sábado, 16 de enero de 2010

Sherlock Holmes (2009)



Largo ha sido el recorrido del mítico detective Sherlock Holmes. Creado en 1887 por Sir Arthur Conan Doyle, ha proporcionado a la literatura decenas de historias entre series de novelas y relatos. Posiblemente inspirado en Auguste Dupin, personaje creado por Edgar Allan Poe, Holmes consiguió una mayor popularidad. El cine no tardó en darse cuenta del filón, y desde entonces actores como Peter Cushing, Robert Stephens, Jeremy Brett o Basil Rathbone le han dado vida en cine o televisión. La ingente cantidad de películas sobre el personaje, desde 1900 hasta nuestros días, es solo una parte del universo extra-literario surgido. El teatro, los cómics y los videojuegos también han tenido un papel importante, y las series de dibujos animados le acercaron a los más pequeños. Aunque ya se había modernizado la estética y el tono con la magnifica El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, 1985), que narraba sus inicios, faltaba llevarlo a un nuevo nivel actual dentro de su madurez. Es ahí donde ha recaído el interés del guión, en contar lo mismo de siempre, pero añadiendo mayor sarcasmo, desfachatez y, como sino de los tiempos, elementos de aventura y acción digital.



En realidad, el referente directo de éste Sherlock Holmes es el cómic Lionel Wigram, que, dejando intacta la base de los personajes, añadió nuevas habilidades a los personajes y sacó a relucir más las que andaban algo tapadas (el Holmes que combate cuerpo a cuerpo, Watson experto en el uso de la espada). La intención es la de hacer un blockbuster, accesible a todo tipo de espectador, de cara a crear la imprescindible franquicia. En ese sentido, la idea de otorgar la dirección a un tipo ajeno a estas superproducciones, como es Guy Ritchie, resulta desconcertante en un principio. Pero, echando la vista no muy atrás, directores como Sam Raimi y Peter Jackson, otrora reyes del (buen) terror de bajo presupuesto y, al igual que Ritchie, autores bastante alocados y dispuestos al sano desvarío del montaje, han sido elegidos para salir de su relativo underground y hacerse cargo de algunas de las sagas más taquilleras de la historia. El traspaso, como era de esperar, provoca la desaparición de parte de su firma, en pro de lo convencional, aunque respeta otra parte de los vicios creativos que le dieron  fama con las más que correctas Lock & Stock (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, 1998) o Snatch, cerdos y diamantes (Snatch, 2000).



El mayor acierto de Sherlock Holmes se encuentra en el casting. Robert Downey Jr. y Jude Law, poniendo rostro a Sherlock y Watson, respectivamente, aportan la suficiente personalidad y carisma en sus roles. En el caso de Downey Jr., estupendo actor justamente resucitado en los últimos años, éste demuestra una vez más que es capaz de llevar en sus hombros no solo, como estrella, el peso de la función, sino también dotarla de la (citada) personalidad que, en otros tiempos, solía ser marca de la casa de James Stewart, Robert De Niro o Al Pacino, entre otros. Ahora bien, que eso sea suficiente para aplaudir Sherlock Holmes es relativo. Y es que, aun con los buenos valores mencionados, la película se resiente de un tono en la dirección algo disperso. Le falta un hervor, vaya. Si la pretensión de Ritchie es marcarse un blockbuster, éste se queda corto, y si es mantener su estatus de autor, se pierde bastante por el camino. Un caso similar a lo ocurrido con el Hulk (2003) de Ang Lee, que sin ser una mala película, peca de quedarse a medias en la búsqueda de su verdadera entidad. A parte, Ritchie no parece cómodo con las escenas de acción, por lo que, aunque funcionales, no consiguen impactar o entretener más allá de lo pasable.

De estreno: Un renovado Sherlock Holmes e intriga en islas paradisíacas



Llega a nuestros cines el renovado Sherlock Holmes (2009), después de estreno triunfal en Estados Unidos y parte de Europa. Casi la podríamos calificar de sleeper, puesto que, aunque se trate de una superproducción con ingredientes para llevar mucha gente a las salas, nadie las tenias todas consigo respecto al éxito o fracaso de la propuesta. Ahora, su estreno en España luchará con la poderosa Avatar  para bajarla del primer puesto, tras un mes acumulando millones sin descanso (atención, porque a estas alturas ya ha pasado de sobra los 40 millones de euros, superando a Titanic (1997), y camina firme hacia los 55 millones). Se trata de una puesta al día del mítico detective, siempre acompañado de su fiel ayudante, el doctor Watson. Robert Downey Jr. y Jude Law les dan vida, y Guy Ritchie, director nada asiduo hasta ahora en este tipo de blockbuster, se encuentra tras las cámaras.



