico “Hará lo que sea para conquistarte”, después de leer “Del director y los productores de El laberinto del Fauno y…Transformers”.

La historia obedece paso a paso, y con una diferencia bien marcada, los actos básicos:

* No hace falta confirmar que habrá algún SPOILER.

Comienzo: Concepción del experimento. Natali va al grano, y a poco del inicio nos presenta a la futura Dren; un trucaje digital realmente detallado y creíble (los chicos de KNB, premio en Sitges del pasado año, se han lucido) que vemos en movimiento por primera vez en una secuencia homenaje/plagio al famoso ataque de la cría alienígena a Nutz y Ripley en Aliens: El regreso (Aliens, 1986). También conocemos a los protagonistas humanos, y no sé si será porque la visioné doblada (pido disculpas) o si esa era la intención de su responsable, pero Brody y Polley resultan un poco cansinos y sobreactuados.

Nudo: Dren, que ha sido bautizada de ese modo dando la vuelta a Nerd (¡!), ha crecido. Lo que antes era un bebe cabezón con inmensos ojos, ahora es un atractivo (entiéndase, de cuerpo curvilíneo y apariencia extrañamente hipnótica, pero sigue siendo un bicho) ser de elevada estatura y facciones más humanas. Es aquí cuando toman forma debate y crítica al mundo de la clonación y experimentos con células de variada índole. Aquello del bien o el mal o de creerse Dios. El mensaje del filme, vaya. En esta parte, al ser Dren madura, empieza a experimentar el deseo (por Brody), y esto descarrila en una grotesca y surrealista escena de sexo que, desde ya, es para John Trent la más divertida y original que nos ha ofrecido el celuloide desde la del espejo en Instinto básico (Basic Instinct, 1992).

Desenlace: Es la parte más floja. La atmosfera intimista e incluso atrevida que rodeaba la película hasta el momento queda diluida por un clímax convencional. Supongo que la intención era contentar a un mayor número de espectadores metiendo un poco de acción y de correr para aquí y para allá. Algo que en otro tipo de película hubiese funcionado, pero no cuaja con lo que nos propuesto en la hora y media anterior. No obstante, dicho desenlace guarda de nuevo alguna situación con mala leche y unos efectos especiales notables.

La conclusión es que Splice está llena de errores y virtudes. Es tan entretenida como uno se muestre predispuesto a disfrutarla; o tan aburrida y ridícula como uno crea según sus expectativas anteriores o mala información. En lo personal, un producto de ciencia ficción digno, de factura visual arrebatadora, buenas ideas en ocasiones bien resueltas y con suficiente carga argumental nítida e interesante para el debate. Aunque sigo dándole vueltas al por qué dos buenos intérpretes como Brody y Polley se pasan media película haciendo gestitos.

miércoles, 19 de enero de 2011

Esto ha sido 2010. Volumen II: Lo mejor

Este año, como tantos otros desde que empezase el siglo XXI, la cosecha de “lo mejor” en el ámbito cinematográfico, más si cabe en los géneros que aquí nos ocupan, debe hacerse con lupa. Y no porque haya poco que destacar, sino porque, si nos ciñésemos a lo que les apetece estrenar en cines en nuestras tierras, o al menos distribuir en Dvd y/o Blue-Ray, la cosa estaría difícil para llenar un top ten. Otros años sí me he ceñido a dichos parámetros a la hora de elaborar las listas, obteniendo como consecuencia, y en los últimos puestos, varios títulos que, si bien recomendables, en un mundo perfecto no habría motivos para ponerlos en una lista referente a lo mejor del año. Con esto de Internet la cosa cambia. Más que nada porque, a fin de cuentas, muchas de las mejores, más originales y potentes obras, ya sea de terror, ciencia ficción, fantástico, thriller o acción, nos llegan en este nuevo “formato”, y no en cines ni estanterías de video club o tiendas. Así, la única forma de conocer comentadas y a veces premiadas (en festivales especializados, se entiende) películas procedentes de Japón, China, Corea, Tailandia, Francia, Inglaterra, Rusia, Finlandia, Noruega, Australia, Alemania, o incluso de los mismos Estados Unidos, por citar solo algunos países, es tirando de las citadas “descargas ilegales”. Efectivamente, esas que nos quiere prohibir nuestro querido gobierno socialista y liberal, porque dicen que quieren defender la cultura censurandola, y de paso enriquecer un poco más a sus amigos mafiosos de la SGAE. Pero no entremos en esas polémicas ahora, pues esto se alargaría demasiado y debemos ir al grano. ¿Qué ha sido, para John Trent, lo mejor de 2010?




10. A Serbian Film
La película polémica del año. Siempre hay alguna, y este le ha tocado, con todas las de la ley, a esta incomoda y extrema producción serbia. Polémicas aparte, A Serbian Film consigue todo lo que se propone; repugna, impacta, sobrecoge y estremece. Vamos, que indiferente no dejará absolutamente a nadie. La realidad de sus interpretaciones y lo dinámico de su dirección hacen que cada aspecto macabro sea todavía más aterrador. Podemos apartar la mirada, pero desgraciadamente lo que exponen aquí es un mal real, y el cine de denuncia no tiene porque dejar de ser explicito. Aunque el mal gusto de determinada escena no tenga demasiadas excusas...

