miércoles, 11 de agosto de 2010

Taquilla España: Nolan le gana la batalla a Shyamalan

Este fin de semana de semana tenía lugar un duelo en la taquilla. Christopher Nolan y M. Night Shyamalan, dos de los autores más interesantes (aunque no siempre) del Hollywood actual, medían sus fuerzas con propuestas muy diferentes. No obstante, la que tenía todas las de ganar era Origen, y así ha sido. La magnifica película de Nolan se ha hecho con 3,4 millones de euros, que no está nada mal teniendo en cuenta que el boca a boca (casi) seguro multiplicará varias veces su primera semana. Su promedio por sala ha sido de unos excelentes 7.000 euros por cine, alrededor de un 40% más que el promedio de Airbender, el último guerrero. Pese a ello, no le ha ido mal a Shyamalan. Los 2,3 millones ingresados (casi un 65% corresponde al 3d) están dentro de las previsiones más optimistas. Al igual que en Estados Unidos, las críticas están siendo muy negativas, pero teniendo el interés del publico infantil podría aspirar a unos datos muy decentes al final de su recorrido…si el estreno esta semana de Como perros y gatos 2, también dirigida a ese publico y con salas en 3d, no la hace más daño del esperado; Por lo demás, todo han sido agudos descensos: Toy Story 3 cae un 44% por culpa de Airbender, la cual la quitó unas cuantas salas en 3d. Su total es de 16,3 millones en tres semanas, una muy buena cifra que, no obstante, se esperaba algo más elevada; El equipo A experimenta un dramático 66% de descenso en su segundo fin de semana, dejándola vista para sentencia con unos mediocres 2,1 millones ingresados; Pesadilla en Elm Street  más de lo mismo, aunque en este caso los 2,9 millones acumulados en tres semanas son más que suficientes dentro de sus pretensiones; Eclipse está a punto de salir del top ten con los bolsillos llenos. Parece que terminará rozando los 20 millones, y a la espera de ver lo que pasa con Toy Story 3, como la segunda más taquillera en lo que va de año después de Alicia en el país de las maravillas (22,3 millones); Lejos de los diez principales, citar los fiascos de Repo Men (100 mil euros) y Zombis nazis (60 mil euros) en sus respectivos estrenos, y el brutal hundimiento de Splice, experimento mortal, que pierde un 80% y se queda con un paupérrimo total de 237 mil euros en dos semanas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mini reseñas: Chocolate (2008), La isla de los condenados (The Condemned, 2007), Persecución extrema (The Marine, 2006)

Sorpresa. Así es como se puede descubrir una de las ultimas  películas de Prachya Pinkawe, el mismo que dio a conocer a Tony Jaa en las divertidas Ong Bak (2003) y Thai Dragon (Tom yum goong, 2005). Lo mejor que se le da a este hombre no son, desde luego, las escenas dramáticas, contar una historia o dirigir actores. Pero como director de acción, y punto, vale lo suyo. En Chocolate volvemos a sus historias de medio folio (aunque esta vez se toma más en serio el drama de una familia buscando dinero para un tratamiento de cáncer) para llegar a lo que de verdad interesa: las escenas de hostias. Y estas cubren por completo las expectativas depositadas en él. Vale que no sean tan espectaculares como las dos anteriormente citadas. Pero, sin entrar en comparaciones, la verdad es que la chavalita lo borda. Coreografías rápidas, golpes en primer plano (al final hay unas “tomas falsas” al estilo Jackie Chan, en las que vemos como la misma protagonista o los secundarios y extras acaban varias veces hechos una mierda), saltos que desafían la gravedad, patadas, puñetazos, luchas con katana, etc. Lo cierto es que para los que disfrutamos de estás películas, Chocolate supone algo incluso original y muy bien hecho. Un aplauso para Pinkawe y la joven Jeeja Jamin, de la que pueden esperar grandes cosas próximamente. Valoración (0 a 5): 3,5

¿Qué pasa si plagiamos la gran Battle Royale (Batoru rowaiaru, 2000) y metemos entre medias al famoso wrestler Steve Austin? Así, a priori, no parece que la cosa pinte muy bien. Si además los productores son nada menos que, efectivamente, la WWE, y la factura parece más bien televisiva…empezamos a pensar peor. Pero, cuidado, La isla de los condenados es mejor de lo que parece. Pese a que no tuvo aceptación alguna en su fugaz paso por los cines, este vehículo de acción y violencia es tan entretenido y cafre que se le olvidan sus obvios defectos. Casi, casi, cine de acción de los ochenta que podría haber producido la Cannon. Además tenemos de villano a un Vinnie Jones pasándoselo pipa y cargándose gente sin pestañear. Y, a todo esto, más reflexión (aunque muy obvia) de lo esperado a cerca de la tele basura y como ésta domina el cerebro de sus adeptos. No obstante, no esperéis un estudio de la violencia a lo Michael Haneke. Si por el contrario queréis ver tiros, hostias y palabrotas en boca y mano de tipos duros como los de antaño, estáis de enhorabuena. Ya de paso, podemos imaginarnos lo que pasaría si un día metiesen a Vinnie Jones en la casa de Gran hermano. Seguro que a partir de ese momento los que no vemos tal programa empezaríamos a ser asiduos. Valoración (0 a 5): 3