Con menos ruido llega Hierro (foto), un thriller de intriga, protagonizado por Elena Anaya (premiada en el último festival de Sitges), sobre una madre que pierde inexplicablemente a su hijo durante un viaje en tren que les lleva a la isla del titulo. Seis meses después, una llamada confirma que su hijo ha muerto. En su regreso a la isla conocerá una serie de inquietantes personajes, y se adentrará en un nuevo e inesperado misterio; A modo de estreno técnico, en pocas salas, llega Una escapada perfecta (A Perfect Getaway, 2009). Se trata de otro thriller, con algunos elementos de terror y survival, en el que dos parejas se adentran en una isla en busca de aventura, siendo, una vez allí, avisados por un grupo de excursionistas sobre el mal que encierra el lugar. Protagonizan Milla Jovovich, Steve Zahn y Timothy Olyphant, y dirige David Twohy, que desde Pitch Black (2000) anda poco entonado.

jueves, 14 de enero de 2010

El remake de Piraña promete gore a mansalva en tres dimensiones

Uno de los pocos directores actuales que sabe hacer remakes es Alexander Aja. Por eso, aunque su carrera después de la notable Alta tensión (Haute Tension, 2003) se haya quedado estancada en remakear películas de terror, lo cierto es que si salen tan bien como la estupenda Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 2006) no seré yo quien le discuta su cometido. Con Piraña 3d todo parece indicar que estamos ante un divertimento como pocos, sobretodo para los aficionados al terror más truculento. De muchos es conocido que Aja es fanático de la hemoglobina. Tanto, que incluso en una película poco obligada a mostrarla como es Reflejos (Mirrors, 2007) se marcó varios momentos bastante espectaculares. Con este remake de Piraña (Piranha, 1978) tiene todo en su mano para recrearse a conciencia. Las imágenes que os propongo así lo demuestran. A la espera de un trailer decente y en buena calidad, esto nos sirve para ir abriendo boca.






Infectados (Carriers, 2009)



Los hermanos Pastor, Alex y David, son un caso extraño, aunque creciente, dentro de nuestros cineastas. Al igual que Jaume Collet-Serra, su carrera como directores ha empezado en Estados Unidos, y también dentro del cine de género. Una muestra más de que otros países están dispuestos a fichar jóvenes realizadores españoles con nuevas visiones dentro del fantástico y el terror. En España, aunque hayamos avanzado estos últimos años, la cosa sigue escasa en cuanto a dicho cine. Se dan pocas oportunidades, y menos aún si conllevan riesgo. De ahí que otros prometedores cineastas como Juan Carlos Fresnadillo, J.A. Bayona, Jaume Balagueró y Paco Plaza, ya han dado el salto o están a punto de hacerlo. Aquí nos quedaremos, para variar, con los Almodóvar y Garci de turno y sus respectivas defecaciones. La película que nos toca ha contado también con el guión de los hermanos, un añadido más de cara a la libertad de trabajo que, se nota, han disfrutado. No obstante, Infectados es muy mejorable.



Al igual que sucedía con el citado Collet-Serra en su opera primera, La casa de cera (House of Wax, 2006), los hermanos Pastor demuestran un notable hacer detrás de las cámaras. Ahora bien, ese buen hacer queda algo ensombrecido debido al guión. Y es que el material del que disponen, como premisa, da para mucho más. Pero el problema ya no es ese. Digamos que hay una irregularidad bastante notoria, con momentos de indiscutible calidad e incluso sorpresa, pero otros demasiado fáciles y hasta arriba de diálogos ridículos. No obstante, los buenos momentos pesan lo suficiente para hacer el conjunto llevadero. Destacar también el pesimismo que imprimen a la narración, alejado de los happy end y situaciones heroicas de otras propuestas apocalipticas recientes. Con sus fallos, Infectados supone un correcto lanzamiento para los Pastor, a los que habrá que seguir de cerca en sus próximos proyectos.


domingo, 10 de enero de 2010

Celda 211 arrasa en las nominaciones para los Goya



Bueno, pues ya están aquí las nominaciones a los premios Goya. La única razón por la que hablo de ellos es porque se ha hecho justicia nominando a Celda 211 nada menos que a 16 premios. Entre ellos, mejor película, mejor director, mejor guión adaptado y el obvio a Luis Tosar como mejor actor. Es más, no sé a que esperan para darle el premio por anticipado y así acortar la duración de la normalmente soporífera gala. Otra nota destacable es la nominación de Déjame entrar (Lat den ratte komma in) como mejor película extranjera. Entre mucha morralla, al menos este año han sido consecuentes con el cine de género y la calidad de dos de las mejores obras del año. También se paseará con unas esperables 13 nominaciones Ágora, el bombazo comercial “español” del año, que ha vuelto a demostrar que Alejandro Amenábar, guste o no, lleva al público en masa a los cines haga lo que haga.