9. Monsters

Una película de monstruos sin monstruos. No es que no salgan, que lo hacen en contados (y magníficos) momentos, pero me da que el titulo hace referencia a otro tipo de monstruos: los humanos. Más bien una odisea de amor imposible en un desesperanzador contexto social. Se trata de una de las grandes sorpresas de este año. La publicidad o el titulo engañarán, para mal, a más de uno que espere otra cosa, pero a tantos otros nos engañará para bien.

8. Toy Story 3

Ya sabéis que aquí se habla mucho sobre películas violentas. En este mismo top ten varias de ellas resultan más crudas de lo que habitualmente (mainstream) se ve en las salas comerciales de nuestro país. Pero John Trent también tiene su corazoncito, y estos muñecos consiguieron hacer migajas con él. Nostalgia de cuando el primer Toy Story me hizo disfrutar como el niño que era hace dieciséis años, y que aún considero como lo mejor que ha hecho la gente de Pixar. Toy Story 3 no queda muy lejos de aquella, y les agradezco haberme hecho sentir de nuevo esa inocencia perdida. Que bonito me ha quedado.



7. Dream Home (Wai dor lei ah yut ho)

Algunos se pensarán que esto de la burbuja inmobiliaria solo lo sufrimos nosotros, los, valga la redundancia, sufridos españoles. No señor. Se trata de un mal globalizado, y en China la cosa está incluso peor; sin embargo, la protagonista de esta divertida, a la par que reflexiva, película de ¿terror?, ¿humor negro?, ¿drama?, ¿thriller?, ha optado por darle una solución radical.

6. Frozen

Películas de supervivencia hay muchas. Los survival, enmarcados en situaciones al límite con feroces animales con principal enemigo (físico) a batir (o simplemente temer), han dejado alguna buena cosa y también bastante morralla. Frozen es uno de los mejores survival en lo que llevamos de siglo XXI. No hay héroes de ultima hora, ni más difíciles todavía en pro de la salvación. La realidad choca con los helados huesos de los protagonistas, y con nosotros mismos.

5. Shutter Island

Scorsese lo hizo una vez más. También se recuperó, pues, pese a no haber hecho película mala en su última etapa, tampoco acababa de deslumbrar. Y no, Infiltrados (The Departed, 2005) no termina de ser valida, pues se trata de un remake con demasiadas similitudes y planos calcados. Sin embargo, ha sido la visita a un género que (casi) nunca ha tocado, el que le ha llevado a hacer una de sus mejores películas, no ya de estos últimos años, sino de su carrera. ¿Exagerado?, opiniones habrá de todo tipo, pero está claro que la dirección, las interpretaciones, la banda sonora, el guión…todo en esta película es soberbio.




4. Origen (Inception)

Tal vez, la película del año. Esto no quiere decir que sea la mejor, aunque sí se sea de las mejores. Lo que viene a decir es que de ninguna película se ha hablado más, ya sea para bien o para mal (indiferencia 0), y pocas películas de este año crearán tanta escuela como ella. Christopher Nolan se confirma, cada vez más, como el máximo responsable en el cine comercial actual de mantener altos niveles de calidad, seriedad e incluso estilo de autor, sin apartarse del cine puramente blockbuster. Cine para pensar sin necesidad de dejar las palomitas. Aparte, no es casualidad que Leonardo DiCaprio también sea protagonista de Shutter Island; menuda carrera se está labrando este tío…

3. Enterrado (Buried)

Si meses antes del estreno de Buried me dijesen que una película española, en la que hay que ver hora y media seguida a Ryan Reynolds, y que se desarrolla por completo en un ataúd, podría parecerme una de las tres mejores del año…me reiría de él. No ha hecho falta ejercer el recurso de la risa, pues Buried me dejó lo suficientemente serio y pegado a la butaca durante esos noventa minutos. Y Reynolds, de aplauso continúo. Que burrada de película minimalista la que se ha sacado de la manga el bueno de Rodrigo Cortés.

2. 7 Days (Les 7 jours du talion)

La venganza ha sido un tema fuerte durante 2010. Y no sólo porque se hayan producido bastantes películas de venganza/justicieros, sino porque varias de ellas han sido de gran calidad. Tanto, que aquí tenéis las dos primeras de mi lista particular sobre vengadores extremos. Pero cuidado, porque 7 Days  no es una película de venganzas al uso. A lo largo de dos horas nos enfrentamos a dilemas morales tan realistas y duros como la propia venganza que se cobra el protagonista. Solo escuchar la última frase de éste te deja los pelos como escarpias mientras le das al coco.




1. I Saw the Devil (Akmareul boatda)

El cine surcoreano traza cada año nuevos caminos con los que el celuloide debe guiarse y venerar. El estilo y potencia visual de muchos de sus cineastas es algo que debería extenderse como un virus. Dentro de esos talentos se encuentra el director de esta cuasi obra maestra, Kim Ji-woon, que uniendo a dos pesos pesados de la interpretación, otra banda sonora (por allá se están currando unas partituras de impresión últimamente) y un guión escalofriante e inteligente, ha conseguido una de las mejores y más originales películas sobre la venganza de todos los tiempos.