Otra película que no hace mucho parió la WWE con una de sus grandes estrellas fue Persecución extrema (The Marine, 2007), aunque me cuesta mucho darle el aprobado. Y me entristece, porque parecía que ésta (y no La isla de los condenados) sería esa vuelta añorada al cine de adrenalina y machos musculosos de los ochenta. Pero no. Aunque lo intenta, siempre la falta un hervor. Primero, porque es PG13, y la violencia se siente descafeinada, falta de garra, casi infantil. Y segundo porque una cosa es tomarse a broma (que es lo más coherente) la película, pero otra muy distinta hacer chistes tontos sin gracia y basar la acción en varias explosiones digitalizadas y ver como John Cena, cachas de la función, corre de un lado para otro sin saber muy bien que hacer. Si esto lo hubiese protagonizado Schwarzenegger hace veinticinco años, seguro que, al menos, resultaría mucho más simpática. Pero Cena no es Arnie, ni siquiera Dolph Lundgren o Chuck Norris. Tras el fracaso comercial de Persecución extrema u otras como 12 trampas (12 Rounds, 2009) parece querer dedicarse al rap (¡!) o, si también le sale mal eso, a seguir repartido hostias falsas en el cuadrilátero. Valoración (0 a 5): 1,5

Taquilla USA: Origen baja el segundo puesto, pero continúa arrasando

Como era de esperar, Origen perdió el primer puesto este fin de semana. Puesto que ahora ocupa la comedia de acción Los otros dos (The Other Guys), que recaudó 33 millones de dólares. No obstante, su mantenimiento ha sido excepcional. En su cuarta semana en cartel a penas desciende otro 30% hasta los 18 millones, haciendo un total de 227 millones. Esta cifra es la que, según las previsiones iniciales, conseguiría la película de Christopher Nolan al final de su recorrido. Sin embargo, se mantiene en el segundo puesto del top ten y amenaza con ascender, al menos, hasta los 280 millones; Por lo demás, Salt mantiene el tipo en su tercer fin de semana y ya alcanza los 91 millones, que no está nada mal; Mi villano favorito sigue confirmando su tirón entre el publico de todas las edades con otro descenso que no llega al 40%. Tras más de un mes en cartel su total es de 209 millones y podría aspirar a pasar los 230; Pero la película de animación del año es Toy Story 3, imbatible ya con sus 396 millones ingresados en ocho semanas. De ellos, alrededor de un 65% ha salido de las salas en tres dimensiones, por lo que lejos de apagarse como moda pasajera, parece que la gente pide más y más proyecciones en este formato.

Origen (Inception, 2010)


Lleva meses siendo vendida como una de las mejores películas del año. Antes incluso de que alguien pudiese verla para valorar tal afirmación. Su director, Christopher Nolan, afirmó en las entrevistas que se trata de su película más grande y ambiciosa. Su proyecto más épico y, a la vez, más personal. En el Hollywood actual tales afirmaciones suelen caer en agua de borrajas. Más aún cuando se quiere mezclar un universo intimo, personal y complejo, con cine de acción y necesidad de llegar a las masas. Llegado su estreno, las palabras se han convertido en hechos. Origen lleva amasados en todo el mundo cerca de 500 millones de dólares, con mucha cuerda por delante, y lejos de quedarse en fenómeno del primer fin de semana, ha tenido uno de los mejores boca a boca de los últimos años. En la mayoría de webs más visitadas está recibiendo calificaciones desorbitadas, tanto por público como por crítica. Muchos aseguran que se trata de la mejor película del director, de un nuevo clásico del cine y de una nueva cumbre de la ciencia ficción. ¿Será realmente para tanto o el llamado hype ha sido creador de exagerado entusiasmo? En realidad, ni una cosa ni la otra. En tiempos en los que es tan fácil dejarse llevar por los extremos (aquello de “es una obra maestra o es una basura”), y también en tiempos en los que las verdaderas grandes obras escasean, la llegada de Origen encuentra un lugar de honor. Es original en la forma de estar contada. No es una secuela, ni un remake, ni una precuela, ni una adaptación. Además, está dirigida con mano de maestro, interpretada con solvencia y cuenta con una banda sonora que eriza los pelos. Pero, como dije, ni tanto ni tan poco.