sábado, 9 de enero de 2010

Cameron se pone manos a la obra con Battle Angel: Alita



Parece que el blog se ha convertido últimamente en un dominio de James Cameron, pero la ocasión lo merece. Ante el gran éxito de Avatar, es obvio que pronto darán luz verde a las dos secuelas prometidas por su director, que, según dice, siempre quiso hacer una trilogía. Pero, sorprendentemente, Cameron ha dicho que primero tiene otros planes. Estos planes son ni más ni menos que retomar su ansiada adaptación del manga Battle Angel: Alita, creado por Yukito Kishiro. Según sus declaraciones, ya tiene guión terminado, y se rodará siguiendo las mismas técnicas que Avatar. Para los que no conozcan el citado manga en que se basa, éste sigue la historia de una cyborg amnésica rescatada por un científico, que la ayudará para convertirse en una caza recompensas envuelta en su sombría ciudad.

viernes, 8 de enero de 2010

Próximo destino: superar a Titanc



Lo de Avatar ahora si que está superando toda expectativa comercial posible. Hagamos repaso. Antes de estrenarse, los analistas calculaban que podría recaudar en todo el mundo alrededor de 600 millones de dólares. Pues bien, en diez días alcanzó tal cifra (¡!). Ahora, pasado un mes desde su estreno mundial, la cifra ha ascendido a unos impresionantes 1.173 millones, y aún la queda cuerda para rato (sigue en el numero uno de casi todos los paises donde se ha estrenado). Todo esto recuerda sobremanera a lo sucedido con la anterior película de su director, Titanic (1997). Avatar se está valiendo en parte del factor “repetición”. Esto es que mucha gente vuelve a pagar por verla, dos, tres o más veces. Si a eso le añadimos que el precio de las entradas en 3d (alrededor de un 65% del total de entradas vendidas) es algo más caro que el de una entrada normal, la cosa puede seguir ascendiendo hasta pasar sin problemas los 1.500 millones. La cuestión ahora es ¿superará a Titanic? Recordemos que ésta recaudó algo más de 1.800 millones en todo el mundo. Sin ajustar la inflación, sigue siendo la más taquillera de la historia (si la ajustamos estaría en el sexto puesto). Del devenir de Avatar en este mes de enero, ya terminadas las fiestas navideñas, dependerá si es capaz de superar tamaña cantidad.



En España el éxito está siendo realmente abrumador e inesperado. Digo inesperado porque, aunque se pudiera prever un gran éxito, no es un país muy dado a apoyar masivamente películas de ciencia ficción. A estas alturas ya casi ha alcanzado los 38 millones de euros que hizo Titanic. Se mantiene en el primer puesto, con descensos leves, por lo que es fácil pronosticar que su recaudación final podría llegar a los 50 millones. Superando los 38 millones ya estaríamos hablando de la más taquillera de la historia en España, aunque para ser realmente la más vista deberá superar los 10,8 millones de espectadores de Titanic. Con estas cifras, que a nadie le extrañe que Avatar sea trilogía en los próximos años.

Número 9 (9, 2009)



La mayoría de películas de animación occidentales que han tratado de ponerse serias, han terminado en hondos pozos. Ya no en calidad (que a veces también) sino en lo comercial. Lo más cercano a un cine animado adulto y de calidad lo propone cada año Pixar. El resto, moñadas con ínfulas más bien juveniles. Es difícil que un estudio se arriesgue a que su película sea calificada con un PG13 por pringarse un poco más de lo normal. Tim Burton, en asociación en la producción con Timur Bekmambetov, que para quién no le suene su ultima película fue la correcta (aunque descafeinada en comparación con el grandioso cómic en que se basa) Se busca (Wanted, 2007), llegaron al acuerdo de “resucitar” ese cine de animación más adulto. El resultado, éste Numero 9, es, efectivamente, un ejercicio de ciencia ficción sombrío y adulto (con algunas licencias infantiles, obvio), pero lleva consigo un problema. Y es que, ahora que se ha conseguido crear una obra animada de verdad oscura y pesimista, ha contado con un guión bastante vacío. La sensación es que no han querido mojarse más de la cuenta, y para contrarrestar el tono se han metido con calzador numerosas escenas de acción y aventura. Bien resueltas, eso sí.



Tenemos a un grupo de muñecos que malviven en un mundo asolado por la guerra. Dicha guerra, enfrentó a humanos y maquinas, siendo éstas las que se han apoderado de la situación. La llegada de otro muñeco, el número nueve del titulo, y un aparato que porta y utiliza erróneamente, les traerá aún más problemas. A cambio, obtendrán inesperadas respuestas al porqué de su existencia. La base de la trama es algo que ya hemos visto otras veces, y mejor expuesto, en por ejemplo Terminator (1984) o Matrix (1999). La aventura, como apunté, está invadida de continuas escenas de acción, logradas pero en ocasiones intrascendentes. Lo que realmente destacada es el apartado visual. La animación resulta sublime teniendo en cuenta su presupuesto (30 millones de dólares, aunque cueste creerlo). Además, han tenido el acierto de no alargarla más de setenta minutos sin contar los créditos. Es la razón principal por la que Número 9 se salva de resultar aburrida y ya entonces del todo fallida.


