jueves, 17 de junio de 2010

El retrato de Dorian Gray (Dorian Gray, 2009)


En 1890, Oscar Wilde publicó su novela El retrato de Dorian Gray. Esa primera versión tuvo modificaciones, de la pluma del propio Wilde, en años posteriores. En cualquier caso, la obra causó gran controversia en su día, y se puede considerar la última obra clásica del terror gótico. Tal éxito ha sido llevado al cine unas cuantas veces, oficialmente, y otras tantas partiendo de ella indirectamente. Lo que no se había hecho demasiado era adaptarla con la mirada puesta en el público adolescente. Más concretamente, en el publico adolescente moderno (que no es el mismo que el de hace varias décadas). Como algunos han definido, un Dorian Gray para los fans de la saga Crepúsculo (The Twilight Saga, 2008-¿?). Hombre, aunque en la nueva El retrato de Dorian Gray todo sea más o menos soft, si que hay alguna escena sangrienta, varias de sexo (incluidas una menor y su madre, o algunas orgías) y uso de drogas y/o tabaco (en tiempos tan políticamente correctos es difícil ver a los personajes de un filme comercial “adolescente” fumar cada diez minutos). Elementos que brillan por su ausencia en las blandengues aportaciones fílmicas de los citados vampiros. Pero, al estar dirigida, o eso se pretendían, a un publico masivo, los recortes son obvios y dejan a medias la dureza, morbo e incluso explicitud, que una adaptación de tal obra merece. Además, su estreno en Inglaterra, su país de producción, fue en septiembre del pasado año, y aunque tuvo pase en el festival de Sitges allá por octubre, a las salas comerciales españolas no ha llegado hasta ahora. Y esto, y más aún en época (junio) de acumulación de estrenos de segunda, no augura nada bueno.


La historia, a grandes rasgos, es la misma. Un joven apuesto llamado Dorian Gray es retratado en un cuadro prácticamente perfecto. Dorian se obsesiona con la belleza que refleja, aunque es consciente de que esa belleza de juventud, con los años, terminará. El deseo del joven, como si de un pacto con el diablo se tratase, es no cambiar nunca dicha imagen. Es entonces cuando entra en juego el lado fantástico del relato. Y es que el retrato de Dorian es el que envejece en su lugar. Pero, además de cumplir años, también expresa lo oscuro del alma en contraste con su bello rostro. En el devenir del protagonista tiene mucho que ver el hedonista Lord Henry, con el que entabla una extraña relación de amistad y de ese modo se inicia en los valores de vicio y depravación que parece promover. Los personajes son los mismos (también se desarrolla la relación con la joven Sybil, su suicido y el posterior intento de venganza por parte de su hermano, o con el artista Basil, sin olvidar las connotaciones homosexuales), con alguna excepción y mayor o menos desarrollo de varios.


La dirección fue cedida a Oliver Parker. Error. Aunque ya tiene cierta experiencia en adaptaciones de clásicos, en este caso del teatro – Othelo (1995)- o ha realizado otros productos con la estética “de época”, incluso adaptando a Oscar WildeLa importancia de llamarse Ernesto (The Importance of Being Earnest, 2002)-, ninguno de ellos fue lo suficientemente estimulante como para otorgarle una adaptación tan exigente. Parker no es un gran director de actores. De ahí que en El retrato de Dorian Gray el único que esta realmente bien en su personaje es Colin Firth como Lord Henry, y eso no es merito del director sino de un actor de probada valía. Los demás andan correctos o inevitablemente perdidos, y Ben Barnes se esfuerza por ser un creíble Dorian, aunque le queda grande el papel. El guión, escrito por el debutante Toby Finlay, peca en, precisamente, ser poco cinematográfico. Una cosa es ser fiel en lo posible a una novela, y otra es meter en imagen cosas que podrían ser resumidas o incluso obviadas, pues restan tempo narrativo, pero enfatizar momentos que, contradictoriamente, la destrozan como adaptación. Por esta razón, aunque la primera mitad, sin ser notable tampoco resulta prescindible, a partir de la segunda hasta llegar a los títulos de crédito la trama se hace pesada, menos profunda y trascendente de lo pretendido. Tanto, que el ya conocido final de Dorian se contempla con cierta indiferencia. En lineas generales no es una mala película, al menos no tan mala como parecía. Pero tampoco es buena. Su irregularidad y su falta de verdadera garra convierten este Dorian Gray en un producto con algunas virtudes, aunque fallido.