Christopher Nolan que estás en los cielos


Christopher Nolan es uno de los pocos directores del Hollywood actual capaz de ser autor a la vez que artesano. De impregnar sus películas de un toque adulto y personal, y a la vez llenar las salas de espectadores. De hecho, su labor ha sido casi siempre endiosada por un abultado número de cinéfilos. Algo así como si fuese, junto a algunos más, un salvador del séptimo arte en tiempos de mediocridad dentro del cine comercial. Vamos a ver, tampoco exageremos. Por lo que respecta al que esto escribe, Memento (2000) fue un notable thriller con un gran guión y magnifico montaje. Pero, después, me topé con el bodrio de Insomnia (2002) en el que la frialdad del director se pasaba de rosca hasta concretar un thriller “con asesino” de buena factura, visualmente intocable, pero tedioso, muy tedioso. El truco final (The Prestige, 2006), aunque mejor que aquella, tampoco me ayudó a volver a creer en él. Tenía parte de los aciertos de Memento, aunque también parte de los errores de Imsomnia, y un gran reparto bastante desaprovechado. Pero Nolan poco antes se había metido de lleno en el universo del hombre murciélago con intención de resucitarlo. Con haber hecho algo mejor que la funesta Batman y Robin (1997) hubiese servido para volver a sonreír. En cambio, no sólo mejoró la saga precedente, sino que nos proporcionó la mejor, más inteligente, compleja, reflexiva y adulta adaptación del justiciero de Gotham. No obstante, Batman Begins (2005) era el aviso de lo que estaba por llegar: El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008. A parte de seguir siendo un respetado autor, consiguió el titulo de “revienta taquillas”. Pero había que esperar dos años más para saber si su nuevo proyecto podía mantener ese estatus sin bajar su calidad artística ni prescindir al regocijo del publico masivo.

Buscando cumbres muy elevadas

Ante todo, hay que ser coherentes a la hora de valorar Origen. Tanto para bien como para mal. Se trata de una película que necesita de más un visionado, ya sea para captar su grandeza o para desenmascarar sus debilidades. En mi caso, creo, más bien para lo primero. Aún así, haré la valoración intentando ser lo más objetivo posible y no dejarme llevar por el entusiasmo “post visionado” ni nada similar. Que Origen es una buena película es indudable. Su experiencia en la gran pantalla se siente hipnótica por momentos. Esto se consigue gracias a un guión que trata al espectador de tú a tú, sin menospreciarle, exigiéndole entrar en la experiencia y formar parte de ella. Y, sorpresa, todo su entramado argumental, todas sus capas y subtramas, llegados al final quedan bastante bien explicados. Valor añadido, por tanto, que hayan sido capaces de liarnos la cabeza durante dos horas y media pero, a la vez, no dejen de ser profesionales para simplificarlo como algo digerible sin dejar de ser inteligente. Que dicho guión no es del todo original es obvio. No hay a penas algo original hoy en día. Sin pensar mucho, me vienen a la cabeza películas como Desafío total (Total Recall, 1990), Abre los ojos (1997) o Matrix (1997), pese a que esta ultima, a su vez, ya tomaba prestado de otras tantas. Pero lo importante no es tanto el que cuenta y de donde lo saque, sino como lo cuenta. Si nos guiamos por lo ultimo, desde luego es una de las más originales propuestas en...¿los últimos veinte años?


Ahora bien, si ya he citado que Origen contiene cuarenta y cinco minutos finales de impresión, al igual que un arranque (presentación de los personajes y puesta en movimiento de la premisa) impecable, tenemos una hora entre medias un tanto desmedida. Para nada floja. Tan solo que, conocida ya la trama y a la espera de acontecimientos mayores, el guión divaga en los planteamientos de forma demasiado densa. Los personajes secundarios no terminan de ser explotados en todo su potencial (que es mucho) y parece que el nivel de calidad exhibido con anterioridad es difícil que vuelva a ser correspondido. Nada que luego no solucione lo que nos tiene preparado. Se podría tachar de innecesariamente larga, un poco como le sucedía a El caballero oscuro. Pero, en realidad, puestos a usar la lógica, resulta difícil imaginar la resolución certera de todo lo que aquí se plantea con tan solo dos horas. Todo ello dentro de un conjunto que se siente contundente y difícil de olvidar tras el visionado. De esas películas que les das vueltas después de varios días, y sigues recordando escenas, temas de la banda sonora o la sensación que deja a la conclusión. Sea como sea, tal como apunté con anterioridad, lo mejor es dejarla posar tiempo, volver a verla y sacar nuevas conclusiones. Solo entonces sabremos si terminará siendo un nuevo clásico de la ciencia ficción o fue motivo de furor desmedido (Matrix) por la novedad y las expectativas. Por mi parte, me quedo en un setenta por cien con la opción más optimista.

Valoración (0 a 5): 4

sábado, 7 de agosto de 2010

Repo Men (2010)


A Jude Law debe gustarle aquello de ser “veneno para la taquilla”. Y yo aplaudo el riesgo del hombre, porque además es buen actor. Incluso tratándose de películas comerciales, cuando le ha dado por adentrarse el la ciencia ficción lo ha hecho con todos los riesgos al alcance. De ahí que interpretarse al robot gigolo de esa incomprendida obra maestra que es Inteligencia artificial (AI, 2001). Ahora le ha dado por uno de los productos de acción futurista más desconcertantes del Hollywood reciente. Al menos, como dije, dentro de lo que llamamos mainstream. Y es que la película que nos ocupa, adaptación (a su modo) de la novela de culto Repossession Mambo, podrá ser mejor o peor, concretamente regular, pero desde luego sus responsables se han arriesgado. Partiendo de una historia muy similar a la de otro salto al vacío reciente, aquel Repo! The Genetic Opera (2008) que se le encaprichó a Darren Lynn Bousman, Repo Men nos cuenta las hazañas de un currela cualquiera. Claro que, el trabajo que desempeña es el de recolectar corazones, hígados o riñones a aquellas personas que les fueron transplantados previo pago y ahora no pueden hacer frente a la deuda. Tal como nos explican al principio: “Si no puedes pagar tu casa, el banco te la quita”. Pues, si no puedes pagar tus órganos, ídem. Y lo hace desde una crítica social y la presentación de personajes de lo más ambiguos moralmente. Nunca se decanta por un género concreto. A veces es una comedia negra, otras una de acción, otras un drama, otras un thriller. Todo ello envuelto en un entorno futurista aderezado con gore sin ningún tipo de prejuicios.