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miércoles, 6 de enero de 2010

Avatar (2009)



A lo largo de su carrera, James Cameron ha perfeccionado y revolucionado el campo de los efectos especiales. A diferencia de otros directores, como Roland Emmerich, su cine, aun expuesto de manera continua a la explosión de dicho espectáculo visual, no sólo se contempla como ejercicio de virguerías visuales, sino que éstas siempre se encuentran a merced de una historia y unos personajes interesantes. Por tanto, lejos de hacer simples golosinas visuales, lo que Cameron propone son obras de calado emocional y de lecturas, a veces profundas, sin olvidar el entretenimiento. Es lo que le ha llevado a ser uno de los grandes cineastas modernos. Su megalomanía bien entendida (al contrario que el exceso que termina siendo soporífero y olvidable de otros como los actuales George Lucas Peter Jackson) consigue una extraña sensación de estar viendo algo grande, algo muy meditado, sin resultar nunca pretencioso. A fin de cuentas, es de los pocos grandes directores que quedan capaces de transmitir esa magia del cine-espectáculo (o no) de antaño.



Hace trece años, cuando todavía estaba revolucionando la taquilla mundial con Titanic, ya tenía en mente la realización de Avatar. Pero, como buen cineasta, como trabajador perfeccionista, sabía que tendría que esperar lo suficiente para que dicho proyecto, con una envergadura colosal, llegará a buen puerto en materia de avances tecnológicos. No quería hacer ninguna chapuza, vaya. El guión ya escrito, que constaba en un principio de cerca de cuatrocientas páginas (lo que equivale a más de cinco horas de película), fue presupuestado, en el caso de llevarse a la gran pantalla, en cuatrocientos millones de dólares. Estaba claro que la dimensión de la propuesta a esas alturas se quedaba demasiado grande incluso para alguien como Cameron. La única opción era esperar hasta que el cine evolucionase, y de paso reescribir parte del guión para que fuera posible su traslado a celuloide con una duración adecuada. Ha pasado mucho desde entonces, pero Avatar, con una gran avalancha de expectativas depositadas en ella, se ha convertido en realidad. Y esa realidad, amigos, es la que estábamos esperando.



Lo primero que se pasa por la cabeza cuando llevas una hora contemplando Avatar, a parte del asombro por las imágenes, es que tiene una esencia especial. Esa esencia es, como ya apunté en el primer párrafo, la magia que el cine-espectáculo había olvidado hace años. La experiencia, aumentada considerablemente si la vemos en sus estupendas tres dimensiones, es realmente inmersiva. Uno, aunque ya tenga su edad y piense que esa ingenuidad perdida, esa forma de sentir la aventura, había quedado en la infancia, recobra la esperanza y disfruta entrando en un nuevo universo del que no tiene intención de marcharse hasta pasadas dos horas y media. Quizás por eso, cuando sales de ver Avatar queda una sensación parecida a la que el protagonista, el marine parapléjico Jake Sully, siente cuando debe volver a su realidad y apartarse por unas horas del mágico mundo en el que ha podido vivir de prestado. La realidad siempre es más dura que la ficción, claro. Pero ¿qué pasaría si esa ficción, si esa supuesta irrealidad pensada para una misión (con malos propósitos) pudiese terminar como tu propia realidad? El viaje de Sully no es sólo a otro planeta mediante su avatar alienígena, sino también un viaje interior, extraño y enriquecedor, que le lleva a conocerse a si mismo, sus verdaderos ideales y, finalmente, su destino.



La labor de Cameron tras las cámaras es sublime, y también notoria. Se sabe, desde el primer minuto, que es su película. La fotografía azulada (y luego los personajes digitales, los Navi, el universo de Pandora) sigue, aunque de modo menos sombrío, la que ya vimos en sus dos obras maestras, Aliens, el regreso (Aliens, 1986) y Terminator 2, el juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991). Así mismo, la auto-influencia de la citada Aliens, el regreso queda demostrada en varios momentos. No obstante, la trama central puede entenderse como un reverso de aquella. Si allí el ejercito acudía como los “buenos”, como los héroes en cierto modo, a una misión de final incierto en una zona llena de alienígenas con perfil agresivo, aquí los que buscan la violencia y no tienen buenos propósitos son precisamente los soldados. Al contrario, los alienígenas del planeta Pandora, llamados Navi, no hacen ningún mal y sólo luchan cuando la situación no permite mantener la paz. Incluso hay una escena hacia el final, la lucha entre Sully, dentro de su avatar, y el malvado coronel Quatrich, en la que éste maneja un robot idéntico, aunque actualizado, al que usara Sigourney Weaver (aquí en un rol secundario) en Aliens para luchar contra la gigantesca reina xenoforma.