Valoración (0 a 5): 2



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sábado, 12 de junio de 2010

Karate Kid da la sorpresa en un fin de semana con sabor ochentero


Este fin de semana en la taquilla de Estados Unidos tiene un sabor claramente ochentero. Y es que se las han apañado para estrenar el mismo día el regreso, en adaptación y remake, respectivamente, de dos míticas obras de aquella década. Por un lado tenemos el traspaso al celuloide de la serie El equipo A (The A Team, 1983-1987) y por el otro, la revisión bastante actualizada y libre de la película Karate Kid (1984). Lo que se esperaba desde hace tiempo, según las previsiones, era que El equipo A se alzase sin problemas con el primer puesto, mientras que Karate Kid obtendría una meritoria, aunque no espectacular, segunda plaza. Las previsiones fueron cambiando a medida que se acercaban los estrenos, y la red parecía echar humo con la nueva versión del chaval karateka, mientras que los hombretones de la A no despertaban el interés previo necesario. Las cifras han demostrado que, esta vez, la tendencia en Internet ha sido la reflejada en taquilla: Karate Kid ha arrasado con, según estimaciones, 55 millones de dólares, dejando a El equipo A por detrás con unos mediocres 25 millones. Es más, como no remonte mucho el vuelo, ésta ultima se verá abocada a un contundente fiasco. Todo lo contrarío sucede con Karate Kid, pues su presupuesto no subió de los 40 millones, y las expectativas eran menores. Seguramente, de contar con un buen boca a boca entre el publico familiar y juvenil, se terminará haciendo con más de 150 millones por allá (podrían ser más si no fuese por la inminente llegada de Toy Story 3). Todo un éxito, similar al que la película original tuvo en su día; Por otro lado, Splice se ha desinflado más de la cuenta en su segundo fin de semana, algo más del 60%, por lo que va a ser muy difícil que llegue si quiera los 18 millones.

viernes, 11 de junio de 2010

3 días (2008)


Creo poder imaginar como surgió la idea para el guión de 3 días. Pongamos que el guionista (F. Javier Gutierrez, también director) estaba viendo Armageddon (1998) y pensó que carajo pasaría si Bruce Willis no completase correctamente su salchichero acto heroico del final. Es decir, qué pasaría si al mundo le quedasen tres día de existencia, los gobiernos por fin diesen la cara en los medios para avisar a los seres humanos de a píe, y pudiésemos ver, concretamente, lo que sucede en un pequeño pueblo típico español. Sin duda, esa visión del Apocalipsis no tendría los medios de las mega-producciones de Hollywood, por lo que se elimina el factor espectáculo y el tremendismo a favor de un desarrollo mayor de personajes y diálogos. De las situaciones comunes que, al fin y al cabo, acontecerían esos últimos días con nuestros seres queridos en una recóndita cabaña alejada de las grandes ciudades. Si luego, en dicho guión, metemos una amenaza asesina como lo pudieran ser los alienígenas de Señales (Signs, 2002) dentro del mismo entorno cerrado mientras acaba nuestro mundo, pues ya tenemos una mezcla de referencias mainstream que llevar al terreno independiente. Aunque en este caso, la amenaza no son alienígenas, sino un psicópata un tanto inquietante que irrumpe de pronto en escena.


De esa mezcla de géneros e inquietudes surge la película que nos ocupa. Pero lo más sorprendente es que se trate de una producción española y que, además, consiguiese distribución en salas. Tal vez ese sea el motivo de que la veamos como algo realmente original, influencias a parte. Es de agradecer que se apoyen en España propuestas como ésta. Ahora bien, también es cierto que dado lo extraño que resulta verlas, cuando surge una corremos el riesgo de sobrevalorarla. Un poco fue el caso de 3 días. Al menos en diversos festivales su acogida fue bastante buena, y no voy a decir que no tenga merito su creación. No obstante, analizándola fríamente, no hay nada que destaque en concreto. La trama, como ya dije, es una visión patria y minimalista de los apocalipsis, ya sea desde el espacio o terrenales, que hemos visto en otras ocasiones. Con acento andaluz, eso sí. Las interpretaciones rayan en lo correcto, a veces algo sobreactuadas, sobresaliendo en plan secundario Eduard Fernández, en el rol del asesino. La puesta en escena sorprende en momentos puntuales que aquí será mejor no detallar. Hay algunas tonterías en el guión (la forzada, y pequeña, presencia de una guapa muchacha, o los comportamientos un tanto incoherentes de algunos personajes), pero en general no hace daño lo que se ve en pantalla, salvo que pueda resultar demasiado lento en ocasiones.