Repo Men, que ha dirigido con algo (pero no mucho) de estilo el novato Miguel Sapocknich, nos presenta, ante todo, un curioso juego moral con los personajes. Al que vemos como presunto héroe (Jude Law) es, en realidad, un asesino de la compañía que saca los órganos sin cortarse un pelo. Cuando su particular mundo se vuelve contra él (se la transplanta un corazón que luego, efectivamente, no puede pagar) cambian los registros y lo contemplamos como “el bueno” en lucha contra sus antiguos socios de trabajo. Y digo “el bueno” porque sus intenciones son bondadosas: salvar a una mujer, acabar con la compañía y, de paso, claro, salvarse así mismo. Es, por tanto, bastante ambiguo su calidad de héroe, o más bien antihéroe, pero ahí reside uno de los principales puntos de interés y riesgo del relato. Le acompaña un divertido Forrest Withaker como compañero de fatigas, y una poco acertada Alice Braga como mujer a salvar. Y bueno, entre tanto sale Liev Shreiber esperando a cobrar el cheque. Lo malo de Repo Men, lo que hace que no llegue a ser lo buena que podría haber sido, es su falta de ritmo en algunos pasajes y la sensación de que la interesante premisa no se encuentra en ningún momento bien desarrollada. A cambio nos regalan al principio y al final algunas escenas de acción bien resueltas y llenas de hemoglobina. Para el resto de dilemas más profundos mejor leer el libro o esperar otra adaptación.

Valoración (0 a 5): 2,5

Espeluznante trailer de Don´t Afraid the Dark

La marca “Guillermo del Toro presenta / produce” ya ha dejado varios éxitos en las carteleras dentro del cine de terror. Sin ir más lejos, en España tendremos dentro de poco Los ojos de Julia, de nuevo con Del Toro avalando un thriller de terror psicológico con Belén Rueda frente a las cámaras. El mismo tándem que el del megahit El orfanato (2007). Pero tampoco se ha quedado quieto fuera de nuestras tierras. De Estados Unidos nos llegará este Don´t Afraid the Dark, con Katie Holmes y Guy Pierce de protagonistas, y dirigida por un tipo con pinta de intelectual llamado Troy Nixey. Se trata del remake de una TV Movie de 1973. Aunque aún queda bastante para el estreno (enero del 2011) ya tenemos por aquí este primer trailer no muy descriptivo. No obstante, lo que está claro es que la cosa va de fantasmas con malas intenciones, y que el escenario del miedo será la oscuridad. Teniendo a Del Toro detrás (también es co-guionista) promete, al menos, ser terror serio y de buena factura. Y si nos fiamos del trailer, puede que también varios escalofríos.


jueves, 5 de agosto de 2010

Ráfagas de calidad en el terror adolescente moderno: Destino final


Cuando, en 1997, Scream, vigila quien llama (Scream) entró en escena, se produjo una nueva edad de oro (al menos en cuanto a cantidad de estrenos y recaudaciones) en lo que se define como terror adolescente. Había pasado más de una década desde que el subgénero slasher dejase de tener tirón en las pantallas, y el género de terror vivía en unos años noventa bastante pobres de material. El gran e inesperado éxito de aquella pequeña película de Wes Craven provocó que en Hollywood (y fuera de él) se interesasen de nuevo por sacar productos similares a mansalva. Y, como suele ocurrir, la mayoría de una calidad muy inferior a la deseable. De entre la morralla surgieron algunas cosas interesantes, y Destino final (Final Destination, 2000) destacó sobre todas ellas en lo referente al cine más mainstream. El principal aliciente cabe encontrarlo en lo, en cierto modo, original de la propuesta. Sin dejar de ser un slasher como cualquier otro, variaba en cuanto a la exposición del villano. No se trataba esta vez de otro psicópata con mascara, ni las victimas caían a cuenta de su cuchillo, sierra o bate de béisbol. Lo que acechaba a los protagonistas era la misma muerte. Pero tampoco se trataba de la muerte con la hoz, ni de un elemento visible, sino de una energía invisible que preparaba sus crímenes de las formas más rocambolescas. Destino final, la saga, se contempla como una franquicia de formula. Esto es, la misma estructura que funcionó en la primera, sirve para todas las demás cambiando los personajes y la forma de morir de los mismos. Y con esta formula tan conservadora pero innegablemente entretenida y eficaz, la saga ha llegado a los diez años de vida en plena forma comercial: entre las cuatro películas estrenadas hasta la fecha han recaudado, en todo el mundo, 502 millones de dólares, con unos presupuestos que, sumados, no llegan a los 100 millones. Lo que la convierte, por detrás de Saw (2003-¿?) y la citada Scream (1997-¿?) en la saga de terror moderno más exitosa.