El guión de Avatar es sencillo, incluso previsible, pero está tan bien hilado, tan bien adornado por unos personajes cuyas emociones nos llegan, cuyas aventuras se sienten en carne propia, que hace olvidar que estemos ante una película propiamente dicha, pasando a ser una experiencia. Y en las experiencias, el guión no es más importante que las sensaciones. Incluso, mandado un poco sutil mensaje ecologista, Cameron es inteligente para que éste no quede como el típico alegato fácil con aroma “hippie”. Todo tiene su razón, y desgraciadamente lo que sucede con Pandora no es distante de lo que sucede en muestro planeta día si, día también. Pero, por encima del mensaje ecologista, por encima de la apabullante belleza de las imágenes, por encima del punto y a parte que supondrá para el mundo del cine a nivel tecnólogico, Avatar es una historia de amor. Eso si, una historia de amor que es capaz de hacer disfrutar (y emocionar) a todo tipo de espectador. Nunca es “pastelera”, sino épica. Según Cameron, su intención con Avatar es que sea para las generaciones de ahora lo que fué La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) para las anteriores. En ese caso, decirle que, además de conseguirlo, lo ha superado.



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jueves, 31 de diciembre de 2009

Lo más destacado de 2009

Un año más que se va y otro que llega. Que típica suena esta introducción, pero básicamente es un reflejo de lo que viene ocurriendo en el cine desde hace unos cuantos años. Un año se va sin causar mucho ruido y llega otro, sin más. Claro que ha habido un puñado de películas que han destacado, algunas de ellas gratas sorpresas y otras las que ya se esperaba. Pero, en conjunto, y aunque me queden por ver unas cuantas (entre ellas Watchmen, Up, Malditos bastardos o Zombieland), la cosecha ha sido irregular. Tanto, que el mayor bulto de estrenos estaría en grupos que llamaremos “correctas, pero olvidadas al rato” y “directamente prescindibles”. Como dije, sólo un puñado (o puñadito) serán recordadas más allá del año de su estreno. Es cuestión de gustos, de acuerdo, pero a veces existen realidades obvias. Sin explayarme más, aquí os dejo la lista de las diez películas, dentro de la ciencia ficción, el terror, el fantástico y la acción (y algún que otro necesario semi-off topic), que mejor me lo han hecho pasar, de un modo u otro, durante estos doce meses.

Aclaración: En la lista tengo en cuenta las películas estrenadas en España, ya sea en cine o directas a video, a lo largo del año. Si se han estrenado en otros países a finales de año pero aún no ha llegado a España, no cuentan. En lo referente a la taquilla, sin embargo, esto sólo se tiene en cuenta para las cifras recaudadas en España, mientras que en las de Estados Unidos y el acumulado mundial entrarán todas.


10. Arrástrame al infierno (Drag Me to Hell)




El regreso de Sam Raimi al género que lo vio nacer era tan esperado que sus resultados podían caer en dos frentes: el del entusiasmo y el de la decepción. Finalmente, ha conseguido más lo primero que lo segundo, a base de unir con inteligencia, sin venderse ni resultar obvio, las constantes macarras de sus primeros años con una actualización para las nuevas generaciones. A partir de una premisa sencilla y directa, Raimi plantea una entretenida comedia de terror, con critica poco sutil incluida hacia el egoísmo y el “sentimiento trepa” de la sociedad actual. No es igual ni mejor que su trilogía infernal, pero está por encima de la media de producciones terroríficas que han inundado el comienzo del siglo XXI.

9. Crank 2, alto voltage (Crank 2: High Voltage)




La primera entrega era un chute de adrenalina visual. Tan divertida como excesiva, cafre y falta de lógica. Uno de los mejores placeres culpables de los últimos años. Pues bien, si pillamos aquella película, multiplicamos por dos o tres el ritmo del montaje, el desfase tanto visual como argumental, y mantenemos intacta la diversión que ya nos proporcionó, el resultado es una secuela nacida para ser de culto. Puede que Jason Statham esté tan loco como los directores y guionistas, Mark Develdine y Brian Taylor, y eso precisamente es lo que hace que ellos se lo pasen bien al mismo tiempo que nosotros. Por cierto, para los despistados que aún la esperen en cines, que sepáis que la podéis buscar en el video club más cercano, pues incomprensiblemente la han mandado directa a video justo antes de finalizar el año.

8. Truco o trato (Trick ´r Treat)



Estrenada en Estados Unidos durante 2008, la distribuidora española se olvidó de ella hasta bien entrado este 2009. Para colmo, aunque a estas alturas era esperable, la lanzó directa a video. Un caso extraño, pues se trata de una de las más destacables películas de terror de estos diez años. Lo mejor es su certera puesta en escena de la mitificada noche de Halloween americana. A partir de ahí, una serie de relatos distintos, que terminan cruzándose, nos llevan a un mundo de miedos, magia oscura y humor negro, despachando unos cuantos mensajes a modo de “giros finales”. Una sorpresa muy grata, que capta la mejor esencia del cine de género de los ochenta. Atención sobretodo al desenlace de la historia protagonizada por una particular Caperucita roja.