Con películas como 3 días es cuando se puede utilizar ese adjetivo tan de agradecer que es “fallido”. No es mala. Incluso se podría decir que es una más que correcta película. Pero algo falla. Algo hace que esos defectos mencionados en otras propuestas se pasen más por alto, mientras que aquí pesan más de la cuenta hasta el punto de generar el adjetivo de marras. Puede que sea por las altas expectativas creadas, por la idea de ver, por fin, una gran película de ciencia ficción apocalíptica producida en el país de los toros y el flamenco. Puede que sea porque el punto de partida y el primer tercio apuntaban más alto de lo que se llega. Incluso, puede que sea porque ser trascendente no implica ser a veces aburrido, así como ser pausado no debe significar ser lento. Pero no voy a liarme más. ¿Me gustó 3 días?, dependiendo de lo que veamos en los próximos años dentro de esto genero en España, si es que vemos más de dos o tres obras, podré decir si esto era un nivel alto al que aspirar o se le podía haber pedido mucho más. Por cierto, el plano final es buenísimo.

Valoración (0 a 5): 2,5



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miércoles, 9 de junio de 2010

Frozen (2010)


En los últimos años ha existido cierta tendencia a buscar el éxito con lo mínimo, en producción y localizaciones, pero lo máximo en talento para mantener el interés. Hay unas cuantas, pero, para bien y para mal, me vienen a la cabeza dos ejemplos. Para bien Ultima llamada (Phone Booth, 2002) y, no para mal sino más bien para regular, Open Water (2003). Ambas, aunque totalmente distintas, comparten un espacio pequeño y agobiante, sin aparente salida, en el que se concentra su metraje. En la primera, una cabina telefónica, y en la segunda, una porción del inmenso océano. La amenaza, a parte de la propia angustia y miedos de los protagonistas, un psicópata francotirador y tiburones, respectivamente. El porqué Última llamada funciona mejor que Open Water es sencillo: el guión. Con un entorno cerrado, aunque la propuesta dure unos escasos ochenta minutos, hay que mantener siempre el interés, siempre tienen que suceder cosas que no lleven al tedio y a la molesta sensación de “relleno”. En Ultima llamada siempre pasaba algo, y no cualquier cosa, sino situaciones que ponían al protagonista y, en cadena, al espectador, en un debate continuo, un éxtasis permanente que solo concluye en los créditos finales. Sin embargo, Open Water contenía dos o tres momentos logrados, sugestivos, pero un conjunto irregular “rellenado” de imágenes exóticas y un desaprovechado uso de la amenaza marina.


Todo esto viene a cuento porque Frozen tiene algo, o bastante, que ver con ambas. Esta vez nos situamos en una estación de esquí donde tres jóvenes un tanto cretinos se las arreglan, mediante soborno, para colarse en las conocidas tele-sillas. La cosa es que, en un viajecito nocturno por las alturas, a poco de que cierren la estación hasta la semana siguiente, una serie de mal entendidos termina en el cierre de la misma antes de que los tres jóvenes hayan concluido el viaje. Nadie sabe que están allí, y no hay nadie que suela pasar por ese lugar hasta que vuelven a abrir. Las nevadas, la congelación, se unen a la angustia de saber que nadie irá a rescatarles. Y para colmo, hay una amenaza animal: los lobos hambrientos de la zona. Si se quedan en la silla, morirán de frío, hambre o sed, si intentan saltar pueden morir por la altura, e incluso si llegan de otro modo hasta el suelo, los lobos no se pensarán dos veces atacarles. Frozen parte de estas ideas. Son ideas que con un buen guión podrían convertirse en una película excelente. ¿Lo consiguieron? Sin lugar a dudas. El guión, firmado por el propio director, Adam Green, mantiene la tensión de principio a final, y en él se apoya una notable puesta en escena (atención al momento en que se van apagando las luces detrás de los protagonistas) y unas interpretaciones bastante aceptables.