El principal valor de la saga son sus escenas iniciales. Son lo que más esperan los espectadores a la hora de sentarse a la butaca, y la principal clave de su citada formula. Se trata de set pieces realmente efectivas, bien montadas y mejor realizadas. Llenas de tensión y que han ganado en espectáculo (y ruido) a cada película. En Destino final dicha escena de introducción se centra en un avión. Los protagonistas, un grupo de chavales de instituto que van a hacer un viaje a Paris. Uno de ellos tiene una fatídica visión sobre algo que ocurrirá si no se bajan del avión. Habrá problemas técnicos, se partirá la parte trasera, se llenará de fuego y todos morirán a penas hayan volando más allá del aeropuerto. Obviamente, creen que es una pesadilla que ha tenido, debido al miedo a volar. Aún así, alguno le cree, y otros son sacados del avión por entrar en pelea. Minutos después, y tal como sucedía en la premonición, el avión explota en el aire. Los supervivientes creen que han vuelvo a nacer, pero la muerte no dejará que escapen de su plan e irán cayendo uno a uno en el orden que deberían haber muerto en el accidente. En líneas generales, esta primera entrega es posiblemente la mejor de las cuatro. Primero, porque fue la que comenzó con la formula, y después las otras solo la explotaron con el típico in crescendo en gore y situaciones pilladas por los pelos. Pero sobretodo porque llegó en un momento en el que hacia falta una idea fresca, visualmente atractiva y que se alejase de los patrones formales impuestos en el slasher juvenil desde los tiempos de La noche de Halloween (Halloween, 1978), a excepción, si cabe, del psicópata de los sueños, Freddy Krueger, en Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street, 1984).


Gracias a su buena recepción, no tardó en llegar Destino final 2 (Final Destination 2, 2002), que cambió al director de la primera, James Wong, por David R. Ellis. Básicamente, Ellis copió el estilo visual y la estructura para añadir más truculencia y muertes retorcidas. Y el tiro le salió bien. Esta secuela es un divertimento tan cafre e intrascendente que se recuerda con simpatía. La secuencia inicial no desmerece de la del avión. Esta vez se centra en un accidente en carretera en el que no faltan explosiones, miembros cercenados, cabezas aplastadas y más explosiones. No tiene tanta tensión, pero merece la pena por su detallado espectáculo rodado con pulso. Lo que sigue, pues lo que ya esperamos: los supervivientes son una vez más acechados por la muerte. No obstante, se incluye alguna variación en plan chorra para meter giros finales y demás. Un poco por debajo del nivel de la anterior, pero aún así muy divertida y recomendable. El mismo camino que siguió la tercera, para que volviera James Wong. Destino final 3 (Final Destination, 2006) se sacó de la manga la que puede ser la mejor escena de introducción de la saga. Esta vez fueron capaces de sumar la tensión y el suspense con el gran y ruidoso espectáculo. El resultado, un terrorífico viaje montado en una gigantesca montaña rusa de parque de atracciones (el Roller Coaster) que, de haber sido estrenado como manda ahora la moda, en 3d, hubiera sido una de esas experiencias inolvidables en un cine. Luego, pues más de lo mismo. Efectivo y entretenido, sin más. Con esta tercera entrega se notaba cierto desgaste de ideas, por lo que, para la siguiente, había que echar mano de alguna novedad “importante”. La novedad fue, ni más ni menos, el 3d.


El destino final (The Final Destination, 2009), en la que Ellis tomó el relevo de nuevo, contó con un presupuesto de 40 millones de dólares, el doble de lo acostumbrado, y pese a ser la peor de las cuatro, se hizo con un sorprendente éxito comercial amasando en todo el mundo 183 millones, debidos en parte al aumento del precio de las entradas para ver en 3d. El comienzo tiene lugar en una carrera de coches, en la que todo se desmorona y hay muertes por doquier de muchas formas posibles. Sería menos impactante que el de las anteriores de no ser, precisamente, por el agradecido uso de las gafas. Al igual que otras propuestas de terror en 3d, más bien maluchas, como San Valentín sangriento (My Bloody Valentine, 2009), dicha tecnología es el único aliciente para no sentirse decepcionados con esta cuarta entrega. Algunas muertes ganan efectividad gracias a él, pero las interpretaciones (completamente horribles) y la sensación de estar realizada a toda prisa, impregnan el resultado final. No obstante, si desconectamos las neuronas al completo, llamamos a unos colegas de sentimiento cinéfago y compramos varias cantidades de alcohol, puede convertirse en la peli más peli-birrera de la franquicia. Así, su valoración depende, supongo, del momento y situación en que la veas. Pero mala es. Destino final aún no ha terminado su vida en las salas. La muerte tiene preparadas más trampas para sus jóvenes victimas mientras que las entradas se vendan como rosquillas. Así que, para el año que viene ya se está preparando, también en 3d, la quinta entrega, que estará dirigida por un amigo y colaborador de James Cameron. Su nombre, Steven Quale.