7. Rec 2



Superar o igualar a la primera entrega era harto complicado. Las expectativas a cumplir eran demasiadas, y sus directores, Balagueró y Plaza, lo sabían. Por otro lado, repetir el esquema que tan bien funcionó en aquella, a parte de no servir para superarla, resultaría un truco manido. La solución fue pasar de todo, salvo de la base. La cámara en mano sigue funcionando, aunque el miedo en directo ya no es tan creíble, pero igualmente divertido y por momentos agobiante. La amenaza es menos terrenal. De infectados por un extraño virus pasamos directamente a seres endemoniados que incluso hablan cual Regan de El exorcista (The Exorcist, 1973). Hay cambios, es más compleja argumental y formalmente, y por ello algunos no la han visto con buenos ojos. Pero advierto, se la irá valorando más conforme pasen los años. Al igual que Crank 2, una secuela de culto a la vista.

6. El luchador (The Wrestler)



Si John Travolta tendrá que estar eternamente agradecido a Tarantino por su papel en Pulp Fiction (1994), Mickey Rourke deberá la misma gratitud a Darren Aronofsky por El luchador. No sólo porque haya sido la película que le ha devuelto parte de su estatus de antaño y le haya sacado del olvido, sino también porque le ha concedido la posibilidad de interpretar su mejor personaje. La película es Rourke, y su director se mantiene atento con una cámara silenciosa, sin los (magníficos) excesos y trucos varios de sus anteriores trabajos. La levedad de un hombre que lo tuvo todo y se ha quedado en nada, acechado por un triste destino anunciado. No es una historia verídica, pero podría serlo. Muchos biopic que se pretenden reales deberían aprender unas cuantas lecciones de este peliculón.

5. Gran Torino



Que grande es este hombre. Y no lo digo sólo por su altura, sino también por su gran talento. Clint Eastwood es uno de los pocos cineastas actuales que sabe como hacer cine clásico sin quedarse desfasado. Sabe como tratar temas conflictivos sin necesidad de caer en la polémica ni el moralismo. Gran Torino, además, supone una inteligente y honesta vuelta de tuerca a la esencia justiciera de uno de sus personajes más memorables, el Harry Callahan de Harry el sucio (Dirty Harry, 1971). Un Harry al que le pesan las arrugas pero que conserva su estilo, su genio y sus ganas de combatir en un marco urbano. Según afirma el propio Eastwood, será su última intervención como actor. Razón de más recordarla.

4. Celda 211



La cosecha de cine español anual es escasa, al menos hablando en términos de calidad y/o verdadero interés. Pero, cosas de la vida, suele haber dos o tres propuestas que no sólo son la excepción a la regla, sino que se convierten en obras fundamentales. Este año la gran triunfadora a todos los niveles ha sido este impresionante thriller carcelario. Uno de los guiones mejor hilados y más interesantes del año, algunas interpretaciones en estado de gracia (sobrenatural Luis Tosar) y una dirección enérgica de Daniel Monzón, sirven para completar algo más de cien minutos de puro cine. En Hollywood ya están pensando en comprar los derechos para su inevitable remake. Una cosa, aunque los Goya me importan un carajo, si hay justicia este año Celda 211 debería acaparar tres cuartas partes de los premios. De no ser así, éstos pasaran a importarme no uno, sino cinco carajos más.

3. District 9



Una de las películas de ciencia ficción de la década. Nos han tenido esperando hasta el final de la misma, pero al final ha surgido. Ha venido de la mano de un director desconocido, Neil Bolmkamp, descubierto por Peter Jackson. Un ejercicio de sci fi profunda, con contenido y crítica social sin resultar maniquea, con dosis de acción, violencia y espectáculo sin dejar de resultar intimista y compleja. Un trabajo excepcional de efectos especiales digitales, que coexisten, a plena luz del día, sin parecer obvios, y que además concibe personajes que logran meterte en la trama, aflorar sensaciones e incluso conmover en un clímax final perfecto.

2. Déjame entrar (Lat den ratte komma in)




De Suecia a penas nos llega nada en materia cinematográfica. Menos aún dentro del género de fantástico. Por eso, uno se queda con los ojos como platos y la boca desprendiendo saliva cuando nos llega no sólo una película como la que nos ocupa. No sólo una obra maestra en cuanto a su calidad, sino una pequeña gran película capaz de dar un nuevo enfoque a un tema tan recurrido como el de los vampiros. Una historia de amor macabra, espeluznantemente real pese a tratarse con elementos fantásticos. Su pausada narración consigue que podamos degustar una y otra vez planos llenos de poesía, que hablan por si mismos. Lo increíble realmente es que esto haya salido de un director, Tomas Alfredson, que se declara poco aficionado al género. Pues, si con el presupuesto de Transformers 2, es capaz de hacer treinta maravillas como ésta, bienvenido sea.