Los personajes no son presentados con demasiado énfasis, aunque, afortunadamente, es en el desarrollo donde los vamos conociendo hasta sentir la necesaria lastima por su situación. En una película de este tipo es imprescindible conectar, de algún modo, con los afectados. Que el suspense, el drama e incluso el terror que vemos en Frozen funcionen, depende de si te crees o no su historia. Cierto que hacía la mitad hay algunos diálogos sin demasiada trascendencia (pero seamos sinceros, ¿nosotros nos pondríamos a filosofar en un momento así?) cuya utilidad es la de hacer una pausa, concisa, para volver a meter caña al espectador poco después. Sin contar nada, decir que los últimos veinte minutos consiguen que tengas que comprar una pala para desplazar el culo del asiento. Así como los primeros momentos desde que los jóvenes quedan parados en el aire. En definitiva, Frozen es una pequeña gran película que, seguro, no contará con el apoyo publicitario necesario ni la distribución adecuada, pero que todo aficionado a la tensión y las historias con muy mal rollo debe conseguir a la voz de YA.

Valoración (0 a 5): 4

The Expendables podría recibir la calificación PG-13


Parece ser que el productor del invento, Avil Lerner, se ha echado para atrás con la (obvia) calificación R que requiere una película como The Expendables (o como aquí conoceremos, Los mercenarios). Es de cajón que un tributo como este al cine de acción de los ochenta debe tener violencia sin prejuicios, palabrotas y demás. Pero Lerner ya ha avisado que se harán dos montajes antes del estreno comercial. El primero será, tal como su protagonista, director y guionista, Silvester Stallone, ha concebido, es decir, con la calificación R. El segundo será suavizado para recibir una, a priori descafeinada, PG-13, para que en Estados Unidos puedan acceder al cine los menores de dieciocho años. La que mejor impresión cause en los pases previos se estrenará en las salas. Según palabras de Lerner, con la PG-13 busca repetir el éxito comercial de titulos de acción recientes y suavizados como La jungla 4.0 (Live Free or Die Hard, 2007), así como asegura que, de haber recibido tal calificación, John Rambo (Rambo, 2008), hubiese ingresado bastantes millones más. Lo que no parece querer ver es que aquella Jungla 4.0 era bastante sosa y floja en comparación con las anteriores, y que el ultimo Rambo sin su descarnada violencia no hubiera sido ni la mitad de efectiva. Pero lo que manda es el dinero, y en tiempos de crisis incluso los magnates se ponen el cinturón, parece ser. Por cierto, lo que veis arriba es el ultino cartel oficial que salió por la red hace unos días. Esperemos que la película termine siendo igual de buena o, al menos, de elegir la calificación “suave” podamos ver en Dvd y Blu-Ray un director´s cut como Dios manda.

Viernes 13 (Friday the 13th, 1980)


Viernes 13 salió a rebufo del éxito de La noche de Halloween (Halloween, 1978), de John Carpenter. Aquella notable película, trabajada más en el apartado artístico que en el arsenal de asesinatos de su villano, puso de moda el llamado body count. Esto es, propuestas generalmente baratas cuyos ingredientes básicos son: “adolescentes” de buen ver, un asesino que, normalmente, no muestra su rostro, y un asesinatos cada varias escenas. Lo que también es conocido como slasher, y que ya en los noventa resurgió, aunque de modo bastante light, con la magnifica Scream, vigila quien llama (Scream, 1996), sus inferiores secuelas y todo el club de imitadores posteriores, en su gran mayoría con resultados mediocres. En cierto modo Viernes 13 fue a La noche de Halloween, lo que los sucedáneos cutres de Scream fueron a ésta. Pero hay una gran diferencia. Pese a que las películas de Viernes 13 sólo son exploits más o menos entretenidos, lo que si crearon con ellas fue un nivel mayor de brutalidad en los crímenes vistos en pantalla. El gran éxito de se debió a ello. Pese a ser inferior a la de Carpenter, mostraba lo que aquella era más rehacía a mostrar: asesinatos explícitos, sexo, desnudos casi siempre femeninos y personajes que resultan indiferentes al espectador, no como la heroína (Jamie Lee Curtis) que luchaba contra Michael Myers. No obstante, al menos en la primera entrega, el psicópata icónico no era Jason Vorhees, que aparecería en la segunda, sino su madre en busca de venganza. Ya se sabe la historia: el chaval, algo retrasado, murió ahogado en el campamento de verano Crystal Lake, mientras los monitores se dedicaban a folletear. De ahí que muchos asesinatos en la saga se produzcan mientras los personajes están echando un polvo o, al menos, están a poco de hacerlo.