Dejo aquí abajo un video encontrado por Youtube que recopila todas (o casi todas) las muertes de la franquicia. Algunas salen enteras y otras solo pequeños trozos. Así que, es obvio que este video es un SPOILER como una casa. Quien aún no haya visto las películas, o alguna de ellas, que pase del video a no ser que le guste perder la sorpresa. Para los demás, pues disfrutar de nuevo con algunas de las mejores muertes del terror adolescente de los últimos años.

martes, 3 de agosto de 2010

Triloquist (2008)


Tengo que admitir que guardo a Leprechaun (1993) como uno de esos placeres culpables que todos tenemos. Aquella roñosa comedia de terror con un duende malvado persiguiendo a una adolescente Jennifer Aniston tiene, para mí, algo extraño, algo especial. Su director, Mark Jones, poco se ha prodigado después tras las cámaras. Volvió a esto de los duendes asesinos con otra carroña llamada Rupeltinskin (1995) y poca cosa más. Como guionista es otro asunto, pues ha participado en varias series de éxito y, bueno, también en secuelas de la citada Leprechaun. Pero vayamos al grano. El subgénero de muñecos asesinos siempre ha sido uno de mis predilectos, pese a que la cantidad de películas realmente decentes sea escasa. Por tanto, lo que uno intenta buscar en este tipo de, normalmente, subproductos, es algo que por lo menos salga de la media en cuanto a originalidad. Cuando empezó este Triloquist, que significa el regreso al cine, aunque sea directo a video club, de Mark Jones, pensé que podría sonar la campana. Tenía ganas de ver si me ofrecía otra basurilla tan simpática como su primera película. Lo cierto es que en los primeros minutos la cosa promete. Original parece.


Tenemos a dos hermanos que han quedado huérfanos tras el suicido de su madre, una famosa ventrílocua venida a menos. Lo único que llevan con ellos es el muñeco con el que trabajaba su madre. Un muñeco del que, ya desde el principio, conocemos que tiene vida e instinto criminal. Narrado con la voz en off del propio muñeco, vemos como los niños van a vivir con su tío, el cual abusa de la niña…hasta que el muñeco se lo carga. Despues de un fundido en negro, en el que se supone que han pasado los niños su vida en un orfanato o algo hasta ser mayores de edad, los vemos de nuevo acompañados, como no, de su muñeco. La niña ahora es una jovencita buenorra de pocos escrúpulos, y su hermano un tipo raro que, al parecer, no puede hablar. Y bueno, de lo que trata la historia es como, a modo a de road movie, matan gente, escapan de la policía y secuestran a una chica para que el hermanito tenga un hijo con ella y prosiga con el negocio familiar de ventriloquia. Hombre, como dije, algo original es. No la trama en sí, sino la forma de exponerla, la mezcla de géneros y lo ambiguo de las pretensiones.


Pero, ¿esto hace de Triloquist una película más remarcable que la media? Pues no. Al final, sigue siendo una tontería, y por la muestra indiscriminada de carnaza joven, me da que Mark Jones, que ya es un viejecito, quería grabar a chicas sin la parte de arriba más que centrarse en seguir con ritmo una historia, por cutre que sea. Las interpretaciones, pues no están mal para el producto que es, incluso el chaval está gracioso con sus andares y demás. Tampoco hay que buscar mucho gore. En ese sentido es una propuesta bastante soft (por mucho que produzca Dimension Extreme). Se tratan varios géneros pero ninguno queda claro. Como película de terror es ridícula, como comedia descafeinada, como road movie tonta, y como drama (si, a veces parece que Jones quería hacer un drama, o eso creo) aburrido. Así que, nada más, un intento perdido de haber hecho algo interesante en un subgénero tan devaluado como, mal que me pese, adictivo.

Valoración (0 a 5): 1,5

Repaso de la taquilla española: Toy Story 3 sigue número uno, y El equipo A entra con mal píe