1. Avatar



Ya lo anunció James Cameron. Afirmaba que su regreso al cine tras doce años no sería una película más. Aseguró que se trataría de un punto y a parte, de un nuevo concepto de cine-espectáculo. Antes del estreno había dudas sobre si tanta expectativa tendría suficiente respuesta, pero, una vez más, el autoproclamado “rey del mundo” lo ha conseguido. Avatar es una de las experiencias cinematográficas más gratificantes vistas en una pantalla de cine desde hace mucho tiempo. No sólo es un espectáculo abrumador y perfectamente rodado, sino que además, a partir de una historia sencilla (que no simple) logra despertar todo tipo de emociones. Casi tres horas que se pasan volando, que hacen desear más y más. Avatar es hoy día lo que en su momento fue La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977), o más recientemente la trilogía de El señor de los anillos (Lord of the Rings, 2001-2003), con la diferencia de que la obra que ha parido Cameron reparte fácilmente varias patadas e imparte otras varias lecciones a George Lucas y Peter Jackson. Un regreso a la altura de lo esperado, que nos propone un feliz reencuentro con el gran responsable de joyas indiscutibles como Aliens, el regreso (Aliens, 1986) o las dos primeras entregas de Terminator (1984-1991). Club de peliculones Made in Cameron y obras fundamentales del cine moderno a los que Avatar se une desde este momento.


2009 EN LA TAQUILLA

Ha sido justo antes de entrar en la siguiente década, cuando la gente ha vuelto a ir en masa a los cines. Llevábamos una serie de años con descensos continuos de espectadores, una tendencia preocupante que parecía no tener más antídoto que la resignación. Pero, al contrario que otro mercado en decadencia económica, el de la música (la venta de discos, pues los conciertos cada vez hacen más dinero), el cine ha sabido reaccionar a tiempo. Una parte de tal resurgimiento se le debe a la nueva “moda” de las tres dimensiones. En tiempos de crisis, el cine ha echado mano de tal formato con buenos resultados, aunque nunca rayando a tal nivel. La mejora del formato ha sido la clave. Se acabaron esas molestas gafas de cartón con las lentes rojas y azules. Se acabo el dolor de cabeza después de un rato con ellas puestas. Se acabaron, aunque no del todo, las tres dimensiones puramente complementarias en determinados momentos de la función (el lanzamiento de objetos a la pantalla y similares). Ahora, el 3d se ha confirmado no como un añadido más, sino como un nuevo modo de entender el cine, de meterte en la historia. No obstante, esto es algo que, al menos durante este año, sólo hemos podido contemplar en toda su esencia con la maravillosa Avatar. El resto han sido aperitivos, algunos más nutritivos que otros. El éxito de la mayoría de las propuestas, así como la buena opinión generalizada, nos hace comprender que, lejos de ser una moda pasajera, el formato ha llegado para quedarse.

Por lo demás, no ha habido muchas sorpresas. Las secuelas, remakes, precuelas y adaptaciones (de videojuegos, de libros, de series) han sido el grueso del éxito, como viene sucediendo año tras año. Pero mejor os dejo la información para que lo veáis por vosotros mismos.


Aclaración: En las películas que aún permanecer en cartel, se añade entre paréntesis la cifra final estimada que terminará recaudando. Tal es el caso de Avatar, que con toda seguridad de aquí a unas semanas se haya convertido en la más taquillera del año sin problemas. Algunas como Sherlock Holmes o Alvin y las ardillas 2 no aparecen en la lista, pero al final de su recorrido es muy probable que apareciesen en varios puestos.

ESTADOS UNIDOS (cifras en dólares)

10. The Blind Side: 192 millones (estimados 225-235 millones)
9. Ice Age 3, el origen de los dinosaurios: 196 millones
8. Mounstros contra alienígenas (Monsters vs Aliens): 198 millones
7. Star Trek: 257 millones
6. Resacón en Las Vegas (The Hangover): 277 millones

5. Luna nueva (New Moon): 283 millones (estimados 290-300 millones)



4. Avatar: 286 millones (estimados 520-530 millones)



3. Up: 293 millones



2. Harry Potter y el misterio del principe (Harry Potter and the Half-Blood Prince): 301 millones



1. Transformers 2, la venganza de los caídos (Transformers: Revenge of the Fallen): 402 millones





ESPAÑA (cifras en euros)

10. El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button): 12,9 millones
9. Gran Torino: 13,5 millones
8. Harry Potter y el misterio del príncipe: 14,5 millones
7. 2012: 14,9 millones (estimados 15,3-15,5 millones)
6. Ángeles y demonios: 15,7 millones