El director fue Sean S. Cunningham, conocido por el ser el productor de la muy polémica en su día La ultima casa a la izquierda (The Last House of the Left, 1972), una de las mejores películas de Wes Craven y que, al igual que Viernes 13, se basó en el morbo por la violencia y el sexo para labrarse una fama inmediata y un culto posterior. De todos modos, lo que quedó para la posteridad no fueron los jovencitos mutilados, ni los destetes. Lo que marcó al publico de entonces fue el “susto final”, en el que un Jason desfigurado sale del agua para intentar ahogar a la única superviviente de la masacre emprendida por su madre. A partir de ese momento, Jason sería la estrella a lo largo de, hasta fecha actual, nueve secuelas, un spin off y un remake. El creador del personaje fue Victor Miller, aunque el aspecto final (cuando no lleva la mascara) fue cosa del gran experto en maquillajes sangrientos Tom Savini. De hecho, está reconocido como co-autor del personaje. ¿Y en cuanto a la película en sí? Pues es obvio que, siendo coherentes y sin dejarnos llevar por la nostalgia,  se trata de un body count del montón, con algunas cosas buenas y otras malas, pero nada excesivamente llamativo. Es más, personalmente prefiero algunas secuelas, sobretodo la tercera, en la que definitivamente pudimos ver a Jason como el icono que es hoy en día, con su mascara de Hockey. Además, es una de las más entretenidas y con asesinatos más curiosos. Por cierto, como podéis ver en el cartel, la frase promocional de Viernes 13 es bastante similar a que se utilizó en la citada La ultima casa a la izquierda. En aquella ocasión fue “Mientras usted la ve, repítase: solo es una película, solo es una película”.

Valoración (0 a 5): 2,5


lunes, 7 de junio de 2010

Splice llega a los cines de Estados Unidos


Aunque ha tardado, lo nuevo de Vincenzo Natali ha llegado a las pantallas de Estados Unidos. Después de su paso por diversos festivales, en los que ha recogido opiniones muy dispares, la propuesta más ambiciosa hasta la fecha (30 millones de dólares de presupuesto y distribución en unas 2.400 de salas) de Natali se ha estrenado dentro de lo previsto. Esto no quiere decir que sea un buen dato. Lo cierto es que no se esperaba un éxito, pues a los retrasos hay que añadir que no es una película de terror-ciencia ficción “al uso”. Se veía venir que solo interesaría a los más aficionados y conocedores del cine de género y/o fans de su director. Así, con los 7 millones ingresados, es fácil pensar que el total no pasará de los 20 millones. Para el tipo de película que es no está mal, aunque tendrá que recaudar unos 40 millones en el resto del mundo para sacar algún beneficio, y no es probable que tenga tal aceptación. No obstante, cifras a parte, es una alegría para el aficionado que productos como este consigan buenas distribuciones. Ya veremos que pasa en España.

jueves, 3 de junio de 2010

Capsulas informativas


Nada se libra de los remakes. Aunque en España y medio globo la sensacional Martyrs (2008) no ha tenido distribución comercial, ni siquiera en Dvd o Blu-Ray, en Hollywood no han tardado en confirmar que están interesados en remakearla. El guionista Mark L. Smith, que ha escrito cosas como Habitación sin salida (Vacancy, 2007), dice estar manos a la obra con las teclas. Lo que me da miedo es que el productor será Wyck Godfrey, el de…la saga Crepúsculo (The Twilight Saga. 2008 - ¿?).

Estos días se ha hablado largo y tendido sobre la dimisión de Guillermo del Toro como director de El Hobbit. Lo que ahora preocupa a la gente de MGM (la del león) es encontrar un digno sustituto antes de todo empiece a encarecerse. Uno de los nombres que sonó con fuerza fue Sam Raimi, aunque éste se encuentra ocupado con otra adaptación, la de World of Warcraft. Otro de la lista, y posible ganador, es Peter Jackson, así mismo productor y guionista.