La semana que viene la cosa se va a caldear con la llegada de Origen (Inception) y Airbender, el último guerrero (The Last Airbender). Mientras, la taquilla española sigue con Toy Story 3 manteniendo liderazgo en su segundo fin de semana. Los 2,7 millones ingresados son un poco menos de que cabría esperar, pues se preveía un descenso algo menor que la dejase en 3-3,2 millones. No obstante, la película de Pixar acumula en diez días unos magníficos 12,4 millones. La fuerte competencia en semanas venideras podría pararla los píes en el “objetivo” de situarse al lado de Up (2009), que el año pasado ingresó por aquí 25,8 millones. Sea como sea, los 20 millones los tiene asegurados, y es posible que supere los 22,1 de Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010), hasta ahora la más taquillera del año; El estreno de El equipo A (The A Team, 2010) se ha saldado con las mismas cifras decepcionantes vistas en Estados Unidos y otras partes del mundo. No parece encontrar su público, y en sus tres primeros días se conforma con 1,1 millones. Se pensaba que España sería más receptiva con la propuesta, pero si todo sigue según lo previsto, su total se estancará en torno a los 3,5 millones; Pesadilla en Elm Street (Nightmare on Elm Street, 2010), dentro de sus pretensiones, está funcionando bastante bien. No se trata de ningún blockbuster, y el género de terror últimamente no daba alegrías comerciales en nuestro país. De ahí que los 2,4 millones ingresados en diez días se reciban incluso con sorpresa; La que no ha entrado nada bien ha sido Splice, experimento mortal (Splice). Lo nuevo de Vincenzo Natali en la ciencia ficción terrorífica fue agotándose antes del estreno debido a las malas opiniones vistas en festivales. Al contrario que su amplia distribución en Estados Unidos, por estos lares se ha estrenado en pocas salas y sin demasiada publicidad, condenándola al olvido en breve. De momento, en su primer fin de semana ingresa unos flojos 130 mil euros.

lunes, 2 de agosto de 2010

El equipo A (The A Team, 2010)


El equipo A, que recuerdos. Cuando aún no sabia que nos salía pelo en las zonas intimas, series como aquella, El coche fantástico o Los vigilantes de la playa amenizaban las sobremesas aburridas, mientras esperaba que algún amiguete llamase al portero para bajar a jugar a las chapas. Eran series malillas, pero nos lo hacían pasar en grande. En aquellos tiempos no analizábamos todo tanto. No poníamos puntuaciones, ni decidíamos si el guión nos parecía bueno o mediocre. Tan solo, lo pasábamos bien. Con esa idea en mente parece haber sido concebida esta adaptación a la gran pantalla. Y aunque ahora si analicemos más, si pongamos puntuaciones y también nos demos cuenta cuando el guión es barullo escrito en dos días, siempre podemos desconectar por dos horas si la ocasión lo merece. Esa, amigos, es la única forma de enfrentarnos a El equipo A, la película, y salir de la sala tarareando el tema de la banda sonora. Eso y que, aunque se trate de un producto “para todos los públicos”, tal como era la serie, nos devuelve por momentos lo mejor de ese cine de acción de los ochenta, amenizado con efectos especiales del siglo XXI. Que algo como El equipo A funcione tiene como factor imprescindible no ser tomada en serio, ni por sus responsables ni por nosotros. Los primeros minutos son toda una declaración de intenciones (de esas de “esto es lo que hay, si no te gusta ya no pintas nada aquí”). La película abre con una set piece de super acción ruidosa, espectacular y…muy bien realizada. Por suerte su director, el eficaz Joe Carnahan, sabe lo que quiere vender y no se anda con tonterías. Y ya puestos, tampoco nos vuelve loca la cabeza con planos de dos segundos dentro de un montaje epiléptico.


La presentación de los personajes es brutal. A la vieja usanza. Vale con tres o cuatro minutos para cada uno, mientras nos presentan su sarcasmo dentro de situaciones casi suicidas (herencia del mejor Bruce Willis, que no por nada estuvo tanteado para uno de los personajes), y todo se cierra con una persecución de helicópteros que poco tiene que envidiar a los trapecistas del mejor circo. Si hemos entrado en el juego, lo que viene después, sin necesidad de sorprendernos o dejar de resultar de lo más previsible, nos lo hará pasar tan bien como cuando éramos niños y jugábamos a los pistoleros en la hora del recreo. Aquí hay tanques que vuelan, planes de fuga rocambolescos (atención al que tiene que ver con una nostálgica película en tres dimensiones), contenedores gigantes que vuelan por los aires en docenas, y entre medias un grupo de tipos duros con uno de esos sentidos patrióticos que en la vida real a muchos resultarían grotescos, reaccionarios y hasta pueriles, pero que vistos en la ficción, más concretamente en la ficción cafre y sin prejuicios propia de, como dije, el cine de acción ochentro, nos hacen olvidar moralidades y política para centrarnos en la diversión. Por todo ello, y aunque haya diálogos sonrojantes cada segundo, aunque los protagonistas se lo pasen pipa más que interpretar, y aunque el guión tenga menos trama que un garabato, me lo he pasado tan bien con el nuevo Equipo A que no puedo menos que agradecer a Carnahan y sus compis haberme devuelto a aquellos tiempos en los que analizar sesudamente el (digno) entretenimiento era cosa de críticos amargados y sin vida sexual.