5. Luna nueva: 19,8 millones (estimados 20,3-20,5 millones)



4. Ágora: 20,9 millones



3. Ice Age 3, el origen de los dinosaurios: 22,3 millones



2. Avatar: 24,2 millones (estimados 42-45 millones)



1. Up: 25,3 millones




RECAUDACIÓN MUNDIAL (cifras en dólares)

10. Noche en el museo 2 (Night at the Museum: Battle of the Smithsonian): 412 millones
9. Resacón en Las Vegas: 459 millones
8. Ángeles y demonios: 485 millones
7. Luna nueva: 665 millones (estimados 710-730 millones)
6. Up: 683 millones (estimados 700-710 millones)
5. 2012: 734 millones (estimados 760-780 millones)

4. Avatar: 745 millones (estimados 1.200-1.300 millones)



3. Transformers 2, la venganza de los caídos: 835 millones



2. Ice Age 3, el origen de los dinosaurios: 887 millones



1. Harry Potter y el misterio del princípe: 929 millones



martes, 29 de diciembre de 2009

Avatar camina firme hacia los 40 millones de euros en España



Impresionante. El fenómeno Avatar está superando toda expectativa. Después del sensacional estreno, con 7,3 millones de euros, el boca a boca y la ayuda que siempre proporcionan estas fechas han hecho que en su segundo fin de semana consiga un 14% más, nada menos que 8,2 millones. Hay muy pocas películas, tal vez ninguna, que con semejante estreno hayan logrado luego incrementar la cifra de este modo. Su total en sólo diez días es de 19,1 millones, y en cuestión de días superará a la que hasta ahora es la película más taquillera del año en España, Up, que se hizo con 25,3 millones. Con estos datos, y con el buen futuro que tiene por delante, es muy posible que termine acercándose, o incluso llegando, a los 40 millones, cifra únicamente superada por Titanic (1997), que, cosas de la vida, también fue dirigida por James Cameron. No obstante, hay que tener en cuenta que, si ajustamos lo recaudado según la inflación, Titanic hubiese pasado hoy de los 50 millones. También hay que apuntar que las entradas en 3d vendidas para Avatar (alrededor de un 60% del total) cuestan más que las normales. Sea como sea, la nueva mega-producción revolucionaria de James Cameron tiene todas las papeletas para ser la más vista de 2009 no sólo en España, sino en todo el mundo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Avatar y Sherlock Holmes reinan la taquilla navideña



Antes del estreno, algunos se aventuraban a decir que Avatar sería un fracaso comercial. Su presupuesto y dantesca campaña de marketing (según algunas fuentes cerca de 500 millones de dólares en conjunto) parecían excesivos. A parte, se pensaba, o ellos pensaban, que no sería una película tan esperada y/o buena como para acaparar tantos espectadores en proporción. Nada más lejos de la realidad. Con el estreno de Avatar tales “dudas” se han despejado, y amigos, James Cameron lo ha vuelto a hacer. No sólo está recibiendo algunas de las mejores críticas del año, sino que el boca a boca entre el público está siendo magnifico, y la taquilla ha quedado aplastada literalmente por la propuesta. En tan sólo diez días se ha hecho en Estados Unidos con algo más de 200 millones, y todo apunta a que terminará superando la barrera de los 400 millones, algo que este año, por allá, sólo ha conseguido otro fenómeno de masas (aunque mucho más discutible), Transformers 2, la venganza de los caídos. En lo que respecta al resto del mundo, el éxito de Avatar es aún más abrumador, pues a estas alturas dobla dicha cantidad. La cifra mundial en, repito, diez días, es de ¡600 millones! Y subiendo sin problemas. Queda claro que Cameron no es tonto, y sabía muy bien lo que tenía entre manos, al igual que lo supo con Titanic (1997) cuando muchos se apresuraron a hablar, antes del estreno, de un fiasco descomunal debido a su afán megalómano.



Aunque lo pudiera parecer, la cartelera navideña en Estados Unidos no está viviendo únicamente de Avatar. Eso de “la gente va poco al cine” se convierte, cada vez más, en una leyenda urbana (o una mala racha ya pasada). Atención al estreno de Sherlock Holmes, otra superproducción que generaba diversas dudas a cerca de su potencial taquillero que, finalmente, ha cerrado muchas bocas. Su estreno durante el fin de semana que acontece ha sido espectacular, superando toda previsión. Nada menos que 65 millones (según los datos provisionales) ha ingresado en tres días. Un excelente resultado que, ayudado por las fiestas que aún nos quedan, verá un buen ascenso hasta pasar sin problemas los 200 millones. De todo esto hablaré mejor en el inminente repaso del 2009 que ya tengo medio hecho. Hasta entonces, aquí dejo estos datos para ir abriendo boca.