Josh Holloway, conocido por ser uno de los protagonistas de la mega exitosa serie Perdidos (Lost, 2004-2010), podría ser uno de los superhéroes de la próxima The Avengers. En ella estarán Iron Man (Robert Downey Jr.), Hulk (Edward Norton), Thor (Chris Hemsworth), Capitán America (Chris Evans) o Nick Fury (Samuel L. Jackson), a los que hay que añadir Ant Man, “Dum Dum” Dugan y Ojo de halcón. Es con éste ultimo con el pegaría más el actor.


Entre los numerosos proyectos que se le acumulan a Tim Burton, si nos fiamos de ciertos rumores esparcidos por Twiter, el que se llevará el gato el agua es Frankenweenie. Así que, mientras el director se baña en los dólares ingresados por su nueva Alicia, parece que todo apunta a la resurrección de aquel mítico personaje de sus comienzos. Para que el que ande perdido, Frankenweenie (1984) fue un corto rodado por Burton antes de hacerse famoso, y que obtuvo bastante éxito en su terreno. El rodaje será en animación, al estilo de La novia cadáver (Corpse Bride, 2005), aunque incorporando, como no podía ser de otra manera, las 3d.

Nuevos rostros se van uniendo al reparto de Scream 4. A los que ya conocidos de anteriores entregas, se unen jovencitos para ser la nueva carnaza de asesino. Los tres nombres confirmados son Hayden Panettiere, Emma Roberts y Rory Culkin. El estreno está previsto para abril del próximo año, y posiblemente podrá ser vista en 3d.

En Hollywood cada vez se meten más prisa para poner fechas de estreno. La nueva en fecharse, incluso antes de empezar a ser rodada, es Sherlock Holmes 2. Se dice que para el 16 de diciembre del año que viene llegará a las pantallas la secuela de uno de los éxitos sorpresa de 2009. Y es que, así a lo tonto, Sherlock Holmes ingresó en todo el mundo 516 millones de dólares, contando con un ajustado presupuesto de 90 millones. El reparto principal repite, y está por confirmar que Brad Pitt sea el nuevo villano.

Para quien le interese: Las tortugas ninja vuelven al cine, pero no en una sola película, sino en tres. Los planes de trilogía los ha hecho públicos Michael Bay, que las producirá a través de su compañía Platinum Dunes. Poco más se sabe del proyecto, salvo que será en “imagen real” y que las tortugas seguirán siendo verdes…y ninjas.

miércoles, 2 de junio de 2010

The Human Centipede (First Sequence) (2009)


Hay películas que, aunque te pareciesen una obra maestra, no puedes recomendar a nadie. Al menos, no a cualquiera. En la historia del cine ha habido muchas películas de esas de “la amas o la odias”, pero hay casos concretos en los que dicha cita tiene un transfondo realmente radical. Es decir, si estrenasen The Human Centipede en cualquier multicine de centro comercial, el aforo no tardaría en reducirse hasta el mínimo. A fin de cuentas, ese mínimo es el publico al que va dirigida. Su estreno limitado en Estados Unidos, así como su paso por diferentes festivales especializados, ha convertido esta singular obra de arte y ensayo en un objeto de culto para ese sector de espectadores aficionado a las emociones fuertes. Con razón. Y es que, sin necesidad convertirse en un producto gore (las escenas explicitas son bastante pocas, y siempre necesarias), el macabro juego psicológico que ofrece al espectador le reta a pasar de ella a los treinta minutos, o verla hasta el final y, posiblemente, quedar fascinado. La idea de The Human Centipede es realmente original. Al principio todo indica que asistimos a otro típico producto del llamado horror porn o torture porn. Dos amigas americanas, de viaje por Europa, se pierden en un bosque en plena noche al quedar su coche averiado. Llegan a una casa alejada de la civilización, en la que vive un tipo que, sin necesidad de hacer demasiados análisis, no tiene pinta de estar cuerdo. Ante su desesperada situación, acceden a entrar a su casa para llamar por teléfono a emergencias. Como es de esperar, las dos amigas son drogadas y amarradas a unas camillas de hospital, y por allá se encuentran, también secuestrados, dos tipos más. Ahora es cuando comienza a distanciarse de lo que ya hemos visto. El hombre que reside en esa casa es un experimentado cirujano ya retirado, y su especializad era separar bebes siameses. El plan que tiene para las incautas visitantes y sus compañeros es crear, como reza el titulo, un ciempiés humano.