Valoración (0 a 5): 3

domingo, 1 de agosto de 2010

Paparazzi (2004)


Seguro que más de uno hemos deseado alguna vez que la tierra se trague a los paparazzis y demás gentuza sobrante de la prensa del corazón. Al menos, que engrosen en las listas del paro y dejen de joder al personal. Porque, no nos equivoquemos, aunque en España tengamos muchos famosetes que vivan del cuento gracias a esta escoria, también hay mucha gente famosa que no quiere ni necesita nada de ellos. Sin embargo, por algún vacío legal, o varios, hacen lo que les place y resultan intocables. Luego, millones de personas complementan sus vidas vacías viendo esos programas y leyendo esas revistas, en las que el tema más interesante es ver si el famoso de turno se ha echado una amante, o si su mujer ha salido en la playa sin la parte de arriba. Debe ser que Mel Gibson no traga a estos personajes, por lo que se decidió a producir este particular capricho llamado Paparazzi. La historia es la de un tipo que se hace famoso al encarnar al nuevo héroe de acción cinematográfico. Su recién estrenada fama le trae alegrías, pero también unas penas que no se ha buscado: los paparazzis. Estos parásitos, dispuestos a todo por conseguir una foto y, de paso, trastocar la información e inventar morbosas mentiras, comienzan un acoso exagerado contra el actor y su familia, hasta el punto de provocar un accidente del que su hijo queda en coma. Ante tal situación, la respuesta será la venganza.


El guión de Paparazzi no pretende innovar ni ser una apuesta realista. Podemos entender la película como un tirón de orejas, a su modo, de algunos actores (tenemos cameos cómplices de Vince Vaughn, Chris Rock, Mathew Mconauguey o el propio Mel Gibson) para con esa lacra. Una crítica transformada en vehículo de acción justiciera que, si bien es cierto que se pone muy radical con el perfil de los “fotógrafos”, consigue con ello crear simpatía hacia el personaje principal y lo que se propone hacer. Personalmente, a mi no me hace falta que exagere caracteres para tener una excusa en la venganza. Esto es ficción, y como tal, Paparazzi muestra lo que nos gusta ver en este tipo de cine. El protagonista, interpretado correctamente por Cole Hauser, actúa sin piedad, sin remordimientos. Sabe que no esta mal lo que hace, pues los malos se lo merecen. Es la idea básica que tiene que transmitir toda película de justicieros directa que se precie. Lo malo es que es una producción PG13, por lo que la violencia queda reducida respecto a otras duras visiones del heroe urbano.


No hay que buscar mucho más allá, ni tomársela estrictamente en serio. Es un divertimento eficaz, realizado con presupuesto ajustado (se nota su función de serie B de video club, pese a ser estrenada en cines) y dirigido de forma funcional y sin personalidad por el televisivo Paul Abascal, un tipo que, no obstante, tiene larga carrera en el departamento de maquillaje de películas como Arma letal (Letal Weapon, 1987), La jungla de cristal (Die Hard, 1988) o El ultimo Boy Scout (The Last Boy Scout, 1991). Sube puntos su reparto, con secundarios de carácter como Tom Sizemore, Dennis Farina o un Daniel Baldwin con un aspecto deplorable, no muy diferente de su situación real. Y, como diría un cerdito, eso es todo amigos. Para los que disfrutamos de este tipo de películas sin crearnos debates morales ni progresistas, Paparazzi supone un producto aceptable aunque algo descafeinado en los momentos que necesita ser más potente. A pesar de ello, muy entretenida.

Valoración (0 a 5): 3

Repaso a la taquilla de Estados Unidos: Origen continúa arrasando


Origen reina la taquilla estadounidense por tercera semana consecutiva. Aunque ya será muy difícil que lo mantenga la semana que viene, a estas alturas, gracias a los excelentes 27 millones de dólares amasados en el ultimo fin de semana, su total asciende a 193 millones y las posibilidades de acercarse a los 300 millones cada vez son mayores. Las opiniones del público siguen siendo igual de entusiastas, y en IMDB mantiene el tercer puesto de las mejor valoradas de la historia con la media de más de 100.000 votos. Todo un fenómeno que, por fin, veremos en nuestras salas dentro de unos días; Tampoco le ha ido nada mal a Salt en su segundo fin de semana. Con 19 millones alza su cifra total hasta los unos nada desdeñables 70 millones, con la mirada puesta un poco más allá de los 120 y en ver como funciona fuera de Estados Unidos; La animación sigue llevando a las masas al cine, como demuestran los espectaculares 389 millones de Toy Story 3, dando sus últimos coletazos en el top ten, y el sleeper que ha supuesto Mi villano favorito, propuesta animada de Universal, de tan solo 70 millones de presupuesto y de la que nadie esperaba gran cosa. Sin embargo, en su cuarto fin de semana en cartel acumula unos magníficos 190 millones y aún mantiene el cuarto puesto de la lista, con la vista puesta en los 230-240 millones; Por su parte, Eclipse está a un paso de terminar su recorrido rozando los 300 millones, más o menos lo que consiguió Luna nueva; Pero no todo están siendo éxitos dentro de los últimos estrenos, pues uno de las que, se suponía, más esperados, El aprendiz de brujo, se tiene que conformar con unos paupérrimos 51 millones pasadas tres semanas de su estreno, con un presupuesto cercano a los 200 millones; En tierra de nadie se queda Predators, ya fuera del top ten, que ha acumulado cerca de 50 millones. Una cifra correcta para una producción de 40 millones de presupuesto, aunque se esperaba algo más. No obstante, en el resto del mundo está funcionando muy bien, igualando tal cantidad en solo varios mercados en los que se ha estrenado.