El director del invento, Tom Six, del que poco se conocía hasta ahora, orquesta una sinfonía de horrores que no deja lugar a la complacencia con el espectador. Su puesta en escena es notable. El guión, firmado por el propio Six, aprovecha un logrado in crescendo que no llega a saturar gratuitamente, sino que, a partir de momentos más pausados y otros llenos de suspense, no te deja salir de allí hasta ver que narices piensan hacer con la siguiente escena. A menos que hayas decidido abandonar el visionado previamente, claro. Las buenas interpretaciones, en general, logran que lo surrealista siempre se sienta realista, pero la mención especial va para Dieter Laser, un actor de carácter alemán de amplia carrera en su país que borda su cirujano psicópata. De echo, recuerdo pocos mad doctors tan espeluznantes y bien interpretados como el de Laser. Podría hablar de algunos detalles del (magnifico) clímax final, pero lo mejor es mejor ver como se desarrolla la trama estando lo más virgen posible. The Human Centipede fue desde el principio un proyecto a completar en dos partes, por lo que The Human Centipede (Full Sequence) ya está anunciada para el año que viene. Si como suele pasar en estas películas, la secuela eleva el nivel de crudeza y mal rollo (sea cual sea la calidad del conjunto) habrá que esperar emociones muy fuertes.

Valoración (0 a 5): 4



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martes, 1 de junio de 2010

Está vivo (It´s Alive, 2008)


Aunque de vez en cuando surjan buenas cosas en esto del remake, siempre hay que andar con cuidado. Si además el remake en cuestión es un producto para video club y con claros síntomas de terror salchichero, el cuidado debe ser mayor. Cuando en 1974 se estrenó la película original, que funcionara bien y se recuerde con nostalgia y simpatía responde a una serie de factores propios de la época. Es decir, no es que fuese gran cosa, pero en su día se trataba de una idea original, con una atmosfera malsana e incluso cierta crítica a determinados sectores. Una película así, con un bebe asesino que pega bocados a sus victimas y se mueve por ahí como si fuera el muñeco diabólico, hoy en día queda obsoleta si es tomada en serio. Hombre, si el guión es bueno y el director tiene talento, he visto cosas más rocambolescas tomadas en serio que han salido bien. Pero no es el caso. Hablamos de un producto salchicha (cartel sugerente con el UNRATED o UNCUT al lado del titulo, pensado para exhibición domestica) que no obstante ha sido dirigido por Josef Rusnak, el mismo tipo tras las cámaras de aquella interesante Nivel 13 (The Thirteenth Floor, 1999), aunque luego se especializó en estos derroteros. Pues eso, que Rusnak y el resto han decidido tomársela en serio, sin una gota de humor negro, ni de crítica acida (más allá de un flash back explicativo que convierte la película en un alegato anti-aborto) y con algunas escenas gore que cambian la artesanía de la original por la truculencia estilizada.


Pese a lo que parezca por mis anteriores líneas, Está vivo, versión 2008, no me ha parecido una aberración. De hecho, podría esperarse algo mucho peor. Que, pese a olvidable, no sea dañina durante el visionado, lo consiguen una serie de cosas decentes. Esto es, dirección, fotografía, banda sonora, interpretaciones, etc. Todo está correcto, decente. Más de lo que se suele ver en este tipo de subproductos. Aunque quizás de ser todo más cutre y casposo ahora estaríamos hablando de una disfrutable peli-birra en lugar de una película corta en sus pretensiones…aunque decentemente realizada. Por cierto, una cosa que no me ha gustado es que el bebe se ve muy mono en los momentos que no ataca. Su apariencia monstruosa es una transformación posterior y breve, al contrario que en la original. Precisamente el hecho de ver al bebe siempre con sus dientes afilados y su aspecto deforme conseguía transmitir una sensación de mal rollo constante. Aquí eso se ha perdido en beneficio del supuesto impacto de digitalizar la cara del bebe de vez en cuando, lo que queda un tanto ridículo. Otro por cierto, la protagonista es Bijou Phillips, a la que algunos recordareis como una de las bonitas victimas de Hostel: Part II (2007).

Valoración (0 a 5): 2

Detrás la mascara, el encumbramiento de Leslie Vernom (Behind the Mask: The Rise of Leslie Vernon, 2006)



¿Qué tienen en común Ocurrió cerca de su casa (C´est Arrivé Pres de Chez Vous, 1992)  y Scream, vigila quien llama (Scream, 1996)? A primera vista poco o nada, más allá de que en ambas haya un asesino haciendo su “trabajo”. Pero ¿que pasa si las mezclamos? Entonces se empiezan a contemplar varias cosas muy interesantes en cuanto a similitudes. Eso es lo que han visto, con talento y buen ojo, los responsables de este Detrás de la cámara. Por un lado se lleva al territorio realista, exprimiendo el recurso del falso documental, el tema de los asesinos en serie de las películas. Incluso se citan, como reales dentro de esa, valga la redundancia, realidad creada en su contexto, famosos psycho killers como Michael Myers o Jason Vorhees. A partir de ahí, viajamos en el reportaje morboso que graba una joven periodista con ganas de éxito, siguiendo los planes de un psicópata. Durante el comienzo y el desarrollo asistimos, como si de un libro de instrucciones se tratase, a como el tipo en cuestión va a llevar a cabo su siniestro plan. Elige a una chica virgen (ya se sabe, la heroína de muchos slasher) y a su grupo de amigos activos sexualmente (entre los que suelen estar la jefa de las animadoras, el jefe del equipo de fútbol…). Los entresijos de cómo suceden las cosas, a priori improbables, que vemos en las películas, son explicados de forma creíble y entretenida, ya que el asesino, interpretado por un notable Nathan Baesel, pone tanto entusiasmo y carisma que termina, mal que pese, cayendo bien.


Durante el largo clímax final, la estructura cambia de golpe. Lo que hasta entonces era un falso documental se convierte en un slasher convencional en el que se ejecuta todo lo planeado anteriormente. Tal vez hubiese sido mejor terminar con el psicópata alejándose en la oscuridad, conocedores de lo que está por suceder. Sea como sea, es un divertido golpe de efecto, con giros argumentales, humor negro y algo de gore. Como apuntaba, una especie de mix entre Ocurrió cerca de su casa, aunque menos sórdida y más “festivalera”, y los juegos referenciales que Kevin Williamson escribió para la exitosa Scream. No hay que tomársela en serio ni en broma. Se puede decir que Detrás de la cámara es un regalo para los fans del cine de terror, y concretamente del subgénero que toca, buscando siempre la complicidad y conocimiento de ellos. De ahí que tengamos en un agradecido papel secundario a Robert Englund (cuyo Freddy Krueger también se cita en la trama) o la no menos mítica pitonisa de Poltergeist (1982), Zelda Rubinstein, en su ultima actuación para cine antes de fallecer durante este 2010.

Valoración (0 a 5): 3,5



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El príncipe no puede con la taquilla


Al igual que pasó recientemente con Iron Man 2, la película de El príncipe de Persia llegó a varios cines europeos una semana antes que a Estados Unidos. Las cifras en estos países no fueran malas, pero tampoco lo espectacular que se esperaba. Sirvieron de indicador para lo que pudiera pasar, y terminó pasando, en su estreno americano. Aunque en proporción las cosas le han ido peor por allá. Y es que durante los cuatro días de estreno, ya que se trataba del puente del Memorial Day, tan solo ha ingresado 37 millones de dólares. Las previsiones apuntaban a una recaudación de 50-55 millones. Además, el primer puesto se le ha dado lejos, y ha tenido que luchar muy reñido para el segundo. El problema es que su presupuesto se calcula en 200 millones. Siendo así, y pensando en una recaudación final en Estados Unidos, si las cosas le van bien, de unos 100-110 millones, tendrá que tener una gran aceptación fuera de sus fronteras para dar algún beneficio.
En España, El príncipe de Persia se estrenó con 2,2 millones de euros, cuando se esperaban alrededor de 3,5 millones. En su segundo fin de semana ha mejorado algo su estreno, descendiendo un escueto 35% y acumulando unos decentes 4,4 millones, que en todo caso saben a poco para una producción de esta envergadura.